AUTORES
- Laura Landa Culebras. Graduada en Enfermería. Hospital Royo Villanova. Zaragoza.
- Raquel Barcelona Mayoral. Diplomada en Enfermería. Hospital Lozano Blesa. Zaragoza.
- Noelia Raso Beamonte. Graduada en Enfermería. Hospital de Barbastro. Huesca.
- Nuria Aguado Fernández. Diplomada en Enfermería. Hospital Royo Villanova. Zaragoza.
- Miguel Baleriola Terrado. Graduado en Enfermería. Hospital Lozano Blesa. Zaragoza.
- Azahara Celma Gil. Graduada en Enfermería. Hospital Royo Villanova. Zaragoza.
RESUMEN
El tromboembolismo pulmonar es una enfermedad aguda y potencialmente mortal, si no recibe un tratamiento adecuado. Se produce cuando un émbolo bloquea una o más arterias pulmonares, obstruyendo el flujo sanguíneo. Sus manifestaciones clínicas pueden ser muy variadas, desde pacientes asintomáticos hasta pacientes con inestabilidad hemodinámica.
Se presenta el caso clínico de un paciente de 31 años que sufre un tromboembolismo pulmonar. Tras su valoración se detectan las principales necesidades para elaborar un plan de cuidados individualizado mediante la taxonomía NANDA, NOC, NIC.
PALABRAS CLAVE
Embolia pulmonar, tromboembolismo pulmonar, trombosis de vena profunda, atención de enfermería, terminología estandarizada de enfermería (NANDA, NIC, NOC).
ABSTRACT
Pulmonary thromboembolism is an acute and life-threatening disease if not treated appropriately. It occurs when an embolus blocks one or more pulmonary arteries, obstructing blood flow. Its clinical manifestations can be very varied, from asymptomatic patients to patients with hemodynamic instability.
The clinical case of a 31-year-old patient who suffers from pulmonary thromboembolism is presented. After assessment, the main needs are detected to develop an individualized care plan using the NANDA, NOC, NIC taxonomy.
KEY WORDS
Pulmonary Embolism, pulmonary thromboembolism, deep vein thrombosis, nursing care, standardized nursing terminology (NANDA, NIC, NOC).
INTRODUCCIÓN
La embolia pulmonar (EP) o tromboembolismo pulmonar (TEP) es una enfermedad aguda y potencialmente mortal, en la cual un material embólico bloquea una o más arterias pulmonares, disminuyendo el flujo sanguíneo y aumentando la presión del ventrículo derecho del corazón. Esta obstrucción puede ser causada por un trombo, tumor, aire o grasa que se originan en otra parte del cuerpo1.
El TEP y la trombosis venosa profunda (TVP) se incluyen dentro de la enfermedad de tromboembolismo venoso (TEV) y representa la tercera causa de mortalidad cardiovascular, después del infarto agudo de miocardio y del accidente cerebrovascular. La mayoría de los casos de EP suceden a consecuencia de una TVP asintomática y aproximadamente un 50% de las TVP puede provocar una EP silenciosa2,3.
El diagnóstico del TEP es complicado ya que los síntomas no son específicos y su presentación clínica varía ampliamente desde pacientes asintomáticos o con leve disnea hasta aquellos pacientes inestables hemodinámicamente con shock cardiogénico1.
Fisiopatología:
El TEP generalmente es causado por un desprendimiento de un trombo procedente de las extremidades inferiores que interfiere en la circulación pulmonar y en el intercambio de gases. Si la obstrucción de la arteria pulmonar es mayor al 30-50%, eleva la presión aumentando la resistencia vascular pulmonar y con ello la dilatación del ventrículo derecho cardíaco, provocando alteraciones contráctiles. Esta situación impide el llenado adecuado del ventrículo izquierdo lo que genera una reducción del gasto cardíaco, hipotensión sistémica e inestabilidad hemodinámica1,4.
Una vez que se ha producido la obstrucción de la arteria pulmonar se genera un aumento de la perfusión arterial bronquial y de la permeabilidad capilar, lo que provoca hemorragia alveolar y la posterior necrosis del parénquima pulmonar, desencadenando en un infarto pulmonar. El aporte sanguíneo pulmonar depende de dos sistemas arteriales diferentes, el bronquial y el pulmonar, por lo que no siempre el EP conlleva a un infarto pulmonar. Se ha reportado que entre un 10-50% de los pacientes con EP desarrollan infarto pulmonar5.
Epidemiología:
La EP representa la tercera causa de enfermedad cardiovascular grave y su incidencia anual estimada en Europa oscila entre 100-200 casos por cada 100.000 personas. La incidencia aumenta con la edad y se duplica cada década hasta alcanzar su pico máximo en los 70-80 años, siendo más común en hombres 1. 6.
Si no recibe tratamiento puede tener una mortalidad de hasta 25%, pero disminuye al 3% si es tratada. Sin embargo, la mortalidad a los tres meses es del 15-30% a pesar del tratamiento, debido a las comorbilidades del paciente como insuficiencia cardíaca, enfermedad pulmonar crónica y edad avanzada 1, 5.
Factores de riesgo:
El riesgo de sufrir tromboembolismo venoso es multifactorial y se pueden clasificar de la siguiente manera1,4,7:
- Factores de riesgo genéticos. Generalmente se deben a alteraciones en la producción o actividad de factores de la coagulación como el factor V de Leiden (trombofilia hereditaria), mutación del gen de la protrombina, deficiencia de antitrombina, de proteína C o S, entre otros. Se ha demostrado que la heredabilidad e historia familiar de TEV influye en un 25-30% de los casos.
- Factores de riesgo adquiridos. Se incluyen los factores de estilo de vida, comorbilidades y procedimientos médicos. Estos factores son numerosos y abarcan cirugías, traumatismos, cáncer activo, inmovilización, catéteres vasculares permanentes, infección por COVID-19, embarazo, uso de anticonceptivos hormonales, terapia de sustitución hormonal, edad avanzada, obesidad, inactividad física y tabaquismo. Destacan también enfermedades autoinmunes, insuficiencia venosa, síndrome de anticuerpos fosfolípidos, insuficiencia cardíaca, fibrilación auricular, hiperlipidemia, hipertensión arterial, diabetes mellitus y antecedentes de TEV previa.
Manifestaciones clínicas:
Como se ha mencionado con anterioridad, la presentación del TEP es variada ya que se presentan casos asintomáticos hasta casos con inestabilidad hemodinámica y riesgo de muerte. Dentro de la sintomatología más destacada1,6,8:
- Síntomas. Disnea (tanto de reposo, de esfuerzo u ortopnea), dolor pleurítico, dolor torácico, tos, hemoptisis, mareo y síncope. Los más frecuentes son la disnea, hemoptisis y dolor torácico, considerados como la triada clásica.
- Signos clínicos. Taquipnea, taquicardia, diaforesis, fiebre, incremento del 2º tono cardíaco, ingurgitación yugular, hipotensión arterial, hipoxemia, cianosis, signos de TVP y en la auscultación pulmonar crepitantes, sibilancias, roncus y disminución del murmullo vesicular.
De la misma manera, la presentación de la TVP es a menudo inespecífica pero el edema, el dolor y el calor en el miembro afectado son los criterios clínicos más frecuentes.
Diagnóstico:
Es necesario incorporar estrategias diagnósticas comenzando por la probabilidad clínica del diagnóstico de TEP y para ello existen diferentes escalas que integran la clínica y factores de riesgo y clasifican al paciente según la probabilidad de sufrir TEP, las más usadas son la escala Wells y la escala de Ginebra3,6.
Los estudios analíticos y de imagen contribuyen a confirmar las sospechas de TEP1,3,5,6,9:
- Radiografía de tórax. Es una prueba inespecífica pero es útil para excluir otras causas de disnea o dolor torácico. Pueden apreciarse opacidades (áreas de infarto pulmonar), atelectasia, aumento del diámetro de arterias pulmonares y cardiomegalia.
- Angiografía pulmonar por tomografía computarizada (TC). Es el método de elección ya que permite la visualización directa de las arterias pulmonares tras la administración de contraste yodado vía intravenosa.
- Gammagrafía pulmonar de ventilación-perfusión. Suele usarse en personas que tengan contraindicado por algún motivo la angiografía por TC.
- Tomografía por emisión de fotón único (SPECT), arteriografía pulmonar, angiografía por resonancia magnética.
- Ecocardiograma. Se puede observar dilatación de las cavidades derechas, presencia del trombo, signos de hipertensión pulmonar y de disfunción sistólica del ventrículo derecho.
- Ultrasonido de compresión o doppler. La ecografía de compresión de las venas de las extremidades inferiores es la principal herramienta diagnóstica de la TVP.
- Electrocardiograma (ECG). Puede estar presente una taquicardia sinusal, inversión de la onda T en precordiales derechas, arritmias cardíacas o bloqueo completo o incompleto de rama derecha.
- Dímero D. Es el último producto de degradación de la fibrina y los niveles aumentan en presencia de un coágulo aguo, aunque también en otras afecciones como cáncer, enfermedades infecciosas o inflamatorias, insuficiencia renal, embarazo, etc. Por lo que se utiliza como prueba de exclusión pero no es útil para confirmar el TEP.
- Troponinas cardíacas y BNP. Son marcadores de disfunción ventricular y lesión miocárdica y ayudan en la estratificación del riesgo en pacientes con TEP.
Tratamiento:
Una vez establecido el diagnóstico de TEP, se estratifican a los pacientes según su inestabilidad hemodinámica para poder identificar los que tienen alto riesgo de mortalidad temprana, y así determinar el enfoque terapéutico adecuado. El Pulmonary Embolism Severity Index (PESI) es una escala validada y muy empleada que determina el riesgo de mortalidad a los 30 días según parámetros clínicos3,6.
Dentro de las medidas terapéuticas en la fase aguda, el tratamiento consiste en la asistencia hemodinámica y respiratoria, anticoagulación y en determinados casos la reperfusión. Puede ser necesaria la administración de oxigenoterapia debida a la hipoxemia por la alteración de ventilación-perfusión, incluso ventilación mecánica en casos de inestabilidad hemodinámica severa. El manejo hemodinámico se basa en mejorar la precarga con el aporte moderado de volumen y el uso de inotrópicos y vasopresores, si fuese necesario1,2,8,9.
- Tratamiento anticoagulante. Se inicia con heparina de bajo peso molecular (HBPM), fondaparinux o heparina no fraccionada (HNF), aunque los dos primeros son los indicados ya que tienen menos riesgo de hemorragia. Esta anticoagulación inicial debe mantenerse al menos cinco días.
- Tratamiento de reperfusión. Existen diferentes métodos: trombólisis sistémica con fármacos trombolíticos o fibrinolíticos (rtPA, estreptocinasa, urocinasa), trombólisis dirigida por catéter (fragmentación mecánica o aspiración de trombos), embolectomía quirúrgica y el uso de filtros de vena cava. No se recomienda el tratamiento de reperfusión primario sistemático por el riesgo de complicaciones hemorrágicas mortales, reservándose para pacientes inestables.
Después de la fase aguda, la anticoagulación parenteral se puede cambiar por anticoagulación oral y esta debe mantenerse al menos tres meses, debiendo evaluarse la presencia de factores de riesgo que predisponen a la aparición de otro episodio. La anticoagulación prolongada se basa en el riesgo individual estimado de recurrencia de TEV a largo plazo junto con el riesgo de hemorragia relacionado con los anticoagulantes. Se recomienda la anticoagulación indefinida en pacientes con EP recurrentes no relacionados con un factor de riesgo importante y se debe considerar en pacientes con un primer episodio sin ningún factor de riesgo identificable o no provocado, ya que conlleva un mayor riesgo de episodios recurrentes de TEV. De la misma manera, personas con trombofilia de alto riesgo o cáncer activo son candidatos para la anticoagulación oral a largo plazo1,2,8.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Paciente varón de 31 años que acude al servicio de urgencias por dolor de tipo pleurítico en hemitórax derecho y tos con expectoración hemoptoica.
Antecedentes personales: Fumador de 8-10 cigarros al día desde hace 12 años. Trabaja como encargado de una explotación ganadera.
Antecedentes médicos: Infección COVID-19 sin neumonía en enero de 2022.
Antecedentes quirúrgicos: Amigdalectomía a los 10 años de edad.
Antecedentes familiares: No antecedentes de tromboembolismo ni antecedentes oncológicos.
Alergias: sin alergias Medicamentosas conocidas hasta la fecha.
Medicación actual: No toma.
Historia actual: Comienza hace 5 días con dolor punzante y de características pleuríticas a nivel posterodorsal derecho irradiado hacia escápula ipsilateral. Asocia tos con expectoración hemoptoica ocasional. No refiere fiebre ni sensación distérmica en domicilio aunque ha estado en tratamiento con enantyum y paracetamol alternos desde el inicio del cuadro por el dolor. El dolor mejoraba parcialmente con la analgesia pautada y empeoraba con los movimientos y con la inspiración profunda. No disnea en reposo ni conversacional, pero sí refiere disnea con esfuerzos moderados. Comenta haber realizado varios viajes de larga duración, mayores de 3 horas en avión y en coche estos últimos dos meses.
Exploración física en urgencias:
- TA 127/67 mmHg, FC 84 lpm, Tª 38ºC, Saturación de oxígeno 97% basal.
- Eupneico en reposo, consciente y orientado, Glasgow 15. Buen estado general, normohidratado y normocoloreado.
- Auscultación cardíaca: tonos cardíacos rítmicos sin soplos.
- Auscultación pulmonar: hipoventilación basal derecha, murmullo vesicular conservado con crepitantes en base pulmonar derecha.
- Puñopercusión bilateral negativa. Abdomen blando, depresible, no doloroso a la palpación, no masas ni megalias, sin signos de irritación peritoneal ni defensa abdominal.
- Extremidades inferiores (EEII) sin edemas ni signos de TVP.
Pruebas diagnósticas:
- Analítica sanguínea. Bioquímica: glucosa 99 mg/dl, urea 31 mg/dl, creatinina 0,91 mg/dl, filtrado glomerular 113 ml/min, ácido láctico 1,6 mmol/L, sodio 141,1 mEq/L, proteína C reactiva 5,81 mg/dl, procalcitonina 0.06 mg/ml.
Hemograma: leucocitos 9.200 (neutrófilos 68%), hemoglobina 14 g/dl, hematocrito 42,2%, VCM 98.1fl, plaquetas 329.00.
Coagulación: TP 12.6 s, AP 89%, INR 1.11, TTPPA 32.4 s, Dímero D 1040 mg/dL.
- Análisis de orina. pH 8, leucocitos, nitritos, proteínas, cuerpos cetónicos, bilirrubina y sangre negativos, glucosa y urobilinógeno normal.
- Rx tórax. Sutil opacidad posterobasal derecha de difícil filiación, por lo que se recomienda control con TAC.
- TAC torácico con contraste IV. Defecto de repleción rama para el LID arteria pulmonar condicionando foco de condensación alveolar heterogéneo, objetivando infarto posterobasal ipsilateral. No adenopatías mediastínicas ni axilares significativas. No derrame pleural ni pericárdico. Estructuras intraabdominales sin otros hallazgos. Conclusión: tromboembolismo de ramas para el lóbulo inferior derecho (LID).
- Ecodoppler EEII. Ocupación con ausencia del registro doppler color intraluminal de la vena poplítea derecha en relación con TVP. Conclusión: signos de trombosis venosa profunda en vena poplítea derecha.
- Ecocardiograma transtorácico. Función del ventrículo derecho normal sin signos de hipertensión pulmonar.
- Otras pruebas: PCR virus respiratorios (COVID-19, VRS, gripe A y B), antígeno legionella y neumococo en orina y hemocultivos en sangre negativos.
Diagnósticos principales:
- Tromboembolismo pulmonar de rama LID. (PESI 41, clase I bajo riesgo).
- Infarto pulmonar posterobasal ipsilateral.
- Trombosis venosa profunda en poplítea derecha.
Tratamiento recibido:
- Bemiparina 10.000 ui SC c/24 h.
- Paracetamol 1gr IV c/8 h.
- Reposo absoluto durante las primeras 48h y después iniciar sedestación y deambulación según tolerancia.
- Media de compresión graduada en la pierna derecha.
Evolución:
El paciente ingresó en planta de neumología hace cinco días. Durante su estancia en planta de hospitalización permaneció estable clínica y hemodinámicamente sin precisar O2 suplementario. El dolor agudo fue controlado con la analgesia pautada. Se inició anticoagulación con heparina de bajo peso molecular (HBPM) sin complicaciones. El paciente seguirá con la HBPM durante un mes para después iniciar la anticoagulación oral, en este caso con acenocumarol (sintrom). El paciente será visto en consulta de cirugía vascular y en consulta de Neumología de circulación pulmonar para su seguimiento y valoración.
OBJETIVO
El objetivo de este artículo es elaborar un plan de cuidados de enfermería en el paciente con TEP, a través del estudio de un caso clínico.
Una vez realizada la valoración del paciente según las 14 necesidades de Virginia Henderson, se han establecido los principales diagnósticos y se han elaborado unos objetivos e intervenciones, orientados en el tratamiento y evolución del paciente.
METODOLOGÍA
Para la elaboración de este trabajo, se realizó una búsqueda bibliográfica sobre el TEP en las bases de datos de Pubmed, Scielo y Biblioteca Virtual de Salud. Como criterios de inclusión se seleccionaron artículos de menos de 5 años de antigüedad, en castellano e inglés y de acceso a texto completo.
Tras la presentación del caso clínico y su valoración, se desarrolló un plan de cuidados de enfermería. Para ello se utilizaron los tres lenguajes estandarizados utilizados en el proceso enfermero; la clasificación de diagnósticos NANDA, la clasificación de resultados de enfermería NOC y la clasificación de intervenciones de enfermería NIC. Estas tres taxonomías fueron consultadas a través de la herramienta NNN consult.
VALORACIÓN SEGÚN LAS 14 NECESIDADES BÁSICAS DE VIRGINIA HENDERSON
- Respiración. El paciente refiere episodios de disnea que se acompaña de dolor torácico y tos con expectoración hemoptoica. Mantiene buena saturación de oxígeno sin necesidad de oxigenoterapia. Fumador de 10 cigarros al día.
- Alimentación e hidratación. Sin alteraciones. Paciente autónomo. Normohidratado.
- Eliminación. Sin alteraciones.
- Movilidad y posturas adecuadas. Es independiente para las actividades de la vida diaria, refiere una vida activa. Durante el ingreso se indica reposo absoluto las primeras 48 hora, después inicia movilización de forma progresiva.
- Descanso y sueño. El paciente refiere dificultad para conciliar el sueño debido al dolor antes del ingreso. Durante su estancia hospitalaria no requiere medicación para facilitar el sueño.
- Vestirse y desvestirse. Durante el período de reposo absoluto necesita ayuda parcial.
- Mantenimiento temperatura corporal. A su llegada a urgencias Tª 38ºC, el resto de su estancia hospitalaria afebril.
- Higiene e integridad de la piel. Sin alteraciones.
- Evitar los peligros del entorno. Sin alteraciones.
- Comunicación. Sin alteraciones.
- Religión y creencias. Sin alteraciones.
- Trabajar y sentirse realizado. Trabaja en una explotación ganadera.
- Participar en actividades recreativas. Sin alteraciones.
- Aprendizaje. El paciente expresa falta de conocimientos de la enfermedad pero muestra disposición para aprender y gestionar de forma adecuada su nueva situación de salud.
PLAN DE CUIDADOS DE CUIDADOS DE ENFERMERÍA, DIAGNÓSTICOS DE ENFERMERÍA NANDA, NOC, NIC
A partir de los datos obtenidos en la valoración, se identifican los principales diagnósticos NANDA y se elaboran los objetivos NOC e intervenciones NIC orientados en el tratamiento y la evolución10,11,12.
Diagnóstico NANDA: (00132) Dolor agudo torácico r/c agentes lesivos m/p expresión verbal de dolor.
Resultados NOC:
- (1605) Control del dolor.
- (1843) Conocimiento: Manejo del dolor.
Intervenciones NIC:
- (1410) Manejo del dolor: agudo.
- (5602) Enseñanza: Proceso de la enfermedad.
- (4200) Terapia intravenosa (IV).
Actividades:
- Administrar medicamentos de alivio del dolor pautados.
- Instruir al paciente sobre los signos y síntomas acerca de los que debe informar.
- Realizar una valoración completa del dolor que incluya localización, características, aparición y duración, frecuencia e intensidad y factores desencadenantes.
- Explorar con el paciente los factores que alivian y/o empeoran el dolor.
- Determinar el impacto de la experiencia del dolor sobre la calidad de vida (sueño, apetito, actividad, estado de ánimo).
- Evaluar la eficacia de las medidas de alivio del dolor a través de una valoración continua.
- Notificar al médico si las medidas pautadas no tienen éxito.
- Realizar cuidados del sitio de punción de acuerdo con el protocolo del centro.
- Comprobar las 5 reglas de la administración correcta antes de la administración de medicamentos (fármaco, dosis, paciente, vía y frecuencia correctos).
Diagnóstico NANDA: (00126) Conocimientos deficientes: proceso de enfermedad, autocuidados, tratamiento farmacológico, etc. r/c falta de exposición por diagnóstico reciente y mala interpretación de la información recibida m/p expresión verbal de no conocer enfermedad y régimen terapéutico
Resultados NOC:
- (1803) Conocimiento: proceso de la enfermedad.
- (1813) Conocimiento: régimen terapéutico.
- (1845) Conocimiento: manejo del tratamiento anticoagulante.
Intervenciones NIC:
- (5602) Enseñanza: proceso de la enfermedad.
- (5612) Enseñanza: actividad/ejercicio.
- (5614) Enseñanza: dieta prescrita.
- (5616) Enseñanza: medicamentos prescritos.
Actividades:
- Evaluar el nivel actual de conocimientos del paciente sobre el proceso de la enfermedad.
- Describir el proceso de la enfermedad, signos, síntomas y complicaciones crónicas.
- Describir los signos y síntomas de la enfermedad sobre los que debe informar como dolor, disnea, hemorragia, etc.
- Instruir sobre las medidas para prevenir y minimizar las complicaciones de la enfermedad.
- Comentar los cambios en el estilo de vida que puedan ser necesarios para evitar futuras complicaciones y controlar el proceso de enfermedad (hábito tabáquico, alimentación, ejercicio).
- Instruir al paciente sobre las medidas para prevenir los efectos secundarios y posibles recurrencias de TVP y/o TEP.
- Evaluar el nivel de ejercicio y conocimiento de las limitaciones de actividad/ejercicio.
- Ayudar a incorporar un plan de ejercicio en la rutina diaria.
- Informar al paciente acerca de las actividades apropiadas en función de su estado físico.
- Instruir al paciente para la toma, manejo y controles necesarios durante la prescripción de anticoagulación oral.
- Determinar el conocimiento que tiene el paciente sobre la medicación con anticoagulantes orales y/o de bajo peso molecular.
- Instruir acerca de los efectos secundarios de la medicación que debe comunicar.
- Informar de lo que tiene que hacer si pasa por alto una dosis, así como las consecuencias de no tomar o suspender la medicación.
- Informar de las interacciones del TAO con otros fármacos y con determinados alimentos.
- Instruir sobre las medidas correctas si se producen complicaciones (signos de sangrado o hemorragia) y como contactar con los servicios sanitarios.
- Recomendar llevar siempre el documento con la pauta de TAO.
Diagnóstico NANDA: (00291) Riesgo de trombosis r/c trastornos de la coagulación sanguínea.
Resultados NOC:
- (1865) Conocimiento: reducción de la amenaza de trombo.
- (1932) Control del riesgo: trombos.
Intervenciones NIC:
- (4106) Cuidados del embolismo pulmonar.
- (4104) Cuidados del embolismo: periférico.
- (4110) Precauciones en el embolismo.
Actividades:
- Preparar la terapia trombótica según esté indicado.
- Elaborar una historia clínica detallada para determinar el riesgo del paciente.
- Evaluar los cambios del estado respiratorio y cardíaco (hemoptisis, disnea; taquipnea, taquicardia, síncope).
- Evaluar todos los episodios de dolor torácico, de espalda o pleurítico (comprobar intensidad, localización, irradiación, duración y factores precipitantes y calmantes).
- Iniciar una pauta de trombo profilaxis apropiada según prescripción.
- Elevar cualquier extremidad con sospecha de estar afectada 20º o más por encima del nivel del corazón para mejorar el retorno venoso.
- Observar si hay disminución de la circulación venosa en la extremidad afectada (aumento de circunferencia de la extremidad, inflamación, sensibilidad, dolor, vena dura a la palpación, calambres, enrojecimiento y calor, entumecimiento, fiebre)
- Aplicar medias de compresión elástica graduada para reducir riesgo TVP o de recidiva.
- No realizar masajes ni compresiones en los músculos de la extremidad afectada.
- Recomendar que se realice flexión y extensión de pies y piernas al menos 10 veces cada hora.
- Realizar cambios posturales del paciente cada 2 horas y recomendar una movilización o deambulación precoz, según la tolerancia.
- Instruir al paciente para que no cruce las piernas y evite estar sentado durante periodos prolongados con las piernas en posición declive o periodos prolongados de inmovilidad.
- Favorecer una buena ventilación (espirómetro de incentivo, tos y respiración profunda).
- Observar si se producen efectos secundarios de los medicamentos anticoagulantes.
- Mantener la tromboprofilaxis después de un émbolo.
- Monitorizar los efectos secundarios de la medicación anticoagulante.
- Instruir al paciente sobre la necesidad de anticoagulación después de un émbolo durante un mínimo de tres meses.
- Proporcionar información detallada al paciente sobre la prevención de los episodios futuros de émbolos y trombos.
- Instruir al paciente para que notifique las hemorragias excesivas (epistaxis inusuales, hematemesis, hematuria, gingivorragia, hematomas inhabituales, etc.).
- Explicar al paciente para que consuma una dieta constante de verduras de hoja verde, que son ricas en vitamina k y pueden interferir con los anticoagulantes.
- Enseñar al paciente para que tome la medicación anticoagulante a la misma hora todos los días y que no duplique la dosis el día siguiente si se ha olvidado de una dosis.
- Recomendar al paciente que deje de fumar.
CONCLUSIONES
El TEP representa una enfermedad con una alta incidencia y mortalidad que requieren un diagnóstico y tratamiento precoz para poder reducir la morbimortalidad que genera. Es importante el conocimiento de las manifestaciones clínicas, el tratamiento, así como de los factores de riesgo para poder llevar un abordaje terapéutico adecuado, tanto por parte del paciente como de los profesionales sanitarios.
La elaboración de este plan de cuidados individualizado, permite ofrecer unos cuidados de enfermería de calidad centrados en el paciente con TEP y promover la participación del paciente en su cuidado promoviendo su independencia. De la misma manera, gracias al uso del método científico y el lenguaje común permite medir los resultados obtenidos, disminuir la variabilidad de los cuidados, así como garantizar la calidad y continuidad de los mismos.
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