- Alicia Román Rojas. Matrona. Hospital Universitario Clínico Lozano Blesa. Zaragoza. España.
- Francisco Javier Álvarez Arjonilla. Matrón. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
- María Jiménez Amuedo. Matrona. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
- Laura Santos Rodríguez. Matrona. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
RESUMEN
La educación nutricional durante el periodo preconcepcional es fundamental para mejorar la salud materna y fetal, y la matrona desempeña un papel crucial en este proceso. Su cercanía con la mujer y conocimiento específico la posicionan como agente clave para promover hábitos alimentarios saludables antes del embarazo. Sin embargo, estudios muestran que muchas matronas carecen de formación y confianza para brindar una educación nutricional adecuada, lo que limita el alcance de su intervención.
Diversas investigaciones indican que la capacitación específica dirigida a matronas mejora significativamente su conocimiento y habilidades para aconsejar sobre nutrición en la etapa preconcepcional. Además, la introducción de herramientas estandarizadas, como la FIGO Nutrition Checklist, facilita la evaluación rápida del estado nutricional y la identificación de riesgos, lo que permite una intervención más efectiva y personalizada.
La educación nutricional preconcepcional liderada por matronas no solo influye en la salud de la mujer, sino que también previene complicaciones gestacionales y promueve el desarrollo fetal adecuado. Al empoderar a las mujeres para adoptar estilos de vida saludables, se generan beneficios a nivel familiar y comunitario, contribuyendo a la prevención de problemas como la desnutrición y el exceso de peso.
Para potenciar este rol, es necesario que las instituciones de salud apoyen a las matronas con recursos, tiempo y formación continua. De esta manera, la matrona puede actuar como un agente activo en la promoción de la salud reproductiva y en la mejora de la calidad de vida de futuras generaciones. En definitiva, fortalecer la educación nutricional preconcepcional representa una inversión estratégica en salud materno-infantil.
PALABRAS CLAVE
Partería, atención preconceptiva, fertilidad, suplementos dietéticos, educación en salud.
ABSTRACT
Nutritional education during the preconception period is fundamental to improving maternal and fetal health, and the midwife plays a crucial role in this process. Her close relationship with the woman and specific knowledge position her as a key agent to promote healthy eating habits before pregnancy. However, studies show that many midwives lack adequate training and confidence to provide effective nutritional education, which limits the scope of their intervention.
Various studies indicate that specific training aimed at midwives significantly improves their knowledge and skills to advise on nutrition during the preconception stage. Additionally, the introduction of standardized tools, such as the FIGO Nutrition Checklist, facilitates the rapid assessment of nutritional status and risk identification, allowing for more effective and personalized intervention.
Preconception nutritional education led by midwives not only influences the woman’s health but also prevents gestational complications and promotes proper fetal development. By empowering women to adopt healthy lifestyles, benefits are generated at the family and community levels, contributing to the prevention of issues such as malnutrition and overweight.
To enhance this role, it is necessary for health institutions to support midwives with resources, time, and ongoing training. In this way, the midwife can act as an active agent in promoting reproductive health and improving the quality of life for future generations. Ultimately, strengthening preconception nutritional education represents a strategic investment in maternal and child health.
KEY WORDS
Midwifery, preconception care, fertility, dietary supplements, health education.
DESARROLLO DEL TEMA
La educación nutricional durante el periodo preconcepcional es fundamental para optimizar la salud materna y fetal, y en este proceso, la matrona juega un rol esencial como agente de cambio y acompañamiento. Su cercanía con la mujer y el conocimiento específico del ciclo reproductivo la posicionan como figura clave para promover hábitos alimentarios adecuados antes del embarazo, lo cual puede influir directamente en la fertilidad y en la prevención de complicaciones obstétricas¹.
Se destaca que las matronas poseen un papel crucial en la provisión de información nutricional durante el embarazo, pero también es importante extender esta función hacia la etapa preconcepcional para lograr un impacto más integral en la salud reproductiva¹. Sin embargo, diversos estudios muestran que existe un margen significativo de mejora en la formación y confianza de las matronas para abordar aspectos nutricionales con las mujeres bajo su cuidado². En una encuesta realizada en Australia, se evidenció que, aunque las matronas reconocen la importancia de la nutrición, muchas veces carecen de la preparación suficiente para ofrecer una educación nutricional efectiva, destacando la necesidad de fortalecer su capacitación profesional².
El proceso educativo debe contemplar una formación continua y accesible para las matronas, que incluya los últimos avances en nutrición preconcepcional. Se ha demostrado que intervenciones educativas específicas dirigidas a matronas pueden aumentar significativamente su conocimiento y habilidades para aconsejar a mujeres en edad reproductiva sobre alimentación saludable³.
Además, un módulo de formación online destinado a profesionales que brindan atención prenatal, entre ellos matronas, ha mostrado que el conocimiento nutricional mejora notablemente después del entrenamiento, consolidando la importancia de herramientas digitales accesibles para fortalecer competencias en este ámbito⁴. La educación nutricional preconcepcional debe incluir información sobre la ingesta adecuada de micronutrientes esenciales, como ácido fólico, hierro y yodo, además de la promoción de un estilo de vida saludable que incluya actividad física y manejo del peso corporal, elementos que contribuyen a mejorar los resultados reproductivos y perinatales⁵.
Un aspecto innovador en la práctica de las matronas es el uso de herramientas estandarizadas, como la FIGO Nutrition Checklist, que facilitan la evaluación del estado nutricional en la etapa preconcepcional y durante el embarazo temprano. Se ha resaltado la aceptación favorable de esta herramienta tanto por las mujeres como por los profesionales sanitarios, incluidos las matronas, ya que permite identificar riesgos nutricionales de forma rápida y planificar intervenciones específicas para prevenir el exceso de ganancia de peso gestacional y otros problemas asociados⁶,⁷.
En el ámbito de la salud pública, la matrona tiene un papel fundamental en la prevención de problemas nutricionales que afectan la fertilidad y el desarrollo fetal, como la desnutrición y la obesidad. Es importante empoderar a las mujeres mediante educación nutricional preconcepcional para prevenir el retraso del crecimiento intrauterino y la desnutrición infantil, destacando que la matrona actúa como un vínculo directo para llevar este conocimiento a comunidades vulnerables⁶.
El acompañamiento de la matrona en esta etapa también contribuye a sensibilizar y modificar hábitos alimentarios no solo en la mujer, sino también en el entorno familiar, generando un efecto multiplicador que puede mejorar los índices de salud reproductiva a nivel comunitario. La educación nutricional preconcepcional, además, ayuda a reducir la incidencia de complicaciones gestacionales como diabetes y preeclampsia, cuyos riesgos están relacionados con una alimentación inadecuada y un estado nutricional deficiente¹,²,⁷.
Finalmente, la evidencia sugiere que el fortalecimiento del papel de la matrona en la educación nutricional preconcepcional requiere políticas sanitarias que reconozcan esta función como prioritaria y que faciliten recursos, tiempo y formación continua para estos profesionales. Esto permitirá que la matrona sea un agente proactivo que contribuya no solo a la salud de la mujer, sino también a la de futuras generaciones, mediante la promoción de una nutrición adecuada desde antes de la concepción.
CONCLUSIONES
La matrona desempeña un papel fundamental en la educación nutricional antes del embarazo, ya que su acompañamiento puede influir decisivamente en la salud de la mujer y del futuro bebé. Aunque muchas matronas reconocen la importancia de abordar la alimentación saludable, aún enfrentan limitaciones relacionadas con su formación y los recursos disponibles. Por eso, es imprescindible que se fortalezcan los programas de capacitación para que estas profesionales se sientan seguras y capacitadas para ofrecer consejos nutricionales efectivos.
Además, contar con herramientas prácticas y accesibles facilita el trabajo de las matronas, permitiéndoles identificar de forma rápida posibles riesgos nutricionales y actuar de manera preventiva. Esto ayuda a que las mujeres puedan adoptar hábitos alimentarios adecuados desde antes de la concepción, mejorando su fertilidad y disminuyendo la probabilidad de complicaciones durante el embarazo.
El empoderamiento de la mujer a través de la educación nutricional, de la mano de la matrona, puede generar un impacto positivo no solo en la salud individual sino también en la de su entorno familiar y comunitario. De esta forma, se contribuye a formar generaciones más saludables y a reducir problemas como la desnutrición o el sobrepeso desde la raíz.
Por último, es importante que las instituciones de salud reconozcan y apoyen este rol de la matrona, brindándole los recursos necesarios para que pueda desempeñarlo con eficacia. Así, la educación nutricional preconcepcional puede convertirse en una herramienta poderosa para mejorar la calidad de vida de muchas mujeres y sus familias.
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