- Nuria Céspedes Fanlo. FEA Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
- Cristina Céspedes Fanlo. MIR Urología. Hospital Universitario Virgen del Rocío. Sevilla. España.
- Ana Aparicio Paramio. MIR Ginecología y obstetricia. Complejo Hospitalario Universitario de Ourense. Ourense. España.
- Tamara Ortega Garrido. MIR Urología. Hospital Universitario de Navarra. Pamplona. España.
RESUMEN
El estudio urodinámico constituye la principal herramienta diagnóstica para la evaluación funcional del tracto urinario inferior. Su objetivo es reproducir los síntomas del paciente mediante la obtención de parámetros fisiológicos que permitan establecer un diagnóstico preciso y orientar la toma de decisiones terapéuticas. La correcta interpretación del estudio requiere un conocimiento detallado de la fisiología miccional, una adecuada selección de pacientes y una metodología estandarizada. Este artículo revisa de forma sistemática la interpretación del estudio urodinámico, desde la evaluación clínica inicial hasta el análisis de los distintos componentes del estudio de presión-flujo, integrando las recomendaciones de la International Continence Society y la evidencia disponible.
PALABRAS CLAVE
Estudio urodinámico, cistomanometría, presión-flujo, hiperactividad del detrusor, obstrucción infravesical, International Continence Society.
ABSTRACT
Urodynamic testing is the primary diagnostic tool for the functional evaluation of the lower urinary tract. Its objective is to reproduce the patient’s symptoms by obtaining physiological parameters that allow for an accurate diagnosis and guide therapeutic decisions. Correct interpretation of the study requires a detailed understanding of voiding physiology, appropriate patient selection, and a standardized methodology. This article systematically reviews the interpretation of urodynamic studies, from the initial clinical evaluation to the analysis of the different components of the pressure-flow study, integrating the recommendations of the International Continence Society and the available evidence.
KEY WORDS
Urodynamic study, cystomanometry, pressure-flow, detrusor overactivity, infravesical obstruction, International Continence Society.
INTRODUCCIÓN
El estudio urodinámico (EUD) es el método de referencia para la evaluación funcional del tracto urinario inferior, permitiendo correlacionar los síntomas del paciente con parámetros fisiológicos objetivos1. Su finalidad principal es reproducir la sintomatología referida durante el llenado y vaciado vesical, con el fin de establecer un diagnóstico preciso y planificar tratamientos futuros de forma individualizada2.
Los síntomas del tracto urinario inferior (STUI) se clasifican en síntomas de llenado, vaciado y postmiccionales, según la estandarización propuesta por la International Continence Society (ICS)3. Entre los síntomas de llenado destacan la urgencia miccional, la nicturia, la polaquiuria y la incontinencia urinaria, los síntomas de vaciado incluyen dificultad para iniciar la micción, chorro débil o intermitente y esfuerzo miccional, mientras que los síntomas postmiccionales comprenden la sensación de vaciado incompleto y el goteo postmiccional.
El síndrome de vejiga hiperactiva es un diagnóstico clínico definido por la presencia de urgencia miccional, generalmente acompañada de frecuencia y nicturia, con o sin incontinencia urinaria, en ausencia de infección u otra patología evidente3.
MATERIAL Y MÉTODO
Se realizó una revisión narrativa de la literatura científica relacionada con la evaluación urodinámica del tracto urinario inferior. Se incluyeron documentos de consenso de la International Continence Society, revisiones sistemáticas y artículos originales relevantes. Se analizaron aspectos fisiológicos, técnicos y metodológicos del estudio urodinámico, así como los criterios de interpretación de sus principales parámetros.
Fisiología de la micción
La micción es un proceso fisiológico complejo que se divide en dos fases: fase de llenado, que representa aproximadamente el 95% del tiempo, y fase de vaciado, que ocupa el 5% restante4. En este proceso participan el sistema nervioso autónomo (simpático y parasimpático) y el sistema nervioso somático.
Las estructuras principales involucradas son el músculo detrusor, el esfínter uretral interno (involuntario) y el esfínter uretral externo (voluntario). Durante la fase de llenado, el sistema nervioso simpático, a través del nervio hipogástrico, favorece la relajación del detrusor mediante la liberación de noradrenalina, mientras que los receptores alfa-adrenérgicos del cuello vesical y la inervación somática del nervio pudendo mantienen la continencia4,5.
La fase de vaciado está mediada por la activación parasimpática del nervio pélvico, con liberación de acetilcolina, que induce la contracción del detrusor y la relajación coordinada de los esfínteres5.
Evaluación clínica previa al estudio urodinámico:
La indicación del estudio urodinámico debe basarse en una evaluación clínica completa y dirigida según la sintomatología del paciente. Esta incluye una anamnesis detallada, exploración física orientada a detectar prolapsos de órganos pélvicos o incontinencia de esfuerzo, análisis de orina y ecografía urológica con medición del residuo postmiccional (RPM)1,6.
Según los hallazgos iniciales, la evaluación funcional puede completarse con herramientas complementarias como:
- Diario miccional de 3 días, que permite evaluar la capacidad vesical funcional, la ingesta hídrica y la presencia de poliuria nocturna.
- Pad test, útil para cuantificar las pérdidas urinarias y clasificar la incontinencia en leve, moderada o severa.
- Cuestionarios validados, que evalúan el impacto de los síntomas en la calidad de vida.
- Uroflujometría, que mide el volumen miccional en función del tiempo y proporciona una estimación indirecta de la contractilidad del detrusor y la resistencia uretral7.
Para que la uroflujometría sea valorable, el volumen miccional debe ser ≥150 mL. Un flujo máximo (Qmax) >15 mL/s se considera normal. No obstante, su principal limitación es que solo evalúa la fase de vaciado y no permite diferenciar entre obstrucción infravesical e hipoactividad del detrusor7.
Técnica del estudio urodinámico:
El estudio urodinámico es un procedimiento estéril que requiere un sistema de infusión de suero salino, una bomba de perfusión, transductores de presión y dos sondas: una vesical para medir la presión intravesical (Pves) y otra rectal para registrar la presión abdominal (Pabd). La presión del detrusor se obtiene mediante la fórmula: Pdet = Pves – Pabd1,3.
Las sondas deben purgarse previamente y fijarse adecuadamente. Los transductores se colocan a la altura del pubis para un calibrado correcto. Las presiones vesical y abdominal deben situarse entre 5 y 50 cmH₂O, con una presión del detrusor cercana a 0 cmH₂O al inicio del estudio.
La velocidad de llenado habitual es de aproximadamente 20 mL/min, ajustándose según las características del paciente. Se recomienda realizar maniobras de Valsalva al inicio y cada 100 mL para comprobar la correcta transmisión de las presiones3.
Estudios de presión-flujo:
Cistomanometría de llenado:
La cistomanometría de llenado evalúa la fase de llenado vesical y proporciona información sobre la sensibilidad, capacidad vesical, acomodación, actividad del detrusor y función uretral3.
La sensibilidad vesical puede ser normal, aumentada (hipersensibilidad, con urgencia <150 mL), disminuida, ausente o dolorosa. La capacidad vesical normal oscila entre 300 y 500 mL, valores <300 mL se consideran disminuidos y >500 mL aumentados. La capacidad cistomanométrica máxima (CCM) corresponde al volumen máximo tolerado.
La acomodación vesical (compliance) se define como la relación entre el cambio de volumen y el cambio de presión del detrusor. Valores >40 mL/cmH₂O se consideran normales, mientras que valores <15–20 mL/cmH₂O indican hipoacomodación3.
La hiperactividad del detrusor es un hallazgo urodinámico caracterizado por contracciones involuntarias durante la fase de llenado, que pueden ser espontáneas o provocadas. Puede ser idiopática o neurogénica y clasificarse como fásica o terminal3,8.
El Valsalva Leak Point Pressure (VLPP) corresponde a la presión vesical a la que se produce el escape urinario. Valores <60 cmH₂O sugieren déficit esfinteriano intrínseco, mientras que valores >90 cmH₂O se asocian a hipermovilidad uretral9.
Estudio presión-flujo:
Tras la fase de llenado, el paciente realiza una micción espontánea mientras se registran simultáneamente presiones, flujo urinario y electromiografía (EMG). Este estudio permite diferenciar entre obstrucción infravesical y alteraciones de la contractilidad del detrusor1,3.
En la obstrucción infravesical se observan presiones del detrusor elevadas junto a un flujo disminuido, siendo causas frecuentes la hiperplasia benigna de próstata, la estenosis uretral o la disinergia vesicoesfinteriana. En las alteraciones de la contractilidad, el detrusor puede ser hipoactivo o acontractil.
El índice de obstrucción vesical (BOOI), según el número de Abrams-Griffiths, se calcula mediante la fórmula:
BOOI = PdetQmax – 2 × Qmax.
Valores >40 indican obstrucción10.
DISCUSIÓN
La interpretación del estudio urodinámico requiere integrar los hallazgos técnicos con la clínica del paciente. Un EUD aislado, sin una correcta correlación clínica, puede conducir a errores diagnósticos o terapéuticos. Además, no siempre es posible reproducir los síntomas del paciente durante el estudio, lo que constituye una de sus principales limitaciones2.
La correcta ejecución técnica, la cooperación del paciente y la experiencia del explorador son factores determinantes para obtener resultados fiables y clínicamente relevantes.
CONCLUSIONES
La valoración urodinámica es una herramienta fundamental para el diagnóstico funcional del tracto urinario inferior. Su correcta interpretación exige una evaluación clínica previa exhaustiva, conocimientos sólidos de la anatomía y fisiología miccional y una metodología estandarizada.
El objetivo del estudio debe estar claramente definido antes de su realización, intentando reproducir la sintomatología del paciente y garantizando una adecuada calidad técnica. Solo así es posible obtener conclusiones válidas que orienten de forma precisa el manejo terapéutico.
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