AUTORES
- Cristina García Simón. Graduada en Enfermería. Residencia de Mayores Romareda, Zaragoza, España.
- Esperanza Liébanas Pacheco. Graduada en Enfermería. Hospital General de la Defensa, Zaragoza, Zaragoza.
- Alba Guisado Díaz. Graduada en Enfermería. Hospital General de la Defensa, Zaragoza, España.
- Ana Martínez Ruiz. Graduada en Enfermería. Hospital General de la Defensa, Zaragoza, España.
- Ana Rosa Borrego Martínez. Graduada en Enfermería. Hospital General de la Defensa, Zaragoza, España.
RESUMEN
La osteoartritis es la enfermedad articular más común en adultos mayores y representa una causa importante de discapacidad funcional. Si bien los tratamientos farmacológicos son útiles para el alivio del dolor, las estrategias no farmacológicas desempeñan un papel central en el manejo integral de la enfermedad. Este artículo revisa las principales intervenciones no farmacológicas para el tratamiento de la osteoartritis, incluyendo el ejercicio físico, la educación del paciente, la fisioterapia, el control del peso, las ayudas técnicas, la terapia ocupacional y las intervenciones psicosociales. Se analiza la evidencia científica que respalda estas estrategias y se subraya la importancia de un enfoque multidisciplinar centrado en la mejora de la funcionalidad y la calidad de vida.
PALABRAS CLAVE
Osteoartritis, tratamiento no farmacológico, ejercicio físico, fisioterapia, terapia ocupacional, educación del paciente.
ABSTRACT
Osteoarthritis is the most common joint disease in older adults and a leading cause of functional disability. While pharmacological therapies can relieve symptoms, non-pharmacological strategies are central to the comprehensive management of the disease. This article reviews the main non-pharmacological interventions for osteoarthritis, including physical exercise, patient education, physiotherapy, weight control, assistive devices, occupational therapy, and psychosocial support. The scientific evidence supporting these interventions is discussed, and the importance of a multidisciplinary, patient-centered approach aimed at improving function and quality of life is emphasized.
KEY WORDS
Osteoarthritis, non-pharmacological treatment, physical therapy, exercise, occupational therapy, patient education.
DESARROLLO DEL TEMA
La osteoartritis es una enfermedad articular degenerativa caracterizada por la pérdida progresiva del cartílago, alteraciones en el hueso subcondral y cambios inflamatorios locales. Se trata de la forma más prevalente de artrosis y afecta con mayor frecuencia a articulaciones como rodillas, caderas, manos y columna vertebral¹. Su impacto social y económico es elevado debido a la discapacidad funcional que genera, especialmente en personas mayores.
Tradicionalmente, el manejo clínico de la osteoartritis se ha centrado en el uso de analgésicos y antiinflamatorios no esteroideos (AINE), sin embargo, estas terapias tienen efectos secundarios significativos y no modifican el curso de la enfermedad. Por ello, las guías clínicas actuales recomiendan el uso prioritario de intervenciones no farmacológicas como base del tratamiento². El objetivo de este artículo es revisar las principales estrategias no farmacológicas utilizadas en el tratamiento de la osteoartritis, analizando su evidencia, mecanismos de acción y rol en la atención integral del paciente.
1. Fundamento del tratamiento no farmacológico:
Las intervenciones no farmacológicas buscan reducir el dolor, mejorar la funcionalidad, preservar la movilidad articular y aumentar la calidad de vida sin recurrir a medicamentos. Son estrategias seguras, costo-efectivas y aplicables en la mayoría de los pacientes, independientemente del grado de avance de la enfermedad³. Además, fomentan la participación activa del paciente en su autocuidado, lo que se asocia a mejores resultados funcionales y menor dependencia futura.
2. Educación del paciente:
La educación constituye el primer pilar del tratamiento no farmacológico. Se enfoca en:
- Explicar la naturaleza de la enfermedad.
- Establecer expectativas realistas sobre el tratamiento.
- Fomentar la adherencia al ejercicio físico y al control del peso.
- Enseñar técnicas de protección articular y ergonomía⁴.
Programas estructurados de educación del paciente han demostrado reducir el dolor y mejorar la autoestima y el afrontamiento emocional. Idealmente, deben ser impartidos por profesionales de salud capacitados (enfermeros, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales) y adaptados a las capacidades cognitivas y culturales del paciente⁵.
3. Ejercicio físico terapéutico:
El ejercicio físico regular es una de las intervenciones más efectivas y recomendadas para el manejo de la osteoartritis. Debe ser personalizado según la edad, el estado funcional y la articulación afectada. Existen tres grandes tipos:
- Ejercicio aeróbico (caminar, nadar, bicicleta estática): mejora la capacidad cardiorrespiratoria y disminuye la fatiga.
- Ejercicios de fortalecimiento muscular: aumentan la estabilidad articular y reducen la sobrecarga biomecánica.
- Ejercicios de amplitud articular y flexibilidad: mantienen la movilidad y previenen contracturas⁶.
La evidencia muestra que el ejercicio reduce el dolor y mejora la función física en OA de rodilla, cadera y mano, con resultados comparables a los AINEs, pero sin sus efectos adversos⁷.
4. Fisioterapia y terapia manual:
La fisioterapia incluye técnicas como:
- Aplicación de calor o frío local.
- Electroterapia (TENS).
- Terapia manual (movilizaciones articulares y manipulaciones).
- Ultrasonido terapéutico.
Aunque los efectos son modestos, combinadas con el ejercicio pueden ofrecer alivio adicional, especialmente en fases agudas o en pacientes con limitaciones funcionales importantes⁸. La terapia manual puede ser útil en osteoartritis de cadera y columna, mejorando la movilidad articular y reduciendo el espasmo muscular.
5. Control del peso corporal:
La obesidad es un factor de riesgo conocido para la progresión de la OA, especialmente en rodillas y caderas. Cada kilo adicional supone una carga mecánica significativa para las articulaciones de carga. La pérdida de peso, incluso moderada (5-10%), se asocia con:
- Disminución del dolor.
- Mejora de la movilidad.
- Reducción del uso de medicamentos analgésicos⁹.
Las intervenciones deben incluir educación nutricional, dieta equilibrada y actividad física, con el apoyo de nutricionistas y entrenadores especializados.
6. Terapia ocupacional y ayudas técnicas:
Los terapeutas ocupacionales juegan un papel esencial en:
- Adaptación del entorno doméstico y laboral.
- Enseñanza de técnicas de protección articular.
- Entrenamiento en el uso de ayudas técnicas (andadores, bastones, utensilios adaptados).
Estas intervenciones mejoran la independencia funcional, reducen el riesgo de caídas y promueven una mayor participación social del paciente¹⁰.
7. Intervenciones psicosociales:
La osteoartritis no solo afecta la función física, sino también la salud mental. La depresión y la ansiedad son frecuentes en estos pacientes, lo cual impacta negativamente en la percepción del dolor y la adherencia al tratamiento.
Terapias cognitivo-conductuales, grupos de apoyo y técnicas de afrontamiento han demostrado beneficios en la reducción del dolor percibido y el mejoramiento de la calidad de vida¹¹. La atención psicológica debe integrarse en los equipos multidisciplinares que atienden a estos pacientes.
8. Terapias complementarias:
Aunque no sustituyen las intervenciones basadas en evidencia, algunos pacientes pueden beneficiarse de terapias como:
- Acupuntura.
- Tai chi y yoga adaptado.
- Hidroterapia.
Estas actividades pueden mejorar el bienestar general, la movilidad y el control del estrés, pero deben ser recomendadas con precaución y supervisión profesional¹².
CONCLUSIONES
La osteoartritis es una enfermedad compleja que requiere un abordaje integral más allá del tratamiento farmacológico. Las intervenciones no farmacológicas son la piedra angular del manejo, especialmente en etapas tempranas y como complemento en fases avanzadas. La educación del paciente, el ejercicio físico individualizado, la fisioterapia, el control del peso y el apoyo psicosocial conforman un arsenal terapéutico eficaz, seguro y sostenible.
El enfoque debe ser multidisciplinar, centrado en el paciente y adaptado a sus necesidades individuales. Invertir en programas comunitarios de prevención, autocuidado y educación puede tener un gran impacto en la reducción de la discapacidad asociada a la osteoartritis y en la mejora de la calidad de vida de millones de personas.
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