Monográfico: opioides en el dolor crónico no oncológico

13 marzo 2024

 

AUTORES

  1. Noelia Soria Villanueva. Diplomada en Enfermería. Enfermera Urgencias y Emergencias 061 Aragón (Zaragoza).
  2. Lucía Vicente González. Graduada en Enfermería. Enfermera Urgencias y Emergencias 061 Aragón (Zaragoza).
  3. Alexandra Alarcón Maza. Graduada en Enfermería. Enfermera Urgencias y Emergencias 061 Aragón (Zaragoza).
  4. María Julia Anadón Alcaine. Graduada en Enfermería. Enfermera en Manger Heimetenesta (Alver, Noruega).
  5. María del Moral Anadón. Graduada en Enfermería. Enfermera Urgencias y Emergencias 061 Aragón (Zaragoza).
  6. Marta Legua Alcalde. Graduada en Enfermería. Enfermera Urgencias y Emergencias 061 Aragón (Zaragoza).

 

RESUMEN

El dolor crónico no oncológico es una de las patologías que requiere más demanda asistencial en el Sistema Nacional de Salud, en Atención Primaria se estima que uno de cada 6 españoles refiere sufrir dolor crónico1.

El tratamiento del dolor crónico no oncológico con opioides como primera opción está cada vez menos difundido debido a la gran dependencia que crean este tipo de fármacos y sus efectos secundarios con respecto al beneficio conseguido.

 

PALABRAS CLAVE

Dolor crónico no oncológico, opioides, terapias psicosociales.

ABSTRACT

Chronic non-oncologic pain is one of the conditions that requires the most healthcare demand in the National Health System. In primary care, it is estimated that one in six Spaniards report suffering from chronic pain1.

The treatment of chronic non- oncologic pain with opioids as a first option is becoming less widespread due to the significant dependence that these types of medications can create, as well as their side effects compared to the benefits obtained.

KEY WORDS

Chronic non-oncologic pain, opioids, psychosocial therapies.

 

DESARROLLO DEL TEMA

El dolor es una experiencia que cada persona puede percibir de una manera única, ya que no sólo se trata de la reacción sensitiva que también puede estar influenciada por el umbral del dolor2 o el daño tisular que se está produciendo, el dolor también se ve influenciado por el estado de ánimo, la relación que se ha tenido a lo largo de los años con él o incluso sobre la cultura que se tenemos hacia el dolor.

Para decidir un tratamiento para el dolor se debe valorar entre otras cosas la intensidad del mismo, ya que se trata de una experiencia que vive el paciente y no es medible de forma objetiva, se pueden utilizar gráficas o escalas comparativas para medir el dolor como una variable, una de las escalas más utilizadas es la escala EVA (graduación del dolor: de 1 a 3 dolor leve-moderado, de 4 a 6 dolor moderado-grave y más de 6 dolor muy intenso)3.

Sin embargo, hay veces que los pacientes no saben o no pueden expresar la intensidad del dolor por lo que es necesario que nos fijemos en sus expresiones faciales, su comportamiento y sus reacciones corporales para poder discernir la intensidad y características del dolor.

Existen diferentes clasificaciones del dolor, una de las más usadas es la que divide el dolor en agudo y dolor crónico. Dentro del dolor crónico además haremos la subdivisión de dolor oncológico y no-oncológico.

 

Dolor agudo:

Dolor agudo4 es un fenómeno de corta duración que se produce ante un daño tisular, suele desaparecer cuando ese daño se ha curado o cicatrizado los tejidos. Habitualmente está muy localizado y la intensidad varía con la cantidad de tejido lesionado. El dolor es un elemento de supervivencia, ya que gracias a él podemos utilizar nuestros mecanismos de protección y evitación retirando la parte afectada del agente lesivo. Además, se trata de un síntoma de enfermedad.

 

Dolor crónico:

Se trata de un dolor con una duración de más de 3 o 6 meses, el dolor continúa a pesar de la curación del tejido lesionado o de la enfermedad que lo ocasionó inicialmente. La intensidad, etiología y evolución de este tipo de dolores es muy variable y no responde a ninguna acción protectora. Este tipo de dolor es más complejo, ya que se verá influenciado por otros factores psicosociales, emocionales y ambientales.

A diferencia del dolor agudo que constituye un síntoma de una enfermedad, el dolor crónico constituye una enfermedad en sí mismo5.

Debido a esto el dolor crónico no oncológico debería de tratarse de una forma mucho más amplía, que abarque también un proceso psicológico y de estilo de vida, así recomiendan el ejercicio físico moderado inicialmente y un enfoque socio-psicológico, de terapia para aprender a “vivir” el dolor, ya que parte de cómo es el dolor es la relación que se ha establecido con él, de miedo o ansiedad, al aprender a controlar esas emociones el dolor puede disminuir y no necesitar analgésicos de tan alto nivel.

TIPOS DE ANALGÉSICOS:

Los analgésicos se dividen en una escalera de tratamiento, dependiendo de los tipos de dolores que pueden calmar, así los de escalón más bajos, son analgésicos como el paracetamol, luego van analgésicos tipo antiinflamatorio, asi hasta llegar a los opiáceos y posteriormente a técnicas intervencionistas.

Esta escalera fue creada por la OMS, inicialmente para el tratamiento del dolor oncológico, pero posteriormente empezó a utilizarse para todo tipo de dolores, tanto agudos como crónicos y en los crónicos tanto en los oncológicos como en los no oncológicos.

1º Escalón:

Paracetamol, +/- AINEs, +/- coadyuvantes6.

El paracetamol tiene escasa o nula acción antiinflamatoria, los AINES sin embargo tienen un efecto antiinflamatorio que puede tener diferentes graduaciones dependiendo de cuál se use.

Los AINES y el paracetamol son usados como terapia inicial en dolor leve, porque son efectivos, usualmente son de venta libre y pueden ser usados en combinación con opioides y analgésicos adyuvantes si la intensidad del dolor aumenta.

2º Escalón:

Opioide débil, +/- AINEs y/o paracetamol, +/- coadyuvantes.

Aparecen los opioides, como el tramadol o la codeína y se mantienen los medicamentos del primer escalón Los opioides afectan el sistema nervioso central y los no opioides el periférico. Tienen un límite, o “techo analgésico”, es decir, que aumentar su dosis no calmará un dolor muy intenso.

3º Escalón:

Opioide potente, +/- AINEs y/o paracetamol, +/-coadyuvantes.

Los opioides producen analgesia al unirse a receptores específicos dentro y fuera del SNC. Estos opiáceos no tienen techo analgésico, por lo que se puede aumentar mucho la dosis, sin embargo, se deben de tener en cuenta sus efectos secundarios, que incluyen la depresión respiratoria.

4º Escalón:

Técnicas intervencionistas.

No es un escalón como tal porque el dolor no es que haya aumentado, se trata de un dolor que no responde a los analgésicos o que sus efectos secundarios no compensan con el beneficio, por lo que es necesario realizar alguna intervención como puede ser un bloqueo neuronal o infiltraciones o poner anestésicos locales.

Últimamente, está escalera se está reevaluando debido a que existen varios estudios que demuestran que el tratamiento con analgésicos de tipo opioide en pacientes con dolor crónico no oncológico no tenía los mismos resultados que con los pacientes oncológicos ya que existían tolerancias, dolores refractarios y las complicaciones iban en aumento, por lo que se valora un control del dolor más en conjunto, no solo tratandolo con farmacos tipo analgesico, sino que se dan también fármacos como los antidepresivos o recaptadores de serotonina y terapias de relajación o antiestrés para reducir el dolor, así como una alimentación sana y costumbres higiénico dietéticas adecuadas como el deporte.

 

CONCLUSIÓN

El dolor crónico no oncológico debe ser valorado de una forma más individual7 y multidisciplinar, ya que está demostrado que no se ve claramente beneficiado con los opiáceos y además estos generan patologías y complicaciones que no compensan con sus beneficios.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. García Espinosa M V, Prieto Checa I. Dolor crónico no oncológico: dónde estamos y dónde queremos ir. Atención primaria [Internet]. 2018 [consultado el 11 de febrero de 2024]; 50(9): 517–518. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6836901/
  2. Decruynaere C, Bragard D. Evaluación del dolor: aspectos metodológicos y utilización en la clínica. Kinesiterapia-Medicina Física. [Internet]. 2018 [consultado el 09 de febrero de 2024]; ISSN 1293-2965. Disponible en: https://www.em-consulte.com/es/article/1255656/evaluacion-del-dolor-aspectos-metodologicos-y-util
  3. Pardo C, Muñoz T, Chamorro C. Monitorización del dolor: Recomendaciones del grupo de trabajo de analgesia y sedación de la SEMICYUC. Med. Intensiva [Internet]. 2006 [consultado 10 de febrero de 2024]; 30(8): 379-385. Disponible en: https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0210-56912006000800004&lng=es
  4. Del Arco J. Curso básico sobre dolor. Tema 1. Fisiopatología, clasificación y tratamiento farmacológico. Farmacia profesional [internet]. 2015 [consultado 10 febrero 2024]; 29(1): 36-43. Disponible en :https://www.elsevier.es/es-revista-farmacia-profesional-3-articulo-curso-basico-sobre-dolor-tema-X0213932415727485
  5. Dolor.com. Clasificación del dolor [Internet]. 2023 [consultado 09 de febrero de 2024]. Disponible en: https://www.dolor.com/es-es/para-sus-pacientes/tipos-de-dolor/clasificacion-dolor
  6. Aula de enfermería. Escalera analgésica o del dolor [internet]. [Consultado el 09 de febrero de 2024]. Disponible en: https://www.aulaenfermeria.org/articulo/escalera-analgesica.html
  7. Veterans Affairs and Department of Defense. VA/DOD Clinical Practice Guideline for the Use of Opioids in the Management of Chronic Pain. [Internet]. 2022 [Consultado el 10 de febrero de 2024]. Disponible en: https://www.healthquality.va.gov/guidelines/Pain/cot/VADoDOpioidsCPG.pdf

 

 

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