Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.81.51.002
AUTORES
- María Inés García Hernández. Licenciada en Enfermería. Estudiante de la Especialidad en Enfermería Pediátrica en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. México.
- Elizabeth Aguilar Aristigue. Profesor en la Especialidad en Enfermería Pediátrica, en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. México.
- Amelia Hernández de la Cruz. Profesor en la Especialidad en Enfermería Pediátrica, en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. México.
- Celia del Carmen Solís Gómez. Profesor en la Especialidad en Enfermería Pediátrica, en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. México.
- Verónica Guadalupe Carrera Paz. Profesor en la Especialidad en Enfermería Pediátrica, en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. México.
RESUMEN
El presente estudio describe el Proceso de Atención de Enfermería aplicado a un recién nacido pretérmino extremo de 28 semanas de gestación con síndrome de dificultad respiratoria, sepsis neonatal temprana y antecedente de asfixia perinatal. Se desarrolló un estudio de caso clínico descriptivo basado en la valoración integral mediante los Patrones Funcionales de Salud de Marjory Gordon, complementada con monitorización continua, exploración física dirigida y análisis de laboratorio. Esta integración permitió identificar alteraciones severas en los patrones respiratorio, metabólico, hemodinámico y neurológico, que justificaron la priorización de diagnósticos de enfermería críticos.
Los diagnósticos NANDA seleccionados —deterioro del intercambio de gases, riesgo de choque y deterioro de la ventilación espontánea— orientaron la planificación de resultados NOC y la ejecución de intervenciones NIC dirigidas a la estabilización respiratoria, la prevención del deterioro hemodinámico y el control de complicaciones metabólicas. La comparación de los indicadores NOC antes y después de las intervenciones evidenció una mejoría progresiva en parámetros como: saturación de oxígeno, equilibrio ventilación–perfusión, frecuencia cardíaca y perfusión periférica, demostrando la eficacia del cuidado de enfermería en la evolución clínica del paciente.
Los hallazgos confirman que la aplicación sistemática del Proceso de Atención de Enfermería favorece la toma de decisiones oportunas, la vigilancia especializada y la prevención de complicaciones graves en neonatos de alto riesgo. Asimismo, destaca el papel fundamental de enfermería en la monitorización continua, el manejo seguro de la ventilación mecánica y la detección temprana de signos de deterioro, contribuyendo a la estabilidad del recién nacido y a la reducción del riesgo de secuelas a corto y largo plazo.
PALABRAS CLAVE
Prematurez, sepsis neonatal, intercambio gaseoso.
ABSTRACT
This study describes the Nursing Care Process applied to an extremely preterm newborn of 28 weeks gestation with respiratory distress syndrome, early-onset neonatal sepsis, and a history of perinatal asphyxia. A descriptive clinical case study was developed based on a comprehensive assessment using Marjory Gordon’s Functional Health Patterns, complemented by continuous monitoring, targeted physical examination, and laboratory analysis. This integration allowed for the identification of severe alterations in respiratory, metabolic, hemodynamic, and neurological patterns, which justified the prioritization of critical nursing diagnoses.
The selected NANDA diagnoses—impaired gas exchange, risk of shock, and impaired spontaneous ventilation—guided the planning of NOC outcomes and the implementation of NIC interventions aimed at respiratory stabilization, prevention of hemodynamic deterioration, and management of metabolic complications. The comparison of NOC indicators before and after the interventions showed a progressive improvement in parameters such as oxygen saturation, ventilation-perfusion balance, heart rate, and peripheral perfusion, demonstrating the effectiveness of nursing care in the patient’s clinical evolution.
The findings confirm that the systematic application of the Nursing Care Process promotes timely decision-making, specialized monitoring, and the prevention of serious complications in high-risk newborns. Furthermore, they highlight the fundamental role of nursing in continuous monitoring, the safe management of mechanical ventilation, and the early detection of signs of deterioration, contributing to the newborn’s stability and reducing the risk of short- and long-term sequelae.
KEY WORDS
Prematurity, neonatal sepsis, gas exchange.
INTRODUCCIÓN
La atención del recién nacido constituye uno de los pilares fundamentales de la salud pública, debido a que el periodo neonatal es la etapa de mayor vulnerabilidad biológica y el momento en el que se concentran las principales causas de morbimortalidad infantil. A nivel global, las enfermedades respiratorias, las infecciones tempranas y las complicaciones perinatales continúan representando un desafío para los sistemas de salud, especialmente en contextos donde el acceso oportuno a servicios especializados es limitado (salud neonatal). En este sentido, el cuidado profesional de enfermería adquiere un papel determinante para garantizar intervenciones oportunas, seguras y basadas en evidencia.
El síndrome de dificultad respiratoria neonatal (SDR) constituye una de las principales causas de ingreso a las unidades de cuidados intensivos, dado que se manifiesta por aumento del esfuerzo respiratorio, taquipnea, retracciones y cianosis. Cuando no se identifica y atiende de manera inmediata, su progresión puede desencadenar un colapso cardiorrespiratorio. La literatura reciente señala que alrededor del 10% de los recién nacidos requiere apoyo respiratorio en los primeros minutos de vida, lo que subraya la importancia de una vigilancia clínica especializada desde el nacimiento¹. En el documento clínico analizado se reporta que el neonato presentó “Silverman 4, dificultad respiratoria moderada” y que fue “intubado en sala de partos y recibió surfactante”, datos que evidencian la severidad del cuadro.
Por otra parte, la sepsis neonatal temprana, infección sistémica que aparece dentro de los primeros tres días de vida, continúa siendo una urgencia médica que incrementa de manera significativa la morbimortalidad neonatal. Las guías vigentes destacan que la estandarización del abordaje mediante herramientas como el Early-Onset Sepsis Calculator optimiza la toma de decisiones y disminuye el uso innecesario de antibióticos, reforzando la responsabilidad del personal de enfermería en la monitorización continua y en la identificación precoz de signos de deterioro².
Asimismo, la asfixia perinatal demanda intervenciones inmediatas durante la transición neonatal, que abarcan desde la ventilación inicial hasta el soporte avanzado. Las guías europeas de reanimación 2026 enfatizan la necesidad de una evaluación rápida en el primer minuto de vida y la ejecución precisa de maniobras de ventilación, oxigenoterapia y manejo de la vía aérea. En este proceso, la pericia técnica del personal de enfermería resulta esencial para disminuir el riesgo de secuelas neurológicas³.
El periodo neonatal es reconocido como la etapa de mayor vulnerabilidad biológica y concentra una proporción considerable de la mortalidad infantil global. Organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF estiman que cerca del 46% de las muertes en menores de cinco años ocurren durante los primeros 28 días de vida. En este intervalo, las complicaciones asociadas a la prematurez (18%), las infecciones respiratorias y neumonías (13%), así como la asfixia perinatal (10%), representan los principales desafíos y causas directas de mortalidad. Estos indicadores evidencian la urgencia de fortalecer el acceso oportuno a servicios especializados durante la primera semana de vida, periodo en el que se concentra aproximadamente el 75% de los fallecimientos neonatales a nivel mundial⁴.
En México, el análisis de la situación de la niñez realizado por UNICEF reporta una tasa de mortalidad neonatal de 8.4 por cada 1,000 nacidos vivos⁵. De acuerdo con el Boletín Epidemiológico de la Secretaría de Salud, las afecciones respiratorias, la sepsis neonatal y la prematurez continúan siendo las principales causas de muerte en menores de un mes dentro del país⁶.
En el contexto del sureste mexicano, las alteraciones relacionadas con la madurez biológica se mantienen como los principales determinantes de la supervivencia durante los primeros 28 días de vida. Los servicios de salud del estado de Tabasco documentaron que entre 2024 y 2025 se atendieron 2,790 nacimientos prematuros en la red hospitalaria pública, concentrándose la mayor incidencia en hospitales de referencia regional como el Hospital Regional de Alta Especialidad de la Mujer y el Hospital General Dr. Gustavo A. Rovirosa Pérez⁷. Esta tendencia coincide con los reportes nacionales del mismo periodo, donde se señala que el 7.9% de los recién nacidos presenta bajo peso al nacer y el 8.3% cursa con prematurez, ambos factores estrechamente vinculados con condiciones socioeconómicas desfavorables y deficiencias en el control prenatal⁸.
Además, el análisis multivariable de los casos en la región confirma que la letalidad aumenta de manera crítica cuando la inmadurez pulmonar obliga al uso de ventilación asistida u oxigenoterapia, consolidándose el SDR y las bajas puntuaciones de Apgar como los predictores independientes más relevantes de mortalidad neonatal en hospitales de segundo nivel⁹.
La mejora en la supervivencia de recién nacidos críticamente enfermos con SDR, sepsis temprana o asfixia perinatal depende del rigor metodológico que proporciona el Proceso de Atención de Enfermería (PAE). Este enfoque sistemático no solo organiza el cuidado en escenarios de alta complejidad como las Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN), sino que garantiza valoraciones estandarizadas y diagnósticos precisos sustentados en evidencia clínica¹⁰. La elaboración de planes de cuidado mediante el PAE reduce de manera significativa los riesgos asociados a la discontinuidad asistencial, permitiendo que la enfermera actúe con base en un marco científico que respalda cada decisión terapéutica y mejora directamente los resultados clínicos del neonato¹¹.
En el ámbito hospitalario, la oportunidad y el impacto de las intervenciones de enfermería son decisivos para evitar la progresión hacia el colapso cardiopulmonar. Las guías internacionales de reanimación neonatal actualizadas entre 2023 y 2026 destacan que la aplicación inmediata de ventilación con presión positiva efectiva, el control estricto de la temperatura y la monitorización hemodinámica continua conforman una ventana terapéutica crítica¹. Cuando estas acciones se ejecutan de manera temprana y protocolizada, disminuye de forma considerable la incidencia de daño neurológico secundario y la necesidad de soporte ventilatorio prolongado, favoreciendo la estabilización fisiológica y la recuperación del paciente¹¹.
En consecuencia, la atención neonatal requiere competencias avanzadas por parte de la enfermera especialista en pediatría y neonatología. El manejo seguro de tecnologías de soporte vital, la interpretación oportuna de parámetros bioquímicos, el ajuste preciso de la ventilación mecánica y la toma rápida de decisiones ante emergencias superan las capacidades de la enfermería general¹². Las directrices de las sociedades científicas de pediatría subrayan que la destreza técnica, el juicio clínico y el liderazgo de enfermería en las salas de parto influyen directamente en los índices de supervivencia, consolidando esta especialidad como un recurso humano indispensable para reducir la morbimortalidad neonatal¹³.
Finalmente, la fase de valoración inicial del PAE encuentra su mayor utilidad en los patrones funcionales de Marjory Gordon. En neonatos con compromiso respiratorio o infeccioso, la evaluación sistemática de los patrones respiratorio, nutricional-metabólico y de eliminación permite identificar alteraciones sutiles antes de que se manifiesten signos clínicos evidentes¹⁴. La traducción de estos hallazgos en diagnósticos NANDA posibilita la planificación de intervenciones individualizadas y preventivas, fortaleciendo un modelo de práctica profesional centrado en la seguridad del paciente crítico y en la excelencia del cuidado clínico¹⁵.
En el caso particular del recién nacido atendido, la coexistencia de SDR, sepsis neonatal temprana y antecedente de asfixia perinatal configura un escenario clínico altamente complejo que exige un PAE estructurado, sistemático y sustentado en evidencia reciente. Este proceso permite organizar el cuidado, priorizar diagnósticos, definir intervenciones específicas y evaluar resultados, garantizando una atención integral, segura y centrada en las necesidades del neonato.
Los documentos revisados también destacan que el cuidado neonatal debe integrar vigilancia respiratoria continua, manejo adecuado de la ventilación mecánica, prevención de infecciones, monitorización hemodinámica y acompañamiento familiar, todo ello dentro de un enfoque ético y humanizado¹⁶,¹⁷. Por ello, la elaboración de un PAE para este paciente no solo es pertinente, sino esencial para favorecer su estabilidad clínica y disminuir el riesgo de secuelas a corto y largo plazo.
En síntesis, la justificación del presente PAE se fundamenta en la necesidad de proporcionar un cuidado especializado, basado en evidencia actual y orientado a la detección temprana de complicaciones, la intervención oportuna y la protección del neurodesarrollo del recién nacido. La integración de los conocimientos derivados de los documentos analizados permite sustentar un PAE sólido, coherente y clínicamente relevante para un neonato con SDR, sepsis neonatal temprana y antecedente de asfixia perinatal.
MATERIAL Y MÉTODO
El presente trabajo corresponde a un estudio de caso clínico descriptivo, de carácter observacional, realizado en un recién nacido pretérmino extremo de 28 semanas de edad gestacional, ingresado a la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) el 23/07/2026. Se empleó un enfoque clínico–asistencial, con integración cualitativa y cuantitativa de los datos, orientado por el modelo de Patrones Funcionales de Salud de Marjory Gordon aplicado a enfermería pediátrica/neonatal. El sujeto de estudio fue un recién nacido masculino, con peso al nacer de 1015 g, diagnosticado con síndrome de dificultad respiratoria, sepsis neonatal temprana, asfixia perinatal, acidosis metabólica y dependencia ventilatoria, lo que justificó la selección intencional del caso por su complejidad clínica.
Las fuentes primarias de información estuvieron constituidas por la historia clínica completa del paciente, las notas de ingreso y evolución en UCIN, los registros clínicos de enfermería, así como los resultados de laboratorio (biometría hemática, gasometrías arteriales, electrolitos séricos, glucemias, CK/CK‑MB, reactantes de fase aguda) y reportes de imagen cuando estuvieron disponibles. Tomando el expediente clínico como documento base para l valoración, se observa que “el RN presenta alteraciones severas en todos los patrones fisiológicos, coherentes con: Prematurez extrema (28 SDG), inmadurez pulmonar, neurológica, renal y hepática, sepsis neonatal temprana, asfixia perinatal, dependencia ventilatoria, acidosis metabólica persistente, riesgo alto de hemorragia intraventricular, ictericia multifactorial, intolerancia enteral y riesgo de ECN”, lo que orientó la estructuración de la valoración clínica y la selección de los factores de riesgos.
Las fuentes secundarias incluyeron literatura científica y documentos de referencia en neonatología y enfermería: guías de práctica clínica nacionales e internacionales sobre manejo del recién nacido pretérmino extremo, sepsis neonatal y síndrome de dificultad respiratoria; manuales de UCIN; textos de enfermería pediátrica/neonatal; y marcos teóricos de valoración enfermera (Patrones Funcionales de Salud de Marjory Gordon, taxonomía NANDA‑I, clasificaciones NIC y NOC). La búsqueda bibliográfica se realizó en bases de datos como PubMed, SciELO y CINAHL, utilizando descriptores relacionados con “prematurez extrema”, “sepsis neonatal temprana”, “dificultad respiratoria del recién nacido”, “valoración por patrones funcionales” y “cuidados de enfermería en UCIN”. Esta información secundaria se empleó para sustentar la interpretación fisiopatológica de los hallazgos, contextualizar los resultados y respaldar la discusión desde la perspectiva de enfermería basada en evidencia.
Se utilizó la valoración por Patrones Funcionales de Salud de Marjory Gordon, adaptada al contexto neonatal. Cada patrón (percepción–manejo de la salud, nutricional–metabólico, eliminación, actividad–ejercicio, sueño–descanso, cognitivo–perceptual, autopercepción–autoconcepto, rol–relaciones, sexualidad–reproducción, adaptación–tolerancia al estrés y valores–creencias) se analizó a partir de: observación clínica sistemática, exploración física dirigida, monitorización continua (ventilación mecánica, parámetros hemodinámicos, balance hídrico), y análisis seriado de laboratorios (gasometrías, glucemias, electrolitos, biometría hemática, reactantes de fase aguda). Se integraron además técnicas de entrevista clínica con los padres para documentar el contexto familiar, las creencias y la toma de decisiones terapéuticas, particularmente relevantes en el patrón valores–creencias y rol–relaciones.
El procedimiento de recolección de datos consistió en la revisión exhaustiva y sistemática del expediente clínico y de los registros de enfermería correspondientes al periodo inicial de hospitalización (día de nacimiento y primeras 24 horas de evolución), identificando fechas, procedimientos, signos y síntomas, así como los valores de laboratorio asociados. Posteriormente, la información se organizó cronológicamente y se clasificó según cada patrón funcional, respetando la secuencia de eventos clínicos descrita en el documento base: “El análisis está redactado con lenguaje técnico profesional, enfermería pediátrica/neonatal, y apegado estrictamente a los signos y síntomas documentados”. Esta organización permitió reconocer tendencias (por ejemplo, fluctuación de glucemias, evolución de la acidosis metabólica, cambios en la diuresis) y relacionarlas con las intervenciones realizadas (ventilación mecánica, nutrición parenteral total, antibióticos, sedoanalgesia).
Para el tratamiento de los datos, dado que se trata de un único caso clínico, los valores de laboratorio se analizaron en función de rangos de referencia para recién nacido pretérmino extremo, identificando desviaciones significativas (hipoglucemia severa, acidosis metabólica, trombocitopenia leve, elevación de CK‑MB) y su correlación con la situación clínica del paciente. La información cualitativa (signos clínicos, respuestas al tratamiento, percepción familiar) se analizaron mediante categorización temática dentro de cada patrón funcional, lo que permitió construir una síntesis integrada del estado clínico y determinar diagnósticos de enfermería NANDA, resultados esperados NOC e intervenciones NIC, coherentes con la situación del recién nacido.
Finalmente, la información utilizada en la introducción y en la presentación de resultados se realizó mediante la combinación de las fuentes primarias (expediente clínico y registros de UCIN) y las fuentes secundarias (literatura científica y guías de práctica clínica), garantizando la trazabilidad de los datos y la coherencia entre la descripción del caso, la interpretación fisiopatológica y la propuesta de cuidados de enfermería.
PRESENTACIÓN DE CASO CLÍNICO
DATOS DE IDENTIFICACIÓN DEL PACIENTE:
SEXO: Hombre.
EDAD: Recién Nacido Pretérmino Extremo de 28 SDG.
ALERGIAS: Negadas.
Fecha de nacimiento: XX/07/2026
Fecha de ingreso a la UCIN: XX/07/2026
Somatometría: peso 1,050 gr, tal 32 cm, perímetro cefálico 26 cm, perímetro torácico 23 cm, perímetro abdominal 21 cm, segmento inferior 16 cm, longitud de pie 6 cm, Silverman 4, Apgar 4/6, Ballard 28 SDG.
VALORACIÓN POR PATRONES FUNCIONALES DE SALUD DEL CASO CLÍNICO
Valoración por Patrones Funcionales de Salud:
Patrón 1. Percepción–Manejo de la Salud.
Desde su nacimiento el 23/07/2026 a las 15:52 h, el recién nacido masculino de 28 SDG se encuentra en dependencia absoluta del equipo de salud, sin capacidad para mantener funciones vitales por sí mismo. La evaluación inicial mostró cianosis generalizada, respiración irregular, bradicardia (FC 80 lpm) y necesidad inmediata de ventilación con presión positiva, seguida de intubación orotraqueal y administración de surfactante 200 mg/kg. A las 19:15 h, ya en UCIN, se documenta síndrome de dificultad respiratoria, sepsis neonatal temprana (12 h de evolución) y antecedente de asfixia perinatal, lo que incrementa el riesgo de deterioro sistémico. La madre presenta antecedentes obstétricos de cervicovaginitis recurrente, cerclaje cervical y ruptura prematura de membranas, factores que aumentan el riesgo de infección neonatal. El RN permanece bajo vigilancia continua, monitorización cardiorrespiratoria y cuidados críticos, evidenciando un patrón de salud totalmente dependiente del personal especializado.
Patrón 2. Nutricional–Metabólico.
Al ingreso, el RN presenta peso adecuado para la edad gestacional (percentil 50) pero talla muy baja (percentil 3), acorde con prematurez extrema. Se mantiene en ayuno, con sonda orogástrica #5 Fr a derivación, debido al riesgo de intolerancia digestiva y enterocolitis. Desde las primeras horas se administran líquidos IV a 80 ml/kg/día con calcio y magnesio. Los laboratorios del 23/07/2026 muestran glucosa central de 32 mg/dl, indicando hipoglucemia severa, además de CK 434 U/L y CK-MB 532 U/L, compatibles con daño hipóxico perinatal. La gasometría reporta pH 7.26, HCO₃ 17.5 mmol/L y BE −9, evidenciando acidosis metabólica moderada. A las 22:12 h, continúa con aporte de GKM 6 y glucosa capilar dentro de rangos aceptables, aunque persiste el riesgo metabólico. La somatometría abdominal (21 cm) y la presencia de ictericia (piel y escleróticas) clínica sugieren inmadurez hepática y riesgo de colestasis. Desde el ingreso se observa piel lisa, palidez y equimosis leves en brazos por manipulación para extracción de muestras. La ictericia clínica (Kramer III–IV) aparece desde las primeras horas. La prematurez extrema y el peso de 1015 g aumentan la vulnerabilidad cutánea. Este patrón refleja integridad física comprometida por la gravedad del estado clínico, así como alteración metabólica significativa, dependiente de soporte parenteral y vigilancia estrecha.
Patrón 3. Eliminación.
Durante el nacimiento se reporta micción inicial, y en UCIN, a las 19:15 h, se documenta diuresis presente, aunque sin cuantificar. A las 22:12 h, la diuresis es de 2 ml, lo que indica un gasto urinario mínimo, asociado a la inestabilidad hemodinámica y acidosis metabólica. No se registran evacuaciones en las primeras horas de vida, y la exploración abdominal muestra peristalsis disminuida, abdomen depresible y sin distensión, sin descartar el riesgo de enterocolitis necrosante. La densidad urinaria y electrolitos no se reportan en esta fase, pero los antecedentes clínicos sugieren riesgo de hiponatremia e hiperkalemia. Este patrón evidencia una eliminación inmadura, con riesgo renal y gastrointestinal elevado.
Patrón 4. Actividad–Ejercicio.
El RN presenta actividad motora mínima, hipoactividad y respuesta limitada a estímulos desde el nacimiento. A las 19:15 h, se encuentra bajo ventilación mecánica PC-AC, con PIP 15, PEEP 6, FiO₂ 50 %, FR 50–60, y leve tiraje intercostal. La gasometría del mismo día confirma compromiso ventilatorio con PO₂ 66 mmHg. A las 22:12 h, continúa con ventilación mecánica y parámetros moderados, manteniendo saturaciones entre 97–100 %. La somatometría torácica (23 cm) y la disociación toracoabdominal reflejan inmadurez pulmonar severa. Este patrón muestra una alteración marcada en la capacidad de oxigenación y dependencia total del soporte ventilatorio.
Patrón 5. Reposo–Sueño.
Desde el nacimiento, el RN permanece en cuna térmica, bajo múltiples intervenciones y estímulos derivados de la reanimación y soporte vital. A las 19:15 h, se administra nalbufina, y a las 22:12 h, se añade paracetamol, lo que condiciona un estado de sedo analgesia que altera los ciclos fisiológicos de sueño. La prematurez extrema y la ventilación mecánica impiden la organización del sueño, generando un descanso fragmentado y no fisiológico. Este patrón se encuentra alterado por la gravedad del estado clínico y la necesidad de intervenciones continuas.
Patrón 6. Cognitivo–Perceptual.
El RN presenta hipoactividad, reflejo de Moro presente, respuesta limitada a estímulos desde el nacimiento, Perímetro cefálico (26 cm) corresponde a su edad gestacional, la prematurez extrema y la asfixia perinatal incrementan el riesgo de hemorragia intraventricular. Los laboratorios del 23/07/2026 muestran CK-MB 532 U/L, indicador indirecto de daño hipóxico, y acidosis metabólica que agrava el riesgo neurológico. A las 22:12 h, se reportan movimientos a estímulos, aunque persiste la necesidad de analgesia. Este patrón evidencia una alteración neurológica potencial, con riesgo elevado de encefalopatía hipóxico-isquémica.
Patrón 7. Autopercepción–Auto concepto.
No valorable.
Patrón 8. Rol–Relaciones.
El RN es totalmente dependiente del equipo de salud. La madre, de religión Testigo de Jehová, y el padre, enfermero, participan en la toma de decisiones, destacando que el padre acepta transfusión si es necesaria. La familia se enfrenta a un proceso crítico, con riesgo de estrés emocional significativo. Este patrón muestra una dinámica familiar activa en la toma de decisiones, pero marcada por la gravedad del estado neonatal.
Patrón 9. Sexualidad–Reproducción.
El RN presenta genitales masculinos fenotípicos, con testículos no descendidos, hallazgo esperado en prematurez extrema. El ano es permeable y no se observan malformaciones. Este patrón se encuentra dentro de los parámetros esperados para su edad gestacional.
Patrón 10. Adaptación–Tolerancia al Estrés.
El RN enfrenta estrés severo desde el nacimiento, con antecedentes de asfixia perinatal, sepsis neonatal temprana, acidosis metabólica y dependencia ventilatoria. A las 19:15 h y 22:12 h, se mantiene bajo sedoanalgesia y soporte vital, con riesgo de choque séptico y falla orgánica múltiple. Este patrón evidencia una tolerancia al estrés extremadamente limitada.
Patrón 11. Valores–Creencias.
El RN no posee valores propios; sin embargo, el contexto familiar influye en las decisiones terapéuticas. La madre profesa la religión Testigo de Jehová, pero el padre autoriza transfusiones si son necesarias. Este patrón refleja la importancia del acompañamiento y comunicación con la familia en el proceso de atención.
DIAGNÓSTICO DE ENFERMERÍA
Deterioro del intercambio de gases (00030) *condición asociada: desequilibrio en la ventilación-perfusión e/p pH (7.26) arterial anormal, alteración de la profundidad respiratoria14.
Resultados sensibles a la práctica de enfermería NOC:
Función respiratoria: Intercambio gaseoso (0402)18:
Indicadores:
- pH arterial.
- Saturación de O2.
- Equilibrio entre perfusión y ventilación.
Intervenciones de Enfermería NIC:
Monitorización respiratoria (3350)19
Actividades:
- Monitorizar los parámetros de los valores de gases arteriales.
- Mantener las vías aéreas permeables mediante posición y aspiración de secreciones.
- Monitorizar frecuencia, ritmo, profundidad y esfuerzo respiratorio.
- Auscultar campos pulmonares para detectar presencia o ausencia de ventilación o sonidos anormales.
- Vigilar aumento y disminución de presión y parámetros ventilatorios.
- Monitorización de la capnografía.
- Calcular el índice de oxogenación.
Manejo de la ventilación mecánica: invasiva (3300)19
Actividades:
- Controlar los síntomas que indican un aumento del trabajo espiratorio (eje; aumento de la frecuencia cardiaca, o respiratoria, hipertensión, diaforesis).
- Controlar las condiciones que indican la necesidad de soporte vital respiratorio (eje; fatiga de los músculos respiratorios).
- Comprobar de forma rutinaria los ajustes del ventilador, incluida la temperatura y la humidificación del aire inspirado.
- Observar si se producen un descenso del volumen espirado y un aumento de la presión inspiratoria.
- Controlar las actividades que aumenta el consumo de O2 (fiebre, escalofríos, dolor o actividades básicas de enfermería) que puedan desbordar los ajustes de soporte ventilatorio y causar una desaturación de O2.
Riesgo de shock (00205) r/c infección (la sepsis neonatal temprana)14.
Resultados sensibles a la práctica de enfermería NOC:
Severidad de la infección: recién nacido (0708)18:
Indicadores:
- Bradicardia.
- Cianosis.
- Letargia.
- Elevación del recuento leucocitario.
- Elevación del recuento de neutrófilos.
Intervenciones de Enfermería NIC:
Monitorización hemodinámica invasiva (4210)19.
Actividades:
- Monitorizar la perfusión periférica distal al sitio de inserción del catéter cada 4horas o según el protocolo de la institución.
- Monitorizar los resultados de laboratorio.
- Administrar líquidos o agentes farmacológicos para mantener los parámetros hemodinámicos dentro del rango especificado, según la prescripción.
Manejo del shock (4250)19.
Actividades:
- Monitorizar los signos vitales.
- Monitorizar la pulsioximetría.
- Monitorizar los determinantes de aporte de oxígeno.
- Vigilar los resultados de los cultivos.
Deterioro de la ventilación espontánea (00033) r/c fatiga de los músculos de la respiración e/p incremento en el uso de los músculos accesorios, hipoxia, deterioro de la gasometría arterial (acidosis metabólica)14.
Resultados sensibles a la práctica de enfermería NOC:
Función respiratoria: ventilación (0403)18:
Indicadores:
- Profundidad de la respiración.
- Ruidos respiratorios patológicos.
- Retracción torácica.
- Disnea de esfuerzo.
Intervenciones de Enfermería NIC:
Oxigenoterapia (3320)19.
Actividades:
- Eliminar las secreciones bucales, nasales y traqueales.
- Mantener la permeabilidad de las vías aéreas.
- Preparar el equipo de oxígeno y administrar a través de un sistema calefactado y humidificado.
- Controlar la eficacia de la oxigenoterapia (pulsioxímetro, gasometría arterial), según corresponda.
- Asegurar la recolocación de la cánula de oxígeno cada vez que se retire el dispositivo.
- Observar si hay signos de toxicidad por el oxígeno y atelectasia por absorción.
- Observar si se producen lesiones de la piel por la fricción del dispositivo de oxígeno.
DISCUSIÓN
El presente caso clínico evidencia la complejidad del cuidado de un recién nacido pretérmino extremo con síndrome de dificultad respiratoria, sepsis neonatal temprana y antecedente de asfixia perinatal, condiciones que representan un riesgo elevado de deterioro multisistémico durante las primeras horas de vida. La valoración por Patrones Funcionales de Salud permitió identificar alteraciones severas en los patrones respiratorio, metabólico, hemodinámico y neurológico, lo que justificó la priorización de diagnósticos de enfermería centrados en la función respiratoria y la estabilidad cardiovascular
(ver tabla 1).
La evolución de los indicadores NOC demuestra que las intervenciones de enfermería tuvieron un impacto directo en la mejoría clínica del paciente. En el diagnóstico Deterioro del intercambio de gases (00030), los valores iniciales reflejaban una alteración grave del equilibrio ácido–base y de la ventilación–perfusión, coherente con la inmadurez pulmonar y la acidosis metabólica documentada. La implementación de intervenciones NIC como la monitorización respiratoria continua, el manejo de la ventilación mecánica invasiva y la aspiración de secreciones permitió mejorar la saturación de oxígeno, disminuir el trabajo respiratorio y estabilizar los parámetros ventilatorios. Estos cambios se reflejaron en el avance de los indicadores NOC desde desviaciones graves hacia desviaciones moderadas y leves (ver tabla 2), evidenciando la eficacia del soporte ventilatorio y la vigilancia especializada de enfermería.
En relación con el diagnóstico Riesgo de shock (00205), la presencia de sepsis neonatal temprana, hipoglucemia severa y acidosis metabólica situaba al paciente en un estado de vulnerabilidad hemodinámica. Las intervenciones dirigidas a la monitorización cardiorrespiratoria, el control estricto de líquidos y electrolitos, la vigilancia de signos de infección y la administración segura de terapias contribuyeron a prevenir la progresión hacia choque séptico. La evolución clínica mostró mejoría en la perfusión periférica, estabilidad de la frecuencia cardiaca y control de parámetros metabólicos, lo que permitió avanzar los indicadores NOC hacia niveles de menor severidad, como se puede ver en la tabla 3. Este resultado confirma el papel crítico de enfermería en la detección temprana de deterioro y en la prevención de complicaciones potencialmente letales.
Por otra parte, el diagnóstico Deterioro de la ventilación espontánea (00033) reflejó la incapacidad del recién nacido para mantener respiración eficaz sin soporte. La ventilación mecánica, combinada con intervenciones NIC orientadas al mantenimiento de vías aéreas permeables, la vigilancia de parámetros ventilatorios y la reducción de estímulos que incrementan el consumo de oxígeno, permitió mejorar la profundidad respiratoria y disminuir la fatiga muscular. La progresión de los indicadores NOC hacia niveles de desviación leve, como se observa en la tabla 4, demuestra que el manejo ventilatorio fue adecuado y oportuno, favoreciendo la estabilidad respiratoria del paciente.
En conjunto, los resultados evidencian que el Proceso de Atención de Enfermería permitió organizar el cuidado de manera sistemática, priorizar diagnósticos críticos y ejecutar intervenciones basadas en evidencia que contribuyeron a la mejoría del estado clínico del recién nacido. La comparación pre–post intervención confirma que la vigilancia continua, ante la presencia de signos y síntomas de alarma en el manejo ventilatorio, la monitorización hemodinámica y el control metabólico fueron determinantes para prevenir complicaciones como choque séptico, falla respiratoria y daño neurológico. Este caso reafirma la importancia del rol de enfermería en UCIN como elemento esencial para la seguridad del paciente, la detección temprana de deterioro y la protección del neurodesarrollo en neonatos de alto riesgo.
CONCLUSIÓN
La aplicación estructurada del Proceso de Atención de Enfermería permitió evaluar de manera objetiva la evolución clínica del recién nacido pretérmino extremo mediante la comparación de los indicadores NOC antes y después de las intervenciones. Los diagnósticos prioritarios: Deterioro del intercambio de gases (00030), Riesgo de choque (00205) y Deterioro de la ventilación espontánea (00033), guiaron la selección de intervenciones NIC específicas que demostraron impacto directo en la estabilidad respiratoria, hemodinámica y metabólica del paciente.
En el diagnóstico Deterioro del intercambio de gases (NOC 0402), los indicadores iniciales mostraban desviaciones graves del rango normal, evidenciadas por un pH arterial de 7.26, PO₂ de 66 mmHg y signos de fatiga respiratoria. Tras la ejecución de intervenciones como la monitorización respiratoria continua, el manejo de la ventilación mecánica invasiva y la aspiración de secreciones, se observó una mejoría progresiva en la saturación de oxígeno (97–100 %), una reducción del trabajo respiratorio y una tendencia hacia la normalización del equilibrio ventilación–perfusión. Estos cambios permitieron avanzar los indicadores NOC desde niveles de desviación grave hacia desviación moderada o leve, cumpliendo la meta de mantener al paciente en nivel 4 y progresar hacia nivel 5.
Respecto al diagnóstico Riesgo de choque (00205), los indicadores pre intervención reflejaban un estado de vulnerabilidad hemodinámica caracterizado por bradicardia inicial, cianosis generalizada, hipoglucemia severa (32 mg/dl) y acidosis metabólica. Las intervenciones NIC: monitorización hemodinámica invasiva, vigilancia de cultivos, administración de líquidos y control de determinantes del aporte de oxígeno, contribuyeron a estabilizar la frecuencia cardiaca, mejorar la perfusión periférica y mantener parámetros vitales dentro de rangos aceptables. La evolución clínica mostró disminución de signos de deterioro, lo que permitió avanzar los indicadores NOC desde niveles graves hacia niveles moderados y leves, reduciendo significativamente el riesgo de progresión a choque séptico.
En el diagnóstico Deterioro de la ventilación espontánea (00033), los indicadores pre intervención evidenciaban respiración superficial, tiraje intercostal y dependencia total del ventilador. La implementación de intervenciones como oxigenoterapia, mantenimiento de la permeabilidad de vías aéreas y vigilancia de la eficacia del soporte ventilatorio permitió mejorar la profundidad respiratoria, disminuir la retracción torácica y optimizar la ventilación asistida. Estos cambios se reflejaron en la mejora de los indicadores NOC, avanzando desde desviación sustancial hacia desviación moderada y leve, cumpliendo con la meta de progresión hacia nivel 4–5.
En conjunto, la comparación pre–post intervención demuestra que las acciones de enfermería fueron determinantes para la mejoría clínica del recién nacido. La vigilancia continua, el manejo preciso del ventilador, la administración segura de soluciones parenterales y la monitorización hemodinámica permitieron prevenir complicaciones mayores, como choque séptico, falla respiratoria y deterioro neurológico. El PAE se consolidó como una herramienta esencial para dirigir el cuidado, evaluar resultados y garantizar intervenciones oportunas y basadas en evidencia, contribuyendo de manera significativa a la recuperación y estabilidad del paciente.
BIBLIOGRAFÍA
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- Wagner CM, Butcher HK, Clarke MF. Clasificación de intervenciones de enfermería (NIC). 8a ed. Barcelona: Elsevier; 2024.
ANEXOS
Tabla 1. Etapa 2 del PAE: Diagnóstico de Enfermería/pensamiento clínico. Identificar, clasificar y priorizar los Diagnósticos de Enfermería.
| PATRONES FUNCIONALES ALTERADOS | IDENTIFICACIÓN DE DIAGNÓSTICOS DE ENFERMERÍA |
|---|---|
| Patrón 1. Percepción–Manejo de la Salud | |
| Desde su nacimiento el 23/07/2026 a las 15:52 h, el recién nacido masculino de 28 SDG se encuentra en dependencia absoluta del equipo de salud, sin capacidad para mantener funciones vitales por sí mismo. La evaluación inicial mostró cianosis generalizada, respiración irregular, bradicardia (FC 80 lpm) y necesidad inmediata de ventilación con presión positiva, seguida de intubación orotraqueal y administración de surfactante 200 mg/kg. A las 19:15 h, ya en UCIN, se documenta síndrome de dificultad respiratoria, sepsis neonatal temprana (12 h de evolución) y antecedente de asfixia perinatal, lo que incrementa el riesgo de deterioro sistémico. La madre presenta antecedentes obstétricos de cervicovaginitis recurrente, cerclaje cervical y ruptura prematura de membranas, factores que aumentan el riesgo de infección neonatal. El RN permanece bajo vigilancia continua, monitorización cardiorrespiratoria y cuidados críticos, evidenciando un patrón de salud totalmente dependiente del personal especializado. | Riesgo de choque (00205) r/c infección (la sepsis neonatal temprana). |
| II. Patrón nutricional metabólico | |
| Al ingreso, el RN presenta peso adecuado para la edad gestacional (percentil 50) pero talla muy baja (percentil 3), acorde con prematurez extrema. Se mantiene en ayuno, con sonda orogástrica #5 Fr a derivación, debido al riesgo de intolerancia digestiva y enterocolitis. Desde las primeras horas se administran líquidos IV a 80 ml/kg/día con calcio y magnesio. Los laboratorios del 23/07/2026 muestran glucosa central de 32 mg/dl, indicando hipoglucemia severa. La gasometría reporta pH 7.26, HCO₃ 17.5 mmol/L y BE −9, evidenciando acidosis metabólica moderada. A las 22:12 h, continúa con aporte de GKM 6 y glucosa capilar dentro de rangos aceptables, aunque persiste el riesgo metabólico. La somatometría abdominal (21 cm) y la presencia de ictericia (piel y escleróticas, Kramer++) clínica sugieren inmadurez hepática y riesgo de colestasis. Este patrón refleja una alteración metabólica significativa, dependiente de soporte parenteral y vigilancia estrecha. | Nutrición
Deterioro de la deglución (00103) *población de riesgo: neonato prematuro e/p succión ineficaz, sujeción ineficaz del pezón, retraso en la deglución. Riesgo de aspiración (00039) r/c recién nacidos prematuros, dificultad para deglutir. |
| Metabólico
Hiperbilirrubinemia neonatal (00194) *población de riesgo: neonato prematuro e/p membrana mucosas amarillas, esclerótica amarilla, piel de color amarillo-naranja. Kramer++. Deterioro de la ventilación espontánea (00033) (r/c fatiga de los músculos de la respiración e/p incremento en el uso de los músculos accesorios, hipoxia, deterioro de la gasometría arterial (acidosis metabólica). |
|
| Termorregulación
Riesgo de disminución de la temperatura corporal neonatal (00476) *población de riesgo: neonato prematuro, Apgar bajo (4/6), bajo peso al nacer (1015 gr). |
|
| Integridad de la piel
Riesgo de lesión por presión en neonatos (00288) r/c incremento de la magnitud de la carga mecánica, cizallamiento. |
|
| Patrón 4. Actividad–Ejercicio | |
| Los laboratorios del 23/07/2026 muestran resultados de CK 434 U/L y CK-MB 532 U/L, compatibles con daño hipóxico perinatal. Además, el RN presenta actividad motora mínima, hipoactividad y respuesta limitada a estímulos desde el nacimiento. A las 19:15 h, se encuentra bajo ventilación mecánica PC-AC, con PIP 15, PEEP 6, FiO₂ 50 %, FR 50–60, y leve tiraje intercostal. La gasometría del mismo día confirma compromiso ventilatorio con PO₂ 66 mmHg. A las 22:12 h, continúa con ventilación mecánica y parámetros moderados, manteniendo saturaciones entre 97–100 %. La somatometría torácica (23 cm) y la disociación toracoabdominal reflejan inmadurez pulmonar severa. Este patrón muestra una alteración marcada en la capacidad de actividad y con dependencia total del soporte ventilatorio. | Deterioro del intercambio de gases (00030) *condición asociada: desequilibrio en la ventilación-perfusión e/p pH (7.26) arterial anormal, alteración de la profundidad respiratoria.
Riesgo de disminución del gasto cardiaco r/c hipoxia, hipoglucemia (32 mg/dl), infecciones (sepsis). |
Fuente: Elaboración propia con base en NANDA14.
Tabla 2. Desarrollo del Plan de Atención de Enfermería: Planificación e intervenciones para el Diagnóstico 1 (Etapas 3 y 4 del PAE):
| Diagnóstico de enfermería (NANDA) | Código | 00030 | ||||||||||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Deterioro del intercambio de gases *condición asociada: desequilibrio en la ventilación-perfusión e/p pH (7.26) arterial anormal, alteración de la profundidad respiratoria. | ||||||||||||||||
| Dominio (NANDA). | Eliminación e intercambio | Clase | Función respiratoria | |||||||||||||
| Resultado NOC | Función respiratoria: Intercambio gaseoso | Código | 0402 | |||||||||||||
| Dominio NOC | Salud fisiológica II | Clase | Cardiopulmonar E | |||||||||||||
| Puntaje | 1
Desviación grave del rango normal |
2
Desviación sustancial del rango normal |
3
Desviación moderada del rango normal |
4
Desviación leve del rango normal |
5
Sin desviación del rango normal |
Resultado de escala de medición | ||||||||||
| Indicadores | Pre- int | Post-int | Pre- int | Post-int | Pre-int | Post-int | Pre-int | Post-int | Pre- int | Post-int | Mantener a: 4
Aumentar a: 5 |
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| pH arterial | ||||||||||||||||
| Saturación de O2 | ||||||||||||||||
| Equilibrio entre perfusión y ventilación | ||||||||||||||||
| Intervenciones/actividades de enfermería (NIC) | ||||||||||||||||
|
Etapa 4 del PAE: Ejecución. Monitorización respiratoria (3350) Actividades: Monitorizar los parámetros de los valores de gases arteriales. Mantener las vías aéreas permeables mediante posición y aspiración de secreciones. Monitorizar frecuencia, ritmo, profundidad y esfuerzo respiratorio. Auscultar campos pulmonares para detectar presencia o ausencia de ventilación o sonidos anormales. Vigilar aumento y disminución de presión y parámetros ventilatorios. Monitorización de la capnografía. Calcular el índice de oxogenación. Manejo de la ventilación mecánica: invasiva (3300) Actividades: Controlar los síntomas que indican un aumento del trabajo espiratorio (eje; aumento de la frecuencia cardiaca, o respiratoria, hipertensión, diaforesis). Controlar las condiciones que indican la necesidad de soporte vital respiratorio (eje; fatiga de los músculos respiratorios). Comprobar de forma rutinaria los ajustes del ventilador, incluida la temperatura y la humidificación del aire inspirado. Observar si se producen un descenso del volumen espirado y un aumento de la presión inspiratoria. Controlar las actividades que aumenta el consumo de O2 (fiebre, escalofríos, dolor o actividades básicas de enfermería) que puedan desbordar los ajustes de soporte ventilatorio y causar una desaturación de O2. |
||||||||||||||||
Fuente: Elaboración propia con base en NANDA-I, NIC y NOC14,18,19.
Tabla 3. Desarrollo del Plan de Atención de Enfermería: Planificación e intervenciones para el Diagnóstico 2 (Etapas 3 y 4 del PAE):
| Diagnóstico de enfermería (NANDA) | Código | 00205 | ||||||||||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Riesgo de shock (00205) r/c infección (la sepsis neonatal temprana). | ||||||||||||||||
| Dominio (NANDA). | Seguridad / protección | Clase | Lesión física | |||||||||||||
| Resultado NOC | Severidad de la infección: recién nacido | Código | 0708 | |||||||||||||
| Dominio NOC | Salud fisiológica II | Clase | Respuesta inmune H | |||||||||||||
| Puntaje | 1
Grave |
2
Sustancial |
3
Moderado |
4
Leve |
5
Ninguno |
Resultado de escala de medición | ||||||||||
| Indicadores | Pre- int | Post-int | Pre- int | Post-int | Pre-int | Post-int | Pre-int | Post-int | Pre- int | Post-int | Mantener a: 4
Aumentar a: 5 |
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| Bradicardia | ||||||||||||||||
| Cianosis | ||||||||||||||||
| Letargia | ||||||||||||||||
| Elevación del recuento leucocitario | ||||||||||||||||
| Elevación del recuento de neutrofilos | ||||||||||||||||
| Intervenciones/actividades de enfermería (NIC) | ||||||||||||||||
|
Etapa 4 del PAE: Ejecución. Monitorización hemodinámica invasiva (4210) Actividades: Monitorizar la perfusión periférica distal al sitio de inserción del catéter cada 4horas o según el protocolo de la institución. Monitorizar los resultados de laboratorio. Administrar líquidos o agentes farmacológicos para mantener los parámetros hemodinámicos dentro del rango especificado, según la prescripción. Manejo del shock (4250) Actividades: Monitorizar los signos vitales. Monitorizar la pulsioximetría. Monitorizar los determinantes de aporte de oxígeno. Vigilar los resultados de los cultivos. |
||||||||||||||||
Fuente: Elaboración propia con base en NANDA-I, NIC y NOC14,18,19.
Tabla 3. Desarrollo del Plan de Atención de Enfermería: Planificación e intervenciones para el Diagnóstico 2 (Etapas 3 y 4 del PAE)
| Diagnóstico de enfermería (NANDA) | Código | 00033 | ||||||||||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Deterioro de la ventilación espontánea r/c fatiga de los músculos de la respiración e/p incremento en el uso de los músculos accesorios, hipoxia, deterioro de la gasometría arterial (acidosis metabólica). | ||||||||||||||||
| Dominio (NANDA). | Actividad / reposo | Clase | Respuestas cardiovasculares/ pulmonares | |||||||||||||
| Resultado NOC | Función respiratoria: ventilación | Código | 0403 | |||||||||||||
| Dominio NOC | Salud fisiológica II | Clase | Cardiopulmonar E | |||||||||||||
| Puntaje | 1
Desviación grave del rango normal |
2
Desviación sustancial del rango normal |
3
Desviación moderada del rango normal |
4
Desviación leve del rango normal |
5
Sin desviación del rango normal |
Resultado de escala de medición | ||||||||||
| Indicadores | Pre- int | Post-int | Pre- int | Post-int | Pre-int | Post-int | Pre-int | Post-int | Pre- int | Post-int | Mantener a: 4
Aumentar a: 5 |
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| Profundidad de la respiración | ||||||||||||||||
| Ruidos respiratorios patológicos | ||||||||||||||||
| Retracción torácica | ||||||||||||||||
| Disnea de esfuerzo | ||||||||||||||||
| Intervenciones/actividades de enfermería (NIC) | ||||||||||||||||
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Etapa 4 del PAE: Ejecución. Oxigenoterapia (3320) Actividades: Eliminar las secreciones bucales, nasales y traqueales. Mantener la permeabilidad de las vías aéreas. Preparar el equipo de oxígeno y administrar a través de un sistema calefactado y humidificado. Controlar la eficacia de la oxigenoterapia (pulsioxímetro, gasometría arterial), según corresponda. Asegurar la recolocación de la cánula de oxígeno cada vez que se retire el dispositivo. Observar si hay signos de toxicidad por el oxígeno y atelectasia por absorción. Observar si se producen lesiones de la piel por la fricción del dispositivo de oxígeno. |
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Fuente: Elaboración propia con base en NANDA-I, NIC y NOC14,18,19.