AUTORES
- Beatriz Grao Fernández. Graduada Universitaria en Enfermería. Atención Primaria. Servicio Aragonés de Salud. Aragón.
- Laura Piedrafita Rodríguez. Graduada Universitaria en Enfermería y Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear. Residencia para Mayores de Sabiñánigo. Huesca.
- Raquel García Castellanos. Graduada Universitaria en Enfermería y Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear. Hospital Comarcal Santiago Apóstol de Miranda de Ebro. Burgos.
- Ana Zamorano Sotomayor. Graduada Universitaria en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.
- María Carmen Albiac Cubeles. Graduada Universitaria en Enfermería, Licenciada en Farmacia y Técnico Superior en Imagen Para el Diagnóstico y Medicina Nuclear. Sección de Vigilancia Epidemiológica de la Subdirección Provincial de Salud Pública de Zaragoza.
- Álvaro Abadía Puyuelo. Licenciado en Medicina, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Servicio Aragonés de Salud. Aragón.
RESUMEN
El feocromocitoma es un tumor raro y generalmente benigno que se origina en las células cromafines de la médula suprarrenal, responsables de la producción de catecolaminas. Su incidencia es baja, pero su importancia radica en las posibles complicaciones cardiovasculares graves y su asociación con síndromes hereditarios.
La sintomatología derivada de la hiperproducción de catecolaminas puede causar: hipertensión arterial, taquicardia, sudoración excesiva, cefaleas y episodios de ansiedad. El diagnóstico se basa en pruebas bioquímicas para medir niveles elevados de metanefrinas y catecolaminas, complementadas con estudios de imagen como la TC y la RM.
El tratamiento de elección es la resección quirúrgica del tumor, precedida por el manejo con bloqueadores alfa y beta para controlar los efectos de las catecolaminas. En casos malignos o metastásicos, el tratamiento puede incluir quimioterapia, radioterapia y terapia dirigida.
PALABRAS CLAVE
Feocromocitoma, catecolaminas, hipertensión, tratamiento.
ABSTRACT
Pheochromocytoma is a rare and generally benign tumor that originates in the chromaffin cells of the adrenal medulla, responsible for the production of catecholamines. Its incidence is low, but its significance lies in the potential severe cardiovascular complications and its association with hereditary syndromes.
The symptomatology resulting from the overproduction of catecholamines can cause hypertension, tachycardia, excessive sweating, headaches, and anxiety episodes. Diagnosis is based on biochemical tests to measure elevated levels of metanephrines and catecholamines, complemented by imaging studies such as CT and MRI.
The treatment of choice is the surgical resection of the tumor, preceded by management with alpha and beta blockers to control the effects of catecholamines. In malignant or metastatic cases, treatment may include chemotherapy, radiotherapy, and targeted therapy.
KEY WORDS
Pheochromocytoma, catecholamines, hypertension, treatment.
INTRODUCCIÓN1,4
El feocromocitoma es un tumor poco frecuente, generalmente benigno, que se origina en las células cromafines de la médula suprarrenal. Estas células son responsables de la producción de catecolaminas, incluyendo adrenalina y noradrenalina, hormonas encargadas de la respuesta a la lucha o huida del organismo. La incidencia del feocromocitoma es baja, con una prevalencia estimada de 0.1-0.6% en pacientes hipertensos. Sin embargo, su importancia radica en las potenciales complicaciones cardiovasculares graves y su asociación con síndromes hereditarios, por ello es muy importante la sospecha e iniciar los estudios correspondientes para el diagnóstico y poder tratarlo adecuadamente.
EPIDEMIOLOGÍA Y ETIOLOGÍA2,4:
El feocromocitoma afecta tanto a hombres como a mujeres por igual y puede presentarse a cualquier edad, aunque es más común entre los 30 y 50 años. Aproximadamente el 10% de los casos son malignos y un porcentaje similar se presenta de forma bilateral. En el contexto de síndromes hereditarios, hasta el 40% de los feocromocitomas se asocian con mutaciones genéticas conocidas, como las observadas en el síndrome de von Hippel-Lindau, la neurofibromatosis tipo 1 y los paragangliomas hereditarios.
CLÍNICA1,2:
La sintomatología del feocromocitoma implica la hiperproducción de catecolaminas, lo que puede llevar a una variedad de síntomas cardiovasculares, neurológicos y metabólicos. La sobreproducción de estas hormonas resulta en hipertensión arterial, taquicardia, sudoración excesiva, cefaleas y episodios de ansiedad. La manifestación más frecuente es la hipertensión, en la mitad de los casos esta será de tipo paroxística. En casos severos, puede llegar a crisis hipertensivas potencialmente mortales, la liberación excesiva de catecolaminas puede llevar a un síndrome coronario agudo, esto explica que la mitad de los casos se diagnostican al realizar la autopsia.3
La tríada clínica clásica del feocromocitoma se caracteriza por: cefalea con dolor pulsátil, palpitaciones o taquicardia y diaforesis. Si estos síntomas se acompañan de hipertensión arterial se ha de iniciar el estudio para el diagnóstico.
DIAGNÓSTICO4,5:
El diagnóstico del feocromocitoma se basa en una combinación de pruebas bioquímicas y estudios de imagen. Los niveles elevados de metanefrinas y catecolaminas en plasma y orina son marcadores bioquímicos de elección para el diagnóstico del tumor. El test de metanefrinas se caracteriza por su elevada sensibilidad, aunque antes de la realización hay que tener en cuenta la interacción con determinada medicación.
Respecto a los estudios de imagen, incluyendo la tomografía computarizada (TAC) y la resonancia magnética (RM), se utilizan para localizar el tumor. En algunos casos, se emplean estudios de medicina nuclear, como la gammagrafía con metaiodobenzilguanidina (MIBG) o la tomografía por emisión de positrones (PET), para una mejor caracterización y localización de tumores difíciles de detectar.
TRATAMIENTO6,7:
El tratamiento de elección para el feocromocitoma es la resección quirúrgica del tumor, estado desaconsejado realizar una biopsia preoperatoria. Previo a la cirugía, con dos semanas de antelación, se iniciará tratamiento con bloqueadores alfa y beta para controlar los efectos de las catecolaminas y prevenir complicaciones perioperatorias, con la intención de reducir las complicaciones ante la liberación excesiva de catecolaminas tras la anestesia o el manejo del tumor.
En casos de feocromocitomas malignos o metastásicos, el tratamiento puede incluir quimioterapia, radioterapia y terapia dirigida con inhibidores de la tirosina quinasa. El tratamiento con quimioterapia ha demostrado una disminución del dolor y tamaño, además de una mejora en las cifras tensionales.
COMPLICACIONES Y PRONÓSTICO4,6:
Las complicaciones del feocromocitoma no tratado pueden ser graves, incluyendo crisis hipertensivas, insuficiencia cardíaca, arritmias y accidentes cerebrovasculares. Sin embargo, con un diagnóstico y tratamiento oportunos, el pronóstico suele ser favorable, con una alta tasa de curación en casos de tumores benignos. La monitorización postoperatoria es importante debido al riesgo de recurrencia o la aparición de nuevos tumores en pacientes con predisposición genética.
CONCLUSIONES
El feocromocitoma, aunque raro, es una entidad clínica de gran relevancia debido a sus potenciales complicaciones severas y su asociación con síndromes genéticos. Un enfoque multidisciplinario, que incluya el diagnóstico precoz, un manejo preoperatorio meticuloso y opciones terapéuticas avanzadas, es esencial para mejorar los resultados clínicos.
Las pruebas en orina realizadas de la manera adecuada, cumpliendo los requisitos para recoger la muestra, es fácil, rápida y esencial para el diagnóstico, debido a la cantidad excesiva de hormonas que se liberan ante la presencia del tumor.
Debido a la importancia genética en este tipo de tumor, el diagnóstico precoz es fundamental para poder realizar el tratamiento a tiempo, tal vez en el futuro el tratamiento pueda ser otro para estos casos. La investigación continua en este campo es fundamental para desentrañar los mecanismos moleculares subyacentes y desarrollar intervenciones terapéuticas más efectivas.
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