- María Faure Germán. Enfermera en Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
- Ana García Rodrigo. Enfermera en Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
- Laura Rodríguez Pedraz. Enfermera en el Centro de Salud Actur Sur. Zaragoza, España.
- Carmen Marchand Romeu. Enfermera en Hospital Nuestra Señora de Gracia. Zaragoza, España.
- Gonzalo Enrique Arbués Redondo. Enfermero en Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
RESUMEN
Esta revisión examina la relación entre el uso de redes sociales y la aparición de tendencias agresivas, incluyendo conductas de ciberacoso, hostilidad en línea y formas de violencia simbólica en población adolescente y juvenil. Se integran resultados de revisiones, metaanálisis y estudios longitudinales recientes que muestran una asociación consistente, aunque no homogénea ni idéntica en todos los contextos, entre el uso problemático o intensivo de estas plataformas y una mayor probabilidad de conductas agresivas o de experiencias de victimización.
Asimismo, se abordan los principales mecanismos teóricos implicados (como la teoría del aprendizaje social, el Modelo General de la Agresión, los procesos de desensibilización y el distanciamiento moral), así como factores moderadores relevantes: tipo de uso; activo frente a pasivo, contenido consumido, características individuales, supervisión parental o calidad del sueño.
La evidencia disponible indica que las redes sociales y sus algoritmos pueden amplificar contenidos violentos, con efectos perceptibles en la sensación de seguridad de los jóvenes. En este contexto, las políticas de moderación, la educación digital y el diseño responsable de plataformas emergen como intervenciones potencialmente efectivas para reducir los riesgos asociados.
PALABRAS CLAVE
Trastorno de adicción a internet, agresividad, adolescentes, conducta agresiva, prevención.
ABSTRACT
This review examines the relationship between social media use and the emergence of aggressive tendencies, including cyberbullying, online hostility, and forms of symbolic violence among adolescents and young adults. It integrates findings from recent reviews, meta-analyses, and longitudinal studies that demonstrate a consistent, though not homogeneous or identical across all contexts, association between problematic or intensive use of these platforms and a higher likelihood of aggressive behavior or experiences of victimization.
The review also addresses the main theoretical mechanisms involved (such as social learning theory, the General Model of Aggression, desensitization processes, and moral distancing), as well as relevant moderating factors: type of use (active versus passive), content consumed, individual characteristics, parental supervision, and sleep quality.
The available evidence indicates that social media and its algorithms can amplify violent content, with noticeable effects on young people’s sense of safety. In this context, moderation policies, digital literacy, and responsible platform design emerge as potentially effective interventions for reducing associated risks.
KEY WORDS
Internet addiction disorder, aggression, adolescents, aggressive behavior, prevention.
INTRODUCCIÓN
El crecimiento acelerado de las redes sociales en la última década ha transformado de manera profunda los entornos de socialización de niños, adolescentes y jóvenes. Plataformas como TikTok, Instagram o X (Twitter) ofrecen acceso inmediato a una enorme variedad de contenidos y posibilitan la interacción con audiencias amplias y heterogéneas. De forma paralela, tanto la investigación científica como diversos informes públicos han evidenciado que los jóvenes se encuentran con frecuencia expuestos a material violento, amenazas, discursos de odio y comportamientos hostiles que pueden contribuir a la normalización de la agresión o incrementar el riesgo de victimización1.
Informes recientes destacan, por ejemplo, la elevada presencia de contenidos violentos en TikTok y señalan que, en determinados contextos, la exposición a violencia online puede generar en algunos adolescentes miedo a transitar por espacios públicos. Asimismo, se ha observado que los cambios en las políticas de moderación de grandes plataformas se asocian con incrementos en los niveles reportados de acoso y de contenido violento2.
Este conjunto de dinámicas ha impulsado un creciente interés académico y social por comprender si, y de qué manera, el consumo de redes sociales influye en el desarrollo de tendencias agresivas entre los jóvenes.
OBJETIVOS
- Revisar e integrar la evidencia empírica sobre la relación entre consumo de redes sociales y manifestaciones de conductas agresivas (incluido ciberacoso).
- Describir y evaluar los mecanismos psicológicos y sociotécnicos que podrían mediar esa relación.
- Identificar moderadores claves (tipo de uso, contenido, rasgos individuales, contextos familiares/ escolares).
- Señalar limitaciones metodológicas de la literatura actual y proponer recomendaciones de investigación y políticas de prevención/intervención.
METODOLOGÍA
Se realizó una búsqueda orientada y sistemática en bases académicas accesibles (PubMed/PMC, Scopus/ScienceDirect, Google Scholar, MDPI) y repositorios y reportes públicos. Los criterios de selección priorizaron: revisiones sistemáticas, metaanálisis, estudios longitudinales con muestras representativas y estudios empíricos recientes (2019–2025). Se incluyeron trabajos que midieran el consumo de redes sociales (tiempo de uso, uso problemático, exposición a contenidos violentos) y variables relacionadas con agresividad (autoinformes de agresión física/relacional, comportamiento hostil, ciberacoso como autor o víctima). Se excluyeron estudios sin revisión por pares cuando había evidencia científica revisada más robusta, sin embargo, se incorporaron informes de instituciones que contienen datos representativos sobre exposición infantil a violencia online por su relevancia práctica. La síntesis es narrativa y temática dada la heterogeneidad de medidas y diseños, cuando es posible, se resaltan hallazgos longitudinales y resultados de metaanálisis
RESULTADOS
A continuación, se ordenan los hallazgos principales por bloques de evidencia.
1. Asociaciones generales entre consumo de redes y agresión:
Diversos estudios y revisiones recientes identifican asociaciones positivas entre el uso intensivo o problemático de redes sociales y la aparición de conductas agresivas, así como la participación en dinámicas de ciberacoso, ya sea como perpetradores, víctimas o testigos. Los metaanálisis y revisiones sistemáticas coinciden en señalar efectos de magnitud pequeña a moderada, que tienden a intensificarse cuando se examina el uso problemático o adictivo de las plataformas y la exposición a contenidos violentos o deshumanizantes.
Además, algunas investigaciones plantean la existencia de relaciones bidireccionales: los jóvenes con mayor predisposición hacia la agresión pueden buscar entornos digitales donde este tipo de comportamientos recibe recompensas sociales, mientras que la interacción en dichos espacios puede reforzar y amplificar las conductas violentas a través de mecanismos de validación social, como los “me gusta” o las comparticiones.
2. Mecanismos teóricos que explican la relación:
- Aprendizaje social: la observación de conductas agresivas en redes a través de vídeos, interacciones o comentarios puede modelar normas y comportamientos, especialmente cuando quienes las realizan reciben recompensas sociales visibles.
- Modelo General de la Agresión (GAM): la exposición repetida a contenidos agresivos influye en estados cognitivos y afectivos que aumentan la predisposición a actuar de forma agresiva. Este modelo también destaca el papel modulador de variables personales y contextuales en la traducción de la exposición en conducta 3.
- Desensibilización y habituación: el contacto frecuente con escenas violentas o hostiles puede reducir la respuesta emocional ante la agresión y disminuir los frenos inhibitorios para perpetrarla.
- Desenganche moral: los procesos que permiten justificar o minimizar la gravedad de la agresión como la deshumanización, la difusión de responsabilidad o la legitimación de la conducta, se ven facilitados en entornos digitales caracterizados por la masificación de interacciones y ciertas formas de anonimato.
Estas perspectivas teóricas cuentan con apoyo empírico en estudios que relacionan la exposición y la aceptación de la violencia con un incremento posterior de comportamientos agresivos.
3. Rol de algoritmos y amplificación de contenido:
La evidencia científica y diversos reportes investigativos indican que los algoritmos de recomendación pueden amplificar contenidos misóginos, violentos o de corte extremista, aumentando así la probabilidad de que los jóvenes se expongan a material que contribuye a normalizar la violencia. Estudios académicos han documentado patrones de amplificación algorítmica especialmente en plataformas como TikTok, mientras que informes institucionales señalan que numerosos adolescentes se encuentran con episodios reales de violencia y experimentan efectos como miedo, desensibilización o percepción de la violencia como algo cotidiano.
Asimismo, algunos análisis han vinculado los cambios en las políticas de moderación de determinadas plataformas con fluctuaciones en la cantidad de contenido abusivo disponible. En conjunto, estas dinámicas sugieren que el riesgo de exposición a violencia no depende únicamente del comportamiento del usuario, sino también del diseño y funcionamiento estructural de las propias plataformas.
4. Moderadores: tipo de uso, contenido, características individuales y contexto:
- Tipo de uso: el uso pasivo: caracterizado por el scrolling continuado, se asocia con emociones negativas y procesos de comparación social, el uso activo: muestra efectos mixtos, pudiendo funcionar tanto como factor protector como de exposición al riesgo. En lo que respecta a la agresión, los entornos que incluyen foros o comunidades que celebran conductas agresivas representan un riesgo particularmente elevado.
- Contenido observado: la exposición a episodios de violencia real y a discursos de odio aumenta la probabilidad de imitación, aceptación o desensibilización ante la agresión.
- Rasgos individuales: características como la impulsividad, la baja empatía, la presencia de rasgos antisociales o las dificultades en la regulación emocional incrementan la probabilidad de desplegar conductas agresivas tras la exposición a contenido violento.
- Contexto familiar y escolar: la supervisión parental, la existencia de normas claras y los programas preventivos pueden reducir significativamente el riesgo. Por el contrario, la falta de sueño y el uso intensivo de dispositivos durante la noche elevan la vulnerabilidad al deteriorar los mecanismos de control emocional.
5. Ciberacoso: prevalencia y dinámicas:
El ciberacoso presenta prevalencias significativas entre adolescentes, y su vínculo con el uso de redes sociales se encuentra ampliamente documentado. Estudios longitudinales indican que quienes hacen un uso más intenso de estas plataformas tienen mayor probabilidad de ser víctimas o perpetradores de agresión online, y que la experiencia de victimización se relaciona con problemas de salud mental, como ansiedad y depresión, así como con conductas de riesgo. Durante periodos específicos, como los confinamientos por COVID-19, y en cohortes recientes, se han observado cambios en los patrones de agresión en línea, lo que evidencia la sensibilidad de este fenómeno frente a variaciones contextuales 4.
DISCUSIÓN
La revisión indica que la relación entre el consumo de redes sociales y las tendencias agresivas es evidente en su dirección general: el uso problemático y la exposición a contenidos violentos se asocian con un aumento de la agresión y del ciberacoso, aunque esta relación no es determinista ni universal. Se destacan varios aspectos clave:
- Efectos heterogéneos y modulados por el contexto: no todos los jóvenes que utilizan redes sociales desarrollan conductas agresivas. La interacción entre características individuales, tipo de uso y entorno explica gran parte de la heterogeneidad observada. Los estudios entre personas suelen mostrar asociaciones más fuertes que los análisis dentro de la misma persona, lo que sugiere que factores estables de riesgo desempeñan un papel relevante.
- Importancia de los algoritmos y el diseño de las plataformas: tanto la evidencia científica como los reportes periodísticos señalan que las plataformas no son neutrales, sus algoritmos pueden amplificar contenidos dañinos y generar ecosistemas donde la agresión recibe recompensas sociales. Por ello, las intervenciones tecnológicas, como una moderación más eficaz o fricciones para publicar contenido agresivo, son tan relevantes como las educativas.
- Limitaciones metodológicas: la literatura existente se caracteriza por un predominio de autoinformes y estudios transversales. Aunque el número de estudios longitudinales ha aumentado, se requieren más investigaciones con medidas objetivas (como registros de uso), experimentos naturales y evaluaciones de intervenciones. Además, la rápida evolución de las plataformas puede hacer que los hallazgos queden obsoletos si no se actualizan periódicamente.
- Intervenciones plausibles: la evidencia respalda un enfoque multicomponente que incluya educación digital y entrenamiento en regulación emocional, políticas escolares y protocolos anti-acoso, regulación y legislación sobre las plataformas (como controles de edad y exigencias de moderación), y diseño de interfaz que introduzca fricciones ante la publicación de mensajes ofensivos. Los reportes sobre la percepción de los jóvenes, incluyendo miedo frente a contenidos violentos, subrayan la necesidad de respuestas políticas integrales.
CONCLUSIÓN
La evidencia indica que el consumo de redes sociales, especialmente cuando es problemático, intensivo o incluye exposición a contenidos violentos o deshumanizantes, se asocia con un mayor riesgo de desarrollo o manifestación de tendencias agresivas en adolescentes y jóvenes. Este riesgo está modulado por diversos factores, como el tipo de uso, la naturaleza del contenido, las características individuales y el contexto social. Para abordar este fenómeno, las intervenciones más eficaces requieren un enfoque multinivel que integre educación digital, apoyo familiar y escolar, así como regulación y diseño de plataformas que limiten la amplificación de contenidos agresivos. La investigación futura debería centrarse en estudios longitudinales con medidas objetivas y en la evaluación rigurosa de intervenciones tecnológicas y educativas mediante ensayos controlados.
BIBLIOGRAFÍA
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