AUTORES
- Susana Teresa Lacasa Viscasillas. Enfermera. Centro de Salud de Sabiñánigo (Huesca). España.
- Vanessa Pérez Gamazo. Enfermera. Centro de Salud de Jaca, Hecho y Berdún (Huesca). España.
- Alicia Mas Álvarez. Enfermera. Centro de Salud de Jaca, Hecho y Berdún (Huesca). España.
- Marta Mimbrera Jericó. Enfermera. Centro de Salud de Jaca, Hecho y Berdún (Huesca). España.
- Sonsoles María Iglesias Constante. Matrona. Hospital de Jaca (Huesca). España.
- Pablo Aguilar Baines. Enfermero. Centro de Salud de Sabiñánigo (Huesca). España.
RESUMEN
La extracción del tapón de cerumen es una de las intervenciones más frecuentes en las consultas de atención primaria, especialmente en población pediátrica, personas mayores y pacientes con dispositivos auditivos. El cerumen, aunque fisiológico, puede acumularse en exceso y producir obstrucción del conducto auditivo externo, ocasionando síntomas como hipoacusia conductiva, sensación de oído tapado, acúfenos, vértigo e incluso dolor.
Este estudio realiza una revisión narrativa de la literatura científica publicada entre 2010 y 2024, incluyendo guías clínicas, estudios observacionales y revisiones sistemáticas indexadas en bases de datos como PubMed, Scopus y Cochrane Library. Se analizan las técnicas disponibles para la extracción del cerumen (irrigación auricular, extracción manual con instrumental y uso de agentes cerumenolíticos), así como sus indicaciones, contraindicaciones, eficacia y perfil de seguridad. Además, se aborda el papel clave del personal de enfermería en la evaluación clínica, la aplicación de la técnica y la educación sanitaria al paciente.
Los resultados evidencian que la irrigación auricular con jeringa o sistemas de irrigación pulsátil es la técnica más utilizada en atención primaria, con una alta tasa de éxito siempre que se realice con criterios clínicos adecuados y previa valoración otoscópica. El uso de cerumenolíticos (como el peróxido de carbamida o el aceite mineral) puede facilitar el ablandamiento del tapón, mejorando la eficacia del procedimiento. Las complicaciones son poco frecuentes, pero pueden incluir irritación del conducto, dolor, sangrado leve o perforación timpánica si no se siguen las recomendaciones técnicas. Se destaca también la importancia de identificar correctamente las contraindicaciones, como antecedentes de otitis media crónica, perforación timpánica o cirugía ótica previa.
En conclusión, la extracción de tapones de cerumen en atención primaria es una técnica segura, eficaz y coste-efectiva cuando se realiza por personal entrenado, con las precauciones necesarias y adecuada valoración clínica. Su correcta ejecución contribuye significativamente a mejorar la calidad de vida del paciente, reducir derivaciones innecesarias al especialista y optimizar el uso de los recursos sanitarios.
PALABRAS CLAVE
Tapón de cerumen, extracción de cerumen, atención primaria, técnicas otológicas, seguridad del paciente.
ABSTRACT
Cerumen removal is one of the most frequent procedures in primary care consultations, especially among pediatric patients, the elderly, and individuals using hearing devices. Although cerumen is a physiological secretion, it can accumulate excessively and obstruct the external auditory canal, causing symptoms such as conductive hearing loss, ear fullness, tinnitus, vertigo, and even pain.
This study presents a narrative review of the scientific literature published between 2010 and 2024, including clinical guidelines, observational studies, and systematic reviews indexed in databases such as PubMed, Scopus, and the Cochrane Library. It analyzes the available techniques for cerumen removal (aural irrigation, manual extraction using instruments, and cerumenolytic agents), as well as their indications, contraindications, effectiveness, and safety profile. The key role of nursing professionals in clinical assessment, procedural application, and patient education is also addressed.
The results show that ear irrigation using a syringe or pulsatile irrigation systems is the most commonly used method in primary care, with a high success rate when performed with appropriate clinical criteria and prior otoscopic evaluation. The use of cerumenolytic agents (such as carbamide peroxide or mineral oil) can help soften the impaction, improving the effectiveness of the procedure. Complications are rare but may include canal irritation, pain, minor bleeding, or tympanic membrane perforation if technical recommendations are not followed. It is also crucial to correctly identify contraindications, such as a history of chronic otitis media, tympanic membrane perforation, or previous ear surgery.
In conclusion, cerumen impaction removal in primary care is a safe, effective, and cost-efficient technique when performed by trained professionals with appropriate precautions and clinical evaluation. Its proper implementation significantly contributes to improving patients’ quality of life, reducing unnecessary specialist referrals, and optimizing healthcare resource use.
KEY WORDS
Cerumen impaction, earwax removal, primary health care, otologic techniques, patient safety.
INTRODUCCIÓN
La acumulación de cerumen impactado constituye una condición benigna, pero ampliamente prevalente en la práctica clínica, especialmente en el ámbito de la atención primaria. Se estima que representa entre el 2% y el 5% de las consultas en este nivel asistencial, y su incidencia puede alcanzar hasta un 30% en pacientes institucionalizados en residencias geriátricas1. A pesar de que en muchos casos el tapón de cerumen no produce síntomas, su presencia puede dar lugar a manifestaciones molestas como sensación de oído tapado, hipoacusia conductiva, acúfenos, vértigo e incluso dolor otológico. Estos afectan la calidad de vida del paciente, dificultan la comunicación y limitan el uso de dispositivos auditivos.
Los factores de riesgo para la formación de tapones de cerumen incluyen el uso habitual de bastoncillos, audífonos, malformaciones del canal auditivo externo, secreción excesiva de cerumen y una higiene inadecuada. En personas mayores, la presencia de cerumen más seco y un menor reflejo de eliminación natural contribuyen a su acumulación, lo que justifica la alta prevalencia en este grupo etario.
En este contexto, la extracción del tapón de cerumen se configura como una intervención habitual y de bajo riesgo que forma parte de las competencias del personal de enfermería. Su adecuada realización requiere conocimientos anatómicos, habilidades técnicas, valoración otoscópica previa y el uso de materiales apropiados. Además, la educación sanitaria al paciente sobre hábitos de higiene auricular desempeña un papel relevante en la prevención de recurrencias.
Esta revisión tiene como objetivo analizar las principales técnicas empleadas para la extracción de cerumen, su eficacia clínica, perfil de seguridad, indicaciones y contraindicaciones, así como el papel fundamental de enfermería en su abordaje integral en el primer nivel asistencial.
METODOLOGÍA
Este estudio se ha realizado mediante una revisión narrativa de la literatura científica con el objetivo de recopilar, analizar y sintetizar la evidencia disponible sobre la extracción del tapón de cerumen en el ámbito de la atención primaria. Se ha puesto un especial énfasis en identificar prácticas clínicas seguras, eficaces y basadas en la evidencia, así como en destacar el rol del personal de enfermería en la aplicación de esta técnica.
Para ello, se consultaron diversas fuentes científicas y protocolos clínicos actualizados, seleccionando especialmente aquellos elaborados por instituciones de referencia como la guía NICE (National Institute for Health and Care Excellence), la semFYC (Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria) y la plataforma de consulta clínica UpToDate. Estas fuentes fueron elegidas por su reconocimiento en el ámbito de la práctica basada en la evidencia y por su aplicabilidad en entornos de atención primaria.
Asimismo, se realizó una búsqueda bibliográfica sistemática en bases de datos biomédicas como PubMed, CINAHL (Cumulative IndextoNursing and AlliedHealthLiterature) y Scopus, abarcando publicaciones comprendidas hasta el mes de mayo de 2025. Los criterios de inclusión contemplaron artículos en español e inglés, con fecha de publicación entre 2010 y 2025, que abordarán temas relacionados con la extracción de cerumen, técnicas disponibles, eficacia, seguridad, indicaciones clínicas y formación del personal de enfermería. Se seleccionaron principalmente revisiones sistemáticas, estudios observacionales, ensayos clínicos, protocolos asistenciales y guías de práctica clínica.
Los resultados de la búsqueda fueron analizados de forma cualitativa, priorizando aquellos estudios con mayor grado de evidencia y aplicabilidad práctica. La información extraída se estructuró en diferentes apartados temáticos para facilitar la comprensión y aportar una visión integral del procedimiento en cuestión, siempre en el marco de la atención primaria y los cuidados comunitarios.
RESULTADOS
Fisiopatología del tapón de cerumen:
El cerumen es una sustancia natural producida por las glándulas ceruminosas y sebáceas del tercio externo del conducto auditivo externo. Su función fisiológica es múltiple: actúa como una barrera protectora contra agentes externos (polvo, microorganismos y cuerpos extraños), contribuye a mantener la hidratación y lubricación del epitelio del canal auditivo, y posee propiedades antimicrobianas y antifúngicas gracias a su pH ligeramente ácido ya su composición rica en lisozimas y ácidos grasos2.
La producción de cerumen es, en condiciones normales, autorregulada por un mecanismo de migración epitelial y movimientos mandibulares que favorecen su eliminación natural hacia el exterior. Sin embargo, en determinadas circunstancias, este equilibrio puede alterarse, generando una acumulación progresiva de cerumen que, al compactarse, forma un tapón.
Entre las principales causas de formación del tapón de cerumen se encuentran la hipersecreción glandular (más frecuente en personas con dermatitis seborreica o psoriasis), el uso inadecuado de bastoncillos de algodón, que empujan el cerumen hacia zonas más profundas del canal en lugar de extraerlo, y alteraciones anatómicas del oído, como canales estrechos, curvaturas marcadas o presencia de exostosis. También son factores de riesgo el uso de dispositivos auditivos (audífonos o tapones) y la edad avanzada, ya que en las personas mayores se produce un cerumen más seco y difícil de eliminar.
El tapón de cerumen impactado puede provocar una variedad de síntomas, incluyendo hipoacusia conductiva, sensación de oído tapado, acúfenos, vértigo leve, prurito o dolor, y en casos más graves puede desencadenar otitis externa o lesiones timpánicas si se manipula de forma inapropiada.
Comprender la fisiopatología del tapón de cerumen resulta esencial para aplicar estrategias adecuadas de prevención, extracción segura y educación sanitaria, tanto en la consulta como en el entorno domiciliario o geriátrico.
Indicaciones de extracción:
La extracción del tapón de cerumen está indicada en aquellos casos en los que su presencia genera síntomas molestos o interfiere con procedimientos diagnósticos o terapéuticos. Aunque en muchos individuos el cerumen no provoca síntomas y puede manejarse con medidas expectantes, existen situaciones clínicas concretas donde su retirada está justificada para prevenir complicaciones o mejorar la calidad de vida del paciente3.
Una de las indicaciones más frecuentes es la hipoacusia conductiva leve o moderada de aparición brusca, especialmente si el paciente refiere una sensación de taponamiento auricular. Este tipo de pérdida auditiva reversible es debida a la obstrucción física del conducto auditivo externo, y su resolución suele ser inmediata tras la extracción del tapón.
Otra causa habitual es la sensación de plenitud o presión en el oído, con o sin acompañamiento de acúfenos o desequilibrio, que puede confundirse con patología del oído medio si no se realiza una correcta otoscopia previa. La eliminación del cerumen en estos casos permite una exploración adecuada del conducto auditivo y la membrana timpánica.
También está indicada la extracción cuando el tapón interfiere con exploraciones clínicas, como la otoscopia o pruebas funcionales como la audiometría, la impedanciometría o la timpanometría, cuyos resultados pueden verse distorsionados si el conducto está obstruido. En pacientes candidatos al uso o adaptación de audífonos u otros dispositivos intraauriculares, la presencia de cerumen puede dificultar tanto el moldeado como la colocación y correcto funcionamiento del dispositivo.
Asimismo, los pacientes con otitis externa crónica, eccema del conducto o dermatitis de contacto se benefician de una limpieza auricular cuidadosa, ya que el acúmulo de cerumen puede retener humedad y restos celulares, favoreciendo la perpetuación del proceso inflamatorio.
En todos los casos, la indicación debe basarse en la evaluación clínica individualizada, considerando factores de riesgo, síntomas y antecedentes otológicos. La decisión debe ir acompañada de una valoración otoscópica adecuada y, cuando sea necesario, del uso previo de cerumenolíticos para facilitar el procedimiento y minimizar riesgos.
Contraindicaciones absolutas:
La extracción del tapón de cerumen, aunque generalmente segura, no está exenta de riesgos, especialmente si se realiza sin una valoración clínica previa adecuada. Existen situaciones clínicas que constituyen contraindicaciones absolutas para realizar este procedimiento en el contexto de atención primaria, y en tales casos debe derivarse al paciente a valoración otorrinolaringológica especializada4.
Una de las principales contraindicaciones es la presencia conocida o sospechada de perforación timpánica. En estos casos, la irrigación del conducto auditivo podría introducir agua y microorganismos en el oído medio, provocando una otitis media aguda o una reagudización de procesos crónicos. Si existe cualquier duda sobre la integridad de la membrana timpánica, debe evitarse el lavado ótico y considerar la extracción manual en medio especializado.
Otra contraindicación absoluta es la presencia de drenaje purulento o síntomas de infección aguda, como dolor intenso, fiebre o inflamación del pabellón auricular. Estos signos pueden ser indicativos de otitis externa o media, y la manipulación del canal auditivo en estas circunstancias puede empeorar el cuadro clínico, aumentar el riesgo de diseminación de la infección o producir dolor severo.
Los pacientes que han sido sometidos a cirugía otológica reciente, especialmente si han pasado menos de seis semanas desde la intervención, deben ser manejados con extrema precaución. La anatomía del oído puede haber sido modificada, y la integridad del conducto auditivo externo o la membrana timpánica puede estar comprometida. En estos casos, la intervención debe estar supervisada por el cirujano responsable o el equipo de otorrinolaringología.
También se considera contraindicación absoluta la presencia de malformaciones congénitas o adquiridas del conducto auditivo externo, como estenosis severa, exostosis o canal auditivo tortuoso, que dificulten la visualización y la técnica de extracción. Estos pacientes requieren evaluación especializada y técnicas adaptadas.
En resumen, una valoración otoscópica cuidadosa es imprescindible antes de cualquier intento de extracción del tapón de cerumen. Identificar correctamente estas contraindicaciones no solo previene complicaciones potencialmente graves, sino que también garantiza una atención segura y de calidad.
Técnicas de extracción disponibles:
La elección de la técnica para la extracción de tapones de cerumen depende de diversos factores, como el tipo y la consistencia del cerumen, las características anatómicas del paciente, la presencia de síntomas y las posibles contraindicaciones clínicas. Es fundamental realizar previamente una exploración otoscópica que confirme la presencia del tapón y descarte perforación timpánica u otras alteraciones. Las principales técnicas disponibles en atención primaria son las siguientes:
a) Irrigación ótica:
Es la técnica más comúnmente utilizada en el ámbito de la atención primaria. Consiste en introducir suavemente agua templada (a unos 37ºC, para evitar el reflejo de vértigo calórico) en el conducto auditivo externo mediante una jeringa de gran volumen (por ejemplo, tipo Janet o de 50 ml) y una cánula blanda de punta redondeada. El objetivo es movilizar el cerumen hacia el exterior aprovechando la presión del agua.
La irrigación debe realizarse con el pabellón auricular traccionado hacia arriba y atrás (en adultos) y con precaución para evitar lesiones. Aunque es eficaz, esta técnica no está exenta de riesgos, que incluyen vértigo transitorio, irritación del conducto, otitis externa, y en casos excepcionales, perforación timpánica, sobre todo si se aplica una presión excesiva o si existe una patología no detectada5.
b) Aspiración o succión ótica:
Esta técnica se utiliza como alternativa a la irrigación cuando esta está contraindicada (por ejemplo, en pacientes con perforación timpánica o antecedentes de cirugía ótica). Consiste en la extracción directa del cerumen mediante un sistema de aspiración conectado a una cánula fina, bajo control visual con microscopio o lupa binocular.
Su uso requiere formación específica y material especializado, por lo que se reserva generalmente para consultas de otorrinolaringología. Es una técnica bien tolerada y con menor riesgo de daño estructural, aunque puede generar molestias acústicas si no se utiliza con precaución6.
c) Extracción manual con cureta:
Consiste en la remoción del cerumen utilizando una cureta metálica o plástica, de extremo redondeado o en forma de asa. Es especialmente útil cuando el tapón es seco y se encuentra visible, permitiendo una extracción directa sin necesidad de líquidos. Para su correcta ejecución se requiere buena iluminación, generalmente con un otoscopio de luz directa o un otoscopio frontal, y una adecuada inmovilización del pabellón auricular.
Este método puede ser muy eficaz, pero conlleva riesgos de abrasión o laceración del conducto auditivo externo si no se realiza con técnica adecuada y experiencia, especialmente en pacientes con anatomía estrecha o con escasa tolerancia a la manipulación7.
d) Uso de agentes cerumenolíticos previos:
Los cerumenolíticos son sustancias que se instilan en el oído para ablandar o disolver el cerumen y así facilitar su extracción posterior con cualquiera de las técnicas anteriores. Están indicados especialmente en tapones muy secos, densos o adheridos.
Los productos más utilizados incluyen el peróxido de carbamida, aceite mineral, glicerina y formulaciones comerciales específicas. Se recomienda su aplicación durante 2 a 5 días antes de la extracción, siempre que no exista contraindicación como perforación timpánica. Su uso mejora la eficacia del procedimiento y reduce el riesgo de complicaciones asociadas a la manipulación8.
Eficacia y complicaciones:
La extracción de tapones de cerumen mediante irrigación auricular ha demostrado ser una técnica altamente eficaz, con tasas de éxito que superan el 85% en contextos de atención primaria, especialmente cuando se precede del uso de agentes cerumenolíticos, los cuales ablandan el cerumen facilitando su eliminación completa con menor manipulación9. Esta técnica es rápida, económica y fácilmente accesible, lo que la convierte en la primera opción para la mayoría de los profesionales sanitarios en entornos ambulatorios.
En cuanto a la seguridad del procedimiento, las complicaciones son poco frecuentes y suelen ser leves y transitorias. Las más comunes incluyen una leve sensación de molestia o presión durante la irrigación, vértigo pasajero debido a la diferencia de temperatura si el agua no está adecuadamente templada, y casos esporádicos de otitis externa por maceración del epitelio del conducto auditivo tras la exposición prolongada a la humedad. La incidencia global de efectos adversos se estima en menos del 3% cuando el procedimiento se realiza de forma correcta, respetando las indicaciones y contraindicaciones clínicas9.
Otras complicaciones menos habituales, pero potencialmente graves si no se detectan a tiempo, incluyen la perforación timpánica, el sangrado por laceraciones del conducto o la impactación más profunda del tapón si se realiza con técnica inadecuada. Para minimizar estos riesgos, es imprescindible una correcta valoración otoscópica previa y la ejecución del procedimiento por personal sanitario entrenado.
En definitiva, la combinación de una evaluación clínica adecuada, la selección apropiada del método y la formación del profesional permiten maximizar la eficacia y minimizar los riesgos, garantizando una atención segura y resolutiva para el paciente.
Educación al paciente y prevención:
Una parte esencial del manejo integral de los tapones de cerumen en atención primaria es la educación sanitaria al paciente, orientada a prevenir la recurrencia y a fomentar prácticas seguras en el cuidado del oído. Uno de los mensajes clave es evitar el uso de bastoncillos de algodón u otros objetos, una práctica muy extendida pero contraproducente. En lugar de extraer el cerumen, estos utensilios suelen empujarlo más profundamente, favoreciendo la compactación del tapón y aumentando el riesgo de lesiones del conducto auditivo o de la membrana timpánica.
Además, es importante identificar a pacientes con mayor riesgo de desarrollar tapones recurrentes, como aquellos que utilizan audífonos, tienen canales auditivos estrechos o presentan antecedentes de cerumen impactado de forma repetida. En estos casos, se recomienda realizar controles periódicos, al menos una vez al año, o con mayor frecuencia si el paciente presenta síntomas, con el fin de detectar de forma precoz cualquier acumulación excesiva de cerumen.
Asimismo, el uso ocasional y controlado de agentes cerumenolíticos (como peróxido de carbamida, aceite de oliva o glicerina) puede ser útil como medida preventiva en pacientes seleccionados. Estos productos ayudan a mantener el cerumen en un estado más blando y fácil de eliminar de forma fisiológica, reduciendo así la necesidad de intervenciones posteriores. No obstante, su empleo debe individualizarse y siempre bajo indicación sanitaria, ya que un uso inadecuado o excesivo podría generar irritación o desequilibrio del pH del conducto auditivo10.
En resumen, la prevención del tapón de cerumen requiere una combinación de educación, seguimiento y medidas higiénicas adecuadas, con un papel protagonista del personal de enfermería en la formación del paciente, el seguimiento activo y la promoción del autocuidado responsable.
DISCUSIÓN
El manejo del tapón de cerumen en el ámbito de la atención primaria representa una intervención frecuente, de bajo coste y gran impacto clínico cuando se realiza correctamente. Pese a tratarse de una condición benigna, puede tener importantes repercusiones funcionales y sociales, especialmente en población vulnerable como personas mayores, pacientes institucionalizados o usuarios de audífonos, en quienes la acumulación de cerumen puede contribuir a hipoacusia, aislamiento social, deterioro cognitivo o dificultad para comunicarse.
Diversos estudios han demostrado que las técnicas más utilizadas —como la irrigación ótica— presentan altos índices de eficacia, especialmente cuando se combinan con el uso previo de agentes cerumenolíticos. No obstante, estas técnicas no están exentas de riesgos, por lo que es fundamental que se apliquen bajo criterios clínicos bien definidos, tras una adecuada evaluación otoscópica, y por personal sanitario entrenado. Las complicaciones, aunque poco frecuentes, pueden ser relevantes si no se identifican correctamente las contraindicaciones (como la presencia de perforación timpánica o antecedentes de cirugía ótica reciente).
En este contexto, el personal de enfermería desempeña un papel protagonista tanto en la evaluación clínica inicial, como en la ejecución segura del procedimiento y el seguimiento posterior del paciente. Además, la educación sanitaria se posiciona como un pilar fundamental para evitar recurrencias. Instruir a los pacientes sobre la importancia de no utilizar bastoncillos, mantener una higiene auricular adecuada y acudir a revisión ante síntomas recurrentes permite reducir notablemente la incidencia de tapones de cerumen complicados.
Asimismo, resulta prioritario integrar esta actuación dentro de un enfoque preventivo y de continuidad asistencial, especialmente en pacientes con riesgo de recurrencia o dificultades de acceso al sistema sanitario. La protocolización de la técnica, la formación continua del personal y la actualización de guías clínicas son elementos clave para garantizar una práctica segura, eficaz y alineada con los estándares de calidad asistencial.
CONCLUSIONES
La extracción del tapón de cerumen constituye una de las intervenciones más habituales y resolutivas en las consultas de atención primaria, especialmente en determinados grupos de riesgo como niños, personas mayores y pacientes portadores de dispositivos auditivos. Su ejecución, cuando se basa en criterios clínicos claros y se realiza mediante técnicas adecuadas, ofrece un excelente perfil de seguridad y una elevada eficacia, con un impacto positivo en la funcionalidad auditiva y el confort del paciente.
La elección de la técnica de extracción debe individualizarse, teniendo en cuenta el estado del conducto auditivo externo, la naturaleza del cerumen (seco, húmedo, adherido) y la existencia de posibles contraindicaciones como perforación timpánica, otitis activa o antecedentes quirúrgicos. Las opciones más utilizadas incluyen la irrigación auricular, la extracción manual y el uso previo de agentes cerumenolíticos, todas ellas con buena tasa de éxito cuando se aplican correctamente.
El personal de enfermería, adecuadamente formado, puede llevar a cabo este procedimiento con plena competencia, tanto en la fase de valoración otoscópica como en la ejecución técnica y el seguimiento posterior. Su intervención resulta clave para reducir derivaciones innecesarias, garantizar la seguridad del paciente y fomentar prácticas clínicas basadas en la evidencia.
Finalmente, la prevención de recurrencias requiere una intervención educativa dirigida, que oriente al paciente sobre hábitos higiénicos adecuados (como evitar el uso de bastoncillos), signos de alerta y pautas de autocuidado. Esta educación sanitaria individualizada es fundamental para promover la autonomía del paciente, mejorar la calidad de vida y optimizar el uso de los recursos sanitarios disponibles.
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