- Luisa María Cuadrado Planas. Matrona. Atención Primaria Sector Calatayud. Zaragoza, España.
- María Iglesias Lázaro. Matrona. Atención Primaria Sector II de Zaragoza. Zaragoza, España.
- Aitana Roldán Montejo. Matrona. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Alba Rubio García. Matrona. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
- Álvaro Sánchez Arias. Matrón. Hospital 12 de Octubre. Madrid, España.
- María Zapater López. Matrona. Hospital de Calahorra. La Rioja, España.
RESUMEN
Los métodos anticonceptivos reversibles de larga duración (LARC), como el dispositivo intrauterino (DIU) y el implante subdérmico, son opciones eficaces para prevenir embarazos no planificados, con tasas de fallo inferiores al 1 % anual. Sin embargo, la satisfacción y continuidad en su uso dependen no solo de su eficacia clínica, sino también de las experiencias subjetivas de las mujeres, influenciadas por el manejo del dolor, efectos secundarios, calidad de la comunicación con el personal de salud y el contexto sociocultural. Esta revisión sistemática de estudios publicados entre 2018 y 2024 en diversas regiones (Estados Unidos, América Latina y África) evidenció altos niveles de satisfacción, pero también barreras como el dolor durante la inserción del DIU, efectos secundarios menstruales, mitos culturales, coerción médica y deficiencias en el asesoramiento. Se concluye que mejorar la experiencia de las usuarias requiere protocolos efectivos para el manejo del dolor, educación personalizada, respeto por la autonomía, intervenciones culturalmente sensibles y políticas que erradiquen la coerción, para así fomentar la aceptación, adherencia y bienestar reproductivo.
PALABRAS CLAVE
Dispositivo intrauterino, implante anticonceptivo, métodos anticonceptivos reversibles de larga duración, satisfacción de usuarias, experiencias reproductivas, manejo del dolor, barreras socioculturales, consentimiento informado, adherencia al método.
ABSTRACT
Long-acting reversible contraceptives (LARCs), such as intrauterine devices (IUDs) and subdermal implants, are highly effective options for preventing unintended pregnancies, with failure rates below 1% per year. However, user satisfaction and continuation depend not only on clinical effectiveness but also on women’s subjective experiences, influenced by pain management, side effects, quality of communication with healthcare providers, and sociocultural context. This systematic review of studies published between 2018 and 2024 across various regions (United States, Latin America, and Africa) found high satisfaction rates but also barriers such as pain during IUD insertion, menstrual side effects, cultural myths, medical coercion, and inadequate counseling. The study concludes that enhancing user experience requires effective pain management protocols, personalized education, respect for autonomy, culturally sensitive interventions, and policies to eliminate coercion, thereby promoting acceptance, adherence, and reproductive well-being.
KEY WORDS
Intrauterine device, contraceptive implant, long-acting reversible contraceptives, user satisfaction, reproductive experiences, pain management, sociocultural barriers, informed consent, method adherence.
INTRODUCCIÓN
Los métodos anticonceptivos reversibles de larga duración (LARC, por sus siglas en inglés), en particular el dispositivo intrauterino (DIU) y el implante subdérmico, se han consolidado como opciones altamente eficaces y convenientes para la prevención del embarazo no planificado1,2. Estos métodos presentan tasas de fallo inferiores al 1 % anual1,3, lo que los convierte en alternativas seguras y confiables tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo1,4. Su uso ha mostrado un incremento sostenido en diversas regiones del mundo, impulsado por las campañas de salud pública y la mejora en el acceso a servicios de planificación familiar1,5.
No obstante, el éxito y la permanencia en el uso de estos métodos no dependen exclusivamente de sus características técnicas o efectividad clínica, sino que están fuertemente influenciados por las experiencias subjetivas de las usuarias6. Estas experiencias incluyen factores como el nivel de dolor y malestar durante la inserción, la presencia y manejo de efectos secundarios, la calidad de la relación y comunicación con el personal de salud, así como el contexto sociocultural en el que se inscriben las decisiones reproductivas 6,7. Elementos como la autonomía en la toma de decisiones, las creencias culturales, los mitos y la disponibilidad de información adecuada también juegan un papel decisivo en la aceptación o rechazo de estos métodos7,8.
En este sentido, resulta fundamental comprender no solo la eficacia médica sino también la vivencia integral de las mujeres que eligen el DIU o el implante anticonceptivo6,9. Las percepciones individuales y colectivas impactan directamente en la satisfacción y continuidad del uso, aspectos clave para alcanzar los objetivos de salud pública relacionados con la reducción de embarazos no deseados y la promoción del bienestar reproductivo6,10.
Esta revisión bibliográfica sistemática se enfoca en estudios publicados entre 2018 y 2024 que examinan las percepciones, experiencias y niveles de satisfacción de mujeres entre 16 y 50 años, en contextos geográficos diversos como Estados Unidos, América Latina y África1,11. Al ofrecer una perspectiva comparativa y actualizada, se busca identificar los factores que llevan a las mujeres a preferir un método sobre otro, con el fin de orientar intervenciones y políticas sanitarias que respondan a las necesidades reales de las usuarias1,12. Así, esta revisión aporta una mirada integral que trasciende la eficacia técnica para incorporar las dimensiones sociales, culturales y emocionales que configuran la experiencia de anticoncepción con LARC6,13.
OBJETIVO
Analizar las experiencias, percepciones y niveles de satisfacción de mujeres usuarias de dispositivos intrauterinos (DIU) e implantes subdérmicos, a través de una revisión sistemática de estudios publicados entre 2018 y 2024, con el fin de identificar factores clínicos, sociales y culturales que influyen en la adherencia y aceptación de estos métodos anticonceptivos reversibles de larga duración (LARC).
METODOLOGÍA
Se realizó una búsqueda bibliográfica sistemática en varias bases de datos electrónicas relevantes, incluyendo PubMed, Scielo, BMC Women’s Health, Contraception, J Womens Health y Google Scholar. La búsqueda se llevó a cabo utilizando palabras clave en inglés, español y portugués, tales como “intrauterine device”, “contraceptive implant”, “user satisfaction”, “contraceptive experiences”, “experiencias DIU”, “vivencias implante anticonceptivo”, “dolor inserción DIU” y “barreras anticoncepción LARC”14,15. Para garantizar la relevancia y actualidad de la información, se aplicaron filtros que limitaron la selección a publicaciones comprendidas entre los años 2018 y 202415.
Se incluyeron estudios que cumplían con los siguientes criterios de selección16:
- Población: mujeres en edad reproductiva, comprendidas entre 16 y 50 años.
- Enfoque: evaluación de percepciones, experiencias o niveles de satisfacción relacionadas con el uso del DIU o del implante anticonceptivo.
- Diseño: estudios cualitativos, cuantitativos o de metodología mixta.
- Publicación: artículos publicados en revistas revisadas por pares (peer-reviewed).
- Disponibilidad: estudios que distinguieran claramente entre los dos métodos anticonceptivos y que abordaran la experiencia de las usuarias desde una perspectiva subjetiva, excluyendo aquellos que se centraran exclusivamente en aspectos clínicos o técnicos sin considerar la vivencia de las mujeres.
La calidad metodológica de los estudios seleccionados fue evaluada mediante herramientas reconocidas para revisiones sistemáticas. Para los estudios cualitativos se utilizó la herramienta CASP (Critical Appraisal Skills Programme), que permite valorar la validez, relevancia y rigor del análisis presentado. En el caso de estudios cuantitativos, se aplicaron criterios para asegurar la validez interna y externa, así como la adecuada presentación y análisis estadístico de los datos.
Posteriormente, se realizó un análisis descriptivo y temático de los resultados para identificar patrones comunes y diferencias en las experiencias y satisfacción de las usuarias con el DIU y el implante anticonceptivo, así como los factores asociados que influyen en la preferencia y continuidad del uso.
RESULTADOS
Experiencias positivas:
Diversos estudios realizados en África (Nigeria, Zambia, Tanzania) y Sudamérica (Brasil) han reportado altos niveles de satisfacción con los métodos anticonceptivos reversibles de larga duración (LARC), incluyendo el DIU y el implante, con tasas de satisfacción que oscilan entre el 71 y el 95 %1,2,3. Las usuarias valoran principalmente la eficacia de estos métodos, la prolongada duración de protección y la autonomía que les brindan al reducir la necesidad de tomar decisiones diarias o mensuales1,4. En particular, en contextos postparto, se destaca la comodidad y seguridad que ofrece la protección anticonceptiva inmediata, además de la reducción en la carga asociada a métodos orales o inyectables1,4.
En Estados Unidos, aunque algunas mujeres manifestaron inicialmente miedo o ansiedad, el implante anticonceptivo fue preferido debido a que su inserción suele ser menos dolorosa y porque es un método discreto, lo que favorece la privacidad y comodidad de las usuarias1,5.
Experiencias negativas y manejo del dolor:
El dolor durante la inserción del DIU es el problema más comúnmente reportado, especialmente entre adolescentes y mujeres nulíparas, quienes describen el procedimiento como comparable a cólicos menstruales severos o incluso como el peor dolor experimentado. Este malestar puede generar ansiedad anticipatoria y afectar negativamente la decisión de continuar o repetir el uso del DIU. A pesar de las recomendaciones médicas para el manejo del dolor que incluyen anestesia tópica, bloqueo paracervical o sedación en casos seleccionados, muchas usuarias reportan que no se les ofreció analgesia adecuada ni información suficiente, lo que incrementa la percepción negativa del proceso6,7.
Además del dolor, las usuarias de ambos métodos reportan efectos secundarios como sangrados irregulares, spotting, cefaleas y alteraciones emocionales, que en algunos casos resultan en la retirada anticipada del método4,8. El temor a la presencia de un dispositivo dentro del cuerpo, la incertidumbre sobre su ubicación, duración y reversibilidad también son barreras comunes, que se suman a mitos culturales sobre infertilidad o efectos adversos a largo plazo, especialmente en contextos rurales o con limitada información sanitaria9,10.
En contraste, el implante anticonceptivo suele ser mejor valorado en términos de comodidad durante la inserción, pues se coloca bajo la piel del brazo y no requiere procedimientos intrauterinos invasivos, lo que reduce la ansiedad y el dolor. Su discreción y la baja necesidad de intervenciones médicas posteriores contribuyen a su aceptación y satisfacción1,11. No obstante, las alteraciones en el patrón menstrual, como sangrados irregulares o amenorrea, constituyen una fuente importante de insatisfacción para algunas usuarias8.
Factores sociales y culturales que afectan la satisfacción y la adherencia:
Más allá de los aspectos clínicos, la experiencia subjetiva de las mujeres con estos métodos está fuertemente influida por factores sociales y culturales9,10. En regiones de África y Sudamérica, la influencia de la pareja, la familia y la comunidad puede ser decisiva para la aceptación y uso continuado del DIU o el implante. La necesidad de aprobación del cónyuge, la persistencia de mitos culturales —como la creencia de que el implante puede “robarse” o causar infertilidad— y la falta de acceso a información precisa constituyen importantes barreras9,12.
En Estados Unidos, se ha documentado la coerción médica hacia el uso de LARC en poblaciones vulnerables, lo que genera desconfianza, sentimientos de vulneración de los derechos reproductivos y, en consecuencia, menor satisfacción y abandono temprano del método5,13.
La calidad del asesoramiento y la comunicación con el personal de salud son factores cruciales para una experiencia satisfactoria. Una atención respetuosa, que promueva la autonomía y brinde información clara y completa, mejora la confianza en el método y favorece la adherencia14,15. En contraste, la comunicación jerárquica, la falta de consentimiento informado y la ausencia de espacios para expresar dudas o rechazar el método recomendado se asocian con experiencias negativas y descontento, especialmente en países latinoamericanos16.
Por último, las barreras idiomáticas, la presencia de prejuicios y la desinformación generalizada representan obstáculos adicionales para la aceptación plena y el uso continuado de estos métodos anticonceptivos, afectando principalmente a mujeres en contextos de minorías étnicas o con menor acceso a servicios de salud de calidad17.
DISCUSIÓN
Los resultados de esta revisión sistemática destacan que, a pesar de la alta eficacia clínica tanto del dispositivo intrauterino (DIU) como del implante anticonceptivo, la aceptación, satisfacción y continuidad de uso dependen de múltiples factores más allá de la eficacia médica1,4,5. La experiencia subjetiva de las usuarias, que incluye el manejo del dolor, los efectos secundarios, el asesoramiento recibido y el contexto sociocultural, juega un rol central en la adopción y permanencia de estos métodos anticonceptivos6,7,9.
Manejo del dolor y efectos secundarios:
El dolor durante la inserción del DIU es uno de los principales desencadenantes de rechazo o abandono, especialmente en mujeres jóvenes y nulíparas. Aunque el dolor es un efecto esperado y señalado en la literatura, la evidencia revela que su manejo a menudo es insuficiente6,7. Esto genera ansiedad y miedo, disminuyendo la experiencia positiva con el método. En contraste, la inserción del implante anticonceptivo, que se realiza bajo la piel del brazo, suele asociarse con menos dolor y menor ansiedad, lo que explica en parte la mayor satisfacción reportada por las usuarias1,11.
Los efectos secundarios, particularmente los sangrados irregulares tanto en el DIU como en el implante, son otra fuente importante de insatisfacción y pueden motivar la interrupción prematura del método. Esto resalta la necesidad de informar adecuadamente a las usuarias sobre posibles reacciones adversas para mejorar la adherencia4,8.
Influencia del contexto sociocultural:
El entorno cultural y social emerge como un factor fundamental que modula la percepción y uso de los LARC9,10. La influencia de la pareja, la familia y la comunidad puede facilitar o dificultar el acceso y la continuidad del método9,12. Los mitos, estigmas y desinformación afectan especialmente a mujeres en zonas rurales o con menor acceso a servicios de salud confiables9,10.
Además, la revisión destaca que la calidad del asesoramiento es decisiva para la experiencia de las mujeres. La comunicación abierta, respetuosa y culturalmente sensible, que promueve la autonomía y el consentimiento informado, se asocia con mayores niveles de satisfacción y uso continuado14,15. En cambio, prácticas coercitivas, como la presión médica para usar ciertos métodos en poblaciones vulnerables, generan desconfianza y violan derechos reproductivos, debilitando la relación paciente-profesional y comprometiendo la adherencia5,13.
Implicaciones para la práctica clínica y salud pública.
Los hallazgos sugieren que para mejorar la experiencia y la satisfacción de las usuarias con los LARC es imprescindible adoptar un enfoque integral que integre:
- Protocolos efectivos y estandarizados para el manejo del dolor durante la inserción, con opciones de analgesia adaptadas a cada paciente6,7,8:
- Educación y asesoramiento personalizados que expliquen claramente los beneficios, posibles efectos secundarios y manejo de expectativas14,15.
- Capacitación continua para los proveedores en comunicación culturalmente competente y respeto a la autonomía de la mujer14,15.
- Intervenciones comunitarias que involucren a la pareja y a la familia para desmontar mitos y estigmas, promoviendo una decisión informada y libre9,12.
- Políticas que prevengan y sancionen la coerción médica, asegurando que la elección anticonceptiva sea siempre voluntaria y basada en información completa5,13.
LIMITACIONES Y FUTURAS INVESTIGACIONES
La mayoría de los estudios incluidos se concentraron en ciertos grupos etarios y regiones específicas, por lo que puede existir un sesgo geográfico y cultural1,2,3. Asimismo, la heterogeneidad en los diseños metodológicos dificulta la comparación directa de resultados1,2. Futuras investigaciones deberían enfocarse en explorar estas experiencias en poblaciones más diversas, evaluar intervenciones específicas para mejorar el manejo del dolor y la comunicación, y profundizar en los efectos a largo plazo sobre la satisfacción y adherencia1,2,3.
CONCLUSIONES
Esta revisión sistemática pone en evidencia que las experiencias de las mujeres entre 16 y 50 años con el uso del DIU y el implante anticonceptivo son multifactoriales y están condicionadas por factores físicos, emocionales, sociales y culturales1,4,5. La satisfacción y adherencia a estos métodos no dependen únicamente de su eficacia clínica, sino también de la calidad del manejo del dolor, la información recibida, el respeto por la autonomía y el contexto sociocultural en el que se inserta la experiencia reproductiva6,7,9.
Para maximizar la satisfacción y promover el uso continuado de estos métodos anticonceptivos de larga duración, es fundamental implementar protocolos clínicos que garanticen un manejo efectivo del dolor durante la inserción y seguimiento6,7,8. Asimismo, la educación y el acompañamiento deben ser respetuosos, personalizados y basados en información clara y completa, que permita a las mujeres tomar decisiones informadas y libres14,15.
La erradicación de prácticas coercitivas y la promoción del consentimiento informado son pilares éticos indispensables para proteger los derechos reproductivos y fortalecer la confianza en los servicios de salud5,13. Además, las intervenciones deben ser culturalmente sensibles, adaptándose a las particularidades sociales y culturales de cada región para desmontar mitos, reducir barreras y fomentar la autonomía9,12.
En conjunto, estas medidas contribuyen a mejorar la experiencia global de las usuarias, incrementando la aceptación, la adherencia y el éxito de los programas de salud reproductiva. Así, se avanzará hacia una atención más humana, equitativa y centrada en las necesidades reales de las mujeres, con resultados positivos tanto a nivel individual como poblacional1,4,5.
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