AUTORES
- Ana Gale. Enfermera Hospital de Barbastro, Huesca, España.
- Natalia Gimeno San Juan. Celadora HNSG, Zaragoza, España.
- Ionela Mihaela Tomi. Enfermera HRV, Zaragoza, España.
- Claudia María Diez Serrano. Enfermera HRV, Zaragoza, España.
- Lorena Montilla Durán. Hospital Fraga Bajo Cinca, Huesca, España.
- Silvia López Juan. Enfermera HRV, Zaragoza, España.
RESUMEN
La osteogénesis imperfecta (OI), también conocida como «enfermedad de los huesos de cristal», es un trastorno genético caracterizado por una fragilidad ósea extrema. Esta condición se debe principalmente a mutaciones en los genes responsables de la producción de colágeno tipo I, una proteína esencial para la estructura y fortaleza de los huesos.
PALABRAS CLAVE
Osteogénesis, huesos de cristal, enfermedades genéticas.
ABSTRACT
Osteogenesis imperfecta (OI), also known as «brittle bone disease,» is a genetic disorder characterized by extreme bone fragility. This condition is primarily due to mutations in the genes responsible for the production of type I collagen, a protein essential for bone structure and strength.
KEY WORDS
Osteogenesis, brittle bones, genetic diseases.
DESARROLLO DEL TEMA
La osteogénesis imperfecta es una enfermedad rara que afecta a aproximadamente 1 de cada 20,000 nacidos vivos. Su incidencia es de 1/10.000 a 20.000 RN vivos. La primera descripción de una enfermedad hereditaria con fragilidad ósea fue hecha en una tesis doctoral de Ekman en 1788. Desde esa fecha la OI ha recibido numerosas denominaciones y sólo en el siglo XX se logró formar una unidad diagnóstica en aquellos pacientes que presentan como característica, fragilidad ósea, escleras azules y sordera.
El rango de gravedad de la OI es muy variable: desde formas leves, con escasas fracturas, en las que el diagnóstico puede pasar desapercibido, formas moderadas con múltiples fracturas, deformidades óseas progresivas y talla baja, hasta formas muy graves con fracturas intraútero y muerte en el periodo perinatal.
La principal característica de la OI es la susceptibilidad a fracturas con traumatismos mínimos, aunque también puede involucrar otros sistemas, como el auditivo y el respiratorio. La OI es mayormente una enfermedad autosómica dominante causada por mutaciones en los genes COL1A1 y COL1A2, que codifican las cadenas alfa del colágeno tipo I. Estas mutaciones conducen a una producción anómala de colágeno, resultando en huesos frágiles y propensos a fracturas. Existen también formas recesivas de OI, que involucran mutaciones en genes responsables de la modificación y procesamiento del colágeno, como CRTAP y LEPRE11.
La clasificación más utilizada para la OI es la de Sillence, que describe seis tipos principales basados en la severidad clínica y radiográfica:
- Tipo I: La forma más leve, caracterizada por fracturas durante la infancia y adolescencia, pérdida auditiva progresiva y escleróticas azules.
- Tipo II: Forma letal en el período neonatal, con fracturas intrauterinas y deformidades óseas graves.
- Tipo III: Forma severa, con fracturas frecuentes desde el nacimiento, deformidades óseas progresivas y baja estatura.
- Tipo IV: Severidad intermedia, con fracturas frecuentes, deformidades óseas moderadas y estatura por debajo del promedio.
- Tipo V: herencia autosómica dominante. Se caracterizan por desarrollar callos hipertróficos luego de una fractura, calcificación temprana de la membrana interósea en el antebrazo y bandas metafisiarias hiperdensas. No presentan escleras azules ni dentinogénesis imperfecta. La histología muestra que el hueso laminillar se agrupa de una manera irregular.
- Tipo VI: se caracterizan por un defecto de mineralización. Tienen fracturas frecuentes, compresión vertebral y deformidad de huesos largos. Presentan densidad mineral ósea disminuída. Histológicamente hay abundante osteoide con ausencia de hipocalcemia, hipofosfatemia, o hipovitaminosis D.2
Además de la fragilidad ósea, la OI puede presentar otras manifestaciones sistémicas:
- Escleróticas azules: Común en los tipos I y III, debido a la delgadez de la esclera que permite ver la coroides subyacente.
- Pérdida auditiva: Puede ser conductiva, neurosensorial o mixta, y suele presentarse en la adolescencia o adultez temprana.
- Problemas dentales: La dentinogénesis imperfecta es frecuente, con dientes decolorados, frágiles y propensos a desgaste.
- Problemas respiratorios: Las deformidades torácicas y la escoliosis pueden contribuir a la restricción pulmonar.
- Cardiovasculares: Pueden presentarse válvulas cardíacas anormales y dilatación de la aorta3.
El diagnóstico de la OI se basa en una combinación de criterios clínicos, radiográficos y moleculares:
- Clínicos: Historia de fracturas recurrentes con traumatismos mínimos, escleróticas azules y antecedentes familiares.
- Radiográficos: Osteopenia, deformidades óseas y patrones característicos de fracturas.
- Moleculares: Pruebas genéticas que identifican mutaciones en los genes COL1A1 y COL1A2.
El manejo de la OI es multidisciplinario y se centra en la prevención de fracturas, el manejo del dolor y la optimización de la función:
- Farmacológico: Los bisfosfonatos son los fármacos más utilizados, ya que aumentan la densidad ósea y reducen la tasa de fracturas. Otras opciones incluyen la hormona del crecimiento y los análogos de la somatostatina.
- Quirúrgico: Las intervenciones ortopédicas, como la colocación de barras intramedulares, ayudan a estabilizar los huesos largos y corregir deformidades.
- Rehabilitación: La fisioterapia es esencial para mantener la movilidad y la fuerza muscular, mientras que las terapias ocupacionales ayudan en la adaptación de actividades diarias.
- Soporte Psicosocial: Es crucial para el bienestar emocional de los pacientes y sus familias, abordando aspectos educativos y sociales.
La investigación en OI está en constante evolución. Los estudios sobre terapia génica y celular representan una esperanza para futuros tratamientos curativos. Además, la identificación de nuevos genes implicados en formas recesivas de OI está mejorando la comprensión de la patogénesis y abriendo nuevas vías terapéuticas4.
CONCLUSIONES
La osteogénesis imperfecta es una enfermedad compleja que requiere un enfoque integral y multidisciplinario para su manejo. Los avances en la genética y las terapias farmacológicas han mejorado significativamente la calidad de vida de los pacientes. El enfoque moderno es multidisciplinario e incluye tratamiento con bifosfonatos tempranamente, cirugías ortopédicas periódicas programadas y rehabilitación. Esto ha mejorado la historia natural y la calidad de vida de los pacientes. Lo que queda por desarrollar son las terapias genéticas que serán la solución definitiva a esta enfermedad. Sin embargo, la investigación continua es esencial para desarrollar tratamientos más efectivos y, eventualmente, encontrar una cura para esta condición debilitante.
BIBLIOGRAFÍA
- Forlino, A., & Marini, J. C. (2016). Osteogénesis imperfecta. The Lancet, 387(10028), 1657-1671.
- M.S. Kocher, F. Shapiro. Osteogenesis imperfecta.J Am Acad Orthop Surg., 6 (1998), pp. 225-236
- Van Dijk, F. S., & Sillence, D. O. (2014). Osteogenesis imperfecta: Clinical diagnosis, nomenclature and severity assessment. American Journal of Medical Genetics Part A, 164A(6), 1470-1481.
- Marini, J. C., Forlino, A., & Cabral, W. A. (2017). Osteogenesis imperfecta. Nature Reviews Disease Primers, 3, 17052.