La problemática del tabaquismo y la deshabituación tabáquica

18 septiembre 2025

 

AUTORES

  1. Marta Leza Gracia. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud, Zaragoza (España).
  2. Laura López Nolasco. Graduada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza (España).
  3. Cristina Pérez Villalba. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud, Zaragoza (España).
  4. Inés Zarralanga Izaga. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud, Zaragoza (España).
  5. Inés Postigo Herrero. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud, Zaragoza (España).

 

RESUMEN

El tabaquismo continúa siendo una de las principales causas prevenibles de enfermedad y muerte, con un impacto significativo en la salud pública española. Este artículo analiza la relación entre el consumo de tabaco y la importancia de las intervenciones de enfermería en la deshabituación tabáquica, describiendo el papel de estos profesionales en la detección, motivación y apoyo al abandono del hábito. Se abordan las barreras más frecuentes para dejar de fumar, como la dependencia física y psicológica, la baja motivación o los factores sociales, así como las estrategias más eficaces, destacando el modelo de las “5 Aes” y las intervenciones cognitivo-conductuales intensivas. También se revisa la evidencia que respalda que las intervenciones estructuradas y el seguimiento prolongado por parte de enfermería mejoran significativamente las tasas de abstinencia. Finalmente, se subraya la necesidad de reforzar la formación específica y el apoyo institucional para optimizar el papel de la enfermería en la lucha contra el tabaquismo.

PALABRAS CLAVE

Abandono del hábito de fumar, cese del consumo de tabaco, trastorno por consumo de tabaco, enfermería, adictivo.

ABSTRACT

Smoking remains one of the leading preventable causes of disease and death, with a significant impact on public health in Spain. This article examines the relationship between tobacco use and the role of nursing interventions in smoking cessation, outlining the responsibilities of these professionals in detecting smokers, motivating them, and supporting them in quitting. It addresses the most common barriers to cessation, such as physical and psychological dependence, low motivation, and social factors, as well as the most effective strategies, highlighting the “5 As” model and intensive cognitive-behavioral interventions. The evidence showing that structured interventions and long-term follow-up by nurses significantly improve abstinence rates is reviewed. Finally, the need to strengthen specific training and institutional support is emphasized to optimize the role of nursing in tobacco control.

KEYWORDS

Smoking cessation, tobacco use cessation, tobacco use disorder, nursing, addictive.

DESARROLLO DEL TEMA

El consumo de tabaco constituye uno de los principales problemas de salud pública a nivel mundial. Se estima que es responsable de, al menos, 8 millones de muertes anuales, de las cuales más de siete millones corresponden a consumidores directos y alrededor de 1,2 millones a personas no fumadoras expuestas al humo ambiental1. En España, la última Encuesta sobre Alcohol y otras Drogas (EDADES) reveló que en 2017 un 34 % de la población fumaba a diario, lo que supone un incremento respecto a la encuesta de dos años antes1.

A pesar de la reducción observada en la morbimortalidad atribuible al tabaco en las últimas décadas, su impacto sanitario y social continúa siendo elevado en el país1. Este consumo genera importantes costes económicos y emplea recursos que podrían destinarse a otras prioridades sanitarias. Las intervenciones de prevención y control del tabaquismo presentan un alto rendimiento en salud, lo que convierte su abordaje en una prioridad estratégica2.

Según el modelo epidemiológico, España se encuentra en la fase IV de la epidemia tabáquica, caracterizada por un prolongado descenso de la prevalencia en varones —descenso que se inicia más tarde en mujeres— y por una mortalidad que disminuye en varones pero que aún crece en mujeres, reflejando patrones de consumo de décadas previas. Estas particularidades responden a factores económicos, políticos y culturales propios2.

El tabaquismo es causa reconocida de múltiples enfermedades: cáncer, enfermedad cardiovascular, complicaciones del embarazo y enfermedad pulmonar obstructiva crónica, entre más de 25 problemas de salud descritos1. En España, constituye la primera causa de enfermedad, invalidez y muerte evitable, siendo responsable de 51 870 fallecimientos anuales2. Aun así, el 23 % de la población mayor de 15 años fuma a diario3.

Fumar implica una adicción tanto física como psicológica, un hábito aprendido y una dependencia social. En consecuencia, dejar de fumar requiere un abordaje integral: superar la dependencia de la nicotina —con apoyo psicológico y tratamiento farmacológico cuando sea necesario—, desaprender la conducta mediante estrategias cognitivo-conductuales y modificar la influencia social y ambiental4.

Barreras para dejar de fumar:

La mayoría de los fumadores crónicos expresan su deseo de abandonar el consumo y muchos han realizado intentos previos, a menudo sin éxito. Existen creencias y actitudes que dificultan el abandono, por lo que es fundamental identificarlas y ofrecer asesoramiento específico. Las intervenciones pueden incluir tratamiento para mitigar los síntomas de abstinencia, atención a posibles problemas de salud mental y la promoción de actividad física y dieta saludable para prevenir el aumento de peso4.

Enfermería como promotora de la deshabituación tabáquica:

En décadas anteriores, la intervención de los profesionales sanitarios en la prevención y el tratamiento del tabaquismo era escasa, y las tasas de consumo entre ellos eran similares a las de la población general. Las organizaciones profesionales tampoco ejercían un liderazgo destacado en la promoción de políticas preventivas. Sin embargo, en los últimos años se ha observado una tendencia favorable: disminución del consumo entre profesionales sanitarios con rol ejemplar e incremento de intervenciones de apoyo al abandono en los servicios de salud2.

En la actualidad, los equipos de atención primaria, integrados por médicos generales y personal de enfermería, reconocen la magnitud del reto que supone el abandono del tabaco y su papel esencial para promoverlo4. El personal de enfermería, que constituye el grupo más numeroso de profesionales de la salud y actúa en todos los niveles asistenciales, está especialmente posicionado para ofrecer asesoramiento y apoyo continuado5.

El fomento del abandono del tabaco enfrenta importantes desafíos, dada la elevada adicción que produce la nicotina. En España, muchos fumadores se encuentran en fase de precontemplación, lo que exige estrategias de sensibilización que aumenten la percepción del riesgo, difundan los beneficios del cese y promuevan la utilización de recursos de apoyo. Asimismo, es clave la desnormalización del consumo mediante medidas como la creación de espacios sin humo2.

La identificación sistemática de fumadores y la provisión de consejo breve son intervenciones rutinarias recomendadas, capaces de lograr que alrededor de un 5 % de los pacientes aconsejados dejen de fumar en un año. Sin embargo, su implementación se ve limitada por la falta de tiempo, habilidades o motivación en algunos profesionales. Modelos organizativos que incluyen grupos de deshabituación liderados por enfermería o la designación de un referente especializado han mostrado mejores resultados, especialmente cuando se incorporan técnicas motivacionales2.

Existen gran cantidad de intervenciones ante esta problemática por parte de los profesionales de enfermería, aunque la efectividad de las mismas no es uniforme: las personas con mayor dependencia y las de entornos socioeconómicos desfavorecidos encuentran más dificultad para dejar de fumar. En estos casos, el tratamiento farmacológico y otros recursos especializados pueden ser de gran utilidad2.

Entre las estrategias más consolidadas se encuentra la aplicación de las “5 Aes”: preguntar por el consumo, aconsejar el abandono, valorar la disposición a dejarlo, ayudar en el intento y acordar un seguimiento5. La intervención debe adaptarse a la motivación del paciente, diferenciando estrategias para quienes desean dejar de fumar y para quienes no3.

Otras son las intervenciones para el cambio de conducta (ICC), especialmente las de tipo cognitivo-conductual, han demostrado mayor eficacia cuando son más intensivas y se acompañan de un abordaje integral de los estilos de vida3,4. El uso de material impreso como complemento puede apoyar las intervenciones breves, aunque no se ha evidenciado un aumento significativo de la eficacia5.

El profesional que lidera las ICC debe:

  • Proporcionar información clara sobre los recursos disponibles y facilitar el acceso.
  • Adaptar la intervención a las necesidades y expectativas del paciente.
  • Detectar momentos de mayor receptividad (p. ej., tras una enfermedad relacionada) y aquellos en los que exista mayor resistencia.
  • Evaluar riesgos, motivación, apoyo social y recursos comunitarios.

 

Las intervenciones deben priorizar las conductas de mayor impacto en la salud, pero también aquellas para las que el paciente muestra mayor disposición al cambio, estableciendo metas alcanzables y revisando los progresos en consultas sucesivas. El seguimiento regular, con retroalimentación y planificación ante posibles recaídas, es esencial durante al menos un año3.

CONCLUSIONES

Las intervenciones estructuradas dirigidas por personal de enfermería han demostrado ser más eficaces que la atención habitual para lograr la abstinencia tabáquica a los seis meses o más desde su inicio5. El papel de la enfermería es integral, abarcando funciones de evaluación, educación sanitaria, coordinación y seguimiento. Sin embargo, persisten carencias en la formación específica, lo que hace prioritario impulsar programas de capacitación, aumentar el número de profesionales especializados y establecer políticas de incentivos que reconozcan y potencien su labor6.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Mena G, Casas I, Esteve M, Andrés I, Boldó M, Caballero Á et al. Hospitals as promoters of smokeless spaces: Strategies aimed at smoking control. Rev Esp Salud Publica 2020; 94.
  2. Villalbí JR, Suelves JM, Martínez C, Valverde A, Cabezas C, Fernández E. Smoking control in Spain: current situation and priorities. Rev Esp Salud Pública 2019; 93.
  3. Córdoba García R, Camarelles Guillem F, Muñoz Seco E, Gómez Puente JM, José Arango JS, Ramírez Manent JI et al. 29-40 S0212-6567(18)30361-5 10.1016/S0212-6567(18)30361-5 Journal Article Practice Guideline Recomendaciones sobre el estilo de vida. Actualizacón PAPPS 2018. Aten Primaria 2018; 50 Suppl 1: 29–40.
  4. Zwar NA. Smoking cessation. Aust J Gen Pract 2020; 49: 474–481.
  5. Rice VH, Heath L, Livingstone-Banks J, Hartmann-Boyce J. Nursing interventions for smoking cessation. Cochrane Database Syst Rev 2017; 12: CD001188.
  6. Jiang Y, Zhao Y, Tang P, Wang X, Guo Y, Tang L. The role of nurses in smoking cessation interventions for patients: a scoping review. BMC Nurs 2024; 23: 803.

 

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