- Cristina Foncillas Sousa. Técnico Superior de Laboratorio Clínico y Biomédico. Aragón, España.
- Patricia Gutiérrez Cortés. Técnico Superior de Laboratorio Clínico y Biomédico. Aragón, España.
- Judith García Henríquez. Técnico Superior de Anatomía Patológica y Citodiagnóstico. Aragón, España.
- María Teresa Pérez Fraigedo. Técnico Superior de Laboratorio Clínico y Biomédico. Aragón, España.
- Miriam Traid Pérez. Técnico Superior de Laboratorio Clínico y Biomédico. Aragón, España.
- Cristina Fabra García.Técnico Superior de Laboratorio Clínico y Biomédico Aragón, España.
RESUMEN
Introducción:
La hipertensión intracraneal idiopática (HII) es un síndrome neurológico caracterizado por el aumento de la presión intracraneal sin evidencia de lesiones ocupantes de espacio, hidrocefalia o alteraciones en la composición del líquido cefalorraquídeo. Predomina en mujeres jóvenes con obesidad y representa una causa significativa de cefalea crónica y riesgo de pérdida visual irreversible.
Objetivo: Realizar una revisión bibliográfica actualizada sobre la epidemiología, fisiopatología, diagnóstico y tratamiento de la HII.
Metodología: Se llevó a cabo una búsqueda en PubMed, Scopus, Cochrane Library y SciELO de artículos publicados entre 2014 y 2024, en inglés y español. Se utilizaron los descriptores DeCS/MeSH: intracranial hypertension, papilledema, acetazolamide, pseudotumor cerebri. Se incluyeron revisiones sistemáticas, ensayos clínicos, guías clínicas y estudios observacionales relevantes.
Resultados: La HII afecta mayoritariamente a mujeres con sobrepeso en edad fértil. Su fisiopatología se relaciona con alteraciones en la reabsorción del líquido cefalorraquídeo y factores de riesgo metabólicos. El diagnóstico se basa en los criterios de Dandy modificados, apoyados en neuroimagen y punción lumbar. El tratamiento de primera línea es la acetazolamida combinada con pérdida de peso, reservándose opciones quirúrgicas para casos refractarios.
Conclusiones: La HII es una condición potencialmente reversible si se diagnostica y trata precozmente. La investigación actual se centra en nuevas terapias farmacológicas y en la optimización de estrategias preventivas.
PALABRAS CLAVE
Hipertensión intracraneal, papiledema, cefalea, acetazolamida, diagnóstico.
ABSTRACT
Introduction:
Idiopathic Intracranial Hypertension (IIH) is a neurological syndrome characterized by increased intracranial pressure without evidence of mass lesions, hydrocephalus, or cerebrospinal fluid abnormalities. It predominantly affects young obese women and represents a significant cause of chronic headache and risk of irreversible visual loss.
Objective: To provide an updated literature review on the epidemiology, pathophysiology, diagnosis, and treatment of IIH.
Methodology:
A search was conducted in PubMed, Scopus, Cochrane Library, and SciELO for articles published between 2014 and 2024, in English and Spanish. DeCS/MeSH descriptors used: intracranial hypertension, papilledema, acetazolamide, pseudotumor cerebri. Systematic reviews, clinical trials, guidelines, and relevant observational studies were included.
Results: IIH primarily affects overweight women of childbearing age. Its pathophysiology is linked to impaired cerebrospinal fluid absorption and metabolic risk factors. Diagnosis is based on modified Dandy criteria, supported by neuroimaging and lumbar puncture. First-line treatment is acetazolamide combined with weight loss, with surgical options reserved for refractory cases.
Conclusions: IIH is a potentially reversible condition if diagnosed and treated early. Current research focuses on new pharmacological therapies and optimization of preventive strategies.
KEY WORDS
Intracranial hypertension, papilledema, headache, acetazolamide, diagnosis.
INTRODUCCIÓN
La hipertensión intracraneal idiopática (HII), también conocida como pseudotumor cerebri, es una condición de origen desconocido caracterizada por el aumento sostenido de la presión intracraneal en ausencia de tumores, hidrocefalia u otras causas secundarias identificables¹. Se trata de un problema de salud con una incidencia creciente, paralela al aumento global de la obesidad, especialmente en mujeres en edad reproductiva².
La HII se manifiesta clínicamente con cefalea crónica, alteraciones visuales como visión borrosa o pérdida transitoria, tinnitus pulsátil y diplopía por afectación del sexto par craneal³. El hallazgo clínico más relevante es el papiledema bilateral, presente en la mayoría de los casos. La ausencia de tratamiento precoz puede llevar a una pérdida visual progresiva e irreversible, lo que convierte a esta entidad en un desafío diagnóstico y terapéutico⁴.
El conocimiento sobre su fisiopatología ha evolucionado en los últimos años. Se han implicado factores como la resistencia aumentada a la reabsorción del líquido cefalorraquídeo (LCR) en las granulaciones aracnoideas, alteraciones del flujo venoso cerebral y factores metabólicos y hormonales asociados al sobrepeso⁵. Asimismo, ciertos medicamentos (tetraciclinas, vitamina A en altas dosis, derivados de hormona del crecimiento) se han vinculado con su aparición⁶.
El diagnóstico de la HII es de exclusión y requiere descartar otras causas de hipertensión intracraneal. Los criterios diagnósticos más aceptados son los de Dandy modificados, que incluyen clínica sugestiva, neuroimagen sin lesiones ocupantes, punción lumbar con presión de apertura elevada y análisis de LCR normal⁷.
El tratamiento tiene como objetivo principal preservar la función visual y reducir los síntomas. Las medidas incluyen la reducción de peso, tratamiento farmacológico con inhibidores de la anhidrasa carbónica como la acetazolamida, y en casos refractarios, cirugía de derivación del LCR o fenestración de la vaina del nervio óptico⁸.
Este trabajo tiene como finalidad sintetizar la evidencia científica reciente acerca de la epidemiología, fisiopatología, diagnóstico y tratamiento de la HII, poniendo de relieve la necesidad de un abordaje multidisciplinar.
OBJETIVOS
Objetivo general:
• Analizar y sintetizar la evidencia científica actual sobre la HII, destacando su impacto clínico, diagnóstico y terapéutico.
Objetivos específicos:
• Describir las características clínicas y epidemiológicas de la HII.
• Revisar los principales mecanismos fisiopatológicos propuestos.
• Identificar las herramientas diagnósticas empleadas en la práctica clínica.
• Evaluar la eficacia y seguridad de los tratamientos disponibles.
• Explorar las líneas de investigación emergentes en el manejo de esta patología.
METODOLOGÍA
Se realizó una revisión bibliográfica narrativa con enfoque en la evidencia publicada durante la última década (2014–2024). La búsqueda se llevó a cabo en las bases de datos PubMed, Scopus, Cochrane Library y SciELO. Los términos empleados fueron seleccionados de los Descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS) y Medical Subject Headings (MeSH): “intracranial hypertension”, “idiopathic intracranial hypertension”, “pseudotumor cerebri”, “acetazolamide”, “papilledema” y “headache”.
Los criterios de inclusión fueron: artículos originales, revisiones sistemáticas, guías clínicas, consensos de expertos y ensayos clínicos relacionados con la hipertensión intracraneal idiopática. Se incluyeron publicaciones en inglés y español. Se excluyeron estudios con población pediátrica exclusivamente, cartas al editor y reportes de casos aislados.
La información extraída se organizó en categorías: epidemiología, factores de riesgo, fisiopatología, diagnóstico, tratamiento y pronóstico. Cada categoría fue analizada de acuerdo con la relevancia y calidad metodológica de los estudios seleccionados.
RESULTADOS
Epidemiología:
La incidencia global de la HII varía entre 1 a 3 casos por cada 100.000 habitantes en la población general, pero aumenta a 20 por cada 100.000 en mujeres con obesidad en edad fértil¹. En Estados Unidos y Europa, se ha documentado un incremento paralelo entre la prevalencia de obesidad y la incidencia de HII². El 90% de los pacientes diagnosticados son mujeres entre los 20 y 44 años³.
Factores socioeconómicos y geográficos también parecen influir en la distribución, con mayor prevalencia en países industrializados. Aunque menos frecuente, la HII puede presentarse en hombres y en niños, donde la fisiopatología parece diferir parcialmente⁴.
En los últimos años, diversos estudios poblacionales han sugerido un aumento sostenido de casos diagnosticados, lo que resalta la importancia de campañas preventivas enfocadas en el control de la obesidad y el sobrepeso.
Fisiopatología:
El mecanismo exacto de la HII permanece en discusión. Las hipótesis actuales incluyen alteraciones en la absorción del líquido cefalorraquídeo (LCR), incremento en la resistencia venosa intracraneal y factores metabólicos y hormonales asociados a la obesidad⁵.
- Alteraciones en la reabsorción del LCR: estudios han demostrado una resistencia aumentada en las granulaciones aracnoideas, lo que dificulta el drenaje normal.
- Estenosis venosa cerebral: investigaciones con venografía por resonancia magnética han identificado estenosis bilateral de los senos venosos transversos en hasta el 70% de los pacientes, lo que sugiere un componente hemodinámico relevante.
- Factores metabólicos y hormonales: la obesidad y la resistencia a la insulina favorecen un estado inflamatorio crónico y disfunción endotelial, que podrían contribuir al aumento de la presión intracraneal.
- 4. Influencia de fármacos: tetraciclinas, vitamina A y derivados de la hormona del crecimiento han sido relacionados como desencadenantes farmacológicos⁶.
- Es probable que la HII sea una entidad multifactorial en la que convergen factores anatómicos, metabólicos y ambientales.
Diagnóstico:
El diagnóstico de la HII es clínico y de exclusión. Los criterios de Dandy modificados son la referencia estándar e incluyen:
• Signos y síntomas de hipertensión intracraneal (cefalea, papiledema, diplopía por parálisis del VI par, tinnitus pulsátil).
• Neuroimagen sin evidencia de lesiones ocupantes de espacio ni hidrocefalia.
• Punción lumbar con presión de apertura elevada (> 25 cmH₂O en adultos) y composición del LCR normal.
• Ausencia de otra causa identificable de hipertensión intracraneal.
Los hallazgos radiológicos más comunes en la resonancia magnética incluyen: aplanamiento de la esclera posterior, distensión de la vaina del nervio óptico, signo del “silla turca vacía” y colapso de los senos venosos transversos. Estos hallazgos, aunque no patognomónicos, apoyan el diagnóstico⁷.
El examen oftalmológico con oftalmoscopía directa y tomografía de coherencia óptica (OCT) son fundamentales para valorar la presencia y progresión del papiledema. La campimetría visual permite monitorizar defectos del campo visual, principal complicación de la HII⁸.
Tratamiento:
El manejo de la HII busca preservar la visión y aliviar los síntomas.
- Medidas generales: la pérdida de peso es clave, una reducción del 6–10% puede inducir remisión¹.
- Farmacológico: la acetazolamida es el fármaco de primera elección, el topiramato es una alternativa útil²³.
- Quirúrgico: indicado si la visión empeora, opciones: derivación lumboperitoneal, fenestración del nervio óptico o stent en senos venosos.
- Cefalea: se trata de forma individualizada con analgésicos y profilaxis de migraña.
Pronóstico:
Un 25% de los pacientes no tratados pueden sufrir pérdida visual significativa⁴. La obesidad y el papiledema grave empeoran el pronóstico. Aunque muchos logran remisión con tratamiento y pérdida de peso, las recurrencias son frecuentes si hay ganancia ponderal.
Discusión y conclusiones:
La HII es multifactorial y estrechamente ligada a la obesidad. Los criterios de Dandy modificados y las neuroimágenes han facilitado el diagnóstico⁵. La acetazolamida sigue siendo la base del tratamiento, y los stents venosos son prometedores, aunque requieren más estudios⁶. La cefalea sigue siendo un reto terapéutico, incluso tras controlar el papiledema.
En conclusión, la HII está en aumento paralelo a la obesidad. El diagnóstico temprano y un manejo multidisciplinar son fundamentales para evitar secuelas visuales. Es necesario investigar nuevos fármacos y estrategias preventivas para mejorar el pronóstico.
Aportaciones y nuevas líneas de investigación:
Este trabajo aporta una visión integral y actualizada de la hipertensión intracraneal idiopática (HII), destacando la relevancia del diagnóstico precoz y del abordaje multidisciplinar para preservar la visión y mejorar la calidad de vida. Entre los hallazgos más relevantes se confirma el papel central de la acetazolamida como tratamiento de primera elección, la eficacia de la pérdida de peso como estrategia preventiva y terapéutica, así como la utilidad de los criterios de Dandy modificados y de las técnicas de neuroimagen para un diagnóstico más preciso.
En cuanto a la investigación futura, se plantean varias líneas prioritarias:
- Nuevas terapias farmacológicas más específicas y seguras.
- Biomarcadores diagnósticos y pronósticos que permitan predecir la evolución de la enfermedad.
- Evaluación rigurosa de la eficacia y seguridad de los stents venosos en el tratamiento quirúrgico.
- Estrategias preventivas dirigidas a la reducción de la obesidad como factor de riesgo modificable.
- Estudios sobre el impacto psicosocial y la calidad de vida, más allá de las complicaciones visuales.
En conclusión, los avances actuales ofrecen un panorama alentador, pero la HII continúa siendo un reto clínico que exige innovación terapéutica y un compromiso sostenido de investigación.
Nuevas tecnologías de diagnóstico: mejoras en la tomografía de coherencia óptica (OCT) y en la resonancia magnética de alta resolución para la detección temprana de alteraciones estructurales.
BIBLIOGRAFÍA
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ANEXOS
Principales factores de riesgo asociados a la hipertensión intracraneal idiopática.
| FACTOR DE RIESGO | DESCRIPCIÓN |
| Obesidad | Principal factor modificable, especialmente en mujeres jóvenes. |
| Sexo femenino | Mayor prevalencia en mujeres en edad fértil. |
| Uso de fármacos | Tetraciclinas, vitamina A, hormona del crecimiento. |
| Alteraciones metabólicas | Resistencia a la insulina, síndrome metabólico. |
| Factores anatómicos | Estenosis de senos venosos transversos. |