Fiebre amarilla. Artículo monográfico

15 agosto 2025

 

AUTORES

  1. Lidia Omedas Ladislao. Diplomada en Enfermería. Enfermera en Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  2. Olga Valencia García. Diplomada en Enfermería. Enfermera en Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  3. Sergio Marcuello Guallar. Celador. Aragón, España.
  4. Esther Prades Laborda. Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE). Aragón, España.
  5. Elena Lacueva Zapater. Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE). TCAE en Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  6. Juan Carlos Sáez Moreno. Celador. Celador en Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España. Aragón, España. Aragón, España.

 

RESUMEN

La fiebre amarilla es una enfermedad viral aguda transmitida por mosquitos, especialmente el Aedes aegypti. Es una patología infecciosa prevalente en países donde las condiciones ambientales favorecen la proliferación del vector. A pesar de existir una vacuna eficaz, los brotes continúan debido a la baja cobertura inmunológica y deficiencias en los sistemas de salud pública. Su prevención se basa en campañas de vacunación, control del mosquito y vigilancia epidemiológica.

Al tratarse de una enfermedad no habitual en los sistemas de salud españoles, puede convertirse en una patología difícil al principio de diagnosticar, por lo que es fundamental conocer los rasgos principales de la misma, para tras una anamnesis del paciente donde suele encontrarse un viaje a los países afectos; detectarlo.

PALABRAS CLAVE

Virus de la fiebre amarilla, mosquitos vectores, vacuna, ictericia, prevención primaria.

ABSTRACT

Yellow fever is an acute viral disease transmitted by mosquitoes, especially Aedes aegypti. It is an infectious disease prevalent in countries where environmental conditions favor the proliferation of the vector. Despite the existence of an effective vaccine, outbreaks continue due to low immune coverage and deficiencies in public health systems. Its prevention is based on vaccination campaigns, mosquito control, and epidemiological surveillance.

As it is an uncommon disease in Spanish health systems, it can be difficult to diagnose initially. Therefore, it is essential to understand its main features and, after a patient history, which often includes travel to affected countries, identify it.

KEY WORDS

Yellow fever virus, mosquito vectors, vaccine, jaundice, primary prevention.

DESARROLLO DEL TEMA

La fiebre amarilla es una enfermedad vírica hemorrágica producida por un arbovirus del género Flavivirus y transmitida por mosquitos de los géneros Aedes y Haemogogus1.

En la actualidad hay aproximadamente más de 30 países de África y 10 de América Central y del Sur en los que la enfermedad es endémica en todo el país o en algunas regiones. Con un modelo basado en fuentes africanas de datos, se ha estimado que en 2013 hubo entre 84.000 y 170.000 casos graves y entre 29.000 y 60.000 muertes2.

En siglos pasados (del XVII al XIX), la fiebre amarilla fue transportada a América del Norte y Europa, causando grandes brotes que interrumpieron economías, desarrollo y, en algunos casos, diezmaron poblaciones.

Desde 1970, la fiebre amarilla ha resurgido como una amenaza para la salud pública en las Américas. La enfermedad es endémica en territorios y regiones de 13 países y territorios en América Central y del Sur (Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guayana Francesa, Guyana, Panamá, Paraguay, Perú, Surinam, Trinidad y Tobago, y Venezuela), causando brotes y muertes. En 2014, el virus se propagó más allá de la cuenca del Amazonas. Algunos atribuyen esta propagación a cambios en los mosquitos y los humanos.

Desde los últimos meses del 2024 se ha registrado un aumento en los casos humanos de fiebre amarilla confirmados en varios países de la región. En 2025, se ha observado un cambio en la distribución geográfica de la enfermedad. Mientras que en 2024 los casos se concentraron principalmente en la región amazónica, en 2025 la enfermedad comenzó a extenderse a áreas fuera de esta zona3.

Los vectores de transmisión de la fiebre hemorrágica amarilla son los mosquitos Aedes aegypti (sobre todo en medios urbanos) y Haemagogus o Sabethes en zonas boscosas o selváticas. Estos mosquitos adquieren el virus picando a primates que son el reservorio natural o a personas portadoras del mismo.

Las diferentes especies de mosquitos viven en hábitats que pueden ser selváticos ―los insectos se crían en bosques o selvas―, domésticos ―se reproducen en viviendas― o intermedios o semidomésticos ―en viviendas cercanas a áreas selváticas o en selvas cercanas a viviendas.

De acuerdo con el hábitat, pueden darse tres tipos de ciclos de transmisión del virus:

  • Fiebre amarilla selvática. Mosquitos infectados por el virus al haber picado a primates que habitan en selvas, bosques tropicales o de zonas lluviosas, transmitiéndolo a otros primates. Las personas que se encuentren en la selva pueden, por tanto, recibir picaduras de mosquitos que ya han adquirido el virus y contagiarse.
  • Fiebre amarilla intermedia. Más frecuente en África, en este tipo de transmisión, los mosquitos semidomésticos infectan tanto a los primates como al hombre, ya sea por haber adquirido el virus de un primate o de otro humano infectado. Si aumentan los contactos entre las personas y los mosquitos, pueden producirse brotes simultáneos en distintos pueblos de una misma área.
  • Fiebre amarilla urbana. La transmisión se produce de persona a persona pero a través de picadura de mosquito. Tiene lugar cuando personas infectadas introducen el virus en zonas muy pobladas con gran densidad de mosquitos y donde la mayoría de la población tiene escasa o nula inmunidad por falta de vacunación. Las personas infectadas con el virus pueden transmitirlo a los mosquitos que les piquen desde el inicio de la fiebre hasta cinco días después.

 

La infección es más habitual durante los meses cálidos, húmedos y lluviosos en América del Sur y, al final de las estaciones lluviosas y en los inicios de las secas, en el continente africano4.

El diagnóstico de la fiebre amarilla es difícil, sobre todo en las fases tempranas. Puede confundirse con el paludismo, la leptospirosis, hepatitis víricas, otras fiebres hemorrágicas e intoxicaciones.
Es posible detectar el virus en sangre mediante PCR (en inglés, polymerase chain reaction) en los diez primeros días de la infección, e incluso durante más días si la infección es grave. Si no se detectara, también se pueden encontrar anticuerpos (IgM o IgG) contra el virus. La presencia de anticuerpos IgM en una muestra aislada de sangre proporciona, únicamente, un diagnóstico de presunción. El diagnóstico de confirmación se realiza mediante una subida de anticuerpos al comparar muestras de la fase aguda y de convalecencia, o mediante una disminución de anticuerpos al comparar muestras entre las fases inicial y tardía de la convalecencia5.

La infección varía desde asintomática, o con síntomas leves en la mayoría de las personas, hasta fiebre hemorrágica con una tasa de letalidad del 30 al 60%.

El período de incubación oscila entre 3 y 6 días. El establecimiento es súbito, con fiebre de 39 a 40° C, escalofríos, cefaleas, mareos y mialgias. El pulso suele ser rápido al principio, pero hacia el segundo día se enlentece en relación con la elevación de la temperatura (signo de Faget). El paciente presenta eritema facial e inyección conjuntival. Las náuseas, los vómitos, el estreñimiento, la postración grave, la agitación y la irritabilidad son frecuentes.

La enfermedad leve suele resolverse tras 1 a 3 días. No obstante, en los casos moderados o graves, la fiebre desciende súbitamente entre 2 y 5 días después de su establecimiento y comienza el período de remisión de varias horas o días de duración. La fiebre recidiva, pero el pulso permanece lento. Tras 5 días de enfermedad el paciente suele presentar ictericia, albuminuria extrema e hipersensibilidad epigástrica a la palpación con hematemesis. También se puede ver oliguria, petequias, hemorragias en las mucosas, confusión y apatía.

La enfermedad puede durar más de una 1 semana, con recuperación rápida y sin secuelas. En la forma más grave, denominada fiebre amarilla maligna, el paciente puede presentar delirio, hipo que no cede, convulsiones, coma e insuficiencia multiorgánica como manifestaciones de enfermedad terminal.

Durante la recuperación, el paciente puede presentar sobreinfecciones bacterianas, en particular neumonía6.

El tratamiento de la fiebre amarilla consiste en medidas de apoyo, incluyendo fármacos para tratar o prevenir la hemorragia, como las inyecciones de vitamina K, que puede ayudar a la coagulación de la sangre. No existe un tratamiento específico para la fiebre amarilla.

La prevención de la fiebre amarilla consiste en

  • Evitar las picaduras de mosquitos.
  • Vacunación.
  • Aislamiento.
  • Evitar las picaduras de mosquito es clave para la prevención. Las personas que viven en zonas, o las visitan, donde la fiebre amarilla es frecuente.
  • Aplicarse repelente de insectos DEET (dietiltoluamida) en la piel.
  • Usar mosquiteras.
  • Vestir camisas de manga larga y pantalones largos.
  • Permanecer en lugares que tengan aire acondicionado o en los que se disponga de mosquiteras en puertas y ventanas para impedir el paso de los insectos.
  • Tratar la ropa con el insecticida permetrina (no lo aplique directamente sobre la piel).

 

Para los niños, se recomiendan las siguientes precauciones:

  • No utilizar repelentes de insectos en bebés de menos de 2 meses de edad.
  • No utilizar productos que contengan aceite de eucalipto de limón (para-mentano-diol) en niños menores de 3 años de edad.
  • Para los niños de más edad, los adultos deben rociar repelente en sus propias manos y luego aplicarlo a la piel de los niños.
  • Vestir a los niños con ropa que cubra brazos y piernas, o cubrir la cuna, silla de paseo o cochecito de bebé con una mosquitera.
  • No aplicar el repelente de insectos en las manos, los ojos, la boca, o las zonas irritadas o con heridas de los niños.

 

Está disponible una vacuna que tiene un 95% de efectividad en la prevención de la fiebre amarilla. Una sola dosis de vacuna puede proporcionar inmunidad de por vida contra la fiebre amarilla. Las personas deben recibir la vacuna al menos 10 días antes de viajar a un país con fiebre amarilla endémica7.

 

BIBILIOGRAFÍA

  1. Fiebre amarilla [Internet]. Comunidad de Madrid. 2017 [citado el 9 de julio de 2025]. Disponible en: https://www.comunidad.madrid/servicios/salud/fiebre-amarilla
  2. Fiebre amarilla [Internet]. Who.int. [citado el 9 de julio de 2025]. Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/yellow-fever
  3. Fiebre amarilla [Internet]. Paho.org. [citado el 9 de julio de 2025]. Disponible en: https://www.paho.org/es/temas/fiebre-amarilla
  4. Maset J. Fiebre amarilla [Internet]. CINFA SALUD. 2023 [citado el 9 de julio de 2025]. Disponible en: https://cinfasalud.cinfa.com/p/fiebre-amarilla/
  5. Fiebre amarilla [Internet]. Redacción Médica. [citado el 9 de julio de 2025]. Disponible en: https://www.redaccionmedica.com/recursos-salud/diccionario-enfermedades/fiebre-amarilla
  6. Yuill TM. Fiebre amarilla [Internet]. Manual MSD versión para profesionales. Manuales MSD; 2023 [citado el 9 de julio de 2025]. Disponible en: https://www.msdmanuals.com/es/professional/enfermedades-infecciosas/arbovirus-arenavirus-y-filovirus/fiebre-amarilla
  7. Yuill TM. Fiebre amarilla [Internet]. Manual MSD versión para público general. Manuales MSD; 2023 [citado el 9 de julio de 2025]. Disponible en: https://www.msdmanuals.com/es/hogar/infecciones/arbovirus-arenavirus-filovirus/fiebre-amarilla

 

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