Evolución de la herida quirúrgica en pacientes postoperados de tibia y peroné en un hospital de segundo nivel Córdoba, Veracruz Instituto Mexicano del seguro social México

15 diciembre 2025

 

 

Nº de DOI:10.34896/RSI.2025.45.71.001

 

 

 

 

AUTORES

  1. Carmela Reséndiz Dáttoly. N41 Subjefe de Educación en Enfermería y carreras técnicas Hospital General de Zona No.8 Córdoba Veracruz Instituto Mexicano del Seguro Social México.
  2. María Yazmín Hernández Ambrosio. Coordinador Clínico de Educación e Investigación en Salud Hospital General de Zona No. 8 Córdoba Veracruz Instituto Mexicano del Seguro Social México.
  3. Brenda Pérez Paredes. Médico Especialista en Traumatología y Ortopedia Hospital General de Zona No.8 Córdoba Veracruz Instituto Mexicano del Seguro Social México.
  4. Carlos Amir De Los Santos López. Médico Especialista en Traumatología y Ortopedia Hospital General de Zona No.8 Córdoba Veracruz Instituto Mexicano del Seguro Social México.
  5. Carlos Oliverio Aguilar Hernández. Médico Residente de cuarto año en Traumatología y Ortopedia Hospital General de Zona No.8 Córdoba Veracruz Instituto Mexicano del Seguro Social México.
  6. Abraham Alonso Mendoza. Médico Residente de cuarto año en Traumatología y Ortopedia. Hospital General de Zona No.8 Córdoba Veracruz Instituto Mexicano del Seguro Social México.
  7. German Luis Hernández Flores. Médico Residente de cuarto año en Traumatología y Ortopedia. Hospital General de Zona No.8 Córdoba Veracruz Instituto Mexicano del Seguro Social México.

 

RESUMEN

Introducción: Las fracturas de tibia y peroné son lesiones frecuentes del sistema musculoesquelético y representan un desafío clínico por su variabilidad, la exposición subcutánea de la tibia y el riesgo elevado de complicaciones. Estas fracturas suelen acompañarse de daño en partes blandas y pueden evolucionar hacia retraso de consolidación, pseudoartrosis, infección u otras complicaciones, especialmente en pacientes con comorbilidades como diabetes o enfermedad vascular.

A pesar de los avances en imagenología y técnicas de osteosíntesis, persisten controversias terapéuticas, sobre todo en fracturas abiertas o con afectación severa de tejidos blandos. En los últimos años se han incorporado estrategias complementarias como procedimientos ortoplásticos, terapias biológicas (PRP, OHB) y modelos 3D, que buscan optimizar la cicatrización y disminuir complicaciones.

En este contexto, la presente investigación analiza el manejo actual de las fracturas de tibia y peroné, con énfasis en la evolución de la herida quirúrgica postoperatoria. Se emplea la clasificación FEDPALLA II como herramienta estandarizada para evaluar la condición de los tejidos blandos y orientar decisiones clínicas que favorezcan la consolidación ósea, la recuperación funcional y la calidad de vida del paciente.

Objetivo general: Determinar la evolución de la herida quirúrgica en pacientes postoperados de Tibia y Peroné en un hospital de segundo nivel Hospital General de Zona No.8 Córdoba Veracruz Instituto Mexicano del Seguro Social México.

Metodología: Se realizó un estudio longitudinal, observacional, descriptivo, prospectivo, con expedientes de pacientes pacientes postoperados de Tibia y Peroné, de septiembre 2024 a enero 2025, en el Hospital General de Zona No. 8, Córdoba, Veracruz México; las variables fueron edad, sexo, comorbilidades, evaluación de la herida quirúrgica, se utilizaron números y porcentajes, media y varianza.

Resultados: Se obtuvo una muestra en el HGZ 08 de 125 pacientes (71 hombres, 56.8% vs 54 mujeres, 43.2 %) postoperados de Tibia y Peroné evaluados con la escala FEDPALLA II a los 7, 14 y 21 días después de la cirugía con un promedio de edad de 43 años. 79 pacientes (63.2%) obtuvieron un puntaje entre 21 – 25, lo que representa una “muy buena” evolución de la herida quirúrgica; 39 pacientes (31.2%) obtuvieron un puntaje entre 16 – 20, lo que representa una “buena” evolución de la herida quirúrgica; 7 pacientes (5.6%) obtuvieron un puntaje entre 11 – 15, lo que representa una “mala” evolución de la herida quirúrgicas. Las comorbilidades más frecuentes fueron Diabetes Mellitus tipo 2, Hipertensión Arterial Sistémica e Insuficiencia Vascular.

Conclusiones: La escala FEDPALLA II es una herramienta efectiva para identificar la evolución de la herida quirúrgica en pacientes postoperados de Tibia y Peroné al confirmar que la evolución de la herida quirúrgica en pacientes postoperados de Tibia y Peroné en un hospital de segundo nivel es muy buena según la escala (FEDPALLA II) medidos a los 7,14 y 21 días al obtener un puntaje de 21 – 25. Su aplicación seriada permite identificar pacientes con comorbilidades que pueden desarrollar complicaciones durante adecuada evolución de la herida quirúrgica

PALABRAS CLAVE

Herida quirúrgica, evolución, fractura, tibia y peroné, evolución, FEDPALLA II.

ABSTRACT

Introduction: Tibia and fibula fractures are common musculoskeletal injuries and pose a clinical challenge due to their variability, the subcutaneous exposure of the tibia, and the high risk of complications. These fractures are often accompanied by soft tissue damage and may progress to delayed union, nonunion, infection, or other complications, particularly in patients with comorbidities such as diabetes or vascular disease.

Despite advances in imaging and osteosynthesis techniques, therapeutic controversies persist, especially in open fractures or those with severe soft tissue involvement. In recent years, complementary strategies such as orthoplastic procedures, biological therapies (PRP, HBOT), and 3D modeling have been incorporated to optimize healing and reduce complications.

In this context, the present study analyzes the current management of tibia and fibula fractures, with emphasis on the postoperative evolution of the surgical wound. The FEDPALLA II classification is used as a standardized tool to assess soft tissue condition and guide clinical decisions that promote bone healing, functional recovery, and patient quality of life.

General Objective: To identify the evolution of the surgical wound in patients postoperatively from Tibia and Fibula surgery in a second-level hospital.

Methodology: A longitudinal, observational, descriptive, prospective study was conducted at the Hospital General de Zona No. 8 in Córdoba, Veracruz México. The sample size consisted of 125 patients during the period from September 2024 to January 2025. They were evaluated using the FEDPALLA II scale, which has a Cronbach’s alpha value of 0.78. The results for qualitative variables were analyzed using frequencies and percentages; for quantitative variables, mean, standard deviation, and variance were used. The variables studied were age, sex, comorbidities, and evolution of the surgical wound in patients postoperatively from Tibia and Fibula surgery using the FEDPALLA II scale.

Results: A sample of 125 patients (71 men, 56.8% vs. 54 women, 43.2%) postoperatively from Tibia and Fibula surgery was obtained at HGZ 08. They were evaluated with the FEDPALLA II scale at 7, 14, and 21 days after surgery, with an average age of 43 years. 79 patients (63.2%) scored between 21 – 25, representing a «very good» evolution of the surgical wound; 39 patients (31.2%) scored between 16 – 20, representing a «good» evolution of the surgical wound; 7 patients (5.6%) scored between 11 – 15, representing a «poor» evolution of the surgical wound. The most frequent comorbidities were Type 2 Diabetes Mellitus, Systemic Arterial Hypertension, and Vascular Insufficiency.

Conclusions: The FEDPALLA II scale is an effective tool for identifying the evolution of the surgical wound in patients postoperatively from Tibia and Fibula surgery. It confirms that the evolution of the surgical wound in these patients at a second-level hospital is «very good» according to the (FEDPALLA II) scale, measured at 7, 14, and 21 days, by obtaining a score of 21 – 25. Its serial application allows for the identification of patients with comorbidities who may develop complications during the proper evolution of the surgical wound.

KEY WORDS

Surgical wound, evolution, fracture, tibia and fibula, FEDPALLA II.

INTRODUCCIÓN

La tibia es el segundo hueso más largo y resistente del cuerpo humano y constituye, junto con el fémur, uno de los principales soportes del miembro pélvico. Se denomina pilón tibial al segmento anatómico correspondiente al extremo distal de la tibia. Las fracturas de este pilón fueron descritas por primera vez en 1911 por Étienne Destot, quien utilizó el término “pilón’’ para referirse a la función mecánica de la tibia distal al articularse con el astrágalo1.

Una fractura se define como la pérdida de continuidad ósea. Las fracturas de tibia y peroné son las más comunes de la pierna debido a su escasa cobertura cutánea; entre ellas, las del pilón tibial, aunque menos frecuentes, representan las de mayor gravedad. Este tipo de fractura ocurre típicamente por mecanismos de alta energía, como caídas desde gran altura o accidentes automovilísticos, generando compresión axial sobre la tibia y produciendo lesiones asociadas de los tejidos blandos del tobillo2.

El estudio de esta región anatómica requiere radiografías en múltiples proyecciones y, cuando se necesita una evaluación más detallada, tomografía axial computarizada que permita analizar en 3D la articulación distal de la tibia3. Las fracturas de pilón tibial representan entre el 3% y el 10% de las fracturas de tibia y solo el 1% de todas las fracturas del miembro inferior. Se observan con mayor frecuencia en hombres, con un pico de incidencia entre los 25 y 50 años, y se acompañan en el 75%–90% de los casos de una fractura ipsilateral de peroné4.

Es fundamental identificar comorbilidades que incrementen el riesgo de complicaciones preoperatorias, transoperatorias y postoperatorias, especialmente aquellas que afectan la cicatrización ósea y tisular, como diabetes mellitus tipo II, hipertensión arterial sistémica, enfermedad vascular periférica, así como hábitos nocivos como tabaquismo y alcoholismo. Su detección oportuna es crucial, ya que un mal control incrementa la probabilidad de retraso en la osificación, infección, reintervenciones y complicaciones de la herida quirúrgica. En particular, el tabaquismo se ha asociado con retraso en la consolidación, riesgo de pseudoartrosis y dehiscencia de la herida debido a alteraciones microvasculares4.

Existen diversas opciones terapéuticas para las fracturas de tibia y peroné, que incluyen desde el manejo conservador con inmovilización mediante yeso muslopodálico, hasta procedimientos quirúrgicos como técnicas mínimamente invasivas, fijadores externos, placas anatómicas bloqueadas o convencionales, y clavos intramedulares tanto para diáfisis tibial como para fracturas de pilón. La selección del método e implante depende de la experiencia y criterio del cirujano ortopedista5.

Las fracturas con pérdida ósea significativa, aunque poco frecuentes, son lesiones graves que se presentan con mayor incidencia en pacientes jóvenes, especialmente hombres, y suelen asociarse a fracturas expuestas por mecanismos de alta energía5. La tibia es uno de los huesos más afectados en traumatismos de alta energía debido a su localización subcutánea y menor vascularización, condiciones que incrementan el riesgo de retraso en la consolidación y pseudoartrosis6.

Históricamente, las fracturas con grandes defectos óseos y/o de partes blandas se trataban mediante amputación. Sin embargo, el desarrollo de técnicas ortopédicas y la disponibilidad de múltiples implantes han permitido implementar procedimientos de rescate orientados a la preservación de la extremidad, aunque sin un protocolo único, pues cada caso debe individualizarse7.

Para pérdidas óseas mayores de 3 cm, se han descrito varias estrategias centradas en recuperar la longitud del hueso, entre ellas:

a) Desbridamiento e injerto óseo autólogo, cuya viabilidad debe vigilarse progresivamente debido al riesgo de necrosis si no existe adecuada cobertura cutánea.

b) Injerto de peroné vascularizado, que se integra consolidando en sus extremos como una fractura.

c) Transporte óseo, técnica que permite restaurar la longitud y corregir deformidades.

El injerto de peroné vascularizado es considerado por muchos especialistas como una de las mejores opciones para reconstrucciones de grandes defectos óseos, debido a su resistencia y dimensiones adecuadas. No obstante, la elección depende de la calidad de los tejidos circundantes y de la viabilidad de las células osteogénicas remanentes.

Por su parte, la técnica de inducción de membrana combinada con autoinjerto no vascularizado de peroné ha mostrado bajas tasas de complicaciones y buenos resultados de consolidación en deformidades óseas extensas, además de ser reproducible en diversos entornos quirúrgicos. En este método, el espaciador de PMMA con antibióticos (vancomicina y tobramicina) se coloca directamente en el defecto óseo, irrigándolo con solución salina para evitar daño térmico a los tejidos por la reacción exotérmica del cemento durante su polimerización8,9,10.

Tras completar la primera fase, se debe administrar terapia antibiótica dirigida durante 6 a 8 semanas, idealmente basada en cultivos y en el antibiograma para asegurar la sensibilidad del fármaco. Durante este periodo se busca lograr una adecuada cobertura cutánea, revascularización de los tejidos y la formación completa de la membrana perióstica inducida. Pasado este tiempo, la erradicación de la infección debe confirmarse mediante evaluación clínica y estudios de laboratorio (VSG y PCR), además de nuevos cultivos y, si es necesario, análisis anatomopatológicos. Estos estudios deben realizarse tras un periodo de 4 semanas sin antibiótico, conocido como ventana terapéutica10.

El término osteosíntesis, introducido por Albin Lambotte en 1907, describe el proceso quirúrgico para reducir y fijar una fractura mediante implantes metálicos, el cual comprende tres etapas: exposición, reducción con fijación temporal y fijación definitiva seguida del cierre de tejidos blandos13.

El objetivo del tratamiento quirúrgico del pilón tibial es lograr una reducción anatómica y una estabilidad que permitan una movilización temprana. Para decidir el momento adecuado de la cirugía deben considerarse la conminución, el desplazamiento de fragmentos —especialmente los articulares— y el estado de los tejidos blandos, que suelen estar gravemente lesionados en este tipo de fracturas14. En fracturas expuestas, el manejo antibiótico es esencial y debe seleccionarse según el mecanismo de lesión; comúnmente se utilizan cefalosporinas para gram positivos, combinadas con aminoglucósidos para gram negativos y metronidazol para anaerobios15.

Los objetivos del tratamiento son reconstruir adecuadamente la articulación, alinear la extremidad, lograr consolidación ósea, asegurar cobertura cutánea y restaurar la función16. Las complicaciones son frecuentes y dependen del tipo de tratamiento y material de osteosíntesis, pudiendo incluir infección, pseudoartrosis, artrosis, amputación y problemas en la cicatrización, como necrosis o pérdida de fijación. Algunas infecciones superficiales pueden tratarse con antibióticos tópicos u orales, mientras que otras pueden progresar a osteomielitis16.

El retraso en la consolidación ósea es común y puede favorecer infecciones que, si se manejan adecuadamente, evitan cronicidad17. En fracturas expuestas por accidentes de alta energía, la complicación más frecuente es la pseudoartrosis, especialmente en hombres mayores de 50 años. Inicialmente puede presentarse como mala evolución de la herida, necrosis cutánea, infección o pérdida de fijación. Las complicaciones tardías incluyen retraso de consolidación, pseudoartrosis, angulación en varo o valgo de la tibia distal y reducción articular inadecuada18.

El éxito en el tratamiento quirúrgico de fracturas de tibia y peroné depende en gran medida de la integridad de los tejidos blandos; incluso con osteosíntesis adecuadas, el riesgo de necrosis y de infección es alto. La elección del abordaje quirúrgico se decide en la planeación preoperatoria según la experiencia del ortopedista y la calidad cutánea19.

No existe un método estándar para evitar complicaciones de tejidos blandos, aunque se recomienda iniciar con fijación externa provisional hasta mejorar la calidad de los tejidos y luego realizar la fijación interna definitiva. Otros factores que disminuyen riesgos incluyen tracción controlada, tiempo de isquemia menor a 90 minutos, separación de 7–10 cm entre incisiones, uso de implantes de bajo perfil y cierre sin tensión20.

Los abordajes para la tibia distal son variados: anterolateral, anteromedial, anterior directo, lateral directo, medial directo, posterolateral y posteromedial. Los anteriores permiten visualización directa y reducción articular óptima, mientras que los posteriores utilizan reducción indirecta mediante fluoroscopia21.

La hipoxia local también puede deberse a hipoperfusión sistémica (bajo volumen o insuficiencia cardiaca) o factores locales (vasoconstricción, tensión excesiva o insuficiencia vascular), afectando negativamente la cicatrización22,23.

Para evaluar la evolución de las heridas, se utilizan escalas validadas internacionalmente, aprobadas por la Unión Mundial de Sociedades de Curación de las Heridas (WUWHS). Estas herramientas consideran tres aspectos: identificar factores etiológicos y sus intervenciones, evaluar factores sistémicos que afectan la cicatrización y analizar el estado del lecho, bordes y piel perilesional24.

Las escalas se emplean a corto plazo para monitorear la evolución de la lesión y su fase de cicatrización. Sus características incluyen validez, fiabilidad, sensibilidad al cambio y reproducibilidad. La mayoría de los estudios se han realizado en úlceras por presión y venosas de miembros inferiores, aunque algunas escalas consideran la piel perilesional y zonas perineales24.

En cuanto a la fiabilidad de las escalas de evaluación de heridas, solo se obtuvieron valores aceptables en PUSH 3.0, RESVECH 2.0 y FEDPALLA II. Según la WUWHS, los parámetros recomendados para la evaluación son:

Lecho de la herida: tamaño, profundidad, presencia de exudado y tipo de tejido.

Borde de la herida: maceración, estado de los bordes, deshidratación y tunelizaciones.

Piel perilesional: maceración, hidratación, excoriación, hiperqueratosis/pápulas, pústulas, edemas/linfedema, eczema, vascularización/eritema y rash.

La escala FEDPALLA II destaca por evaluar de manera integral la piel perilesional, incluyendo todos los parámetros mencionados, así como la forma de los bordes. Esta escala combina validez, fiabilidad, reproducibilidad y sensibilidad al cambio, superando las limitaciones de otras herramientas25,26. Por ello, se considera actualmente la herramienta más adecuada para la valoración y seguimiento de la piel perilesional en heridas clínicas.

El momento de la cirugía depende principalmente de la condición de los tejidos blandos. En ausencia de adecuada cobertura cutánea, se recomienda colocar inicialmente un fijador externo para estabilizar temporalmente la fractura y permitir la restauración de la cobertura mediante tratamientos específicos. La planificación preoperatoria para la fijación definitiva, que incluye elección de abordaje y maniobras de reducción, se realiza entre los 7 y 17 días posteriores a la colocación del fijador externo27.

Las principales opciones de tratamiento quirúrgico en fracturas diafisarias de tibia son clavos intramedulares y placas bloqueadas, cada una con ventajas y desventajas. El uso de clavos intramedulares se asocia con mayores tasas de mala alineación, retraso de consolidación y dolor anterior de rodilla por la entrada infrapatelar. La osteosíntesis con placas convencionales o anatómicas puede generar mayor incidencia de complicaciones de tejidos blandos, como infección de la herida, dehiscencia y exposición del implante28.

Los traumatismos de alta energía y las fracturas expuestas son factores de riesgo significativos para lesiones de tejidos blandos, impactando directamente en los resultados funcionales posteriores al tratamiento. En las últimas décadas, se han desarrollado terapias biológicas innovadoras para mejorar la recuperación tisular, destacando la ingeniería biológica asistida por biológicos derivados de la sangre29.

La inflamación estéril es un fenómeno común en la destrucción del cartílago y la osteoartritis, así como en tendinopatías, distensiones musculares y ligamentarias, fracturas óseas y daños tisulares. La reparación de los tejidos dañados depende de procesos como inflamación, angiogénesis, activación y polarización de macrófagos, diferenciación de células madre progenitoras, fibrogénesis y angiogénesis, modulados principalmente por citocinas y factores de crecimiento29.

Dentro de estas estrategias, el plasma rico en plaquetas (PRP) ha sido ampliamente estudiado por sus propiedades moduladoras y estimuladoras de la proliferación celular de fibroblastos, osteoblastos, células endoteliales, epiteliales, adipocitos, miocitos y condrocitos, favoreciendo la regeneración tisular. Inicialmente utilizado en cirugía para mejorar la cicatrización de heridas, su aplicación se ha expandido a la reparación de tejidos blandos y óseos en general30,31.

El PRP se obtiene mediante centrifugación de sangre anticoagulada y su efecto depende de la liberación de factores de crecimiento plaquetarios. Aunque no existe un consenso sobre el método óptimo de preparación, ya se disponen de sistemas automatizados comerciales para su obtención32.

Otro enfoque complementario es la oxigenoterapia hiperbárica (OHB), que incrementa la presión de oxígeno tisular y se ha utilizado en infecciones necrotizantes de partes blandas, infecciones crónicas y retardos de cicatrización, muy frecuentes en ortopedia. Su aplicación puede acelerar la recuperación de los tejidos blandos y reducir complicaciones postoperatorias33.

Además, la incorporación de impresoras 3D en ortopedia permite realizar reconstrucciones anatómicas a partir de imágenes de tomografía y resonancia magnética antes de la cirugía, mejorando la planificación preoperatoria y la precisión en la intervención33.

JUSTIFICACIÓN

Los pacientes postoperados de fracturas de tibia y peroné que se valoran en consulta externa y presentan complicaciones en la herida quirúrgica —como exposición de material de osteosíntesis, retraso en la cicatrización o infección del sitio quirúrgico— pueden ser identificados antes de que estas afecten de manera significativa la consolidación ósea y el pronóstico funcional. La escasa cobertura de tejidos blandos en la pierna incrementa el riesgo de complicaciones, incluso cuando se excluyen factores propios del paciente, como enfermedades metabólicas o vasculares. Por ello, resulta esencial explorar estrategias que permitan disminuir este riesgo y, en consecuencia, la morbilidad asociada a estas intervenciones.

Si bien comorbilidades como diabetes mellitus, hipertensión arterial sistémica, enfermedad renal crónica e insuficiencia vascular periférica influyen directamente en la evolución de la herida, el ortopedista puede optimizar los resultados mediante la selección de accesos y abordajes quirúrgicos adecuados, así como la elección de implantes de osteosíntesis específicos que favorezcan la cobertura muscular y cutánea. Esto permitiría una mejor resolución de la herida y reducir complicaciones postquirúrgicas.

La presente investigación busca aportar una herramienta práctica y estandarizada para la identificación temprana de complicaciones mediante la aplicación de la escala FEDPALLA II a los 7, 14 y 21 días postoperatorios. Esta evaluación permitirá individualizar el abordaje de cada paciente, anticipar posibles problemas en la cicatrización y optimizar el manejo clínico, contribuyendo a disminuir el tiempo de recuperación y facilitar la reincorporación a sus actividades cotidianas y laborales de los pacientes atendidos en nuestra unidad médica.

En suma, este estudio tiene relevancia clínica al ofrecer un método sistemático y validado para monitorear la evolución de las heridas quirúrgicas en fracturas de tibia y peroné, promoviendo intervenciones oportunas que mejoren la recuperación y reduzcan la morbilidad asociada a estas lesiones.

PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

Las fracturas de Tibia y Peroné son una causa frecuente de atención médico-quirúrgico en nuestro medio, generalmente en pacientes en edad productiva, requiriendo para su resolución de una reducción abierta con fijación interna con implantes de aleaciones metálicas.

Desafortunadamente este segmento corporal se encuentra pobremente cubierto por tejidos blandos por lo que de manera frecuente la cicatrización de la herida quirúrgica se ve alterada o retardada, ocasionando también un retardo en la reincorporación de los pacientes a sus actividades laborales y de la vida diaria.

Si bien las comorbilidades propias del paciente, así como su edad, su estado nutricional y sus cuidados postquirúrgicos domiciliarios contribuyen al proceso de cicatrización, lo que el cirujano puede controlar es el acceso quirúrgico paro realizar la osteosíntesis y la elección del implante de osteosíntesis.

Hasta el momento no existen escalas aplicables al paciente traumatológico que evalúe el proceso de cicatrización, y que compare la evolución de la herida quirúrgica. Es por ello por lo que surge la pregunta de investigación.

OBJETIVOS

OBJETIVO GENERAL:

Determinar la evolución de la herida quirúrgica en pacientes postoperados de Tibia y Peroné en un hospital de segundo nivel.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

  • Determinar la evolución de la herida quirúrgica en pacientes postoperados de Tibia y Peroné a los 7,14 y 21 días mediante la escala FEDPALLA II en un hospital de segundo nivel.
  • Identificar las características sociodemográficas (edad y sexo) de los pacientes postoperados de Tibia y Peroné en un hospital de segundo nivel valorados mediante la escala FEDPALLA II.
  • Identificar las comorbilidades en pacientes postoperados de Tibia y Peroné en un hospital de segundo nivel.

 

HIPÓTESIS:

Hipótesis nula:

La evolución de la herida quirúrgica en pacientes postoperados de Tibia y Peroné en un hospital de segundo nivel según la escala (FEDPALLA II) medidos a los 7,14 y 21 días, con respecto al puntaje obtenido es de 21 – 25 (muy bueno).

Hipótesis alterna:

La evolución de la herida quirúrgica en pacientes postoperados de Tibia y Peroné en un hospital de segundo nivel según la escala (FEDPALLA II) medidos a los 7,14 y 21 días con respecto al puntaje obtenido no es de 21 – 25 (muy bueno).

MATERIAL Y MÉTODO

Diseño del estudio:

Estudio longitudinal, observacional, descriptivo, prospectivo.

Lugar de estudio:

Servicio de urgencias del Hospital General de Zona 8 en Córdoba, Veracruz México.

Periodo para desarrollarse:

Periodo de 6 meses de septiembre 2024 a enero del 2025.

Universo de trabajo:

pacientes ingresados al HGZ no 8 Córdoba, Veracruz México, en el período de estudio.

Población:

Pacientes postoperados de Tibia y Peroné del HGZ 08, Córdoba, Veracruz México durante el periodo de estudio

SELECCIÓN DEL TAMAÑO DE MUESTRA:

La selección del tamaño de la muestra es no probabilística.

Tamaño de muestra: 239

Criterios de inclusión:

  1. Pacientes de ambos sexos postoperados de fractura de Tibia y Peroné del HGZ no 8 durante el periodo de estudio.
  2. Pacientes mayores de 18 años postoperados de fractura de Tibia y Peroné del HGZ no 8 durante el periodo de estudio.
  3. Pacientes postoperados de fractura de Tibia y Peroné del HGZ no 8, que acepten participar en el estudio de investigación y firmen carta de consentimiento informado durante el periodo de estudio.

 

Criterios de exclusión:

Criterios de eliminación:

1 – Hoja de recolección de datos requisitado en menos del 95%.

Definición de variables. Véase en anexos.

DESCRIPCIÓN GENERAL DEL ESTUDIO:

El protocolo fue aprobado por el Comité de Ética e Investigación No. 3101 y se informó a las autoridades del Hospital General de Zona No. 8 de Córdoba, Veracruz México, para facilitar la realización del estudio. Se incluyeron pacientes postoperados de Tibia y Peroné, identificados a partir de los censos de hospitalización, dando seguimiento en área hospitalaria o consulta externa entre septiembre 2024 y enero 2025.

Se explicó el objetivo del estudio a cada paciente y se obtuvo su consentimiento informado para el seguimiento mediante la escala FEDPALLA II a los 7, 14 y 21 días postoperatorios. Además, se registraron comorbilidades mediante interrogatorio directo. Los datos obtenidos se ingresaron en una base para su análisis estadístico, empleando estadística descriptiva para variables cualitativas y medidas de tendencia central y dispersión para variables cuantitativas.

ANÁLISIS ESTADÍSTICO:

Los datos fueron recolectados en una base de datos de Excel, se utilizó el programa SPSS y/o Grahppad Prism, se aplicò estadística descriptiva para variables cualitativas, frecuencia y porcentaje; y para variables cuantitativas medidas de tendencia central media y varianza. Con base a los resultados se utilizó estadística inferencial.

ASPECTOS ÉTICOS

El presente estudio se realizó conforme a las normas éticas institucionales, la Ley General de Salud en materia de investigación en salud, y los principios establecidos en la Declaración de Núremberg (1947) y sus reformas en la Declaración de Helsinki. Se respetaron los derechos, dignidad y bienestar de los participantes, siguiendo los artículos 13, 14, 20, 21 y 22 del reglamento en investigación en seres humanos.

De acuerdo con el artículo 17 del reglamento, se trata de una investigación sin riesgo, ya que se emplearon métodos retrospectivos y documentación clínica sin intervenir ni modificar las variables fisiológicas, psicológicas o sociales de los participantes.

La selección de los participantes se realizó a través de censos de hospitalización y del sistema electrónico de consulta externa. Se garantizó la confidencialidad de la información y solo los investigadores tuvieron acceso a los archivos, obteniéndose el consentimiento informado para el seguimiento de la evolución de los tejidos blandos en heridas quirúrgicas.

Al concluir el estudio, los resultados serán retroalimentados al personal de salud de la unidad médica para su aplicación clínica y mejora en la atención.

RESULTADOS

La muestra de este estudio comprendido entre septiembre de 2024 y enero de 2025 fue de 125 pacientes con fractura de Tibia y Peroné, de los cuales 71 pacientes fueron hombres (56.8%) y 54 pacientes fueron mujeres (43.2 %), (Gráfica 1).

Gráfica 1. Género de pacientes postoperados de fracturas de Tibia y Peroné. Véase en anexos.

71 hombres (56.8%) presentaron fracturas de Tibia y Peroné. n= 125

Se encontró que la frecuencia de edad de pacientes con fracturas con resolución quirúrgica de Tibia y Peroné; es de 35 pacientes menores de 30 años (28%), 47 pacientes entre 31 – 50 años (37%), 33 pacientes de 51 – 70 años (26.4%), y 10 pacientes mayores de 71 años (8%). (Gráfica 2). Véase en anexos.

Gráfica 2. Grupos de edades de pacientes postoperados de fractura de Tibia y Peroné.

El grupo de edad con mayor frecuencia que se presentó de pacientes postoperados de Tibia y Peroné fue entre 31 y 50 años, 47 (65.6%). n =125

Se identificaron los grupos de edad y sexo más afectados encontrando que en el caso de los varones la mayor frecuencia fue entre los 31 – 50 años con un total de 30 pacientes (24%) seguidos de pacientes menores de 30 años con un total de 27 pacientes (21.6%). En el caso de las mujeres la mayor frecuencia fue entre los 51 – 70 años con 20 pacientes (16%) seguidos de mujeres de entre 31 – 50 años (12.8%), (Tabla 1).

Tabla 1. Grupos de edad y sexo de pacientes postoperados de Tibia y Peroné. Véase en anexos.

Los grupos más frecuentes fueron hombres de entre 31 – 50 años, 30(24%) y en el caso de mujeres entre los 51 – 70 años 20 (16%). n=125

La tabla presenta las comorbilidades en cada grupo de edad y en cada sexo; encontrando que en hombres menores de 30 años, 10 tienen tabaquismo (8%), 6 alcoholismo (4.8%), mujeres menores de 30 años 3 tienen tabaquismo (2.4%), y 3 alcoholismo (2.4); hombres de entre 31 – 50 años 12 tienen tabaquismo (9.6%),10 alcoholismo (8%), 4 HAS (3.2%), 1 DM2 (0.8%); las mujeres de entre 31 – 50 años 6 tienen tabaquismo (4.8%),3 alcoholismo (2.4%), 2 HAS (1.6), 1 DM2 (0.8%); en hombres de entre 51 – 70 años 1 tiene alcoholismo (0.8%), 5 HAS (4%), 1 DM2 (0.8%), 6 insuficiencia vascular periférica (4.8%), y 1 enfermedad renal crónica (0.8%); de las mujeres 1 tiene tabaquismo (0.8%), 3 tiene alcoholismo (2.4%), 15 HAS (12%), 15 DM2 (12%), 12 insuficiencia vascular periférica (9.6%), y 3 enfermedad renal crónica (2.4%); en hombres mayores de 71 años 2 tienen HAS (1.6%), 2 DM2 (1.6%), 3 insuficiencia vascular periférica (2.4%), las mujeres de este grupo de edad 5 tienen HAS (4%), 1 DM2 (0.8%), 5 insuficiencia vascular periférica (4%). (Tabla 2).

Tabla 2. Grupo de edad, sexo y comorbilidades en pacientes postoperados de Tibia y Peroné. Véase en anexos.

El grupo de edad con mayor frecuencia de comorbilidades fue de mujeres de 51 – 70 años de edad, HAS 15 (12%), DM2 15 (12%), insuficiencia vascular periférica 12 (9.6%). n=125

En relación a la evolución basada en puntaje FEDPALLA, en el día 7 de valoración se presentó un valor mínimo de 11 y un máximo de 25, con un rango de 14 puntos. La mediana fue de 19, mientras que los percentiles 25 y 75 se ubicaron en 17 y 22, respectivamente. El promedio fue de 19.52 ± 3.217 puntos.

Para el día 14, los puntajes mostraron una ligera disminución. El valor mínimo se mantuvo en 11 y el máximo descendió a 20, con un rango total de 9 puntos. La mediana fue de 18, y los percentiles 25 y 75 se situaron en 17 y 19, respectivamente. El promedio obtenido fue de 17.66 ± 1.943 puntos, evidenciando una menor dispersión respecto al día 7.

En el día 21, se observó un incremento notable en los puntajes. El valor mínimo se mantuvo en 11, mientras que el máximo alcanzó nuevamente los 25 puntos, con un rango de 14. La mediana aumentó a 22 puntos, con percentiles 25 y 75 de 18.5 y 23.5, respectivamente. El promedio final fue de 20.86 ± 3.326 puntos, mostrando la recuperación más elevada del periodo evaluado.

Gráfica 3. Evaluación de pacientes postoperados de Tibia y Peroné a los 7, 14 y 21 días de acuerdo a la escala FEDPALLA II. Gráfica 3. Comparación de los puntajes FEDPALLA. La mediana disminuyó a los 14 días (18 puntos) y aumentó a su valor más alto a los 21 días (22 puntos).

Se evaluó la normalidad de los puntajes de la escala FEDPALLA a los 7, 14 y 21 días mediante la prueba de Shapiro-Wilk. Los resultados indicaron que los puntajes no se distribuyen de manera normal en ninguno de los momentos evaluados (día 7: p = 0.003; día 14: p < 0.001; día 21: p < 0.001). Tabla 3. Véase en anexos.

Tabla 3. Prueba de normalidad Shapiro-Wilk. Véase en anexos.

Resultados de la prueba de normalidad Shapiro–Wilk para los puntajes FEDPALLA en los días 7, 14 y 21 postoperatorios. Las distribuciones correspondientes a las tres mediciones presentaron valores de p inferiores a .05

Se analizó la asociación entre la edad de los pacientes y los puntajes obtenidos mediante la correlación de Spearman. La correlación fue negativa y no significativa a los días 7 y 14 (día 7: ρ = -0.142, p = 0.113; día 2: ρ = -0.144, p = 0.108), mientras que a los 21 días se observó una correlación negativa significativa (día 3: ρ = -0.237, p = 0.008).

Tabla 2. Correlación de edad con puntaje FEDPALLA por Spearman. Correlación de Spearman entre la edad y los puntajes FEDPALLA en los días 7, 14 y 21 postoperatorios. Solo en el día 21 se observó una correlación significativa (p = .008). Véase en anexos.

DISCUSIÓN

Las fracturas de Tibia y Peroné son ampliamente estudiadas por su epidemiología, tratamiento, material de osteosíntesis, recuperación y alto índice de complicaciones. En el hospital General de Zona No.8 Córdoba Veracruz Instituto Mexicano del Seguro Social México, 119 pacientes (94.4%) presentaron buena evolución de la herida quirúrgica (21–25 puntos en la escala FEDPALLA II), resultados similares a los obtenidos en el Hospital Universitario de Valencia en 2021, donde 113 de 118 pacientes (95.7%) mostraron evolución favorable.

La frecuencia de fracturas fue de 125 pacientes, con predominio en hombres (56.8%) frente a mujeres (43.2%), coincidiendo con estudios previos en León, Guanajuato (2021), que reportaron 121 hombres (59.9%) y 81 mujeres (40.1%). La mayoría de los pacientes (64.8%) eran menores de 50 años, concentrándose el rango de 31 a 50 años (37%), similar a los hallazgos en el Reino Unido (2024), donde el grupo más frecuente fue de 35 a 45 años (58.4%).

Las principales comorbilidades observadas fueron Hipertensión Arterial Sistémica (26.4%) y Diabetes Mellitus (16.8%), hallazgos consistentes con el estudio de Perth, Australia (2021), donde estas condiciones se asociaron a mala evolución de la herida quirúrgica. La insuficiencia vascular se presentó en 26 pacientes (20.8%) de la muestra con complicaciones, mostrando relevancia clínica similar al reporte del Instituto Nacional de Rehabilitación, Ciudad de México (2021), donde se observó en 26 pacientes (13%) y estuvo asociada con Diabetes tipo 2 e Hipertensión.

En conjunto, estos hallazgos sugieren que la edad, el sexo y las comorbilidades sistémicas influyen significativamente en la evolución postoperatoria de las heridas quirúrgicas en fracturas de Tibia y Peroné, respaldando la utilidad de la escala FEDPALLA II para identificar pacientes en riesgo de complicaciones.

CONCLUSIONES

El estudio, realizado en el Hospital General de Zona No.8 Córdoba Veracruz Instituto Mexicano del Seguro Social México, evaluó a 125 pacientes postoperados de fracturas de Tibia y Peroné entre septiembre de 2024 y enero de 2025, usando la escala FEDPALLA II a los 7, 14 y 21 días para valorar la evolución de la herida quirúrgica.

Predominó el sexo masculino (56.8%), con mayor frecuencia en el grupo de 31 a 50 años; en mujeres (43.2%), el grupo más frecuente fue de 51 a 70 años, con comorbilidades asociadas a alteraciones en perfusión tisular y cicatrización.

A los 21 días, 79 pacientes (63.2%) mostraron “muy buena” evolución (21–25 puntos), 39 (31.2%) presentaron “buena” evolución (16–20 puntos) y 7 (5.6%) una “mala” evolución (11–15 puntos). Del subgrupo con mala evolución (13 pacientes, 10.4%), 6 mejoraron a “buena” en consultas posteriores, 6 permanecieron con mala evolución y 2 mantuvieron mala evolución durante todas las valoraciones. Las comorbilidades asociadas a mala evolución incluyeron Diabetes Mellitus tipo 2, Hipertensión Arterial Sistémica e Insuficiencia Vascular.

El análisis de correlación de Spearman mostró que la edad no se asoció significativamente a los puntajes a los días 7 y 14; sin embargo, a los 21 días se encontró una correlación negativa significativa (r = –.237; p = .008), indicando que los pacientes mayores tuvieron puntajes ligeramente menores en fases avanzadas del postoperatorio.

Estos resultados evidencian que la recuperación postoperatoria es dinámica y mejora notablemente al día 21. La escala FEDPALLA II demostró ser práctica y confiable para monitorear la evolución de la herida quirúrgica, permitiendo identificar oportunamente a pacientes con comorbilidades que podrían desarrollar complicaciones, ofreciendo una ventana para intervenciones tempranas y tratamientos individualizados. Este estudio pionero en el hospital sienta bases para futuras investigaciones sobre material de osteosíntesis y tipos de abordajes quirúrgicos.

 

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ANEXOS

Definición de variables.

Nombre de la variable Definición conceptual Definición operacional Tipo de variable

Escala de medición

Indicador o índice
Edad Tiempo que ha vivido una persona expresada en años Para fines de este estudio, se obtendrá la edad del propio paciente o del expediente en caso de que el paciente no esté en condiciones de responder. Cuantitativa

Discreta

Intervalos

Años referidos
Sexo Conjunto de características físicas, mentales y de comportamiento que distinguen entre un hombre y una mujer. Para fines de este estudio, se obtendrá el sexo del paciente lo que fenotípicamente presente. Cualitativa

Nominal dicotómica

Hombre

Mujer

Comorbilidades Coexistencia de algún factor que influya en la evolución de la cicatrización durante el periodo de estudio. Mediante interrogatorio directo al paciente o lo referido en el expediente relacionado a la existencia de alguna comorbilidad Cualitativa

Nominal politómica

  • Alcoholismo
  • Tabaquismo
  • Hipertensión arterial sistémica
  • Diabetes mellitus
  • Insuficiencia vascular
  • Enfermedad renal crónica
Evaluación de la herida quirúrgica. Acción y efecto de evaluar la herida quirúrgica junto con las características de cicatrización en osteosíntesis practicadas a fracturas del Tibia y Peroné. Se evaluará al paciente mediante observación directa evaluando la escala FEDPALLA II a los pacientes postoperados de Tibia y Peroné a los 7, 14, y 21 días posterior a su cirugía; la escala antes mencionada se evalúa de la siguiente manera:

Grado IV: 5 – 10 puntos

Grado III: 11 – 15 puntos

Grado II: 16 – 20 puntos

Grado I: 21 – 25 puntos

Cualitativa

Ordinal

Grado IV: muy malo

Grado III: malo

Grado II: bueno

  • Grado I: muy bueno

Gráfica 1. Género de pacientes postoperados de fracturas de Tibia y Peroné.

 

Gráfico, Gráfico de barras El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

71 hombres (56.8%) presentaron fracturas de Tibia y Peroné. n= 125

 

Gráfica 2. Grupos de edades de pacientes postoperados de fractura de Tibia y Peroné.

El grupo de edad con mayor frecuencia que se presentó de pacientes postoperados de Tibia y Peroné fue entre 31 y 50 años, 47 (65.6%). n =125

Gráfico, Gráfico de barras, Histograma El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

 

Tabla 1. Grupos de edad y sexo de pacientes postoperados de Tibia y Peroné.

Grupo de edad Sexo Frecuencia (f) %
 < 30 años Hombre 27 21.6
Mujer 8 6.4
31 – 50 años Hombre 30 24
Mujer 16 12.8
51 – 70 años Hombre 13 10.4
Mujer 20 16
> 71 años Hombre 4 3.2
Mujer 7 5.6

Los grupos más frecuentes fueron hombres de entre 31 – 50 años, 30(24%) y en el caso de mujeres entre los 51 – 70 años 20 (16%). n=125

 

Tabla 2. Grupo de edad, sexo y comorbilidades en pacientes postoperados de Tibia y Peroné.

Grupo de edad Sexo Tabaquismo Alcoholismo HAS DM2 Insuficiencia vascular ERC Total
f % f % f % f % f % f %
 < 30 años Hombre 10 8 6 4.8 0 0 0 0 0 0 0 0 16
Mujer 3 2.4 3 2.4 0 0 0 0 0 0 0 0 6
31 – 50 años Hombre 12 9.6 10 8 4 3.2 1 0.8 0 0 0 0 25
Mujer 6 4.8 3 2.4 2 1.6 1 0.8 0 0 0 0 12
51 – 70 años Hombre 1 0.8 0 0 5 4 1 0.8 6 4.8 1 0.8 14
Mujer 1 0.8 3 2.4 15 12 15 12 12 9.6 3 2.4 49
> 71 años Hombre 0 0 0 0 2 1.6 2 1.6 3 2.4 0 0 7
Mujer 0 0 0 0 5 4 1 0.8 5 4 0 0 11

El grupo de edad con mayor frecuencia de comorbilidades fue de mujeres de 51 – 70 años de edad, HAS 15 (12%), DM2 15 (12%), insuficiencia vascular periférica 12 (9.6%). n=125

Gráfica 3. Evaluación de pacientes postoperados de Tibia y Peroné a los 7, 14 y 21 días de acuerdo a la escala FEDPALLA II.

 

Tabla 3. Prueba de normalidad Shapiro-Wilk.

Estadístico gl Sig.
Día 7 .966 125 .003
Día 14 .876 125 .001
Día 21 .926 125 .001

Resultados de la prueba de normalidad Shapiro–Wilk para los puntajes FEDPALLA en los días 7, 14 y 21 postoperatorios. Las distribuciones correspondientes a las tres mediciones presentaron valores de p inferiores a .05

 

Tabla 2. Correlación de edad con puntaje FEDPALLA por Spearman.

| Día 7 Día 14 Día 21
Edad Coeficiente de correlación -.142 -.144 -.237**
Sig. (bilateral) (p) .113 .108 .008

Correlación de Spearman entre la edad y los puntajes FEDPALLA en los días 7, 14 y 21 postoperatorios. Solo en el día 21 se observó una correlación significativa (p = .008).

 

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