AUTORES
- Simeón Solaz Moreno. Diplomado en Enfermería por la Escuela Universitaria de Enfermería de Valencia. Enfermero de Urgencias y Emergencias 061 Aragón. España.
- Enrique José Izuel García. Graduado en Enfermería por la Facultad de Ciencias de la Salud UNIZAR. Enfermero de Urgencias y Emergencias 061 Aragón. España.
- Marina Castro Rojas. Graduada en Enfermería por la Universidad de Córdoba. Enfermera de Urgencias y Emergencias 061 Aragón. España.
- Samuel Martínez Morales. Diplomado en Enfermería por la Universidad de Cádiz. Enfermero de Urgencias y Emergencias 061 Aragón. España.
- Sandra Leal Martínez. Graduada en Enfermería por la Facultad de Ciencias de la Salud UNIZAR. Enfermera de Urgencias y Emergencias 061 Aragón. España.
- Silvia Guillén Cariñena. Licenciada en Medicina y Cirugía por la Facultad de Medicina y Odontología de Valencia. MIR de Familia y Comunitaria en el Hospital San Jorge de Huesca. Huesca. España.
RESUMEN
La fractura de Jones es una de las lesiones más destacadas en el ámbito del deporte, sobre todo en corredores y atletas sometidos a sobrecarga repetitiva. Consiste en una fractura en la base del quinto metatarsiano del pie. Este tipo de fractura por estrés en el running implica un desafío diagnóstico y terapéutico, que afecta finalmente al pronóstico funcional y el tiempo de retorno deportivo. El presente artículo revisa la fisiopatología, clínica, diagnóstico, opciones terapéuticas, haciendo hincapié en las estrategias de prevención, basado en publicaciones en español y en fuentes online de acceso abierto, orientado a profesionales de la salud en atención primaria y medicina deportiva.
PALABRAS CLAVE
Fractura de Jones, fractura por estrés, corredores, metatarsiano, pseudoartrosis.
ABSTRACT
A Jones fracture is one of the most common sports injuries, especially among runners and other athletes who experience repetitive overload. It is a fracture of the base of the fifth metatarsal bone in the foot. This type of stress fracture poses a diagnostic and therapeutic challenge for runners, ultimately affecting the functional prognosis and time to return to sports. This article reviews the pathophysiology, clinical presentation, diagnosis, and treatment options of Jones fractures, with an emphasis on prevention strategies. The review is based on publications in Spanish and open-access online sources and is intended for healthcare professionals in primary care and sports medicine.
KEY WORDS
Jones fracture, stress fracture, runners, metatarsal, nonunion.
DESARROLLO DEL TEMA
La fractura de Jones fue descrita en 1902 por Sir Robert Jones, tras sufrirla él mismo en su propio pie mientras bailaba en una fiesta militar1. Se localiza en la unión metafisodiafisaria del quinto metatarsiano, entre 1,5 y 3 cm distal de la tuberosidad. En corredores suele presentarse como una fractura de estrés secundaria a microtraumatismos repetidos por la carga cíclica del apoyo lateral del pie durante la marcha2. El lugar donde ocurre esta lesión presenta un déficit relativo de irrigación, lo que condiciona una mayor tasa de retraso de consolidación y pseudoartrosis3. El auge paulatino del running estos últimos años ha incrementado la incidencia de fracturas por sobreuso, situando a la fractura de Jones como una de las más habituales y a la vez temidas por su difícil manejo4,8.
FISIOPATOLOGÍA:
La fractura de Jones en corredores es el resultado de la sobrecarga repetitiva del borde lateral del pie. Durante la fase de apoyo, el quinto metatarsiano recibe fuerzas de tracción por parte del tendón del peroneo lateral corto y a su vez fuerzas de compresión por la carga axial del cuerpo. Esta combinación favorece la aparición de microfracturas en la zona metafisodiafisaria2,5.
La vascularización en esta parte del metatarso es crítica: la confluencia entre ramas de la arteria peronea y plantar lateral constituye un “área de frontera”, con flujo reducido. Esto explica el mayor riesgo de pseudoartrosis y refracturas3.
Existen una serie de factores predisponentes:
- Biomecánicos: pie cavo, pie varo, rigidez de tobillo4.
- Entrenamiento: incrementos bruscos de kilometraje, carreras por superficies duras, falta de periodización2.
- Factores intrínsecos: osteopenia, amenorrea atlética en mujeres, deficiencia de vitamina D y calcio5,9.
- Calzado inadecuado: con escaso soporte lateral y desgaste excesivo6.
La literatura señala que las fracturas por estrés en el pie representan hasta un 20% de todas las lesiones por sobreuso en corredores8,9.
CLÍNICA:
La presentación clínica de la fractura de Jones por estrés puede ser insidiosa y progresiva, lo que en muchas ocasiones retrasa el diagnóstico inicial. El síntoma más significativo es el dolor en el borde lateral del pie.
Fases clínicas:
- Fase inicial (pre-fractura o reacción de estrés óseo):
- Dolor vago y/o difuso, que aparece al final del entrenamiento y desaparece con el reposo.
- Sensación de rigidez matutina o después de largos periodos sentado.
- Puede confundirse con un esguince leve o con una tendinitis peronea2,8.
- Fase intermedia (fractura incipiente):
- Dolor más localizado en la base del quinto metatarsiano del pie.
- Dolor al inicio de la carrera que mejora transitoriamente durante el ejercicio, pero reaparece al terminar.
- Tumefacción y sensibilidad local a la palpación.
- Dificultad para correr largas distancias o realizar cambios de ritmo.
- Fase avanzada (fractura establecida o pseudoartrosis):
- Dolor continuo incluso en la vida cotidiana.
- Cojera evidente y limitación para actividades básicas.
- Dolor nocturno y pérdida de fuerza en el apoyo monopodal.
- En ocasiones, el corredor refiere un “chasquido” agudo tras un esfuerzo, que corresponde a la progresión de la fractura incompleta a una completa3,5.
Signos exploratorios:
- Dolor exquisito a la palpación en la unión metafisodiafisaria del quinto metatarsiano.
- Dolor al realizar inversión resistida del pie (por tensión sobre el peroneo lateral corto que tracciona de la base del metatarso).
- Dolor con el salto monopodal en el pie afectado, test de Hop positivo.
- Posible inflamación localizada, aunque no siempre evidente.
Diagnóstico diferencial:
La fractura de Jones debe de diferenciarse de las siguientes patologías:
- Esguince del ligamento lateral externo del tobillo.
- Tendinopatía de los peroneos.
- Fractura por avulsión de la tuberosidad del quinto metatarsiano (fractura de “danzarín”).
- Metatarsalgia por sobrecarga.
- Neuroma de Morton.
El diagnóstico clínico precoz es de gran importancia ya que evita complicaciones a posteriori.
DIAGNÓSTICO:
El diagnóstico de la fractura de Jones por estrés se basa en los hallazgos clínicos y radiológicos.
Historia clínica:
- Recogida de datos sobre kilometraje semanal, tipo de calzado, superficies habituales y antecedentes de fracturas previas.
- Identificación de factores de riesgo: alteraciones menstruales en mujeres, déficit nutricional, historial de osteoporosis o pie cavo/varo.
Exploración física:
- Dolor puntual en la base del quinto metatarsiano.
- Dolor al realizar maniobra de Hop Test (salto monopodal).
- Signo de Fulcrum positivo: dolor a la presión localizada.
- Valoración del rango de movilidad de tobillo y exploración de la pisada.
Métodos de imagen:
- Radiografía simple:
- En fases iniciales puede ser normal (sensibilidad baja).
- A partir de la 2ª–3ª semana, se observa línea de fractura transversal o engrosamiento cortical.
- Útil para seguimiento de consolidación.
- Resonancia magnética nuclear (RMN):
- Método de elección en fases precoces.
- Detecta edema óseo, periostitis y fractura oculta.
- Permite graduar la severidad según la afectación medular y cortical6.
- Tomografía axial computarizada (TAC):
- Más precisa para valorar consolidación y pseudoartrosis.
- Permite evaluar la calidad del callo óseo y planificar cirugía.
- Gammagrafía ósea:
- Alta sensibilidad, útil cuando la RMN no está disponible.
- Detecta captación focal en la base del quinto metatarsiano.
Clasificación de Torg (I-III):
- Tipo I: fractura aguda sin esclerosis.
- Tipo II: fractura con esclerosis cortical y retardo de consolidación.
- Tipo III: pseudoartrosis establecida.
Esta clasificación orienta la indicación terapéutica: conservador en tipo I y quirúrgico en tipos II y III5.
Hay que diferenciar entre la fractura de Jones por estrés de la fractura de Jones aguda (no por estrés) en la que el mecanismo, la clínica y el diagnóstico son diferentes3:
- Mecanismo:
- Traumatismo único, indirecto, como un giro brusco del pie o caída.
- Típica en deportes de contacto o tras una torcedura fuerte.
- Clínica:
- Dolor súbito e intenso en el borde lateral del pie, con incapacidad funcional inmediata.
- El paciente refiere un chasquido o dolor agudo claro.
- Diagnóstico por imagen:
- Radiografía inicial muestra la línea de fractura claramente desde el principio.
- Menos frecuente precisar RMN.
Diagnóstico precoz y pronóstico:
La literatura incide en que el retraso diagnóstico aumenta el riesgo de pseudoartrosis hasta en un 30% de los casos3,9. El uso de RMN en atención primaria o en unidades de medicina deportiva ha permitido mejorar el pronóstico al detectar fracturas incipientes antes de su evolución a pseudoartrosis8,10.
TRATAMIENTO:
Conservador:
- Indicado en fracturas no desplazadas y corredores recreativos2.
- Descarga con bota o yeso durante 6 a 8 semanas, con readaptación al ejercicio de forma progresiva.
- Retorno deportivo entre 3–4 meses.
- Suplementación de vitamina D y calcio, fisioterapia para evitar recaídas5,9.
Quirúrgico:
- Recomendado en corredores de élite, fracturas desplazadas o pseudoartrosis5,7.
- La fijación intramedular con tornillo es el procedimiento de elección, con retorno deportivo en 6 a 8 semanas7.
- Alternativas: placas de compresión o injertos óseos en pseudoartrosis.
La literatura destaca que intervenciones quirúrgicas reducen el tiempo de retorno y la tasa de no consolidación en fracturas de estrés de alta demanda como ocurre en atletas de alto nivel10.
COMPLICACIONES:
- Retardo de consolidación: hasta 30% en casos tratados conservadoramente3.
- Pseudoartrosis: 15% en algunas series5.
- Refractura: frecuente en atletas que regresan precozmente4,9.
- Complicaciones quirúrgicas: rotura del material, irritación de partes blandas, infección superficial.
El riesgo de complicaciones que conllevan estas fracturas hace que se incida en la importancia de un diagnóstico precoz y un manejo individualizado8.
PREVENCIÓN:
La prevención de la fractura de Jones por estrés en corredores es un pilar fundamental, ya que esta lesión tiene una alta tendencia a complicarse y prolongar los tiempos de recuperación. La estrategia preventiva debe ser multidimensional e incluir aspectos que van desde el entrenamiento, biomecánica, nutrición hasta los factores médicos y educativos.
1. Entrenamiento y carga:
- Progresividad: se recomienda no aumentar más de un 10% el kilometraje o la intensidad semanal para permitir la adaptación ósea y muscular2,8.
- Variabilidad: alternar entre entrenamientos de alta y baja intensidad, siendo muy importante incluir trabajo cruzado (bicicleta, natación, elíptica), que reduce la carga de impacto sin disminuir la capacidad aeróbica.
- Periodización: planificar fases de carga y descarga, con descansos activos, para prevenir la fatiga acumulativa que compromete la integridad ósea9.
- Control de volumen: limitar carreras largas y entrenamientos en superficies muy duras, especialmente en corredores principiantes.
2. Superficie y entorno:
- Alternancia de terrenos: combinar asfalto, tierra y pista para distribuir diferentes tipos de impacto.
- Evitar superficies inclinadas: correr repetidamente en terrenos con desnivel lateral favorece la sobrecarga del borde externo del pie, cuidado con el trail running o carreras por montaña.
- Condiciones ambientales: el entrenamiento en temperaturas extremas puede alterar la hidratación y aumentar el riesgo de fatiga, influyendo indirectamente en la biomecánica de la carrera.
3. Calzado y ortesis:
- Calzado adecuado: elegir zapatillas específicas para running, con buena amortiguación lateral y soporte en zona media del pié.
- Reemplazo regular: renovar el calzado cada 600 a 800 km para evitar pérdida de propiedades mecánicas6.
- Ortesis plantares: recomendadas en casos de pie cavo, pie varo o dismetrías, para redistribuir cargas y corregir ejes biomecánicos4.
- Análisis de pisada: estudios de la marcha y la carrera permiten detectar patrones de apoyo anómalos que predisponen a lesiones.
4. Nutrición y metabolismo óseo:
- Aporte adecuado de calcio y vitamina D: demostrado como factor protector frente a fracturas por estrés5,9.
- Prevención de la tríada de la atleta femenina: el déficit energético relativo, amenorrea e incremento del riesgo de osteoporosis deben vigilarse en mujeres corredoras.
- Suplementación: en individuos con niveles bajos de vitamina D (<30 ng/mL) se recomienda suplementar bajo control médico.
- Dieta equilibrada: rica en proteínas, micronutrientes (magnesio, fósforo, vitamina K) y adecuada hidratación.
5. Educación y autocuidado del corredor:
- Reconocimiento precoz de síntomas: educar al atleta para consultar ante dolor persistente en el borde lateral del pie, evitando entrenar con dolor.
- Descanso como parte del entrenamiento: transmitir que el descanso activo es un componente esencial para la mejora del rendimiento y la salud ósea.
- Prevención secundaria: tras una fractura previa, insistir en la adherencia a las medidas preventivas para evitar recaídas.
6. Factores médicos y seguimiento clínico:
- Evaluación periódica: chequeos médicos y podológicos regulares en corredores de alto nivel.
- Detección de factores predisponentes: como alteraciones endocrinas, bajo índice de masa corporal o historial de fracturas previas.
- Programas de fortalecimiento: incluir ejercicios específicos de tobillo, pie y musculatura intrínseca, así como fortalecimiento de la cadera y core, que influyen en la biomecánica de la marcha.
- Uso de tecnología: podómetros, relojes GPS y plataformas digitales que permiten monitorizar volumen y carga real de entrenamiento, facilitando la prevención de sobreuso.
7. Enfoque multidisciplinar:
La prevención efectiva requiere la colaboración de médicos deportivos, fisioterapeutas, nutricionistas, podólogos y entrenadores. El trabajo coordinado permite individualizar estrategias según el perfil de riesgo de cada corredor, especialmente en atletas de élite8,10.
La fractura de Jones por estrés en corredores supone un reto clínico por su difícil consolidación. El tratamiento conservador es válido en corredores recreativos, pero en atletas competitivos la cirugía reduce el riesgo de pseudoartrosis y acorta el retorno deportivo5,7. La prevención mediante programas de entrenamiento estructurados, educación y corrección biomecánica es fundamental para reducir la incidencia8,9. La evidencia sistemática confirma la importancia de estrategias preventivas en fracturas por estrés10.
CONCLUSIONES
- La fractura de Jones por estrés es frecuente en corredores y asociada a factores de sobreuso y biomecánicos.
- Su diagnóstico requiere sospecha clínica alta y confirmación con imagen avanzada.
- El tratamiento debe individualizarse según el nivel deportivo; la cirugía es preferente en atletas de élite.
- La prevención mediante entrenamiento adecuado, corrección biomecánica y educación del corredor es fundamental para reducir complicaciones.
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