Leucemias agudas en adultos: retos diagnósticos y abordaje clínico temprano

7 septiembre 2025

 

AUTORES

  1. Cristina García Simón. Graduada en Enfermería. Residencia de Mayores Romareda, Zaragoza, España.
  2. Esperanza Liébanas Pacheco. Graduada en Enfermería. Hospital General de la Defensa, Zaragoza, Zaragoza.
  3. Alba Guisado Díaz. Graduada en Enfermería. Hospital General de la Defensa, Zaragoza, España.
  4. Ana Martínez Ruiz. Graduada en Enfermería. Hospital General de la Defensa, Zaragoza, España.
  5. Ana Rosa Borrego Martínez. Graduada en Enfermería. Hospital General de la Defensa, Zaragoza, España.

 

RESUMEN

Las leucemias agudas constituyen un grupo de neoplasias hematológicas agresivas que requieren diagnóstico y tratamiento urgentes. En adultos, el diagnóstico puede ser particularmente desafiante debido a la heterogeneidad clínica y biológica de estas enfermedades, la presencia de comorbilidades y la superposición de síntomas con otras patologías hematológicas. Este artículo revisa los principales retos en el diagnóstico de la leucemia aguda en adultos, analizando aspectos clínicos, laboratoriales, moleculares y citogenéticos, así como la importancia de una correcta clasificación entre leucemia mieloide aguda (LMA) y leucemia linfoblástica aguda (LLA). Se subraya la relevancia de un abordaje multidisciplinar y precoz que permita una identificación precisa y rápida, con impacto directo en el pronóstico del paciente.

PALABRAS CLAVE

Leucemia aguda, diagnóstico, adultos, mieloide, linfoblástica, citometría de flujo, biomarcadores.

ABSTRACT

Acute leukemias are a group of aggressive hematologic malignancies requiring prompt diagnosis and treatment. In adults, diagnosis is especially challenging due to the clinical and biological heterogeneity of these diseases, the presence of comorbidities, and the overlap of symptoms with other hematological disorders. This article reviews the main diagnostic challenges of acute leukemia in adults, examining clinical, laboratory, molecular, and cytogenetic aspects, as well as the importance of correctly classifying between acute myeloid leukemia (AML) and acute lymphoblastic leukemia (ALL). It emphasizes the relevance of an early and multidisciplinary approach to ensure precise identification, which is crucial for improving prognosis.

KEY WORDS

Acute leukemia, diagnosis, adults, myeloid, lymphoblastic, flow cytometry, biomarkers.

DESARROLLO DEL TEMA

Las leucemias agudas son neoplasias hematológicas que se caracterizan por la proliferación clonal de células precursoras inmaduras (blastos) en la médula ósea y la sangre periférica. Representan una urgencia médica debido a su progresión rápida y al riesgo vital asociado¹. Se dividen principalmente en leucemia mieloide aguda (LMA) y leucemia linfoblástica aguda (LLA), cada una con subtipos específicos y características moleculares propias.

El diagnóstico oportuno es crucial para iniciar el tratamiento adecuado, pero en adultos suele verse dificultado por una clínica inespecífica, la coexistencia de enfermedades crónicas, la edad avanzada y variaciones citogenéticas complejas. El objetivo de este artículo es analizar los desafíos más relevantes en el diagnóstico de las leucemias agudas en adultos y destacar la importancia del abordaje temprano y preciso para optimizar el tratamiento y mejorar el pronóstico.

1. Clasificación general de las leucemias agudas:

La clasificación de las leucemias agudas se basa en la estirpe celular (mieloide o linfoide) y en el grado de diferenciación. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2022), se definen como agudas aquellas leucemias en las que más del 20% de las células de la médula ósea o sangre periférica son blastos². Las principales categorías son:

  • Leucemia mieloide aguda (LMA): más frecuente en adultos, con incidencia creciente con la edad.
  • Leucemia linfoblástica aguda (LLA): menos común en adultos, pero con mayor agresividad y peor pronóstico que en niños³.

 

2. Manifestaciones clínicas y su variabilidad:

El cuadro clínico de las leucemias agudas suele ser inespecífico, lo que retrasa su sospecha diagnóstica. Los síntomas más frecuentes incluyen:

  • Síntomas constitucionales: fiebre, pérdida de peso, astenia.
  • Síndrome anémico: disnea, palidez.
  • Síndrome hemorrágico: petequias, equimosis, sangrados mucosos.
  • Infecciones recurrentes: por neutropenia.
  • Dolor óseo, hepatoesplenomegalia, adenopatías (más en LLA).

 

En pacientes adultos, especialmente ancianos, estos signos pueden confundirse con enfermedades crónicas o infecciosas, dificultando la detección temprana⁴.

3. Retos diagnósticos principales:

3.1 Diferenciación entre LMA y LLA:

La distinción entre leucemia mieloide y linfoblástica es fundamental para el tratamiento, pero no siempre es evidente. En muchos casos, los blastos pueden presentar morfología ambigua. Por tanto, es imprescindible utilizar:

  • Citometría de flujo: para definir el linaje celular mediante marcadores de superficie como CD34, CD117, CD13, CD33 (mieloide), o CD19, CD10, CD7 (linfoblástico)⁵.
  • Estudios citoquímicos: como la mieloperoxidasa o esterasas inespecíficas.
  • Genética molecular: presencia de reordenamientos genéticos específicos (ej. t(8;21), BCR-ABL1, FLT3-ITD).

 

3.2 Diagnóstico en pacientes con citopenias previas o síndromes mielodisplásicos

En adultos mayores es común que la leucemia aguda se desarrolle como transformación de un síndrome mielodisplásico (SMD). En estos casos, los blastos pueden estar en cifras limítrofes (15–20%) dificultando la distinción entre SMD y LMA⁶.

3.3 Presencia de leucemias agudas de fenotipo mixto (bifenotípicas):

Algunos casos presentan características tanto mieloides como linfoides, clasificándose como leucemia aguda de linaje ambiguo. Este subgrupo requiere diagnóstico especializado y protocolos terapéuticos complejos⁷.

3.4 Pacientes con comorbilidades o inmunosupresión:

En adultos inmunodeprimidos (trasplantes, VIH, terapias biológicas), las leucemias pueden coexistir con infecciones oportunistas o procesos linfoproliferativos reactivos, lo que complica la interpretación de los hallazgos laboratoriales⁸.

4. Pruebas complementarias clave:

  • Hemograma y frotis de sangre periférica: suele revelar pancitopenia, leucocitosis o blastos circulantes.
  • Aspirado y biopsia de médula ósea: indispensable para confirmación morfológica, citogenética y fenotípica.
  • Citogenética convencional y FISH: identifica alteraciones cromosómicas con valor diagnóstico y pronóstico (ej. inv(16), del(5q), t(15;17)).
  • PCR y secuenciación: detecta mutaciones de relevancia terapéutica como FLT3, NPM1, IDH1/2⁹.
  • Líquido cefalorraquídeo (LCR): en casos de sospecha de afectación del sistema nervioso central, especialmente en LLA.

 

5. Importancia del tiempo en el diagnóstico:

El tiempo desde el inicio de síntomas hasta el diagnóstico y comienzo del tratamiento es un factor pronóstico esencial. Retrasos en la derivación hematológica pueden condicionar peores resultados clínicos. Por ello, se recomienda:

  • Implementar circuitos rápidos de diagnóstico en centros de salud.
  • Capacitación de médicos de atención primaria en signos de alarma hematológica.
  • Acceso urgente a pruebas de médula ósea y citometría en pacientes con sospecha⁹.

 

6. Nuevas herramientas diagnósticas emergentes:

La medicina de precisión está introduciendo innovaciones como:

  • Paneles de secuenciación genética de nueva generación (NGS) para caracterización genómica.
  • Inteligencia artificial aplicada al análisis morfológico automatizado.
  • Biopsias líquidas para detección de ADN tumoral circulante¹⁰.

 

Estas herramientas mejorarán la clasificación y el seguimiento de las leucemias agudas, especialmente en adultos con variantes atípicas.

CONCLUSIONES

El diagnóstico de las leucemias agudas en adultos representa un desafío clínico considerable debido a su presentación heterogénea, la coexistencia de comorbilidades y la necesidad de una caracterización morfoinmunogenética precisa. Una aproximación rápida y multidisciplinar es crucial para identificar el subtipo específico de leucemia, establecer el pronóstico y decidir la estrategia terapéutica más adecuada.

Es fundamental fomentar la formación del personal médico no especializado en hematología para reconocer signos de alarma y agilizar las derivaciones. Asimismo, la integración de nuevas tecnologías diagnósticas y la disponibilidad de pruebas moleculares avanzadas en todos los niveles asistenciales permitirán reducir el tiempo diagnóstico y mejorar los resultados clínicos en esta población vulnerable.

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