Fiebre prolongada en consulta: diagnóstico de brucelosis en paciente rural

9 septiembre 2025

 

AUTORES

  1. Luz Divina Mata Crespo. Médica de Medicina Familiar y Comunitaria en Centro de Salud Fuentes de Ebro (Zaragoza), España.
  2. Jorge Sánchez Melús. Facultativo Especialista de Área. Servicio de Urgencias. Hospital General de la Defensa. Zaragoza, España.

 

RESUMEN

La fiebre prolongada constituye un desafío diagnóstico frecuente en la práctica clínica, especialmente en áreas rurales donde las enfermedades zoonóticas son comunes. Presentamos el caso de un paciente masculino de 45 años, residente en una comunidad rural dedicada a la ganadería, que consultó por fiebre intermitente de más de un mes de evolución acompañada de fatiga, artralgias y pérdida de peso. La anamnesis detallada reveló contacto directo con ganado y consumo habitual de productos lácteos no pasteurizados. Los estudios serológicos y cultivos confirmaron el diagnóstico de brucelosis por Brucella melitensis. Se instauró tratamiento combinado con doxiciclina y rifampicina durante seis semanas, con buena respuesta clínica y sin complicaciones a mediano plazo. Este caso destaca la importancia de considerar la brucelosis en pacientes rurales con fiebre prolongada y síntomas inespecíficos, así como la relevancia de un enfoque diagnóstico integral que incluya la historia ocupacional y los hábitos alimenticios para una detección temprana y tratamiento adecuado.

PALABRAS CLAVE

Brucelosis, fiebre prolongada, zoonosis.

ABSTRACT

Prolonged fever is a common diagnostic challenge in clinical practice, especially in rural areas where zoonotic diseases are prevalent. We present the case of a 45-year-old male patient from a rural community engaged in cattle farming, who consulted for intermittent fever lasting over one month, accompanied by fatigue, arthralgia, and weight loss. Detailed history revealed direct contact with livestock and habitual consumption of unpasteurized dairy products. Serological tests and cultures confirmed Brucella melitensis infection. Combined treatment with doxycycline and rifampicin for six weeks was initiated, resulting in good clinical response and no medium-term complications. This case emphasizes the importance of considering brucellosis in rural patients with prolonged fever and nonspecific symptoms, as well as the relevance of an integrated diagnostic approach including occupational history and dietary habits for early detection and appropriate management.

KEY WORDS

Brucellosis, prolonged fever, zoonosis.

INTRODUCCIÓN

La fiebre prolongada, definida clásicamente como la elevación de la temperatura corporal por encima de 38.3°C durante más de tres semanas sin un diagnóstico claro, representa un reto diagnóstico frecuente en la práctica clínica. Su abordaje requiere una anamnesis exhaustiva, examen físico minucioso y una serie de pruebas complementarias específicas. Las causas de fiebre prolongada incluyen infecciones crónicas, procesos autoinmunes, neoplasias y enfermedades granulomatosas, entre otras.

En áreas rurales y agropecuarias, las enfermedades zoonóticas constituyen una causa frecuente de fiebre prolongada, siendo la brucelosis una de las principales. La brucelosis es una zoonosis causada por bacterias gramnegativas del género Brucella, principalmente Brucella melitensis, Brucella abortus y Brucella suis, que se transmiten al ser humano a través del contacto directo con animales infectados, inhalación de aerosoles o consumo de productos lácteos no pasteurizados¹.

Esta enfermedad es considerada una enfermedad olvidada en muchas regiones del mundo, a pesar de su alta prevalencia y morbilidad significativa². La brucelosis puede afectar múltiples órganos y sistemas, manifestándose con síntomas inespecíficos que incluyen fiebre, malestar general, artralgias, sudoración nocturna y pérdida de peso, lo que dificulta su diagnóstico temprano³. Además, si no se trata adecuadamente, puede derivar en complicaciones graves como endocarditis, osteoartritis y afectación del sistema nervioso central⁴.

El presente caso ilustra el proceso diagnóstico y manejo de un paciente rural con fiebre prolongada, cuyo diagnóstico definitivo fue brucelosis, enfatizando la importancia de la historia clínica detallada y un enfoque integral para el manejo de este tipo de pacientes.

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Se trata de un paciente masculino de 45 años, originario de una comunidad rural dedicada principalmente a la ganadería bovina. El paciente no refiere antecedentes médicos de relevancia, no toma medicamentos de manera habitual, y no presenta alergias conocidas. Como antecedentes sociales, refiere tabaquismo ocasional y consumo moderado de alcohol. Se destaca su trabajo diario con el cuidado y manejo de ganado bovino, así como la elaboración y consumo frecuente de quesos y lácteos artesanales sin pasteurizar.

El paciente acude a consulta tras un mes de síntomas caracterizados por fiebre intermitente que oscila entre 38 y 39.5°C, predominante en la tarde-noche, acompañada de escalofríos y sudoración profusa, especialmente nocturna. Además, refiere fatiga persistente que limita sus actividades diarias, cefalea ocasional y artralgias difusas, localizadas principalmente en rodillas, codos y muñecas, sin signos inflamatorios evidentes ni limitación funcional severa. También menciona pérdida de peso no cuantificada y anorexia. Niega tos, hemoptisis, dolor torácico, dificultad respiratoria, síntomas urinarios, diarrea o dolor abdominal. No refiere antecedentes recientes de viajes ni contacto con personas enfermas.

En la exploración física se observa un paciente con aspecto general moderadamente afectado, consciente, orientado en tiempo y espacio. Presenta palidez cutáneo-mucosa leve, temperatura axilar de 38.5°C, frecuencia cardíaca de 95 lpm, presión arterial 120/75 mmHg, frecuencia respiratoria 18 rpm y saturación de oxígeno del 97% en aire ambiente. La auscultación cardiopulmonar es normal, sin soplos ni ruidos agregados. El abdomen es blando, depresible, sin hepatomegalia ni esplenomegalia. No se palpan adenopatías cervicales, axilares ni inguinales. El examen musculoesquelético muestra dolor a la movilización pasiva y activa de ambas rodillas, sin signos claros de inflamación ni derrames articulares. El resto de la exploración neurológica y sistémica no presenta hallazgos relevantes.

Los estudios de laboratorio iniciales incluyen hemograma que evidencia anemia normocítica normocrómica moderada (hemoglobina 11 g/dL), leucopenia leve (4,000/mm³) con recuento normal de plaquetas. La velocidad de sedimentación globular (VES) está aumentada (65 mm/h) y la proteína C reactiva (PCR) elevada (25 mg/L), lo que sugiere un proceso inflamatorio activo. Las pruebas de función renal, hepática, glucosa, electrolitos y coagulación son normales.

Se solicitan hemocultivos para descartar bacteriemia, serologías para virus comunes (VIH, hepatitis B y C, Epstein-Barr) y test para tuberculosis (prueba de tuberculina y cultivo de esputo), todos con resultados negativos⁵. Radiografías de tórax y articulaciones no muestran alteraciones.

Dada la epidemiología y el cuadro clínico, se sospecha una infección por Brucella. Se solicitan pruebas serológicas específicas: la aglutinación en tubo (SAT) reporta un título elevado de 1:640, y la prueba ELISA muestra positividad para IgG e IgM contra Brucella spp., confirmando la infección⁶. Los hemocultivos se positivizan para Brucella melitensis después de 10 días de incubación, confirmando el diagnóstico microbiológico⁷.

El paciente inicia tratamiento con doxiciclina 100 mg cada 12 horas junto con rifampicina 600 mg una vez al día durante 6 semanas, de acuerdo con las guías internacionales para brucelosis no complicada⁸. Durante el seguimiento a las 2 semanas se observa una notable mejoría clínica: la fiebre cede, desaparecen las sudoraciones nocturnas, y el paciente reporta disminución del dolor articular y recuperación progresiva del apetito y la energía.

A las 6 semanas se realiza reevaluación completa. El hemograma y marcadores inflamatorios vuelven a valores normales, y el paciente está asintomático. Se realizan controles serológicos que evidencian disminución significativa en los títulos de anticuerpos. No se detectan complicaciones ni recaídas durante el seguimiento a 6 meses⁹.

DISCUSIÓN-CONCLUSIONES

La brucelosis es una zoonosis de relevancia global, con mayor incidencia en regiones donde las prácticas agropecuarias tradicionales predominan y el control sanitario de animales y productos lácteos es limitado¹⁰. El caso presentado ilustra la presentación típica de esta enfermedad, con fiebre prolongada, síntomas constitucionales inespecíficos, y artralgias, que pueden confundirse fácilmente con otras enfermedades infecciosas o autoinmunes.

Una de las principales dificultades en el diagnóstico de la brucelosis radica en su cuadro clínico inespecífico y su evolución subaguda o crónica, lo que puede llevar a retrasos diagnósticos y tratamiento inadecuado. En este sentido, la anamnesis detallada, que incluye interrogatorios sobre ocupación, hábitos alimenticios y exposición a animales, es fundamental para orientar la sospecha diagnóstica. En nuestro paciente, el contacto frecuente con ganado y consumo de productos lácteos artesanales no pasteurizados fueron elementos clave para considerar la brucelosis como posible diagnóstico¹.

Los métodos diagnósticos comprenden pruebas serológicas y cultivos microbiológicos. La aglutinación en tubo (SAT) es la prueba serológica estándar, aunque puede presentar falsos positivos en algunos casos. Las pruebas ELISA permiten diferenciar IgG e IgM, lo que ayuda a determinar la fase de la infección. El aislamiento bacteriológico en hemocultivos confirma el diagnóstico, pero debido al crecimiento lento y la necesidad de laboratorios especializados, puede ser un proceso prolongado y con baja sensibilidad⁴.

El tratamiento estándar para la brucelosis se basa en combinaciones de antibióticos que penetran bien en el interior de las células y evitan recaídas. La combinación de doxiciclina y rifampicina durante al menos 6 semanas es ampliamente aceptada, aunque en algunos casos se recomienda agregar un aminoglucósido para infecciones complicadas o graves⁸. La respuesta clínica suele ser buena si se inicia tratamiento oportunamente.

Complicaciones potenciales incluyen osteoartritis, epididimo-orquitis, endocarditis, abscesos y afectación del sistema nervioso central. La identificación precoz y el tratamiento adecuado disminuyen la morbimortalidad asociada⁶.

Este caso resalta la importancia del enfoque clínico integrado, considerando la epidemiología, historia ocupacional y hábitos del paciente para el diagnóstico de enfermedades zoonóticas como la brucelosis. Asimismo, subraya la necesidad de fortalecer la vigilancia epidemiológica y las campañas educativas en áreas rurales para prevenir esta enfermedad.

En conclusión, la fiebre prolongada en un paciente rural con exposición a animales y consumo de productos lácteos artesanales debe hacer sospechar brucelosis. La confirmación diagnóstica mediante pruebas serológicas y cultivo, junto con un tratamiento antibiótico adecuado, son fundamentales para el éxito terapéutico y la prevención de complicaciones.

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