Nº de DOI:10.34896/RSI.2025.81.94.001
AUTOR
- Lucía González Santos. Enfermera, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza, España.
RESUMEN
El insomnio en pacientes hospitalizados es un problema muy común en ingresos hospitalarios que afecta a la recuperación y al bienestar general.
La evidencia aconseja el uso de intervenciones no farmacológicas para mejorar la calidad del sueño en pacientes ingresados en centros hospitalarios. Las estrategias deben ser individualizadas, priorizando
PALABRAS CLAVE
Tratamientos, insomnio, pacientes hospitalizados.
ABSTRACT
Insomnia in hospitalized patients is a very common problem in hospital admissions that affects recovery and general well-being.
Evidence suggests the use of non-pharmacological interventions to improve sleep quality in patients admitted to hospitals. Strategies should be individualized, prioritizing.
KEY WORDS
Treatments, insomnia, hospitalized patients.
INTRODUCCIÓN
El insomnio en pacientes hospitalizados supone un desafío significativo para la atención sanitaria, puesto que afecta directamente la recuperación y el bienestar general del paciente. La calidad del sueño influye en procesos tan fundamentales como la cicatrización de heridas, el control del dolor, la función inmunológica y la estabilidad emocional. Sin embargo, factores propios del ambiente hospitalario, como el ruido constante, la iluminación inadecuada, la frecuencia de intervenciones médicas nocturnas y la incomodidad física, contribuyen a la interrupción del sueño y a la instauración de patrones insomnes.
Adicionalmente, la ansiedad derivada de la hospitalización, el dolor crónico o agudo y los efectos secundarios de medicamentos como los analgésicos opioides o los corticosteroides agravan esta situación, dificultando aún más que el paciente pueda descansar de manera adecuada. Estos elementos hacen que la gestión del insomnio en hospitales requieren enfoques integrales que no solo consideren la farmacología, sino también el entorno y las intervenciones no farmacológicas.
El uso indiscriminado de fármacos hipnóticos, aunque efectivo a corto plazo, presenta riesgos asociados como la dependencia, la tolerancia, el deterioro cognitivo y la aparición de efectos secundarios adversos, especialmente en poblaciones vulnerables como los ancianos. Por ello, la comunidad científica y clínica ha orientado esfuerzos hacia la investigación y aplicación de alternativas no farmacológicas que mejoren la calidad del sueño de manera segura y sostenible.
METODOLOGÍA
Se realizó una revisión sistemática de la literatura en las bases de datos PubMed, Scopus y CINAHL, visualizando artículos publicados entre 2013 y 2024. Se utilizaron los términos: «non-pharmacological treatment», «insomnia», «hospitalized patients», «sleep disorders» y «nursing interventions». Se incluyeron estudios clínicos, revisiones sistemáticas y metaanálisis que evaluarán intervenciones no farmacológicas en adultos hospitalizados. La revisión sistemática se llevó a cabo siguiendo criterios estrictos de selección para garantizar la inclusión de estudios de alta calidad que evaluarán intervenciones no farmacológicas en estos pacientes. Se descartaron investigaciones que no distinguieron claramente entre pacientes hospitalizados y ambulatorios para asegurar la relevancia clínica de los resultados.
El análisis consideró no sólo la eficacia de las intervenciones sobre parámetros objetivos del sueño, como la duración total y la latencia, sino también sobre variables subjetivas como la percepción de calidad del descanso y el impacto en la ansiedad y el dolor. Asimismo, se valoró la viabilidad de implementar estas estrategias en el entorno hospitalario, considerando las limitaciones y recursos disponibles en diferentes tipos de centros de salud.
RESULTADOS
Higiene del sueño:
Las medidas de higiene del sueño, cómo establecer rutinas regulares, evitar ruidos nocturnos y limitar las siestas, mostraron beneficios moderados. Un estudio de Richardson et al. observó una mejora significativa en la latencia del sueño en pacientes hospitalizados tras intervenciones educativas básicas1.
Terapias cognitivas y conductuales:
La terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I) ha demostrado ser de gran ayuda. En centros hospitalarios se utilizan versiones adaptadas normalmente más breves, que se han visto relacionadas con una gran mejoría en la calidad del sueño y reducción del uso de hipnóticos2. Un metaanálisis realizado por Edinger et al. respaldó la eficacia de esta terapia en ambientes clínicos3.
Técnicas de relajación:
La relajación muscular progresiva, la meditación y la respiración guiada mostraron efectos positivos sobre el insomnio. Un estudio controlado aleatorizado de Wang et al. evidenció mejoras en el sueño tras sesiones de meditación mindfulness durante 5 noches consecutivas en pacientes quirúrgicos4.
Intervenciones ambientales:
Reducir la iluminación y el ruido nocturno, así como el uso de tapones para los oídos o antifaces, se relaciona con mejoras en la duración del sueño. Se ha comprobado que la intervención en el entorno del paciente contribuye significativamente a una mejor percepción del descanso nocturno5,6.
Otros enfoques no farmacológicos:
El uso de música relajante, aromaterapia con lavanda y masajes terapéuticos también ha sido estudiado. La aromaterapia en concreto mostró efectos positivos en la calidad del sueño según un estudio cuasi-experimental de Kim et al.7.
DISCUSIÓN
Los tratamientos alternativos a los fármacos son una medida segura y efectiva para tratar los distintos trastornos del patrón de sueño en hospitales. Aunque esto requiera enseñanza al personal y adaptación del entorno hospitalario, su implementación sigue teniendo más beneficios que costes. Además, conviene destacar que la TCC-I es la intervención con mayor evidencia científica, seguida por las técnicas de relajación y los ajustes ambientales.
La implementación de intervenciones no farmacológicas para el insomnio en hospitales supone un cambio cultural y organizativo que requiere formación continua del personal sanitario y el compromiso institucional para adaptar el entorno y las rutinas. La efectividad de estas intervenciones depende en gran medida de la adherencia tanto del equipo asistencial como de los pacientes, por lo que la educación y motivación son elementos clave.
Si bien la terapia cognitivo-conductual destaca por su sólida base científica y resultados consistentes, su aplicación práctica en algunos hospitales puede estar limitada por recursos humanos o tiempo disponible. Por ello, es importante considerar un abanico de opciones no farmacológicas y combinarlas según las características y necesidades del paciente.
Asimismo, aunque los métodos ambientales y las técnicas de relajación pueden parecer más simples, su impacto en la calidad del sueño y el bienestar global no debe ser subestimado. La integración de estos cuidados como parte del protocolo rutinario de atención puede reducir la dependencia de fármacos, minimizando riesgos asociados y mejorando la experiencia hospitalaria.
Finalmente, el rol del personal de enfermería es fundamental no solo en la aplicación directa de estas intervenciones, sino también en la educación al paciente y familiares, la identificación temprana de trastornos del sueño y la colaboración multidisciplinaria para un manejo integral.
CONCLUSIONES
La evidencia aconseja el uso de intervenciones no farmacológicas para mejorar la calidad del sueño en pacientes ingresados en centros hospitalarios. Las estrategias deben ser individualizadas, priorizando aquellas con mayor respaldo, como la terapia cognitivo-conductual y las técnicas de relajación. El rol de enfermería es clave en su implementación efectiva.
BIBLIOGRAFÍA
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