La quemadura del carnicero.

17 marzo 2024

AUTORES

  1. Víctor Pé De La Riva. Residente de 4º año. Servicio de Urgencias. Hospital Ernest Lluch Martín. Carretera de Sagunto-Burgos Km 254, 50300, Calatayud (Zaragoza).
  2. Juan Andrés Passarino Iglesias. Residente de 4º año. Servicio de Urgencias. Hospital Ernest Lluch Martín. Carretera de Sagunto-Burgos Km 254, 50300, Calatayud (Zaragoza).
  3. Laura Maria Agud Sanz. Enfermera. Servicio de Radiodiagnóstico. Hospital Clínico Universitario «Lozano Blesa». Avda. San Juan Bosco, 15, 50009 Zaragoza.
  4. Jorge Sánchez Melús. Facultativo Especialista de Área. Servicio de Urgencias. Hospital Ernest Lluch Martín. Carretera de Sagunto-Burgos Km 254, 50300, Calatayud (Zaragoza).

 

RESUMEN

La «quemadura del carnicero» es uno de los nombres populares utilizados para describir la infección erisipeloide, reflejando su asociación con la exposición a Erysipelothrix rhusiopathiae en entornos laborales como mataderos y carnicerías. Esta bacteria, presente en mamíferos, aves de corral y productos cárnicos, tiene la capacidad de provocar una celulitis localizada de evolución lenta en personas susceptibles. A pesar de ser autolimitada en la mayoría de los casos, la infección puede complicarse si no se trata adecuadamente, resaltando la importancia del diagnóstico temprano y el manejo adecuado de estos casos.

En este contexto, el diagnóstico de la infección erisipeloide se basa en la presentación clínica característica y puede confirmarse mediante cultivo de muestras de biopsia en lesiones localizadas. El tratamiento antibiótico es fundamental para evitar la progresión de la infección y sus posibles complicaciones. Este caso subraya la importancia de la vigilancia activa y la educación sobre medidas de prevención en trabajadores expuestos a riesgos ocupacionales similares.

PALABRAS CLAVE

Erisipeloide, erisipela, celulitis, dermatitis.

ABSTRACT

The «Butcher’s burn» is one of the popular names used to describe erysipeloid infection, reflecting its association with exposure to Erysipelothrix rhusiopathiae in occupational settings such as slaughterhouses and butcher shops. These bacteria, present in mammals, poultry and meat products, has the ability to cause slowly evolving localized cellulitis in susceptible people. Despite being self-limiting in most cases, the infection can become complicated if not treated properly, highlighting the importance of early diagnosis and proper management of these cases.

In this context, the diagnosis of erysipeloid infection is based on the characteristic clinical presentation and can be confirmed by culture of biopsy samples in localized lesions. Antibiotic treatment is essential to prevent the progression of the infection and its possible complications. This case highlights the importance of active surveillance and education on preventive measures in workers exposed to similar occupational risks.

KEY WORDS

Erysipeloid, erysipela, cellulitis, dermatitis.

INTRODUCCIÓN

La infección erisipeloide está causada por la bacteria Erysipelothrix rhusiopathiae, un microorganismo grampositivo y anaerobio facultativo. Se trata de una afección poco frecuente pero importante a tener en cuenta, especialmente en individuos que trabajan en contacto con animales o productos cárnicos1. La forma más común se caracteriza por la aparición de placas eritematosas dolorosas con bordes bien definidos, que pueden progresar a lesiones más graves si no se tratan adecuadamente y que varían desde artritis sépticas hasta complicaciones potencialmente mortales como la bacteriemia y la endocarditis2. Presentamos el caso de una paciente de 57 años, carnicera de profesión, quien acudió a consulta por la presencia de una extensa placa eritematosa en el antebrazo izquierdo. Aunque inicialmente se manifestó como prurito y sensación de ardor localizado, la lesión evolucionó hacia una placa rojo-violácea de bordes bien definidos y morfología irregular. Este caso ilustra la presentación clínica típica de la infección erisipeloide y destaca la importancia de considerar esta entidad en individuos expuestos a riesgos ocupacionales relacionados con la manipulación de carne y animales2.

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Paciente mujer de 57 años, carnicera de profesión, sin alergias medicamentosas conocidas, que acude por presentar extensa placa rojo-violácea en región lateral interna de antebrazo izquierdo. Comenta que inicialmente se presentó como prurito local y sensación de ardor que fue evolucionando hacia la placa eritematosa de bordes bien definidos, longitudinal e irregular que presenta en el momento actual (ver Imagen 1). No recuerda traumatismo previo ni antecedentes similares tanto personales como familiares. Tampoco refiere uso de cremas, productos de estética ni similares. No comenta transgresiones dietéticas ni introducción de medicamentos. Sin fiebre ni otros síntomas de interés. Presenta lesión dermatológica con forma de placa eritematosa en región lateral interna del antebrazo izquierdo con sensación de dolor y escozor a la palpación, de morfología alargada y longitudinal. Se aprecia aumento de temperatura local respecto a miembro contralateral y descamación central. No presenta exudado purulento ni trasudado seroso.

Ante la impresión diagnóstica de una celulitis erisipeloide en el contexto clínico descrito, se decidió iniciar tratamiento antibiótico con ampicilina 500 mg cada 6 horas en el curso de una semana. Además, se implementaron curas locales y medidas de cuidado de la herida, que incluyeron la limpieza suave con soluciones antisépticas y la aplicación de apósitos estériles, y se administraron analgésicos para aliviar el dolor y el malestar asociados con la lesión. Durante el seguimiento de nuestra paciente, se observó una evolución favorable con una disminución progresiva del eritema y la inflamación, con una mejora notable en la textura y en la apariencia de la piel circundante (ver Imágenes 2 y 3). Cabe destacar que la paciente percibió una disminución significativa en la sensación de dolor y escozor, lo que reflejaba una respuesta positiva al manejo de la lesión. El diagnóstico fue confirmado posteriormente mediante cultivo de la muestra y tras dos semanas de tratamiento se logró la remisión completa.

DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES

La “quemadura del carnicero” es uno de los nombres por los que se conoce la infección erisipeloide por Erysipelothrix rhusiopathiae. Se trata de una bacteria que se encuentra en mamíferos, aves de corral, carne…1 Y que tiene la capacidad de sobrevivir a la descomposición por putrefacción, de manera que afecta principalmente a las personas que conviven o trabajan con estos animales2. La vía de entrada suele ser a través de soluciones de continuidad (pequeñas heridas inadvertidas) provocando una celulitis localizada y de evolución lenta, que suele ser autolimitada, pero puede complicarse si no se trata adecuadamente3. En lo que se refiere al diagnóstico, la técnica más adecuada es el cultivo de muestras de biopsia cuando la infección está localizada, mientras que se puede realizar PCR si se complica a una artritis/sepsis/endocarditis4,5. Sin embargo, la infección puede ser infradiagnosticada debido a su rareza y a la falta de conciencia sobre esta entidad en entornos clínicos. Resulta fundamental considerar el historial ocupacional del paciente y la posible exposición a animales o productos cárnicos al evaluar lesiones cutáneas similares.

Por otra parte, el tratamiento más adecuado suele ser la administración de penicilinas, cefalosporinas, fluoroquinolonas o clindamicina durante 7 días2,5. Es importante educar a los pacientes sobre medidas de prevención, como el uso de equipos de protección personal y la limpieza adecuada de heridas para reducir el riesgo de infecciones. Los profesionales de la salud deben mantener un alto índice de sospecha para la infección erisipeloide en pacientes con ocupaciones de riesgo, como carniceros, veterinarios o agricultores1,2. Además, la educación sobre medidas de prevención y la implementación de protocolos de seguridad ocupacional son esenciales para reducir la incidencia de esta infección ocupacional. Cabe destacar que se requiere una mayor conciencia sobre la infección erisipeloide y su asociación con la manipulación de animales y productos cárnicos en entornos clínicos y ocupacionales. Finalmente, la investigación adicional sobre estrategias de diagnóstico rápido y tratamiento efectivo también es necesaria para mejorar los resultados en pacientes afectados por esta infección poco común pero potencialmente grave2.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Wang Q, Chang BJ, Riley TV. Erysipelothrix rhusiopathiae. Vet Microbiol. 2010 Jan 27;140(3-4):405-17. doi: 10.1016/j.vetmic.2009.08.012. Epub 2009 Aug 8. PMID: 19733019.
  2. Brooke CJ, Riley TV. Erysipelothrix rhusiopathiae: bacteriology, epidemiology and clinical manifestations of an occupational pathogen. J Med Microbiol. 1999 Sep;48(9):789-799. doi: 10.1099/00222615-48-9-789. PMID: 10482289.
  3. Chang RK, Miller MA, Tekedar HC, Rose D, García JC, LaFrentz BR, Older CE, Waldbieser GC, Pomaranski E, Shahin K, Camus AC, Batac F, Byrne BA, Murray MJ, Griffin MJ, Soto E. Pathology, microbiology, and genetic diversity associated with Erysipelothrix rhusiopathiae and novel Erysipelothrix spp. infections in southern sea otters (Enhydra lutris nereis). Front Microbiol. 2024 feb 1; 14:1303235.
  4. Sommer LL, Reboli AC, Heymann WR. Bacterial diseases. In: Bolognia JL, Schaffer JV, Cerroni L, eds. Dermatology. 4th ed. Philadelphia, PA: Elsevier; 2018: chap 74.
  5. Bush Larry M, Vazquez-Pertejo Maria T. Manual MSD. Erisipeloide.

 

ANEXOS

Imagen 1.

 

Imagen 2.

 

Imagen 3.

(Todas las imágenes son fotografías de elaboración propia realizadas con el consentimiento de la paciente).

 

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