AUTORES
- Jorge Sánchez Oriol. Enfermero en Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
- Manuel López Lucas. Enfermero en Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
- Cristina Obis Naya. Enfermera en Centro de Salud de Illueca, Zaragoza, España.
- Pedro José Pastrana Cano. Enfermero en Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
- Pablo Cabestrero Alonso. Enfermero en Hospital Ernest Lluch, Zaragoza, España.
- Gabriel Manjavacas Insausti. Residente EFyC en CAP Banyoles, Girona, España.
RESUMEN
Introducción: La esquizofrenia es un trastorno mental grave caracterizado por alteraciones en el pensamiento, la percepción, las emociones y la conducta. Su etiología es multifactorial e involucra interacciones entre factores genéticos, neurobiológicos y ambientales. El tratamiento se basa en el uso de antipsicóticos, en combinación con intervenciones psicosociales y psicoterapéuticas.
Objetivos: Revisar la evidencia disponible sobre los factores etiológicos implicados en la esquizofrenia y analizar las principales vías de tratamiento farmacológicas y no farmacológicas.
Metodología: Revisión bibliográfica sistematizada (2010–2025) en PubMed, PsycINFO y Cochrane. Se incluyeron estudios clínicos, revisiones y guías internacionales.
Resultados: Se incluyeron un total de 18 estudios. Señalaron que la etiología es multifactorial: vulnerabilidad genética, disfunciones dopaminérgicas y glutamatérgicas, anomalías estructurales y factores ambientales (destacando las complicaciones perinatales y el consumo de cannabis). Los antipsicóticos de segunda generación constituyen la primera línea terapéutica, mientras que las estrategias no farmacológicas (psicoterapia cognitivo-conductual, psicoeducación familiar, rehabilitación psicosocial) son esenciales para la recuperación funcional.
Conclusiones: La esquizofrenia requiere un enfoque integral que combine tratamiento farmacológico con intervenciones psicosociales. Un abordaje multidisciplinar permite mejorar la adherencia, reducir recaídas y favorecer la reintegración social.
PALABRAS CLAVE
Esquizofrenia, antipsicóticos, dopamina, psicoterapia, rehabilitación psicosocial.
ABSTRACT
Introduction: Schizophrenia is a severe mental disorder characterized by disturbances in thought, perception, emotions, and behavior. Its etiology is multifactorial, involving interactions between genetic, neurobiological, and environmental factors. Treatment is based on the use of antipsychotic medications, combined with psychosocial and psychotherapeutic interventions.
Objectives: To review the available evidence on the etiological factors involved in schizophrenia and to analyze the main pharmacological and non-pharmacological treatment pathways.
Methodology: A systematized literature review (2010–2025) was conducted in PubMed, PsycINFO, and Cochrane. Clinical studies, reviews, and international guidelines were included.
Results: A total of 18 studies were included. Findings indicate that the etiology is multifactorial, involving genetic vulnerability, dopaminergic and glutamatergic dysfunction, structural brain abnormalities, and environmental factors (notably perinatal complications and cannabis use). Second-generation antipsychotics constitute the first-line treatment, while non-pharmacological strategies (cognitive-behavioral therapy, family psychoeducation, psychosocial rehabilitation) are essential for functional recovery.
Conclusions: Schizophrenia requires a comprehensive approach that combines pharmacological treatment with psychosocial interventions. A multidisciplinary strategy improves adherence, reduces relapse rates, and promotes social reintegration.
KEY WORDS
Schizophrenia, antipsychotics, dopamine, psychotherapy, psychosocial rehabilitation.
La esquizofrenia es un trastorno mental grave y de evolución compleja que afecta aproximadamente al 1% de la población mundial. Su aparición suele producirse durante la adolescencia o al inicio de la edad adulta, una etapa especialmente importante para el desarrollo personal, social y laboral. La enfermedad puede provocar alteraciones importantes en el pensamiento, la percepción, las emociones y la conducta, repercutiendo de manera significativa tanto en la autonomía de la persona como en su entorno familiar y social.
La expresión clínica de la esquizofrenia es muy variable. Algunos pacientes presentan principalmente síntomas positivos, como delirios o alucinaciones, mientras que en otros adquieren mayor relevancia los síntomas negativos, relacionados con la disminución de la motivación, el aislamiento social o la pérdida de expresividad emocional. A estas manifestaciones pueden añadirse dificultades cognitivas que afectan a capacidades como la atención, la memoria o el funcionamiento cotidiano. Esta diversidad clínica contribuye a que la evolución y las necesidades terapéuticas sean diferentes en cada paciente.
Durante las últimas décadas se ha avanzado considerablemente en el conocimiento de los mecanismos implicados en la aparición del trastorno. Actualmente, la esquizofrenia se entiende como una enfermedad de etiología multifactorial, en la que intervienen de forma conjunta factores genéticos, neurobiológicos y ambientales¹,². Por tanto, no existe una única causa que permita explicar todos los casos, sino una combinación de factores de vulnerabilidad que pueden favorecer el desarrollo de la enfermedad.
La investigación genética ha permitido identificar diferentes regiones y variantes asociadas con un mayor riesgo de esquizofrenia. Los estudios de asociación genómica han mostrado una importante contribución hereditaria y han relacionado distintos genes con procesos implicados en el funcionamiento y la comunicación neuronal¹. Sin embargo, la predisposición genética por sí sola no determina la aparición del trastorno, lo que pone de manifiesto la importancia de su interacción con otros factores.
Desde el punto de vista neurobiológico, una de las hipótesis más estudiadas ha sido la relacionada con el sistema dopaminérgico. Las alteraciones en la transmisión de dopamina, especialmente la hiperactividad de determinadas vías, se han relacionado tradicionalmente con la aparición de síntomas psicóticos². Esta hipótesis también ha servido como base para el desarrollo de una parte importante de los tratamientos farmacológicos utilizados actualmente.
No obstante, la dopamina no permite explicar por sí sola toda la sintomatología de la esquizofrenia. La investigación también ha señalado la posible implicación de otros sistemas de neurotransmisión, entre ellos el glutamatérgico. Las alteraciones en la actividad de los receptores NMDA se han relacionado especialmente con determinados síntomas negativos y cognitivos³. Estos hallazgos han permitido ampliar la comprensión neurobiológica del trastorno y plantear nuevas líneas de investigación terapéutica.
A los factores genéticos y neurobiológicos se añaden diferentes factores ambientales que pueden influir sobre el riesgo de desarrollar la enfermedad. Entre los más estudiados se encuentran determinadas complicaciones durante el periodo perinatal y el consumo de cannabis, especialmente en personas que ya presentan una determinada vulnerabilidad individual⁴. Estos factores no deben interpretarse como causas directas y aisladas, sino como elementos que pueden contribuir al desarrollo del trastorno dentro de un modelo de interacción entre predisposición y ambiente.
El contexto social también puede influir en la evolución de la enfermedad. La presencia de apoyo familiar, las condiciones sociales, el acceso a recursos sanitarios y rehabilitadores y la adherencia al tratamiento pueden tener un papel importante en el pronóstico. Por ello, el abordaje de la esquizofrenia no puede limitarse únicamente al control de los síntomas psicóticos, sino que debe contemplar también la funcionalidad, la autonomía y la integración social de la persona.
El tratamiento farmacológico constituye una parte fundamental del abordaje terapéutico y se basa principalmente en el uso de antipsicóticos. Sin embargo, aunque estos fármacos permiten reducir especialmente los síntomas positivos, pueden presentar efectos adversos y no siempre consiguen una recuperación funcional completa. Esta situación ha favorecido el desarrollo de estrategias complementarias dirigidas a mejorar otros aspectos de la enfermedad.
Entre ellas se encuentran la terapia cognitivo-conductual, la psicoeducación familiar, la rehabilitación cognitiva y los programas de rehabilitación psicosocial y laboral. Estas intervenciones buscan mejorar la adherencia terapéutica, reducir las recaídas y favorecer la recuperación funcional y social del paciente. De este modo, el abordaje actual de la esquizofrenia tiende hacia un modelo integral y multidisciplinar en el que el tratamiento farmacológico se combina con intervenciones psicológicas y psicosociales.
En este contexto, conocer los factores implicados en la etiología de la esquizofrenia y las diferentes posibilidades terapéuticas resulta fundamental para comprender la enfermedad de una forma global. Por ello, el presente trabajo realiza una revisión de la literatura científica sobre los principales factores genéticos, neurobiológicos y ambientales relacionados con la aparición de la esquizofrenia, así como sobre las principales vías de tratamiento farmacológico y no farmacológico disponibles.
OBJETIVOS
General: Revisar la etiología y las vías de tratamiento de la esquizofrenia.
Específicos:
- Identificar factores genéticos, neurobiológicos y ambientales en la esquizofrenia.
- Analizar los principales tratamientos farmacológicos disponibles.
- Explorar el papel de las intervenciones no farmacológicas en el pronóstico y recuperación.
Se realizó una revisión bibliográfica sistematizada con el objetivo de analizar la evidencia disponible sobre los principales factores implicados en la etiología de la esquizofrenia y las diferentes alternativas utilizadas actualmente para su tratamiento.
La búsqueda bibliográfica se llevó a cabo en las bases de datos PubMed, PsycINFO y Cochrane, seleccionadas por su relevancia en el ámbito de la medicina, la salud mental y la investigación clínica. Se incluyeron publicaciones comprendidas entre los años 2010 y 2025, con el fin de recoger evidencia reciente y relacionada directamente con los objetivos planteados.
Para realizar la búsqueda se emplearon los términos MeSH “schizophrenia etiology”, “antipsychotic treatment”, “psychotherapy” y “psychosocial rehabilitation”. Estos términos permitieron abordar las dos áreas principales del estudio: por un lado, los factores genéticos, neurobiológicos y ambientales relacionados con el desarrollo de la esquizofrenia y, por otro, las principales vías de tratamiento farmacológico y no farmacológico.
Se incluyeron estudios clínicos, revisiones sistemáticas y guías de práctica clínica que aportaran información relevante sobre alguno de los aspectos analizados. Durante el proceso de selección se valoró la relación de cada publicación con los objetivos de la revisión y la utilidad de sus resultados para el estudio de la etiología, el tratamiento farmacológico o las intervenciones psicológicas y psicosociales.
La búsqueda inicial permitió identificar un total de 530 publicaciones. Posteriormente se realizó el proceso de cribado y evaluación de los trabajos localizados, descartándose aquellos que no se ajustaban al objeto de estudio o cuya calidad metodológica no se consideró suficiente. Tras completar este proceso se seleccionaron finalmente 18 artículos para su análisis.
La valoración de la calidad de los estudios incluidos y las principales características de las publicaciones seleccionadas se recogen en el Anexo I. Este proceso permitió disponer de una selección final de trabajos suficientemente representativos para analizar las diferentes dimensiones planteadas en la revisión.
Una vez seleccionados los artículos, la información se organizó en función de los dos grandes objetivos del estudio. En primer lugar, se agruparon los trabajos relacionados con los factores etiológicos de la esquizofrenia, prestando especial atención a la vulnerabilidad genética, las alteraciones dopaminérgicas y glutamatérgicas y los factores ambientales. Los principales resultados de este bloque se presentan de forma resumida en la tabla incluida en el Anexo II.
En segundo lugar, se analizaron las diferentes vías de tratamiento. Dentro del abordaje farmacológico se revisó fundamentalmente la evidencia disponible sobre los antipsicóticos y su papel en el control de los síntomas. En cuanto a las intervenciones no farmacológicas, se estudiaron especialmente la terapia cognitivo-conductual, la psicoeducación familiar y las estrategias de rehabilitación cognitiva y psicosocial. Los principales hallazgos relacionados con estas intervenciones se recogen en la tabla correspondiente incluida en los anexos.
Los resultados fueron organizados mediante una síntesis narrativa, debido a la diversidad de los estudios incluidos y de los aspectos analizados. Finalmente, el proceso seguido desde la identificación inicial de las publicaciones hasta la selección de los 18 estudios incluidos se representa mediante el diagrama PRISMA, incorporado al final del trabajo en anexos.
Tras el proceso de búsqueda, cribado y evaluación de la calidad metodológica se incluyeron finalmente 18 estudios relacionados con la etiología y las principales vías de tratamiento de la esquizofrenia.
En relación con la etiología, los trabajos revisados coincidieron en señalar que la esquizofrenia presenta un origen multifactorial. Los factores genéticos mostraron una contribución importante al riesgo de desarrollar el trastorno, identificándose diferentes loci relacionados con la vulnerabilidad a la enfermedad¹.
Desde el punto de vista neurobiológico, la alteración de la neurotransmisión dopaminérgica fue uno de los mecanismos más estudiados. La hiperactividad dopaminérgica, especialmente en determinadas vías cerebrales, se ha relacionado con la aparición de síntomas positivos como delirios y alucinaciones². Asimismo, se encontraron estudios que señalaron la participación del sistema glutamatérgico, especialmente mediante la hipofunción de los receptores NMDA, relacionada con síntomas negativos y alteraciones cognitivas³.
Los factores ambientales también mostraron relevancia en el desarrollo del trastorno. Entre los principales factores descritos se encontraron las complicaciones perinatales y el consumo de cannabis, especialmente en personas con una mayor vulnerabilidad previa⁴. Los principales hallazgos relacionados con los factores etiológicos se presentan de forma resumida en el Anexo II.
En cuanto al tratamiento farmacológico, los antipsicóticos constituyeron la principal estrategia terapéutica. Los antipsicóticos típicos mostraron eficacia especialmente sobre los síntomas positivos, aunque se asociaron con una mayor presencia de efectos extrapiramidales⁵,⁶. Los antipsicóticos de segunda generación, como risperidona, olanzapina o aripiprazol, presentaron un perfil diferente de eficacia y efectos adversos, por lo que la elección del tratamiento debe adaptarse a las características de cada paciente⁵,⁶.
En los casos de esquizofrenia resistente, la clozapina fue señalada como una de las principales alternativas farmacológicas⁵.
Respecto a las intervenciones no farmacológicas, la terapia cognitivo-conductual mostró utilidad como complemento del tratamiento farmacológico, especialmente para el manejo de síntomas psicóticos persistentes⁷. La psicoeducación y las intervenciones familiares se relacionaron con una mejora de la adherencia al tratamiento y una reducción del riesgo de recaídas⁸.
Por otro lado, la rehabilitación cognitiva y psicosocial mostró beneficios sobre determinadas funciones cognitivas y sobre la recuperación funcional de los pacientes⁹. Estas intervenciones adquieren especial importancia en aspectos como la autonomía, las relaciones sociales y la reintegración laboral.
En conjunto, los estudios revisados mostraron que los mejores resultados se obtienen mediante un abordaje integral, combinando el tratamiento farmacológico con intervenciones psicológicas, familiares y de rehabilitación. Los principales resultados de las diferentes vías de tratamiento se recogen en Tabla 2.
La etiología de la esquizofrenia es multifactorial. Factores genéticos confieren vulnerabilidad, mientras que la disfunción dopaminérgica y glutamatérgica explican la existencia de los síntomas positivos y negativos1,3.
Los factores ambientales como el estrés perinatal y el consumo de cannabis aumentan el riesgo de padecer esquizofrenia4.
En relación a las vías de tratamiento se ha observado que los antipsicóticos típicos actúan sobre los receptores D2, eficaces en síntomas positivos pero con efectos extrapiramidales5,6. Los atípicos (clozapina, risperidona, olanzapina, aripiprazol) actúan sobre la dopamina y serotonina, con mejor perfil de seguridad y eficacia en síntomas negativos y cognitivos en comparación a los fárnacos clasificados como típicos5,6.
Se ha señalado la clozapina como el tratamiento de elección en esquizofrenia resistente5.
En cuanto al tratamiento no farmacológico: La terapia cognitivo-conductual ha demostrado ayudar a cuestionar delirios y manejar alucinaciones7. La psicoeducación familiar puede mejorar la adherencia y reducir recaídas8. La rehabilitación cognitiva y laboral ha demostrado tener un impacto positivo en la reintegración social9.
Los estudios han señalado el abordaje integral y multidisciplinar como piezas clave en el abordaje terapéutico de la esquizofrenia5,7,9.
La evidencia revisada confirma que la esquizofrenia presenta una etiología compleja y multifactorial. Los factores genéticos tienen un peso importante en la vulnerabilidad al trastorno, pero no explican por sí solos su aparición. Los estudios incluidos apoyan un modelo en el que la predisposición genética interactúa con alteraciones neurobiológicas y con diferentes factores ambientales¹,⁴.
Desde el punto de vista neurobiológico, la disfunción dopaminérgica continúa siendo uno de los mecanismos centrales para explicar especialmente los síntomas positivos de la esquizofrenia². Sin embargo, los hallazgos relacionados con el sistema glutamatérgico amplían este modelo y permiten comprender mejor la presencia de síntomas negativos y alteraciones cognitivas³. Esto refuerza la idea de que la enfermedad no puede explicarse a partir de una única vía neuroquímica.
Los factores ambientales también adquieren relevancia, especialmente cuando aparecen sobre una base previa de vulnerabilidad. Entre los elementos recogidos en los estudios revisados destacan las complicaciones perinatales y el consumo de cannabis⁴. Estos factores no deben interpretarse como causas directas, sino como posibles elementos que pueden aumentar el riesgo dentro de un modelo de interacción entre predisposición y ambiente.
En relación con el tratamiento, los antipsicóticos continúan siendo la base del abordaje farmacológico, especialmente para el control de los síntomas positivos⁵,⁶. Sin embargo, su eficacia no es igual en todos los pacientes y pueden aparecer efectos adversos que dificulten la adherencia. La clozapina mantiene un papel especialmente relevante en aquellos casos de esquizofrenia resistente al tratamiento⁵.
Los resultados también ponen de manifiesto que el control de los síntomas psicóticos no siempre se traduce en una recuperación completa de la funcionalidad. Por este motivo, las intervenciones no farmacológicas resultan fundamentales. La terapia cognitivo-conductual puede contribuir al manejo de síntomas persistentes⁷, mientras que la intervención familiar puede mejorar la adherencia y reducir el riesgo de recaídas⁸. Del mismo modo, la rehabilitación cognitiva y psicosocial puede favorecer la autonomía y la reintegración social y laboral⁹.
En conjunto, la evidencia apoya un abordaje integral y multidisciplinar de la esquizofrenia. La combinación de tratamiento farmacológico con intervenciones psicológicas, familiares y rehabilitadoras permite atender no solo la sintomatología, sino también aspectos relacionados con la funcionalidad y la calidad de vida.
A pesar de estos avances, siguen existiendo retos importantes. Entre ellos destacan la falta de adherencia al tratamiento, los efectos adversos de algunos antipsicóticos y la disponibilidad desigual de programas psicosociales y de rehabilitación. Además, la heterogeneidad de los estudios dificulta establecer conclusiones completamente uniformes, por lo que continúa siendo necesario avanzar hacia estrategias terapéuticas cada vez más individualizadas.
LIMITACIONES
La heterogeneidad de los estudios dificulta establecer conclusiones definitivas. Existen limitaciones metodológicas y una escasez de ensayos que integren tratamientos combinados en muestras amplias y diversas.
CONCLUSIONES
La esquizofrenia es un trastorno mental complejo cuya aparición no puede explicarse a partir de una única causa. La evidencia revisada muestra la participación conjunta de factores genéticos, alteraciones neurobiológicas y diferentes elementos ambientales. Las disfunciones dopaminérgicas y glutamatérgicas continúan ocupando un papel importante en la comprensión del trastorno, aunque su expresión clínica parece depender también de la interacción con factores individuales y del entorno.
El tratamiento farmacológico, especialmente mediante antipsicóticos, sigue siendo fundamental para el control de la sintomatología. Sin embargo, los mejores resultados se obtienen cuando este abordaje se combina con intervenciones no farmacológicas, como la terapia cognitivo-conductual, la psicoeducación familiar y la rehabilitación cognitiva y psicosocial. Este enfoque integral permite atender no solo los síntomas, sino también aspectos relacionados con la adherencia, la autonomía, la funcionalidad y la reintegración social. Por ello, resulta necesario avanzar hacia una atención cada vez más individualizada y multidisciplinar, adaptada a las necesidades de cada paciente y orientada a mejorar su calidad de vida y reducir el riesgo de recaídas.
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- Leucht S, Cipriani A, Spineli L, Mavridis D, Örey D, Richter F, et al. Comparative efficacy and tolerability of 15 antipsychotic drugs in schizophrenia: a multiple-treatments meta-analysis. Cochrane Database Syst Rev. 2017;3:CD011269.
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- Wykes T, Huddy V, Cellard C, McGurk SR, Czobor P. A meta-analysis of cognitive remediation for schizophrenia. Am J Psychiatry. 2019;168(5):472–85.
Tabla 1. Diagrama PRISMA (Anexo I).
Tabla 2. Factores etiológicos de la esquizofrenia (Anexo II).
| Referencia | Factor estudiado | Hallazgos principales | Notas |
| Ripke et al., 2020 (GWAS) | Genética | Identificación de >100 loci asociados | Fuerte contribución hereditaria |
| Howes & Murray, 2014 | Neurotransmisión dopaminérgica | Hiperactividad dopaminérgica mesolímbica | Base de los antipsicóticos |
| Insel, 2019 | Glutamato | Hipofunción NMDA asociada a síntomas negativos | Investigación emergente |
| Tsuang, 2017 | Factores ambientales | Cannabis y complicaciones obstétricas aumentan riesgo | Interacción gene-ambiente |
Tabla 3.Vías de tratamiento de la esquizofrenia (Anexo III).
| Referencia | Tipo | Intervención | Resultados | Notas |
| Kane et al., 2020 | Farmacológico | Antipsicóticos atípicos | Reducción síntomas positivos | Primera línea |
| Leucht et al., 2017 (Cochrane) | Farmacológico | Comparación típicos vs atípicos | Menor riesgo de efectos extrapiramidales con atípicos | Revisión sistemática |
| Tarrier, 2014 | No farmacológico | TCC para psicosis | Reducción síntomas persistentes | Complemento farmacológico |
| Pharoah et al., 2016 | No farmacológico | Psicoeducación familiar | Mejora adherencia y reduce recaídas | Guía NICE |
| Wykes et al., 2019 | No farmacológico | Rehabilitación cognitiva | Mejora memoria y atención | Beneficios funcionales |
