- Ainhoa Leticia González Esgueda. Diplomada en Enfermería. Servicio de Urgencias del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza. España.
- María Teresa Pérez Iglesias. Diplomada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
- Tania Fernández Merino. Graduada Universitaria en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
- Laura Larena Fernández. Graduada Universitaria en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
- Estefanía Garza Mascaray. Diplomada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
- Roberto Gómez Gaya. Graduado Universitario en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
CARTA AL EDITOR
El dolor es uno de los principales motivos de consulta en distintos niveles sanitarios, el manejo adecuado de este síntoma requiere de un abordaje integral y de conocimientos clínicos específicos, recientemente en el territorio español se ha promovido la participación de la enfermera de forma activa en el proceso del control del dolor no solo como ejecutora de indicaciones médicas sino como un profesional con la capacidad de valorar, planificar, prescribir y realizar seguimiento del paciente con dolor1.
Para el control del dolor se deben abordar factores físicos, somáticos, emocionales y sociales del paciente, lo que se logra partiendo de una valoración clínica estructurada2. En un primer contacto, este grupo profesional es el que se encarga de transformar un síntoma en un factor objetivo medible por medio de la aplicación de escalas validadas como las escalas visuales, numéricas o verbales, por medio de este paso inicial se puede plasmar en forma ordenada, las características específicas del dolor. A la vez, para un manejo adecuado se deben seguir reglas semiológicas para cuantificar otras características como aparición, localización y características asociadas3. La evaluación inicial del dolor permite clasificar al paciente en dos grupos generales, agudo y crónico, ambos requieren de una intervención lo más inmediata posible, ya que el dolor es de entre todos los síntomas uno de los que más repercusiones inmediatas tiene sobre el estado de salud de un individuo.
El objetivo de la terapia del dolor es lograr un resultado realista, individualizando cada caso y tomando las medidas particulares para poder satisfacer el requerimiento sanitario de cada caso particular1–3.
La actuación enfermera al igual que como se hace en el manejo de otro tipo de situaciones requiere de una acción profesional basada en protocolos clínicos y guías existentes. No solo es centrar la resolución del dolor al manejo por medio de fármacos, sino saber identificar la medida más efectiva ya sea farmacológica o no para cada caso4. De manera general, se debe seguir un patrón de tratamiento escalonado según intensidad (AINEs, opioides, adyuvantes etc.). No obstante, en muchos casos de dolor leve, basta con intervenciones no farmacológicas para lograr un resultado aceptable, medidas como la aplicación de calor o frío, reeducación postural o cuidados locales (curas, apósitos).
El rol enfermero no se limita únicamente a la terapia, sino que a la vez debe verificar que el paciente entienda adecuadamente las técnicas de autocuidado, el uso de las terapias pautadas, y evitar futuras recaídas al cuadro doloroso5.
En el contexto clínico actual, la enfermera de atención primaria, debe contar con las capacidades formativas para poder adaptar las intervenciones del dolor al contexto cultural, nivel educativo y comorbilidades del paciente, una vez se logra controlar el síntoma es vital realizar un seguimiento continuo sistematizado, organizado e individualizado, para esto se hace uso de estrategias como el seguimiento telefónico, las video consultas o las visitas en domicilio, los puntos que se deben verificar son la eficacia, la adherencia al tratamiento, la aparición de eventos adversos, la tolerancia a la terapia, y entre otras cosas la evolución funcional5.
La enfermera debe actuar como una facilitadora del autocuidado, involucrando en la medida de lo posible al entorno o familia del paciente como parte del entorno terapéutico, ya que el manejo de dolor se debe centrar en no solo la recuperación funcional sino en fomentar la autoeficacia, incrementar habilidades en la gestión del dolor y fortalecer la adhesión terapéutica 2.
El paciente con dolor crónico suele acudir a las consultas de atención primaria en búsqueda de soluciones límite, que resuelvan de forma inmediata un síntoma tan complejo como el dolor, y es ante esta situación que la enfermera debe encargarse de llevar a cabo una coordinación interdisciplinaria, buscando la mejor resolución para cada caso ya sea evaluación médica para ajuste agudo de tratamiento, fisioterapia, psicología, rehabilitación o servicios especializados1–3.
El impacto del rol enfermero en la atención del paciente no busca sólo la reducción del dolor, sino lograr la correcta actuación ante patologías crónico-degenerativas consiguiendo la mejor funcionalidad para cada individuo, y promoviendo la satisfacción y el empoderamiento individual1,3. Los nuevos roles establecidos en el territorio español a las enfermeras de atención primaria obligan a que el personal se forme de forma continua, adquiriendo conocimientos específicos sobre la farmacología del dolor, psicología, técnicas no farmacológicas, valoración funcional y herramientas de comunicación.
En definitiva, el manejo del dolor en atención primaria representa para el personal de enfermería una de las labores básicas, las acciones de este grupo profesional tienen la capacidad de impactar de forma directa no solo en el bienestar sino también en la funcionalidad y en la experiencia del paciente sobre la atención sanitaria. Cada vez es más frecuente evidenciar cómo la enfermera adopta un rol central en evaluación, intervención, educación y coordinación, es por esto que este grupo profesional contribuye con la atención no solo al aliviar el dolor, sino que propicia una atención integral, eficiente y de calidad en el primer nivel asistencial.
BIBLIOGRAFÍA
1. Sonneborn O, Williams A, Gauthier N. The pivotal role of nurses in pain management. Australian Nursing and Midwifery Journal 2022;27(8):18-21.
2. Benes LL, Keefe FJ, DeBar LL. Treating persistent pain: A nurse co-led, interdisciplinary model for primary care. Pain Manag Nurs 2022;23(6):728-36.
3. González de Lena Gorgojo C. Cuidados enfermeros en dolor crónico musculoesquelético en Atención Primaria. 2021citado 2025 jul 5;Available from: https://uvadoc.uva.es/handle/10324/47746
4. Molina González M. Intervención enfermera en atención primaria dirigida a personas con dolor crónico: recomendaciones derivadas de un estudio de observación participante. 2024citado 2025 jul 5;Available from: https://uvadoc.uva.es/handle/10324/68281
5. Jebara T, Youngson E, Drummond N, Rushworth G, Pfleger S, Rudd I, et al. A qualitative exploration of chronic pain management of older adults in remote and rural settings. Int J Clin Pharm 2023;45(6):1405-14.