AUTORES
- Carla Martinez Martin. Enfermera CS Mosqueruela. Teruel. Aragón, España.
- Alicia Soriano Martín. Trabajadora social. IASS El Pinar. Teruel. Aragón, España.
- Raquel Pérez Soriano. Terapeuta ocupacional. Centro asistencial El Pinar (IASS). Teruel. Aragón, España.
- Álvaro Llanas Martínez. Fisioterapeuta. IASS El Pinar. Teruel. Aragón, España.
- Irene Vea Martín. Terapeuta ocupacional. Centro de Rehabilitación Psicosocial San Juan de Dios. Teruel. Aragón, España.
- Marina Vea Martín. Fisioterapeuta. Fremap. Teruel. Aragón, España.
RESUMEN
El sueño es un componente esencial para la salud física y mental, y recientes investigaciones han demostrado una relación significativa entre los hábitos alimenticios y la calidad del descanso. Este artículo tiene como objetivo revisar la evidencia disponible entre 2019 y 2025 sobre la influencia de la composición de la dieta, el momento de ingesta de alimentos y ciertos componentes bioactivos sobre el sueño. Se consultaron bases de datos como PubMed, Scopus y Cochrane, priorizando estudios observacionales, revisiones sistemáticas y ensayos clínicos. Los hallazgos sugieren que dietas ricas en hidratos de carbono complejos, grasas insaturadas y alimentos funcionales, junto con una distribución temporal adecuada de las comidas, están asociadas a un mejor descanso nocturno. Asimismo, se resalta el papel de la microbiota intestinal y su modulación mediante la dieta. Se concluye que la alimentación es un factor modificable clave para optimizar la calidad del sueño.
PALABRAS CLAVE
Sueño, alimentación, crononutrición, microbiota intestinal, triptófano, dieta mediterránea, calidad del sueño, metabolismo, ritmos circadianos, sincronización alimentaria.
ABSTRACT
Sleep is essential for both physical and mental health, and recent studies have demonstrated a significant relationship between eating habits and sleep quality. This article aims to review the evidence available from 2019 to 2025 on how diet composition, meal timing, and specific bioactive components influence sleep. Academic databases such as PubMed, Scopus, and Cochrane were consulted, prioritizing observational studies, systematic reviews, and clinical trials. Findings suggest that diets rich in complex carbohydrates, unsaturated fats, and functional foods, combined with appropriate meal timing, are associated with better nocturnal rest. Additionally, the role of gut microbiota and its modulation through diet is highlighted. It is concluded that diet is a key modifiable factor to optimize sleep quality.
KEY WORDS
Sleep, diet, chrononutrition, gut microbiota, tryptophan, Mediterranean diet, sleep quality, metabolism, circadian rhythms, meal timing.
INTRODUCCIÓN
El sueño cumple funciones vitales para el bienestar integral, incluyendo la consolidación de la memoria, la regulación emocional y la recuperación fisiológica. Trastornos del sueño, como el insomnio o la fragmentación del descanso, se han relacionado con un mayor riesgo de enfermedades metabólicas, cardiovasculares y trastornos del ánimo1. Tradicionalmente, las recomendaciones para mejorar el sueño se han centrado en la higiene del sueño, el ambiente y la actividad física. Sin embargo, en los últimos años ha emergido evidencia sobre el rol determinante de la alimentación en la regulación del ciclo sueño-vigilia.
El concepto de crononutrición, que estudia la interacción entre los ritmos circadianos y el momento de ingesta alimentaria, ha abierto nuevas perspectivas en este campo2,4. La relación entre nutrientes específicos, alimentos funcionales, patrones dietéticos y sueño ha sido objeto de numerosos estudios desde 2019, marcando un cambio en la comprensión del binomio alimentación-sueño.
La crononutrición plantea que el cuerpo no solo responde al tipo de nutrientes ingeridos, sino también al momento del día en que estos son consumidos4,9. Comer a deshoras o muy cerca de la hora de dormir puede alterar el ritmo circadiano y afectar negativamente el sueño. Además, ciertos alimentos contienen compuestos que influyen directamente en neurotransmisores relacionados con el sueño, como el triptófano, la serotonina y la melatonina3,5. La microbiota intestinal también participa en esta interacción, ya que su composición y actividad están moduladas por la dieta y a su vez influyen en el eje intestino-cerebro.
OBJETIVO
Conocer la influencia de la alimentación y el sincronismo de las comidas sobre la calidad del sueño.
METODOLOGÍA
Se realizó una revisión narrativa de la literatura en bases de datos académicas (PubMed, Scopus y Cochrane) usando combinaciones de terminos como «diet», «nutrition», «sleep quality», «chrononutrition», y «microbiota». Se incluyeron estudios publicados entre enero de 2019 y junio de 2025. Se priorizaron revisiones sistemáticas, metaanálisis, ensayos clínicos aleatorizados y estudios observacionales de alta calidad metodológica.
RESULTADOS
Macronutrientes y sueño:
Estudios recientes sugieren que una dieta alta en carbohidratos complejos, como los provenientes de granos enteros y vegetales, puede facilitar la conciliación del suño1,3. Por el contrario, un consumo elevado de azúcares simples se asocia con despertares nocturnos y menor eficiencia del sueño. Las proteínas, especialmente aquellas ricas en triptófano, favorecen la síntesis de serotonina y melatonina, hormonas clave en el ciclo circadiano3,5. Las grasas insaturadas (p. ej., omega-3) se han relacionado con sueño más profundo y menos interrupciones, mientras que las grasas saturadas se vinculan con menor calidad del sueño.
Alimentos funcionales:
El consumo de alimentos ricos en triptófano (pavo, queso, semillas), melatonina (cerezas, kiwi), y antioxidantes (frutas rojas, cacao) se ha asociado positivamente con una mejor latencia y eficiencia del sueño3,5. La dieta mediterránea, caracterizada por un alto contenido en frutas, verduras, legumbres, aceite de oliva y pescado, ha mostrado beneficios consistentes en la calidad del sueño6,10.
Sincronización de las comidas:
La evidencia actual indica que realizar la última comida al menos dos horas antes de dormir mejora significativamente los parámetros del sueño2,9. Comer muy tarde, especialmente comidas ricas en grasas y azúcares, puede alterar la secreción de melatonina y la temperatura corporal, dificultando el inicio del sueño2. La restricción temporal de la alimentación (alimentación con tiempo limitado) sincronizada con el ritmo circadiano también ha mostrado resultados prometedores4,9.
Microbiota y eje intestino-cerebro:
La dieta influye directamente en la diversidad y funcionalidad de la microbiota intestinal. Alimentos ricos en fibra, prebioticos y probioticos promueven una microbiota saludable, que a su vez regula la producción de metabolitos neuroactivos implicados en el sueño7,10. Esta vía representa una área emergente de intervención dietética para optimizar el descanso.
CONCLUSIONES
La calidad del sueño está profundamente influenciada por los hábitos alimenticios. Una dieta equilibrada, rica en macronutrientes de calidad, alimentos funcionales y con horarios sincronizados al reloj biológico, puede mejorar significativamente el descanso1-3,6. La modulación de la microbiota intestinal mediante la alimentación representa una línea prometedora de investigación7,10. Se recomienda considerar estos factores en las intervenciones clínicas dirigidas a tratar los trastornos del sueño.
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