AUTORES
- Marta Mimbrera Jericó. EAC Sector Jaca-Hecho–Berdún. Huesca, España.
- Susana Teresa Lacasa Viscasillas. DUE Centro de Salud de Sabiñánigo. Huesca, España.
- Sonsoles María Iglesias Constante. Matrona Hospital de Jaca. Huesca, España
- Vanessa Pérez Gamazo. EAC de Jaca-Hecho y Berdun. Huesca, España.
- Pablo Aguilar Baines. DUE Centro de Salud de Jaca-Hecho-Berdún. Huesca, España
- Alicia Mas Álvarez. EAC Jaca-Hecho-Berdún. Huesca, España.
RESUMEN
Las úlceras por presión (UPP) son un problema importante en el ámbito clínico, en particular en pacientes con movilidad reducida o inmovilizados debido a enfermedad, cirugía o trauma. Estas lesiones afectan a la calidad de vida de los pacientes e incrementan los costos de atención médica derivado de la necesidad de tratamientos prolongados y cuidados especializados. La prevención de las úlceras por presión es una prioridad en la atención sanitaria, que exige un enfoque multidisciplinario e integral. Este artículo analiza las principales estrategias de tratamiento de las UPP en pacientes inmovilizados y su prevención, basándose en una revisión minuciosa de la literatura reciente. Se aborda: la evaluación de la condición de la piel, la identificación de factores de riesgo, las intervenciones preventivas (como uso de dispositivos de alivio de presión, cambios posturales, y cuidados de la piel), y las recomendaciones nutricionales. Por otro lado, se discute el impacto de la inmovilización prolongada y los mecanismos fisiológicos detrás de la formación de las úlceras por presión. Este trabajo destaca la importancia de la formación continua del personal sanitario y la implementación de protocolos estandarizados para reducir la prevalencia de estas lesiones y garantizar la prevención efectiva.
PALABRAS CLAVE
Úlceras por presión, prevención, factores de riesgo, dispositivos de alivio de la presión, cuidado de la piel.
ABSTRACT
Pressure ulcers (PUs) are a major clinical problem, particularly in patients with limited mobility or immobilized due to illness, surgery, or trauma. These injuries affect patients’ quality of life and increase healthcare costs due to the need for prolonged treatment and specialized care. Pressure ulcer prevention is a priority in healthcare, requiring a multidisciplinary and comprehensive approach. This article analyzes the main strategies for treating and preventing pressure ulcers in immobilized patients, based on a thorough review of recent literature. The following are addressed: assessment of skin condition, identification of risk factors, preventive interventions (such as the use of pressure relief devices, postural changes, and skin care), as well as nutritional and educational recommendations for nursing professionals. The impact of prolonged immobilization and the physiological mechanisms behind pressure ulcer formation are also discussed. This work highlights the importance of ongoing training for healthcare personnel and the implementation of standardized protocols to reduce the prevalence of these injuries and ensure effective prevention.
KEY WORDS
Pressure ulcers, medical devices, prevention and control, risk factors, skin care.
DESARROLLO
Las úlceras por presión (UPP) son lesiones cutáneas que ocurren como resultado de la presión mantenida sobre un área del cuerpo durante un periodo prolongado, afectando principalmente a pacientes con movilidad reducida e inmovilizados. Se consideran una de las complicaciones más frecuentes en entornos hospitalarios, y su prevalencia aumenta particularmente en pacientes con enfermedades crónicas, en personas mayores, y aquellos sometidos a intervenciones quirúrgicas o postoperatorias.
Las UPP afectan a la salud física de los pacientes, y tiene un impacto psicológico añadido debido a la incomodidad, dolor y a la estigmatización social que pueden generar. Tanto el manejo como el tratamiento supone un aumento del costo de la atención sanitaria, lo que las convierte en prioridad para el equipo de salud.
El objetivo de este artículo es ofrecer una revisión comprensiva sobre la prevención de las úlceras por presión en pacientes inmovilizados, examinando las mejores prácticas y enfoques terapéuticos basados en la evidencia científica. A través del establecimiento de medidas preventivas, una evaluación detallada de los factores de riesgo, la utilización de dispositivos de alivio de presión, y el cuidado adecuado de la piel, se buscará mejorar la calidad de la atención y disminuir la incidencia de estas complicaciones1,2.
Factores de Riesgo para el Desarrollo de Úlceras por Presión
El origen de las úlceras por presión se comprende mejor cuando se reconocen y se gestionan adecuadamente los factores de riesgo, los cuales se pueden clasificar en intrínsecos y extrínsecos.
1. Factores extrínsecos:
Los factores extrínsecos son aquellos que resultan del entorno en el que se encuentra el paciente y su interacción con él:
- Fricción y cizallamiento: son fuerzas mecánicas que aumentan el riesgo de daño en la piel, especialmente cuando el paciente es reposicionado o movido de forma inapropiada. El cizallamiento afecta los vasos sanguíneos y tejidos mientras que la fricción puede desgarrar las capas superficiales de la piel.
- Presión constante y sostenida: La presión mantenida en zonas concretas del cuerpo impide el flujo sanguíneo normal, lo que conlleva a la isquemia y la necrosis de los tejidos. Las zonas más vulnerables son los talones, el sacro, caderas y codos.
2. Factores intrínsecos.
Son aquellos factores que están relacionados con las características del propio paciente como son:
- Edad avanzada: A consecuencia de la edad, la piel tiende a volverse más delgada y menos elástica, lo que facilita la formación de úlceras.
- inmovilidad: La incapacidad de moverse o reposicionarse por sí mismo es el principal factor de riesgo en la aparición de UPP, ya que la presión se mantiene en la misma área del cuerpo durante largos períodos de tiempo.
- Desnutrición: La falta de nutrientes esenciales para la regeneración de tejidos, como vitaminas, proteínas, y minerales, reduce la capacidad del cuerpo para renovarla piel.
- Condiciones médicas subyacentes: Pacientes con enfermedades crónicas como insuficiencia renal, diabetes, o trastornos vasculares tienen una circulación comprometida, lo que incrementan la probabilidad de sufrir úlceras por presión1,2.
Evaluación del riesgo:
La evaluación del riesgo es un paso esencial para la prevención de las úlceras por presión (UPP). El proceso de identificación precoz de pacientes en riesgo puede salvar vidas y reducir la gravedad de las complicaciones. Existen diferentes herramientas utilizadas para evaluar los riesgos, y su aplicación varía según el entorno de atención. El uso de escalas de valoración ayuda a identificar a los pacientes más vulnerables y son fundamentales para establecer intervenciones preventivas de manera precoz1,2.
Escalas de Evaluación:
Estas herramientas de evaluación valoran una serie de factores y asignan una puntuación en función de ellos. Con esta puntuación se ayuda a categorizar a los pacientes según su nivel de riesgo. Las escalas de evaluación más comunes para pronosticar la probabilidad de que un paciente desarrolle una úlcera por presión incluyen la Escala de Waterlow, Escala de Braden, la Escala Norton:
- Escala de Waterlow: Esta escala incorpora no solo los factores fisiológicos, sino también otros aspectos como la medicación, las afecciones comórbidas y la historia clínica del paciente.
- Escala de Braden: Esta escala evalúa seis factores fundamentales: percepción sensorial, humedad, actividad, movilidad, nutrición y fricción/cizallamiento. La puntuación total puede variar entre 6 y 23 puntos. Una puntuación baja (generalmente 16 o menos) indica un alto riesgo de desarrollar úlceras por presión.
- Escala Norton: Similar a la Escala de Braden, pero evalúa menos factores. Se utiliza ampliamente en clínicas y hospitales. La puntuación total varía entre 5 y 20, y una puntuación baja indica de alto riesgo1,2,3.
Implementación de Estrategias Basadas en la Evaluación de Riesgo:
Una vez identificados a los pacientes con alto riesgo, es vital llevar a cabo un plan de cuidados que reduzca la probabilidad de aparición de las úlceras. Una intervención temprana incluye: valoración constante, cambios posturales y utilización de dispositivos para aliviar la presión. Este enfoque debe de ser integral y adaptativo a las necesidades específicas que requiera cada paciente1,2.
Estrategias de Prevención:
La prevención de las UPP implica una serie de intervenciones que deben ser adaptadas a cada paciente. Las estrategias de prevención incluyen la identificación y el manejo de factores de riesgo, el uso de dispositivos de alivio de presión, el cuidado de la piel y la nutrición adecuada. Cada una de estas intervenciones tiene un impacto significativo en la reducción de la incidencia de estas lesiones en pacientes inmovilizados1,2.
1. Cambio de posición frecuente:
El reposicionamiento de forma regular es la intervención más eficiente para la prevención de las úlceras por presión. Esto favorece a redistribuir la presión que actúa sobre la piel y los tejidos subyacentes. Para pacientes inmovilizados, se recomienda realizar cambios posturales cada 2 horas en pacientes que están en cama, y cada 1-2 horas en pacientes que permanecen sentados en sillas de ruedas. El uso de dispositivos de apoyo como almohadas, y otros elementos que disminuyen la presión en las zonas de riesgo es básico para reducir la presión en los puntos críticos.
Conforme el paciente se moviliza, el personal de enfermería debe asegurarse de que las zonas de contacto, como talones, el sacro, y caderas, están protegidas de la presión directa.
Es recomendable mantener al paciente en una posición de 30 grados de inclinación, para evitar la presión directa sobre los talones o el sacro. Esta posición minimiza el riesgo de que se produzca una presión mantenida en esas áreas vulnerables1,2.
2. Uso de dispositivos de alivio de presión:
Para hacer una distribución uniforme de la presión, es esencial la utilización de colchones especiales, cojines de aire, gel o espuma viscoelástica. Estos dispositivos son fundamentales en la prevención de UPP en pacientes de alto riesgo ya que están diseñados para disminuir la presión de los puntos más vulnerables.
Cojines viscoelásticos: Los cojines de espuma viscoelástica (como los utilizados en sillas de ruedas) también facilitan la distribución de la presión, produciendo un soporte adecuado y previniendo la aparición de úlceras.
Colchones de aire o agua: Estos colchones permiten una distribución más uniforme de la presión. Su tecnología permite alternar la presión en diferentes áreas del colchón, por lo que se ayuda a aliviar los puntos de contacto continuos2,5.
3. Cuidado de la piel:
Es fundamental mantener la piel limpia y seca para la prevención de las úlceras por presión. Existen productos específicos para la protección de la piel que pueden ayudar a mantener la piel íntegra como son las cremas o lociones. Además, es importante valorar periódicamente la piel de los pacientes para detectar signos tempranos de daño o irritación.
La limpieza, hidratación y protección contra la humedad son prácticas que deben formar parte de la rutina diaria de atención del paciente:
- Mantener la piel limpia y seca: La humedad excesiva a consecuencia de la incontinencia o la sudoración aumenta la susceptibilidad de la piel a las lesiones. El uso de productos de protección como cremas barrera ayuda a reducir el daño en la piel.
- Evaluación periódica de la piel: Se deben hacer exploraciones periódicas de la piel por parte del personal (al menos dos veces al día), para poder identificar signos tempranos de daño como son enrojecimiento o zonas frías en la piel. Al detectar estos cambios, se puede intervenir antes de que desarrolle una ulcera1,2.
4. Nutrición adecuada:
Los pacientes deben recibir una dieta equilibrada rica en vitaminas, proteínas, y minerales, favoreciendo de esta manera la reparación de tejidos y mantenimiento sano la piel. Por esta razón, una nutrición óptima, es crucial para la prevención de UPP.
El aporte nutricional adecuado puede favorecer la resistencia de la piel a las lesiones y facilitar la cicatrización en caso de que ya se haya desarrollado una úlcera.
Los pacientes malnutridos tienen una mayor probabilidad de desarrollar lesiones en la piel a consecuencia de la falta de nutrientes esenciales para la regeneración de tejidos.
Mantener al paciente bien hidratado es igualmente crucial para la salud de la piel y la cicatrización1,2,3.
Manejo y Tratamiento de las Úlceras por Presión:
Cuando las úlceras por presión ya se han desarrollado, su manejo requiere un enfoque integral para prevenir complicaciones y favorecer la cicatrización. Esto incluye:
1. Desbridamiento de tejidos:
El desbridamiento es necesario para retirar tejido no viable o necrótico, lo que facilita la cicatrización y la regeneración celular.
Dependiendo de la condición del paciente y el tipo de úlcera el desbridamiento puede realizarse de varias maneras: mecánica, quirúrgica, enzimática o autolítica1,2.
2. Uso de apósitos adecuados:
Existen apósitos avanzados, como son los alginatos, hidrocoloides, alginatos y espumas, que proporcionan un ambiente húmedo para favorecer la cicatrización de las úlceras por presión. Además, estos apósitos protegen a la herida de infecciones y facilitan la eliminación de exudados 2.
3. Terapia de presión negativa (TPN):
Se trata de una modalidad terapéutica avanzada que se utiliza en heridas crónicas o profundas y consiste en la aplicación de un vacío controlado sobre la herida, con el objetivo de mejorarla circulación sanguínea y acelerar el proceso de cicatrización 2.
Educación al paciente y familia:
Tanto el paciente como las familias deben recibir información sobre cómo evitar la presión constante en zonas específicas del cuerpo, cómo movilizar al paciente de forma segura y la importancia de la higiene y del cuidado de la piel.
La educación sobre la importancia de la prevención de las lesiones por presión debe ser un componente fundamental del cuidado1,2.
BIBLIOGRAFÍA
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