AUTORES
- Lucía Gálligo Andrea. Graduada en Enfermería. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Urgencias. Zaragoza, España.
- Elena Gay Fernández.Graduada en Enfermería. Hospital Miguel Servet. Cardiología. Zaragoza, España.
- Julia Aranda Pascual. Graduada en Enfermería. Centro de salud Delicias Sur, Zaragoza, España.
- María del Pilar Galochino Azores. Graduada en Enfermería. Hospital Miguel Servet. Consultas Externas de oftalmología. Zaragoza, España.
- Pablo Abad Marín. Graduado en Enfermería. Hospital Royo Villanova. Pool. Zaragoza, España.
- Julia Arranz Barrio. Graduada en Enfermería. Hospital Miguel Servet, Quirófano, Zaragoza, España.
RESUMEN
El triaje es un proceso clínico fundamental en los servicios de urgencias hospitalarias que permite clasificar a los pacientes según la gravedad de su condición clínica, priorizando la atención y optimizando los recursos disponibles, garantizando la seguridad de los pacientes. En España, los sistemas más implantados son el Sistema Español de Triaje (SET) y el de Triaje de Manchester (MTS), ambos basados en escalas estructuradas y validadas. El profesional de enfermería desempeña un papel central en este proceso, requiriendo formación especializada, habilidades clínicas, capacidad de decisión y competencias comunicativas. Además de clasificar, el personal de enfermería acoge, orienta y tranquiliza al paciente, siendo un pilar esencial en el funcionamiento continuo de los servicios de urgencias mejorando los tiempos de respuesta y la eficiencia del sistema. No obstante, enfrenta desafíos como la sobrecarga asistencial, la falta de reconocimiento institucional y limitaciones estructurales.
PALABRAS CLAVE
Enfermería, triaje, servicio de urgencia hospitalario, asistencia sanitaria.
ABSTRACT
Triage is a fundamental clinical process in hospital emergency departments that allows patients to be classified according to the severity of their clinical condition, prioritizing care and optimizing available resources, ensuring patient safety. In Spain, the most widely implemented systems are the Spanish Triage System (SET) and the Manchester Triage System (MTS), both based on structured and validated scales. Nursing professionals play a central role in this process, requiring specialized training, clinical skills, decision-making capacity, and communication skills. In addition to triaging, nursing staff welcome, guide, and reassure patients, playing an essential role in the continuous operation of emergency departments, improving response times and system efficiency. However, they face challenges such as care overload, lack of institutional recognition, and structural limitations.
KEY WORDS
Nursing, triage, hospital emergency service, healthcare.
INTRODUCCIÓN
El término triaje es un neologismo que proviene de la palabra francesa trier que significa clasificar. Se trata de un proceso clínico realizado por el personal sanitario en los servicios de urgencias hospitalarias (SUH) que permite una rápida clasificación de los pacientes según la gravedad de su condición clínica y determina el grado de prioridad en su asistencia con el fin de optimizar el uso de los recursos sanitarios y garantizar una atención óptima de quienes lo requieren. La demanda y las necesidades clínicas en los servicios de urgencias en España se han visto sobrecargados en los últimos años superando los recursos disponibles debido a la creciente demanda de pacientes que acuden a urgencias por problemas que no se consideran urgentes para el sistema de salud. Esta situación se produce porque las pacientes recurren a los SUH cuando no logran encontrar respuesta en otros niveles del sistema de salud, lo que contribuye a la saturación de los servicios de urgencias. Por este motivo el triaje se convierte en una herramienta esencial para asegurar un reparto equitativo de los recursos y mantener la seguridad clínica de los pacientes1,2.
EL TRIAJE COMO HERRAMIENTA DE GESTIÓN SANITARIA:
El triaje se realiza de forma continua, las 24 horas del día, todo el año por lo que es considerado un pilar fundamental del funcionamiento y organización de los servicios de urgencias. Actualmente, en los SUH españoles se utilizan dos sistemas de triaje estructurado con cinco niveles de prioridad. Los niveles se asignan a partir del concepto de que lo urgente no siempre es grave y lo grave no es siempre urgente, haciendo posible clasificar a los pacientes a partir del «grado de urgencia», de tal modo que los pacientes más urgentes serán asistidos primero y el resto serán reevaluados hasta ser atendidos. Por tanto, la finalidad principal del triaje no es reducir los tiempos de espera, sino optimizar la atención en los servicios de urgencias mediante el control del riesgo asociado a una eventual demora en la asistencia, contribuyendo así a mejorar la seguridad clínica del paciente2.
En el ámbito nacional, los sistemas de triaje con mayor grado de implantación y estandarización son el Sistema Español de Triaje (SET) y el Sistema de Triaje de Manchester (MTS). El triaje estructurado se lleva a cabo a partir de escalas válidas, reproducibles y relevantes. En el SET, la enfermera recibe al paciente al llegar a urgencias, le valora según las constantes, signos y síntomas vitales anormales y evaluación del dolor y le asigna un nivel de prioridad del 1 al 5, con la ayuda de un programa informático denominado PAT (programa de ayuda al triaje). Cuando se le asigna el nivel de urgencia se le informa al paciente del tiempo y ubicación de espera2,5. El MTS se organiza mediante diagramas de flujo clínico y discriminatorios. Los diagramas de flujo representan los motivos de consulta más frecuentes con los que los pacientes acuden al servicio de urgencias, y cada uno incluye una serie de signos y síntomas característicos asociados al cuadro clínico, denominados discriminadores. La correcta identificación del diagrama de flujo más adecuado, junto con la selección del discriminador pertinente, permite al profesional sanitario asignar un nivel de prioridad clínica. Cada uno de estos niveles se asocia a un grado de gravedad determinado, representado por un color, y establece un tiempo máximo recomendado para la atención del paciente3.
EL ROL DE ENFERMERÍA:
Considerando que el triaje no se basa en diagnósticos y que la concordancia interobservador evidenciada en diversas escalas ha resultado ampliamente satisfactoria, su ejecución ha sido defendida históricamente por el personal de enfermería, demostrando resultados destacados, incluso empleando sistemas de tan solo 4 niveles de prioridad. En la actualidad, el triaje es realizado en su mayoría por los profesionales de enfermería, ya sea de manera autónoma o en conjunto con un facultativo, desempeñando un papel esencial para el funcionamiento eficiente de las urgencias. Diversas investigaciones señalan que el triaje efectuado por enfermería con apoyo médico resulta más eficiente que el realizado de forma independiente, particularmente en escenarios de alta urgencia y complejidad clínica2.
El profesional de enfermería desempeña un papel esencial como puerta de entrada a los SUH siendo responsable de establecer la prioridad clínica del paciente, lo que influye directamente en la eficiencia del sistema y en los tiempos de atención. Esta función no solo implica clasificar por gravedad, sino también acoger, orientar e integrar al paciente dentro del circuito asistencial. Por ello dicha labor requiere una combinación de conocimientos, habilidades técnicas y actitudes profesionales.
Entre las habilidades necesarias se incluyen la valoración física, la reanimación básica y avanzada, y la gestión eficaz de los recursos. Por ello, se requiere una formación específica en urgencias, emergencias, fisiopatología y algoritmos de triaje. Asimismo, en la mayoría de los centros hospitalarios, se exige e imparte formación teórico-práctica en el modelo de triaje utilizado y una experiencia profesional mínima en el servicio de urgencias, según las recomendaciones de las principales sociedades científicas, ya que es imprescindible que el personal de enfermería conozca el funcionamiento del Servicio de Urgencias, los protocolos y las patologías más frecuentes, además de mantenerse actualizado mediante formación basada en la evidencia científica. El perfil idóneo del enfermero encargado del triaje debe incluir juicio clínico, capacidad organizativa, comunicación eficaz y autonomía en la toma de decisiones además de paciencia, tacto y empatía. También debe demostrar competencias interpersonales como la comunicación efectiva, la empatía y la capacidad para actuar bajo presión. Además de realizar el triaje, el profesional de enfermería debe colaborar con el equipo multidisciplinar, asesorar en temas urgentes, reevaluar a los pacientes que no presenten riesgo vital inmediato y proporcionar información clara y tranquilizadora a pacientes y familiares2-5.
DESAFÍOS DE ENFERMERÍA EN EL TRIAJE:
Algunos de los principales desafíos que enfrenta el personal de enfermería en el ámbito del triaje están relacionados con factores organizativos, estructurales y clínicos que pueden comprometer la calidad de la atención. En primer lugar, la sobrecarga asistencial, consecuencia del elevado volumen de pacientes, puede afectar negativamente el juicio clínico, incrementando el riesgo de errores en la priorización. A ello se suma la falta de reconocimiento institucional, ya que el rol estratégico de la enfermería en el triaje no siempre recibe la valoración ni el respaldo profesional e institucional que merece. Por otro lado, las condiciones físicas inadecuadas, como la escasez de espacio, la falta de privacidad para la evaluación inicial y la limitada disponibilidad de recursos materiales, constituyen obstáculos significativos para el adecuado desempeño de esta función. Finalmente, la creciente complejidad de los cuadros clínicos, muchas veces marcada por la polipatología y las presentaciones atípicas, demanda una capacidad diagnóstica avanzada por parte del profesional de enfermería, lo que incrementa la exigencia técnica y cognitiva del triaje2,5.
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