Nº de DOI:10.34896/RSI.2025.90.14.002
AUTORES
- Alejandro Jiménez Fernández. FEA Pediatría. Centro de Salud Cintruénigo. Hospital Reina Sofia. Navarra. España.
- María Teresa García Castellanos. FEA Pediatría. Hospital Miguel Servet. Zaragoza. España
- Yaiza Tormo Sempere. FEA Pediatría. Hospital Miguel Servet. Zaragoza.España.
- Inés Romagosa Sánchez-Monge. Pediatría de Atención Primaria. Centro de Salud Colmenar Viejo Sur. Colmenar Viejo. Madrid. España.
- Laura Horna Cañete. FEA Neurología. Hospital Obispo Polanco. Teruel. Aragón. España.
RESUMEN
La pseudocromhidrosis es una patología que cambia el color del sudor y por lo tanto de la piel y de la ropa que contacta con él. Presentamos el caso de una paciente de 10 años que de forma brusca comienza a tener extraños episodios de dolor y eritema facial. Cambiantes en su lateralidad y que se descubre que dicha coloración rojiza/fucsia se puede eliminar limpiando las zonas afectadas con agua. Tras muchos intentos diagnósticos y terapéuticos se acierta con el tratamiento adecuado. Esta evolución pone de manifiesto la necesidad del conocimiento científico, en especial en casos de enfermedades raras, para alcanzar un diagnóstico adecuado.
PALABRAS CLAVE
Cromhidrosis, pseudocromhidrosis, glándulas sudoríparas.
ABSTRACT:
Pseudocromhidrosis is a condition that changes the color of sweat and, consequently, the skin and clothes that come into contact with it. We present the case of a 10-year-old female patient who suddenly began experiencing strange episodes of facial pain and erythema. These episodes varied in their laterality, and it was discovered that the reddish/fuchsia coloration could be resolved by cleaning the affected areas with water. After many diagnostic and therapeutic attempts, the appropriate treatment was finally identified. This case highlights the importance of scientific knowledge, especially in rare diseases, to achieve an accurate diagnosis.
KEY WORDS
Cromhidrosis, pseudocromhidrosis, sweat glands.
INTRODUCCIÓN
La secreción de sudor coloreado por las glándulas apocrinas o ecrinas se conoce como cromhidrosis. Esta patología es muy poco frecuente y los pocos casos descritos han sido, en su mayoría, de origen apocrino. Debido a la distribución de las glándulas apocrinas, la cromhidrosis tiene una localización anatómica localizada. Las zonas afectadas son la cara, las axilas y, más raramente, las areolas mamarias. Por dicho motivo, la edad más frecuente de aparición de esta alteración es la pubertad. El color del sudor puede variar entre amarillo, verde, azul, marrón o negro1.
La principal causa de cromhidrosis se sospecha que está relacionada con el acúmulo y secreción de lipofuscina. Se ha descrito cromhidrosis ecrina tras la ingestión de fármacos y colorantes.
La pseudocromhidrosis, entidad mucho más frecuente, alude a la coloración del sudor, fisiológicamente incoloro, en la superficie de la piel debido al contacto con colorantes exógenos, pinturas o microorganismos cromógenos como Serratia marcescens, Bacillus, Pseudomonas, Corynebacterium o Piedraia1,2.
El diagnóstico de estas alteraciones se debe iniciar con una minuciosa historia clínica y una exploración física exhaustiva. En caso de dudas se puede estudiar el sudor bajo visión microscópica y analizar químicamente. La prueba más invasiva sería la biopsia de un fragmento de piel afectada, permitiendo el estudio completo de las glándulas sudoríparas de la región3.
Los posibles tratamientos de la cromhidrosis incluyen cremas con aluminio o capsaicina, inyección de toxina botulínica y terapia láser. La pseudocromhidrosis de causa bacteriana se podría tratar con antibioterapia. Ambas patologías, en caso de estar provocadas o favorecidas por un agente externo, mejorarían con la no exposición a este4.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Niña de 10 años acude a su centro de salud por dolor en el ojo izquierdo y eritema alrededor del mismo de 1 día de evolución. En la exploración se objetiva un ligero eritema palpebral bilateral junto con hipertrofia de cornetes. En dicho momento se decide pautar mometasona nasal. Al día siguiente acude a urgencias hospitalarias, observando un eritema e inflamación palpebral izquierdos con tinción con fluoresceína sin captación. Sorprendetemente, esta exploración mejora de forma espontánea en la sala de espera. Dada esta evanescencia clínica y los antecedentes alérgicos y atópicos de la paciente se instaura tratamiento con colirio de azelastina e hidroxicina oral. Por la exploración inicial del mismo día se pauta tratamiento diferido con amoxicilina+clavulánico sospechando una celulitis preseptal.
La paciente inicia el tratamiento antibiótico y 5 días después experimenta otro empeoramiento en el que refiere dolor de toda la hemifacies izquierda. En este momento, en el centro de salud, se objetiva que la coloración facial se puede “limpiar” con suero y una gasa (manchándose la misma de un color rojizo). Por todo ello, es derivada de nuevo a urgencias hospitalarias donde se aprecia en directo como aumenta el eritema facial. Dada la sintomatología descrita se añade al tratamiento hidrocortisona tópica y prednisona oral.
La clínica mejora progresivamente hasta resolverse; sin embargo, reaparece de nuevo a las 3 semanas, pero en este caso afectando al lado derecho de la cara. En este nuevo episodio se realiza tratamiento, desde urgencias hospitalarias, con desloratadina oral y prednicarbonato tópico y se solicita analítica general con marcadores reumatológicos. Dada la no mejoría del cuadro a los dos días se decide añadir en el mismo centro eberconazol tópico al tratamiento. Al día siguiente, en un hospital de nivel terciario se objetiva la misma exploración, se interroga a la paciente y a la familia, se sospecha que pueda tratarse de algún pigmento externo y se suspende toda la medicación. Posteriormente, a los pocos días la paciente es valorada por dermatología que diagnostica clínicamente a la niña de pseudocromhidrosis roja facial y pauta tratamiento con eritromicina oral 500 mg cada 12 horas y clindamicina 1% gel cada 12 horas. Tras la instauración de este tratamiento la clínica desaparece y no se vuelve a repetir.
DISCUSIÓN-CONCLUSIONES
La aparición de sudor coloreado en el cuerpo es inusual. En la pubertad, el rostro es un sitio común de cromhidrosis apocrina debido a la presencia de glándulas apocrinas. Los diversos colores dependen del nivel de oxidación de la lipofuscina secretada en el sudor; los más oscuros se producen con un mayor estado oxidativo de la lipofuscina1,5.
El diagnóstico de cromhidrosis puede confirmarse mediante la demostración de un mayor número de gránulos de lipofuscina dentro de las células apocrinas secretoras.
La cromhidrosis apocrina es probable que persista, ya que no existe un tratamiento eficaz.
La pseudocromhidrosis, en cambio, es tratable, ya que el colorante es de origen exógeno6. Una adecuada anamnesis puede revelar el uso de tintes, pinturas u otros productos.
La pseudocromhidrosis de origen bacteriano, causada por bacterias cromógenas como las corinebacterias y algunas bacterias productoras de porfirinas rojas, no está bien documentada7,8. Sin embargo, es vital reconocer este tipo de pseudocromhidrosis para poder tratarla con agentes antibacterianos tópicos y sistémicos.
Nuestra paciente manifestó una presentación clásica de cromhidrosis apocrina, pero la rápida resolución con eritromicina oral y la ausencia de otras causas inclinan el diagnóstico hacia una pseudocromhidrosis de origen bacteriano.
En el manejo diagnóstico/terapéutico del caso clínico narrado podemos observar la peregrinación sanitaria que realizan muchos pacientes y que en numerosas ocasiones no aporta ningún beneficio. Es más, en no pocas ocasiones aumenta la probabilidad de sufrir efectos secundarios derivados del acto médico. De la misma forma debemos asumir que el conocimiento científico es necesario para poder diagnosticar y tratar adecuadamente.
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