AUTORES
- Ainhoa Luque Muñoz. Enfermera en el Hospital Comarcal de Alcañiz (Teruel). España.
- Lidia García Salmerón. Enfermera en el Hospital Universitario Torrecárdenas (Almería). España.
- Santiago Sáez Martínez. Enfermero en el Hospital Comarcal de Alcañiz (Teruel). España.
- Miriam Ojea Abadía. Enfermera en el Hospital Comarcal de Alcañiz (Teruel). España.
- Isaac Lanagrán Jiménez. Enfermero en el Hospital Comarcal de Alcañiz (Teruel). España.
- Estela Luque Muñoz. Enfermera en el Hospital Comarcal de Alcañiz (Teruel). España.
RESUMEN
Las infecciones en el tracto urinario (ITU) que se producen debido al uso de catéteres vesicales son una complicación común en hospitales, representando hasta un 40% de las infecciones adquiridas dentro del entorno sanitario. Estas infecciones son frecuentemente provocadas por microorganismos y están principalmente vinculadas a la duración del cateterismo, la técnica de inserción, el cuidado del dispositivo y la higiene de la zona perineal. Después de un periodo de 7 a 10 días de sondaje, el 50% de los individuos presenta bacteriuria, y entre el 20 y el 30% podría experimentar una ITU. Las complicaciones pueden variar desde pielonefritis aguda hasta infecciones persistentes, formación de cálculos renales, insuficiencia renal o carcinoma vesical. El riesgo se incrementa durante las manipulaciones, el reemplazo o la extracción del catéter, en particular después de intervenciones quirúrgicas. La distinción entre bacteriuria asintomática e infección activa puede resultar complicada, por lo que el diagnóstico debe fundamentarse en la evaluación de los síntomas clínicos y en los cultivos microbiológicos. Las medidas preventivas implican una rigurosa higiene diaria, técnicas asépticas durante la inserción, evitar el uso de catéteres innecesarios y asegurar un sistema de drenaje cerrado. El cateterismo debe restringirse a situaciones justificadas y debe durar el menor tiempo posible. La educación continua del personal de enfermería, la práctica de lavado de manos y la adherencia a protocolos son esenciales para minimizar el riesgo de infecciones. El sondaje intermitente, siempre que sea posible, también ha mostrado ser una opción eficaz para reducir la aparición de ITU.
PALABRAS CLAVE
Higiene de las manos, bacteriemia, micción, catéteres, enfermería, orina.
ABSTRACT
Urinary tract infections (UTIs) associated with the use of indwelling urinary catheters are a common hospital complication, accounting for up to 40% of healthcare-associated infections. These infections are often caused by microorganisms and are primarily linked to the duration of catheterization, insertion technique, device care, and perineal hygiene. After 7 to 10 days of catheter use, approximately 50% of patients develop bacteriuria, and 20–30% may experience a UTI. Complications can range from acute pyelonephritis to chronic infections, kidney stone formation, renal failure, or bladder cancer. The risk increases during catheter manipulation, replacement, or removal, particularly after surgical procedures. Differentiating between asymptomatic bacteriuria and active infection can be challenging; therefore, diagnosis should be based on clinical symptoms and microbiological cultures. Preventive measures include strict daily hygiene, aseptic insertion techniques, limiting catheter use to justify cases, and maintaining a closed drainage system. Catheterization should be kept as short as possible. Continuous education of nursing staff, hand hygiene, and adherence to established protocols are essential to reducing infection risk. When feasible, intermittent catheterization has also proven effective in lowering the incidence of catheter-associated UTIs.
KEY WORD
Hand hygiene, bacteremia, urination, catheters, nursing, urine.
DESARROLLO DEL TEMA
El cateterismo vesical puede dar lugar a una variedad de complicaciones además de las infecciones del tracto urinario, tales como parafimosis, perforaciones, bacteriemia, pielonefritis, formación de cálculos y prostatitis. La detección de piuria no ayuda a diferenciar entre infecciones del tracto urinario sintomáticas y bacteriuria asintomática, ya que únicamente sugiere la presencia de inflamación.
La infección del tracto urinario vinculada al cateterismo se identifica cuando existen al menos 10³ unidades formadoras de colonias de bacterias en un cultivo, acompañadas de síntomas urinarios y sin otra fuente de infección. Por otro lado, la bacteriuria asintomática se considera cuando hay 10⁵ unidades formadoras de colonias sin la presencia de síntomas.
En pacientes ancianos sometidos a sondaje vesical, la infección del tracto urinario puede manifestarse a través de síntomas no específicos como caídas o un deterioro tanto funcional como cognitivo1.
La cateterización vesical es una práctica común en entornos hospitalarios, llevada a cabo por enfermeros, que implica la inserción de un catéter a través de la uretra hasta la vejiga con el propósito de evacuar la orina. A pesar de ser un procedimiento frecuente, conlleva un notable riesgo de infecciones del tracto urinario, lo que puede aumentar la enfermedad y los gastos médicos. Las infecciones del tracto urinario asociadas a la cateterización vesical constituyen alrededor del 40% de las infecciones adquiridas en hospitales, y hasta un 80% de estos incidentes están estrechamente relacionados con el uso de catéteres2.
El uso de sondas vesicales (SV) constituye el principal riesgo asociado al desarrollo de infecciones urinarias, siendo responsable del 75% de los casos. Las mujeres presentan un riesgo mayor en comparación con los hombres, debido a la estructura de su uretra. La bacteria más frecuentemente involucrada es Escherichia coli, que representa el 35,6% de los casos. Después de un periodo de 7 a 10 días con el sondaje, el 50% de los pacientes presenta bacteriuria, mientras que entre el 20 y el 30% desarrollará infecciones del tracto urinario (ITU), y entre el 1 y el 4% puede experimentar bacteriemia.
Las complicaciones asociadas a este procedimiento varían en función de su duración: a corto plazo, se observan ITU, pielonefritis aguda y bacteriemia; a largo plazo, pueden surgir obstrucción del catéter, formación de cálculos, infecciones locales, pielonefritis crónica, insuficiencia renal y cáncer de vejiga.
El riesgo de infección es más elevado durante la retirada, el reemplazo o la manipulación de la sonda, particularmente en pacientes que han sido recientemente sometidos a cirugía, debido a la posibilidad de que las bacterias ingresen al torrente sanguíneo y se presente sepsis.
Para evitar infecciones en pacientes que utilizan una sonda vesical, es esencial implementar ciertas prácticas de higiene. Estas incluyen:
- Limpiar diariamente el área genital con agua y jabón, asegurándose de hacerlo de adelante hacia atrás.
- Colocar la bolsa recolectora por debajo del nivel de la vejiga para prevenir el reflujo de orina.
- Desocupar y reemplazar la bolsa antes de que se llene por completo.
- Asegurarse de que la sonda esté libre de obstrucciones, no esté doblada, enrollada o bloqueada por fluidos como sangre o mucosidad.
- Sujetar la sonda al muslo con cinta adhesiva para minimizar la tensión y evitar posibles lesiones.
La sustitución del catéter debe llevarse a cabo únicamente en situaciones específicas: en presencia de incrustaciones, cuando haya obstrucciones que no se resuelvan con lavados vesicales, o si ocurre un desbordamiento de orina tras haber descartado otras causas como un catéter inapropiado, un balón excesivamente inflado, constipación o contracciones del músculo detrusor.
Como una alternativa al uso continuo de la sonda, el sondaje intermitente —una vez que el paciente haya sido capacitado— ha demostrado reducir de manera significativa la posibilidad de desarrollar infecciones urinarias3.
Las infecciones del tracto urinario asociadas con el uso de catéteres vesicales son provocadas principalmente por bacterias como Escherichia coli, Enterococcus spp. , Pseudomonas aeruginosa y Klebsiella pneumoniae. Entre los principales factores de riesgo se encuentran la duración del catéter, la metodología de inserción, el manejo del dispositivo y la higiene en la zona perineal. Asimismo, condiciones del paciente como la diabetes o la inmunosupresión incrementan el riesgo. Los agentes patógenos más frecuentemente aislados son E. coli (21,4%), K. pneumoniae y P. aeruginosa (ambos con un 19%), junto con Candida sp. (7,1%).
El abordaje de las infecciones del tracto urinario vinculadas al sondaje vesical generalmente se fundamenta en la administración de antibióticos, seleccionados de acuerdo con el perfil de susceptibilidad del patógeno. Los antibióticos más frecuentemente empleados incluyen ciprofloxacina, levofloxacina y ceftriaxona. Igualmente, resulta fundamental quitar o sustituir el catéter si hay sospecha de infección, dado que esta acción ayuda a erradicar el foco infeccioso y disminuye la probabilidad de recurrencias.
La identificación de infecciones del tracto urinario en individuos con catéter vesical se basa en manifestaciones clínicas como fiebre, malestar en la región suprapúbica, y orina con aspecto turbio o un olor desagradable, además de evaluaciones de muestra de orina y cultivos microbiológicos. No obstante, la común aparición de bacteriuria sin síntomas en estas situaciones complica la diferenciación entre una infección genuina y una simple colonización.
Las estrategias más efectivas para evitar infecciones urinarias relacionadas con el uso de catéteres vesicales abarcan la minimización de su aplicación, la implementación de métodos asépticos durante la inserción y el aseguramiento de un manejo adecuado del dispositivo. La capacitación constante del personal y la adhesión a protocolos estrictos para el cuidado del catéter y la higiene perineal son esenciales.
El cateterismo debe limitarse a situaciones que lo requieran y su permanencia debe ser la mínima posible. Se estima que alrededor del 50% de los cateterismos realizados y su duración carecen de justificación, lo que hace fundamental evitar su aplicación innecesaria, en particular en casos de incontinencia urinaria.
Los procesos de infección en la cateterización vesical abarcan rutas tanto extraluminales como intraluminales. En la mayor parte de los casos (66%), las bacterias se propagan a lo largo del biofilm que cubre el catéter, mientras que el 34% de los casos se atribuyen a una manipulación inapropiada, de los cuales el 15% corresponde a la transferencia a través de las manos del personal sanitario. La correcta higiene de las manos y la implementación de procedimientos estériles son elementos esenciales para la prevención de dichas infecciones.
Se sugiere que el sistema de drenaje permanezca cerrado durante cualquier actividad de manipulación y que se realice la limpieza diaria del meato urinario con agua y jabón. Los individuos que utilizan un sistema de drenaje cerrado tienen un 50% de posibilidad de experimentar una infección urinaria después de dos semanas de uso. De igual manera, se aconseja retirar el catéter durante la noche para facilitar una micción inicial más abundante y promover una recuperación más rápida de la función urinaria2.
CONCLUSIÓN
Las infecciones del tracto urinario asociadas con la utilización de catéteres vesicales representan una complicación frecuente y significativa en el contexto hospitalario. Para su prevención, es indispensable llevar a cabo una higiene estricta, una gestión apropiada del catéter y la capacitación constante del personal de salud. Considerando que los catéteres son responsables de un gran número de infecciones urinarias, resulta esencial reconocer los factores de riesgo y adherirse a las pautas sugeridas en las guías de enfermería para disminuir notablemente su incidencia2.
BIBLIOGRAFÍA
- Ramírez FB, Donoso AP, Lobato LR, Muñoz RL, Mas MT. Manejo de las infecciones urinarias en pacientes sondados. FMC – Form Médica Contin Aten Primaria [Internet]. 2025. [Consultado 30 Jul 2025];32(2):88–93. Disponible en: https://linkinghub.elsevier.com/retrieve/pii/S113420722400255X
- Aced R, Gómez IC, María A, Saide A, Pardo MA, Sánchez TP. Infección del tracto urinario por sondaje vesical. Revista Sanitaria de Investigación [Internet]. 2024. [Consultado 30 Jul 2025];5(8):222. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=9833247
- Sotomayor AZ, Albiac C, Fernández BG, Rodríguez LP, Castellanos RG. Prevención de la infección del tracto urinario asociada al uso de sondaje vesical: artículo monográfico. Revista Sanitaria de Investigación [Internet]. 2024. [Consultado 30 Jul 2025];5(7):340. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=980613