Pseudomona persistente en úlceras por presión en paciente ambulatorio. Ozenoxacina, una alternativa tópica.

11 marzo 2024

AUTORES

  1. María Ángeles Franco López. Enfermera Centro de Salud Ruiseñores, Zaragoza.
  2. Marta Gutiérrez Laborda. Enfermera Centro de Salud de Alfajarín, Zaragoza.
  3. María Luisa González Gracia. Enfermera Centro de Salud de Alfajarín, Zaragoza.
  4. Luisa Mª Diloy Casamayor. Enfermera Centro de Salud San José Centro, Zaragoza.
  5. Gemma Martínez Júdez. Enfermera Centro de Salud de San Pablo, Zaragoza.
  6. Gemma Alegre Bueno. Enfermera Hospital Ntra. Señora de Gracia, Zaragoza.

 

RESUMEN

Las úlceras por presión, úlceras vasculares o las ocasionadas por la diabetes mellitus son un problema muy común en la atención primaria. Una de las complicaciones más habituales de estas úlceras son las infecciones localizadas. Entre ellas, la infección por pseudomona es un signo muy frecuente que encontramos en las curas habituales. Las complicaciones derivadas de este problema comportan la cronicidad de las heridas, el aumento del dolor, la disminución de actividad y movilidad del paciente con la consiguiente pérdida de calidad de vida. Un problema añadido son las infecciones de repetición que aumentan la carga de trabajo en la atención domiciliaria de los profesionales sanitarios de los centros de salud. En gran cantidad de casos, la terapia oral no llega a resolver la infección de forma definitiva, provocando la toma de antibiótico oral de forma repetida, y los ya conocidos efectos adversos con la posibilidad de provocar resistencia al tipo de antibiótico prescrito.

El uso de la antibioterapia tópica podría resolver este problema sin tener que sufrir los efectos adversos habituales de los antibióticos sistémicos, a la vez que reduciría el tiempo de asistencia sanitaria al paciente y los costes del tratamiento. En un primer momento podría prescribirse al mismo tiempo que los antibióticos orales y una vez terminada la toma de antibióticos orales (con un solo tratamiento oral), el antibiótico tópico seguiría formando parte de la cura.

La ozenoxacina es un nuevo antibiótico tópico que ha demostrado una rápida eliminación bacteriana con gran eficacia clínica.

PALABRAS CLAVE

Pseudomona., úlceras, antibióticos.

ABSTRACT

Pressure ulcers, vascular ulcers or those caused by diabetes mellitus are a very common problem in primary care. One of the most common complications of these ulcers is localized infections. Among them, pseudomonas infection is a very common sign that we find in the usual cures. The complications derived from this problem involve the chronicity of the wounds, increased pain, decreased activity and mobility of the patient with the consequent loss of quality of life. An added problem is repeated infections that increase the workload in home care of health professionals in health centers. In a large number of cases, oral therapy does not resolve the infection definitively, causing the taking of oral antibiotics repeatedly, with the already known adverse effects and the possibility of causing resistance to the type of antibiotic prescribed.

The use of the Topical antibiotic therapy could solve this problem without having to suffer the usual adverse effects of systemic antibiotics. At first it can be prescribed at the same time as oral antibiotics and once the oral antibiotics have been taken (just once), the topical antibiotic would continue to be part of the cure.

Ozenoxacin is a new topical antibiotic that has demonstrated rapid bacterial clearance with great clinical efficacy.

KEY WORDS

Pseudomona, ulcers, antibiotics.

DESARROLLO DEL TEMA

Las úlceras por presión representan un problema importante tanto para los pacientes como para el sistema sanitario. Su incidencia y prevalencia registradas son significativas en todo el mundo1.

La situación epidemiológica, sociosanitaria y económica que rodea el deterioro de la integridad cutánea supone un aumento de trabajo para el sistema sanitario. Su prevención y tratamiento crea incertidumbre y variabilidad profesional. Es un problema de gran magnitud por el sobrecoste económico que supone, por la pérdida de calidad de vida en los pacientes (dependencia, dolor…), por la repercusión en el ámbito familiar y cuidadores, y por supuesto, por la carga de trabajo que suponen sus cuidados domiciliarios a los profesionales de la salud, principalmente para enfermería2.

Una herida siempre supone una pérdida de la integridad cutánea que permite la entrada de microorganismos al interior del organismo, que pueden proliferar y crecer a expensas del tejido muerto o desvitalizado. El tejido subyacente queda expuesto, aumentando considerablemente el riesgo de infección. Las bacterias que se encuentran con mayor frecuencia son Staphylococcus aureus y otras que también se asocian son Pseudomonas aeruginosa, Escherichia coli, Acinetobacter spp. y estafilococos coagulasa negativos, entre otros3.

Los profesionales de la salud, a menudo nos encontramos con situaciones en las que hay que tomar la decisión más adecuada, en poco tiempo y bajo presión de otras fuerzas implicadas en el proceso asistencial. La mayoría de estas decisiones se toman desde la propia experiencia y juicio personal, creando variabilidad de opciones y provocando distintas actuaciones para situaciones similares. Como consecuencia, ante pacientes con idénticas condiciones clínicas, los cuidados o los tratamientos administrados no son los mismos, y es frecuente que se realicen dichos tratamientos basados en la rutina de la práctica diaria. Hablamos de lo que hoy se califica como Práctica Basada en la Evidencia. Este nuevo paradigma está fundamentado en la toma de decisiones clínicas, basándose en la recomendación de cuatro elementos: la experiencia y juicio clínico de cada profesional (evidencia interna); las expectativas (demandas), condicionadas por las preferencias y valores de los usuarios; los resultados de la investigación clínica (evidencia externa) y los recursos disponibles, tanto sanitarios como humanos2.

Los factores de riesgo más comunes que favorecen la aparición de las úlceras por presión para los pacientes atendidos en Atención Primaria son1:

  • la edad avanzada.
  • los ingresos hospitalarios.
  • la diabetes.
  • la pérdida de movilidad ocasionada por diversas patologías.
  • tiempo de presión arterial media (PAM) <60-70 mmHg.
  • enfermedad vascular previa.
  • incontinencia fecal y urinaria.
  • el estado de sedación o consciencia de los pacientes.
  • los cambios posturales poco frecuentes en los pacientes encamados.

 

Generalmente se suelen dar varios de estos factores.

En este tipo de heridas que permanecen abiertas por tiempo prolongado se pueden dar tres situaciones respecto a su microbiología³:

  • Contaminación: presencia de microorganismos en la superficie de la lesión, aunque estos no estén adheridos, no se reproducen y no se aprecia respuesta del huésped.
  • Colonización: las bacterias presentes en la lesión se fijan al lecho y se reproducen, pero no causan respuesta del huésped.
  • Infección: las bacterias que se han estado multiplicando en el lecho, penetran en el tejido sano y causan daño y la reacción de defensa en el huésped.

 

En los últimos 40 años, se han conseguido progresos importantes para mejorar la práctica, el tratamiento y el cuidado de heridas crónicas. A pesar de ello, los costes para tratar estas heridas crónicas superan los miles de millones de dólares anuales en el mundo y afectan de manera considerable la calidad de vida del paciente que las padece. El proceso de cicatrización de estas heridas implica factores complejos que la mayoría de los profesionales de la salud desconoce, y que son variables según el tipo de paciente que las sufre4.

Dado que los signos clásicos para determinar una infección no son suficientes en el caso de las heridas crónicas, estas se han ido modificando para ayudar a los clínicos a tomar decisiones más adecuadas. Por lo tanto, se incluyen otros posibles signos, además de los clásicos, como el aumento del exudado con inflamación persistente, el retraso en la cicatrización, el tejido de granulación decolorado o que sangra fácilmente, las tunelizaciones en la base de la lesión y el mal olor3.

Con la práctica diaria se ha podido comprobar que las infecciones por pseudomona aeruginosa pueden manifestarse con ciertos signos y síntomas en las heridas que podrían afectar a la apariencia del apósito y que pueden ayudar a su identificación fácilmente, como por ejemplo: el drenaje de la herida podría tener un tono verdoso característico, pueden producir un olor característico y desagradable, dolor desproporcionado, además del retraso en la cicatrización, inflamación, enrojecimiento y calor.

Se estima que entre el 1 y el 1,5% de la población de los países desarrollados presenta una herida y en Europa, entre el 2 y el 4% del gasto sanitario total se utiliza para su tratamiento5.

Por otra parte, la prevalencia y la tasa de resistencia a los antibióticos están aumentando a un ritmo alarmante en todo el mundo. Estos patógenos representan un desafío terapéutico preocupante entre los profesionales médicos que ven cómo se reducen las opciones terapéuticas. Estudios realizados en África, Europa, EE. UU., Australia y Asia revelaron un enorme aumento de la resistencia de las bacterias gramnegativas a los antibióticos de los que se dispone, que provoca, en consecuencia, una pérdida de eficacia para el tratamiento de muchas infecciones. La tasa más alta de resistencia entre los aislados de P. aeruginosa se asoció con cloranfenicol, 67% [IC 95%: 54–81%]6.

La pseudomona aeruginosa es una bacteria Gram negativa, extendida por todo el mundo y considerada una de las principales causas de infecciones en heridas crónicas (al igual que en otras patologías). Las infecciones que provoca son muy difíciles de erradicar porque este microorganismo presenta una elevada resistencia intrínseca a multitud de antibióticos. En los últimos años se ha observado un incremento progresivo en la incidencia de cepas resistentes a diversos antibióticos de última generación y de cepas que presentan una sensibilidad disminuida simultáneamente a diversos grupos de antibióticos como penicilinas, cefalosporinas con actividad antipseudomona, quinolonas y aminoglicósidos7.

La resistencia a los antibióticos es un proceso que ocurre cuando las bacterias evolucionan para resistir el efecto que producen estos medicamentos utilizados para combatirlas. Se considera una de las mayores tragedias del siglo XXI, que afecta en gran medida al progreso de la atención sanitaria, la producción de alimentos y la esperanza de vida de la población afectada6.

La polifarmacia está asociada con un detrimento en la calidad de vida de las personas con lesiones cutáneas crónicas. Por lo tanto, los profesionales de la salud que trabajan en la atención primaria deben considerar la terapia farmacológica en sus planes de atención y coordinar con asistencia médica y farmacéutica, la elaboración de estrategias de monitoreo de los riesgos que involucran la polifarmacia, y evaluar sus impactos en la calidad de vida⁸. En el estudio realizado por E. Ferreira et. Alt. sobre calidad de vida asociada a la polifarmacia se encontró asociación estadísticamente significativa (p<0.05) entre polifarmacia y las siguientes variables: dominio de “síntomas físicos/vida diaria”, dominio de “vida social” y “autosatisfacción con la calidad de vida”8.

En las heridas infectadas, sobre cuando se observa diseminación de la infección o en aquellas con infecciones de tejidos profundos, son necesarios antibióticos por vía sistémica. Normalmente se utilizan antibióticos de forma empírica o específica dependiendo de si se ha realizado un cultivo que determina el agente causante. El tratamiento dura entre 7 y 14 días habitualmente, aunque podría alargarse en el tiempo si existe evidencia de osteomielitis (de 4 a 6 semanas), en consecuencia, el tratamiento debe ser adecuado a las condiciones del paciente³. Los antibióticos orales de primera elección en los profesionales médicos de atención primaria son la ceftazidima (cefalosporina) o la ciprofloxacina(fluoroquinolona).

Una alternativa eficaz a la toma reiterada de antibióticos orales es el uso de antibióticos tópicos. Este recurso tópico añadido en las curas, supone una ventaja terapéutica y evita así los conocidos efectos secundarios, a la vez que provoca una mejora de los síntomas y la calidad de vida.

La ozenoxacina es un nuevo antibiótico tópico que pertenece al grupo de antimicrobianos de las quinolonas y es la primera quinolona no fluorada que tiene un grupo piridinilo en C7. Este antibiótico tiene una acción inhibidora dual, inhibiendo así la replicación del ADN. El resultado suele provocar una rápida muerte celular bacteriana y además, cuenta con un perfil microbiológico favorable y de seguridad. También hay que tener en cuenta que la ozenoxacina tiene una absorción sistémica insignificante en la piel no lesionada9.

La ozenoxacina ha demostrado una eliminación microbiológica más rápida, con una CMI (concentración mínima inhibitoria) más baja en comparación con los bactericidas tópicos más comunes (aunque no existen ensayos comparativos en humanos)9.

La administración del tratamiento consiste en aplicar una fina capa de crema de ozenoxacina en el área afectada dos veces al día durante 5 días en un área máxima de 100 cm² en adultos. Es importante puntualizar que se recomienda evitar el uso indiscriminado de este nuevo fármaco9.

 

CONCLUSIONES

El uso de antibióticos tópicos, aunque basado en la experiencia de la práctica diaria, se puede considerar un beneficio potencial en el tratamiento de infecciones de repetición para las úlceras por presión. En resumen, se ha podido comprobar que reduce el uso de antibióticos sistémicos, disminuye la selección de resistencia a los antibióticos, disminuye el tiempo de las heridas abiertas, reduce el tiempo de asistencia que dedican los profesionales sanitarios, rebaja los costes del tratamiento, disminuye los síntomas y signos derivados de estas heridas crónicas, y en consecuencia se gana calidad de vida para los pacientes implicados. Es necesario puntualizar que la práctica de este tratamiento ha sido gracias a un buen trabajo de equipo entre los profesionales sanitarios, colaborando de la mano tanto enfermeros como facultativos.

Aunque este estudio no ha conseguido recopilar una literatura clara y evidente sobre los beneficios de la antibioterapia tópica en pacientes ambulatorios, sí se ha podido documentar y constatar que la complicación más habitual son las infecciones de las úlceras por presión y los problemas que conllevan; sobre todo por las altas dosis de antibióticos sistémicos que se prescriben para el proceso infeccioso y porque en la mayoría de los casos se convierten en infecciones de repetición.

La prevalencia de casos de infecciones en heridas abiertas, como son las úlceras por presión, y la falta de información en cuanto a eficacia y resultados confirmados plantea la necesidad de seguir investigando en el campo de los antibióticos tópicos para llegar a conclusiones más sólidas sobre las posibilidades de la utilización de este tratamiento.

En consecuencia, los datos obligan a la necesidad de encontrar un tratamiento eficaz que reduzca el tiempo en el que la herida permanece abierta (con su sintomatología), evitar posibles ingresos y, en definitiva, reducir considerablemente el coste económico.

 

BIBLIOGRAFÍA

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