AUTORES
- Cristina Arrechea Toni. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud.
- Andrea Cortés Majadas- Enfermera del Servicio Aragonés de Salud.
- María Gracia Criado. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud.
- Claudia Sarralde Torres. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud.
- Pilar Cebrián Ortiz. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud.
- Victoria Esteras Dávila. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud.
RESUMEN
El trabajo aquí redactado expone los cuidados enfermeros enfocados a la necesidad humana universal y básica del movimiento en aquellas personas que presentan la enfermedad de Alzheimer. Se quiere mostrar la gran influencia, en muchos aspectos de su vida, que supone el deterioro de la movilidad en estos pacientes y desarrollar el proceso del cuidado enfermero correspondiente, para demostrar la importancia para conseguir la satisfacción de las necesidades de cuidados de estos pacientes en los posibles déficits en el ámbito de la movilidad y de la realización de tareas.
KEY WORDS
Cuidados enfermeros, necesidad del movimiento, Alzheimer.
ABSTRACT
The project written here presents nursing care focused on the universal and basic human need of movement in those who suffer from Alzheimer’s disease. The aim is to demonstrate the significant influence of the decline of mobility on many aspects of their lives, to develop the corresponding process of nursing care and its vital importance in helping to achieve these patients the satisfaction in possible deficits in the area of mobility and task performance.
KEY WORDS
Nursing care, need of movement, Alzheimer.
INTRODUCCIÓN
Los cuidados enfermeros, como su propio nombre indican, se basan en la acción de cuidar desde una perspectiva profesional. El cuidado nació a la par que la raza humana, ya que los humanos siempre han tenido ese deseo innato de querer cuidar y proteger a las personas más queridas1. El teólogo Leonardo Boff2 definió cuidado como: “el modo de ser ético o responsable por el que una persona se compadece y se esmera poniendo atención en su propio ser, el medio social donde vive o en las demás personas que lo rodean”.
Los modelos son la representación y guía de la manera de desarrollar y llevar a cabo el cuidado, permitiendo obtener un cuidado enfermero de mayor calidad y con mejores resultados. La puesta en marcha de los modelos en la práctica enfermera y el análisis de los resultados obtenidos permiten “adquirir conocimientos que permiten perfeccionar las prácticas cotidianas mediante la descripción, explicación, predicción y control de los fenómenos” según Marriner Tomey (1999)3.
Dentro de los autores que han realizado una clasificación de los modelos, se encuentra la clasificación por escuelas de Suzzane Kérouac4 que basa, en un primer nivel, en la pertenencia común a un mismo paradigma y en un segundo nivel en su relación de la orientación de ese paradigma. Aquí, se encuentran las escuelas de necesidades que entienden la definición de la atención enfermera como la satisfacción de las necesidades básicas y fundamentales de las personas, así como las capacidades de autocuidado con los modelos de Dorothea Orem, Faye Glenn Abdellah y Virginia Henderson3,4.
Virginia Henderson fue una enfermera que dedicó una gran parte de su carrera a la investigación de la Enfermería, dejando como legado su modelo de cuidados que ofrece una clara visión de lo que debe ser la atención enfermera y, por tanto, de lo que son los cuidados enfermeros. Henderson (1994) habló sobre el papel de la enfermera como: “la asistencia al individuo sano o enfermo en la realización de actividades que contribuyen a su salud o recuperación (o una muerte placentera) y que él llevaría a cabo sin ayuda si tuviese la fuerza, voluntad o conocimiento necesarios, para que adquiera la independencia lo más rápidamente posible”5. Para poder medir o clasificar esa asistencia que cada paciente necesita, Henderson (1994) propuso 14 necesidades básicas, universales y específicas; que definió como: “necesidades vitales que comprenden todo aquello que es esencial al ser humano para mantenerse vivo o asegurar su bienestar” favoreciendo así la definición del campo del cuidado enfermero y la elaboración de un marco de valoración5,6.
Dentro de las 14 necesidades básicas, se destaca en este trabajo la Necesidad de moverse y mantener posturas adecuadas. La necesidad del movimiento es, dentro de la gran importancia de todas y cada una de ellas, una de las más influyentes. Es la capacidad de moverse de los seres humanos la que les permite poder cumplir el resto (respirar, alimentarse, beber agua, trasladarse, relacionarse, etc.). Por tanto, además de la importancia de la movilidad y ejercicio físico para la prevención de muchos tipos de enfermedades como por ejemplo vasculares, es necesaria para el funcionamiento del cuerpo humano en general. La disminución del movimiento desemboca en la reducción del funcionamiento de los aparatos y sistemas y, por tanto, deterioro y degeneración en general. Es por ello, que la atrofia y pérdida de la movilidad juega un papel crucial en los enfermos de Alzheimer, al perjudicarles enormemente en los demás aspectos de su vida7.
La enfermedad de Alzheimer conforma una de las demencias con más prevalencia en la actualidad, representando el total del 50% o 60% de las demencias actuales. Es un trastorno neurológico del que se desconoce la etiología y cursa con la muerte de las células nerviosas del cerebro de una forma lentamente progresiva al principio pero que empeora rápidamente y a grandes rasgos conforme avanza la enfermedad. Se deterioran enormemente las capacidades cognitivas de la persona, dificultando la toma de decisiones y la realización de las actividades cotidianas del día a día, desarrollando una incapacidad y dependencia cada vez mayores. Los síntomas más visibles suelen ser la pérdida de memoria y desorientación al principio, hasta llegar a cambios en la personalidad y la conducta debido a la dificultad en la percepción del lenguaje y de las emociones por parte de estas personas8,9.
El Alzheimer acaba influyendo en la muerte de la persona que lo sufre, pero el mayor problema de la enfermedad es su carácter longevo y lentamente progresivo y, sobre todo, su irreversibilidad. Además, aunque la persona enferma sea la protagonista de esta afección, los familiares y cuidadores están enormemente afectados debido a la gran carga física y emocional. El Alzheimer suele desarrollarse en tres etapas generales según la Alzheimer’s Association10:
- Etapa temprana (leve): el paciente manifiesta una sintomatología leve como puede ser pequeñas pérdidas de memoria y desorientaciones o mayor dificultad para organizarse. El enfermo mantiene su autonomía y no necesita supervisión ni ayuda o únicamente en las actividades y tareas más complejas.
- Etapa moderada (intermedia): suele ser la más larga. El paciente ya cursa con síntomas de mayor visibilidad como pérdidas de memoria de cosas importantes y básicas, confusión con las palabras y gran desorientación. El familiar o cuidador ya debe estar pendiente del enfermo en mayor medida y ayudarle con la realización de algunas tareas cotidianas, ya que presenta mayor dificultad con su realización además de un comportamiento desconcertante en algunos casos.
- Etapa avanzada (severa): el paciente carece casi en su totalidad tanto de memoria y recuerdos como de orientación. Pierden la capacidad de responder al entorno verbal y físicamente, además de presentar enormes cambios en la personalidad. Es casi o completamente dependiente de un cuidador para la realización de las actividades básicas y, por tanto, es en esta fase donde la persona va a presentar más déficits en la necesidad del movimiento debido a la pérdida de las habilidades físicas y deterioro en los demás aspectos de su vida.
Aunque sí existen estudios que relacionan las lesiones en materia blanca, gris, cuerpo calloso y las alteraciones en la corteza que se pueden observar en el Alzheimer con las alteraciones en el movimiento, marcha o equilibrio; es el olvido y desorientación nombrados anteriormente la principal causa de estas dificultades. No es una enfermedad que directamente atrofie físicamente a la persona, si no es la pérdida de la capacidad cognitiva la que va a causar grandes déficits en la movilidad e instrumentalización de la persona, otorgándosele así un gran nivel de dependencia e incapacidad11.
Finalmente, para satisfacer esta necesidad del paciente, las enfermeras deben realizar cuidados enfermeros y, para ello, es necesario seguir una metodología. El Proceso de Atención Enfermero (PAE) o Proceso Enfermero (PE) se considera una adaptación de la terminología y la aplicación del método científico al ámbito práctico de la Enfermería para un desarrollo mucho más fácil. Alfaro12 (2002) lo define como: “un método sistemático y organizado para administrar cuidados de enfermería individualizados”. Debe seguir un orden específico que se publicó en 1973 por la American Nurse Association 13:
- Valoración: “Proceso organizado y sistemático de recogida de datos sobre el estado de salud de una persona, familia o comunidad, a través de diferentes fuentes.”
- Diagnóstico: “Juicio clínico sobre la respuesta de una persona, familia o comunidad frente a problemas de salud/procesos vitales reales o potenciales. El diagnóstico enfermero proporciona la base para la selección de intervenciones enfermeras destinadas a lograr los objetivos de los que la enfermera es responsable.”
- Planificación: establecimiento de prioridades para abordar los problemas y establecer resultados y/o objetivos (NOC) e intervenciones y/o actividades (NIC).
- Ejecución: “Puesta en práctica de las intervenciones planificadas para el logro de los objetivos establecidos en el plan de cuidados.”
- Evaluación: Aunque está presente de forma continuada en cada una de las fases nombradas, como etapa final se evalúa la consecución de los objetivos y en qué grado se han cumplido y si se debe por tanto realizar algún cambio en el Plan de Cuidados6.
Estas etapas se encuentran enormemente relacionadas entre sí, ya que cada una de ellas depende de la anterior y condiciona a la siguiente6.
Para poder realizar este proceso de una manera unificada, se necesita una base teórica y terminológica conjunta. Es por ello, que las enfermeras cuentan con diferentes Taxonomías Enfermeras que designan los cuidados enfermeros propiciando mejorar la calidad, accesibilidad, visibilidad y continuidad del cuidado a través de una información fiable de la práctica enfermera que se ha ido investigando y creando para la comunicación interprofesional y mejora de la atención. Actualmente, la taxonomía actualizada en el sistema asistencial es la NANDA (North American International Nursing Diagnosis Association), que define oficialmente en 1990 el diagnóstico (14) como: “juicio clínico sobre la respuesta de la persona, familia o comunidad a problemas de salud o procesos vitales reales o potenciales.” Este diagnóstico permite, en base a él, llevar a cabo las intervenciones enfermeras para alcanzar los resultados de los que se debe responsabilizar única y exclusivamente la enfermera5.
Se diferencian tres tipos de diagnóstico según el NANDA:
- Diagnóstico real: respuestas humanas a estados de salud reales y actuales del individuo, familia o comunidad.
Problema R/C (Relacionado con) Causa M/P (Manifestado por) Datos objetivos y subjetivos
- Diagnóstico de riesgo: respuestas humanas a estados de salud reales que pueden desarrollarse en el individuo, familia o comunidad.
Problema R/C Factor de riesgo
- Diagnóstico de salud: respuestas humanas a estados de salud del individuo, familia o comunidad que presentan un buen estado de salud pero que presentan el potencial y la voluntad de alcanzar un grado más elevado.
Situación de salud a mejorar5.
Además de los Diagnósticos enfermeros, están las taxonomías NOC (Nursing Objectives Classification) y NIC (Nursing Interventions Classification):
- Los NOC son los responsables de medir los efectos de las intervenciones de cuidados enfermeras, así pues; permiten a la enfermera definir objetivos mesurables en los cuidados, realizar una valoración continua de los cuidados y una posterior medición y evaluación de los cambios observados. Los resultados son conceptos variables que reflejan estados del paciente de una manera continua, no son objetivos concretos que se cumplen o no.
- Los NIC son una clasificación estandarizada de las intervenciones enfermeras definidas como “todo tratamiento, basado en el conocimiento y juicio clínico, que realiza un profesional de enfermería para favorecer el resultado esperado del paciente” (Bulechek, Butcher, McCloskey Dochterman, 2009)15. Las intervenciones enfermeras no están solo enfocadas al paciente; si no también a la familia y la comunidad5.
En conclusión, la pérdida de la capacidad de movimiento genera una atrofia y decadencia en muchos niveles de las personas que padecen la enfermedad de Alzheimer. La pérdida de independencia y la capacidad de relacionarse con el mundo que les rodea hace que estas personas precisen, sobre todo en la última fase de la enfermedad, de unos cuidados enfermeros de calidad y organizados según un PAE. Estos cuidados van a estar dirigidos a la suplencia de este déficit de movimiento y, aunque en algunos aspectos si se va a conseguir una mejora; se van a centrar en el mantenimiento de la autonomía y movilidad restante de la persona durante el máximo tiempo posible fomentando su participación.
OBJETIVO
El objetivo principal es redactar los cuidados enfermeros en la alteración de la necesidad del movimiento en la enfermedad de Alzheimer analizando estudios que contemplen estos cuidados en este tipo de pacientes y sus familias/cuidadores.
MATERIAL Y MÉTODO
Este trabajo se centra en una revisión bibliográfica para la que se ha hecho previamente una búsqueda de información general.
Para la elección o descarte de los artículos en los resultados se han seguidos los siguientes criterios de inclusión:
- Artículos con una antigüedad máxima del año 2018 para poder certificar una información actualizada y que corresponda con la práctica enfermera de hoy en día.
- Artículos de lengua hispana para certificar una información veraz, sin errores de traducción y más acordes a la Enfermería en nuestro país y artículos redactados en inglés ya que, en la actualidad, la mayoría de conocimiento e información está escrito en este idioma.
Y se han elegido también los siguientes criterios de exclusión:
- Publicaciones que no sean artículos científicos verificados y con referencias como pueden ser blogs, periódicos, etc.
- Artículos no procedentes de la rama sanitaria.
Este trabajo se centra únicamente en la búsqueda y revisión bibliográfica de información actual sobre el tema tratado, por lo que se ha realizado una búsqueda de información de fuentes fiables de artículos científicos. Para ello, se han utilizado las bases de datos científicas de PUBMED, CINAHL, EMBASE, DIALNET, SciELO y MEDLINE Y las palabras clave y los operadores booleanos AND y OR.
RESULTADOS
En la búsqueda en las bases de datos con las características nombradas, se obtienen un total de 95 artículos habiendo acotado la búsqueda a aquellos publicados después del año 2018. Se realiza un descarte con los demás criterios de exclusión y con la lectura de títulos y resúmenes, obteniendo finalmente 8 artículos de interés para el objetivo de nuestro trabajo:
Papel de la actividad física en la prevención de deterioro cognitivo y demencia en adultos mayores: una revisión sistemática.
El artículo de revisión de María Julieta Russo (et al) saca a la luz diferentes estudios y ensayos clínicos sobre la realización de ejercicio físico en mayores que resumen:
“Existe evidencia científica de que la actividad física es beneficiosa para la función cognitiva en las personas mayores sanas sin deterioro cognitivo y en personas con deterioro cognitivo leve o demencia, con efectos estadísticamente significativos en el desempeño en pruebas que miden funciones ejecutivas.”
Impulsan así la participación enfermera en la motivación y guía de las personas con enfermedad de Alzheimer en la realización de ejercicio físico sobre todo de tipo aeróbico, para una mejora demostrada de sus habilidades instrumentales. Aun así, recalcan la heterogeneidad de los estudios publicados no siendo posible definir una recomendación formal y alegando la realización de nuevos estudios y ensayos para su confirmación16.
Efecto de la actividad física sobre el deterioro cognitivo y la demencia.
La revisión científica de Laura Elizabet Castro y Carlos Arturo Galvis también analiza resultados de estudios y ensayos que muestran la importancia del fomento del ejercicio físico en personas con Alzheimer por parte de la enfermera:
“En el aspecto de calidad de vida, se identificaron mejoras provocadas por la práctica de actividad física regular; por ejemplo, en la caminata aeróbica se encontraron beneficios. En la comparación entre el grupo de intervención con actividad física con el grupo control, se encontraros diferencias significativas positivas en la evaluación de la funcionalidad. Por otra parte, se encontraron mejoras significativas en la disminución del riesgo de caídas del adulto mayor.”
“Se identifica que la actividad física tiene resultados positivos en las personas con demencia o en deterioro cognitivo causado por la vejez, pero estas mejoras no solo están relacionadas con las capacidades física (como el mejoramiento de fuerza y de velocidad para el caminar), que hacen mejor su desempeño, sino que también se encontraron beneficios en la estabilidad emocional del paciente y por ende mejora en sus actividades de la vida diaria y su percepción.”
“Cabe aclarar que, en el mejoramiento de la calidad de vida, los resultados son más consistentes que los obtenidos en la mejoría de la cognición. En la calidad de vida, se obtiene con la actividad física cambios físicos, emocionales o sociales y del comportamiento, que se relacionan con el mejoramiento del bienestar del paciente17”.
Nuevos horizontes en los cuidados de enfermería en la demencia.
El artículo de Tania Herrera, muestra el papel crucial de la enfermera con los pacientes de Alzheimer y sus cuidadores:
“Este tipo de enfermedades requieren una atención multidisciplinar en el que estén presentes el neurólogo, la enfermera, el neuropsicólogo y el equipo de atención primaria, pero es igualmente indispensable el papel del cuidador, y es en este punto donde la enfermera tiene mucho que aportar.”
Herrera habla sobre la importancia de una enfermera especializada en estos casos que pueda trabajar y guiar a los enfermos, pero sobre todo también a los cuidadores; ya que va a ser la figura sanitaria más cercana al paciente y familia:
“Nuestra profesión tiene un papel fundamental en la atención sanitaria, más en este tipo de pacientes. Una consulta de enfermería centrada en las demencias es indispensable para poder fomentar una mayor educación sanitaria y/o terapéutica, y un mejor control en el paciente y sus familiares. Es indispensable que trabajemos conjuntamente con ellos y que les guiemos en este difícil camino. Para ello es indispensable el papel de la enfermera experta en demencias, ya que vamos a ser el primer filtro en la consulta, y podemos y debemos de saber afrontar y dar posibles soluciones a estas situaciones agilizando un posible tratamiento médico o de cualquier otra índole.”
“Tiene que ser persona de referencia pudiéndoles ayudar a los familiares y/o a los cuidadores a adquirir los conocimientos y las aptitudes suficientes para afrontar la enfermedad y las posibles complicaciones que pueden aparecer en estos pacientes. También es sumamente necesario que dentro de esta consulta se trabaje la necesidad que tienen los cuidadores de cuidarse para poder cuidar mejor. La enfermera tiene la capacidad y las competencias suficientes para valorar, planificar y poner en marcha intervenciones para mejorar la calidad de vida de las personas, y educar y ofrecer apoyo a sus familiares y/o cuidadores. Como parte integral del equipo y de las consultas monográficas de demencias, las enfermeras están capacitadas para estar involucradas activamente en la unidad y ser parte del proceso de toma de decisiones a través del uso del modelo de liderazgo compartido.”
“El paciente con demencia no es un cerebro con olvidos o despistes, es mucho más y la enfermera tiene que ser un activo importante en esa valoración más completa y en ese tratamiento más focalizado y personalizado18.”
Los enfermos de Alzheimer y sus cuidados: intervenciones de enfermería.
La revisión bibliográfica de María Navarro (et al) recalca la importancia de un abordaje multidisciplinar de los enfermos y cuidados en el que todos los integrantes, y en mayor medida las enfermeras, estén cualificados con los conocimientos y técnicas adecuadas:
“Para abordar la EA se precisa de una adecuada coordinación entre los distintos niveles asistenciales y una orientación asistencial desde un equipo interdisciplinar, que fomente la atención integral del individuo y su familia. Los elementos de trabajo comunes para todas las disciplinas, que intervienen en la atención de los enfermos de Alzheimer, en los diferentes niveles de atención, es la valoración geriátrica integral que consta de la valoración clínica, capacidad funcional física, mental y social y la terapia no farmacológica. Es importante que todos los profesionales que intervienen en la atención dispongan de conocimientos y habilidades suficientes para su prevención, captación, diagnóstico inicial, seguimiento y tratamiento de los síntomas más comunes.”
Muestran la principal actividad que una enfermera debe llevar a cabo, la información al paciente y, sobre todo, al cuidador de una manera correcta e individualizada:
“La literatura especializada evidencia que la principal necesidad de los cuidadores es la de información con respecto a la evolución y progreso de la enfermedad.”
“El escaso conocimiento de los cuidadores sobre los cuidados que deben realizar a los pacientes revierte negativamente en su salud y en la persona cuidada. Consideramos necesario detectar las áreas de información que precisan los cuidadores familiares para facilitar una atención más efectiva, ya que las vivencias son únicas para cada persona y por tanto las necesidades percibidas por los cuidadores pueden variar dependiendo de las diferentes circunstancias que rodean a la familia, la etapa del proceso demencial y el grado de dependencia del enfermo.”
Además, analizan la otra interacción de la enfermera, la formación adecuada de los cuidadores para la ayuda y suplencia en las necesidades de movimiento de los enfermos; consiguiendo así una mejora en la calidad de vida de ambos:
“Íntimamente ligado con la necesidad de información se encuentra la de formación. Esta debe proporcionar a los cuidadores recursos para mejorar o adquirir conocimiento sobre la enfermedad y su evolución, adquirir habilidades para afrontar actividades cotidianas como la higiene, la alimentación, el vestido, la deambulación, la incontinencia, la movilización o desorientación. Instruir sobre la disponibilidad y cómo acceder a los recursos y servicios que existen en la comunidad se asocia con efectos positivos sobre el cuidador, como la reducción de la ansiedad, una mejor calidad de vida al disminuir los niveles de estrés y depresión del cuidador y también es preciso ayudar a adaptar el entorno de manera que se facilite un cuidado seguro tanto al paciente como al cuidador.”
“Es conveniente que además de la formación a los cuidadores se les facilite ayuda para las tareas diarias, es decir ayuda física. Cuando se proporciona ayuda física a los cuidadores mejora su salud y se considera la mejor forma de prevenir la depresión y la sobrecarga en los cuidadores de personas con demencia.”
Las autoras mencionan también las dos formas principales de asistencia a estos pacientes y sus familias por parte de enfermería:
“Se entiende por asistencia sanitaria a domicilio el recurso que se presta a la población desde los servicios sanitarios de atención primaria de salud y a través del cual se proporcionan cuidados de salud integrales en el domicilio a personas con necesidades sanitarias y a sus familias. La literatura especializada valora positivamente el servicio de atención telefónica (SAT) proporcionado por enfermería desde la consulta de atención especializada/primaria, a través del cual ofrece y facilita información, para evitar desplazamientos innecesarios a los cuidadores y resolver de forma rápida sus problemas; además, contribuye a disminuir la ansiedad, depresión, estrés y en general a obtener una mejoría en el bienestar de los cuidadores.”
Por último, recalcan la falta de información sobre la actuación enfermera en el caso del Alzheimer en concreto y alegan la importancia de ésta:
“Es responsabilidad de los profesionales enfermeros contribuir a dar una adecuada respuesta a los problemas de los usuarios, que conlleve mejores niveles de satisfacción de todos los actores implicados (pacientes-familias-profesionales-instituciones). La intervención más destacada en los estudios sobre la actividad enfermera es el desarrollo de estrategias de educación sanitaria para aliviar la sobrecarga multidimensional del cuidador y favorecer la calidad del cuidado y de la vida. Se considera que la intervención enfermera puede centrarse en el desarrollo de técnicas de aprendizaje de la relación enfermo-cuidador, de manejo del estrés, la transmisión de información, aportar recursos que permita un adecuado afrontamiento de la situación, talleres para que los cuidadores desarrollen habilidades en la atención de los enfermos (técnicas de movilización, posición, comunicación, estimulación) o proporcionen apoyo emocional estimulando un entorno que facilite compartir emociones, vivencias, angustias o sentimientos a través de la escucha activa19.”
Práctica regular de ejercicio físico como freno para la progresión de la enfermedad de Alzheimer.
La revisión bibliográfica de Julia Arias y Mª Luisa Martínez muestra la eficacia del ejercicio físico adaptado a la capacidad del enfermo de Alzheimer en la mejora de su movilidad y realización de tareas:
“En todos los trabajos donde se ha investigado este objetivo se han obtenido datos positivos, por lo que se puede concluir que la práctica de ejercicio físico favorece indudablemente el desempeño de actividades básicas de la vida diaria (ABVD), en especial el ejercicio aeróbico. Por tanto, entrenar la rapidez de andar, el equilibrio y la fuerza muscular favorece la independencia funcional, la capacidad física y la movilidad. Si estas capacidades se trabajan, mejorará la calidad de vida de los pacientes, ya que también se ve beneficiada por una mayor independencia. El porcentaje de caídas disminuye en los pacientes que practican actividades físicas, lo que resulta de especial interés en personas institucionalizadas o con demencia.”
“Se puede afirmar que obtener más beneficios de las rutinas de ejercicio recae en que estas estén adaptadas al nivel que los participantes puedan soportar, y así facilitar la adherencia al tratamiento pautado. El hecho de que las rutinas estén bien adaptadas deriva en la ratio beneficio-riesgo. ¿Compensa realmente que estos pacientes practiquen ejercicio a pesar del riesgo que tienen de caerse o fracturarse algún hueso? Puede afirmarse que sí, ya que al realizar ese ejercicio mejoran sus habilidades motoras, como la fuerza en miembros inferiores o el equilibrio, lo que en un futuro a corto plazo se traduce en un menor riesgo de caídas.”
Arias y Martínez hablan también sobre, dada la demostrada eficacia del ejercicio como terapia no farmacológica y la responsabilidad de la enfermera en estos tratamientos, la importancia de su implantación de una manera estandarizada de este en los programas de salud ofertados por la enfermera en AP:
“Dado que hoy día no existe un tratamiento curativo y se recurre a terapias farmacológicas cuyo objetivo es paliar los síntomas, es preciso ofrecer otras alternativas terapéuticas, que también pueden ser coadyuvantes, como el ejercicio físico. La terapia de ejercicio físico es una técnica eficaz y económica, pero es necesario que los profesionales de enfermería se conciencien en su inclusión en los programas de vida saludable. La clave para ralentizar la progresión de la EA reside en la estimulación del cerebro, siendo la opción más destacable un programa de ejercicio físico que combine las actividades aeróbicas con otras rutinas de fuerza y/o estiramientos. Entrenar la rapidez de andar, el equilibrio y la fuerza muscular fomenta la independencia funcional, la capacidad física y la movilidad.”
“En definitiva, este tipo de intervención tiene unos efectos positivos evidentes en los pacientes, pero aún falta recorrido para que se implementen como terapias habituales de cuidado y el primer paso para conseguirlo es la implicación de los profesionales de la salud, en particular las enfermeras, que como agentes de educación para la salud están llamadas a tener un papel clave20.”
Paciente con Alzheimer en fase moderada y su familia: análisis bibliográfico de un caso clínico.
Las autoras Alicia Lizarraga y Mónica Vázquez presentan un caso clínico acompañado de una revisión bibliográfica, dónde recalcan la importancia de que la enfermera y demás equipo sanitario hagan partícipe a los familiares en los cuidados de la persona enferma, para que así controlen y manejen más adecuadamente los cambios conductuales que pueden interferir en la ayuda de la realización de las actividades de la persona enferma:
“Los cambios conductuales que padecen los pacientes con EA en fase moderada tienen un impacto en la propia salud de los familiares, afectando a su confianza y bienestar e incrementando su estrés. Por ello, es conveniente que las intervenciones para manejar los cambios conductuales se realicen cuando los miembros de la familia están visitando al residente, lo que permite mejorar sus experiencias con sus seres queridos. Otra buena opción de integración familiar sería el diseño de un curso de capacitación de los cuidadores principales para la atención de sus familiares con EA. Dado que la familia acompaña a la paciente la mayor parte del día, se cree conveniente que conozca los cuidados que precisa para el manejo de los posibles cambios conductuales, para garantizar una mayor efectividad de estos.”
Exponen las intervenciones enfermeras con estos pacientes y ponen de ejemplo cuatro terapias que se han llevado a estudio, remarcando la importancia del papel enfermero en este tipo de casos:
“Con base en los hallazgos existentes en torno a este fenómeno, se proponen distintas intervenciones de enfermería, sensitivas, ambientales, físicas y psicoemocionales, que podrían beneficiar tanto a la residente y familia del caso como al personal de enfermería. En concreto, se podría capacitar e integrar a la familia en la implementación de la terapia con masajes, el ejercicio físico, la terapia con muñecas y la caja de apoyo para esta paciente. “
“Siendo conscientes de estas limitaciones, la integración de la familia en el cuidado de la paciente de este caso se considera clave, dado su potencial impacto sobre la residente, la enfermera y familia, en tanto que ayudaría a manejar y prevenir los cambios conductuales, al disminuir su estado de agitación, agresión y depresión, mejoraría el bienestar de los familiares y reduciría su estrés. Así mismo, los profesionales de enfermería tienen un papel fundamental en este caso, ya que son el nexo entre la paciente y su familia, encontrándose en una posición privilegiada para implementar y evaluar las intervenciones planteadas21.”
Programa de salud para la mejora en el afrontamiento de la situación en pacientes de enfermedad de Alzheimer y en sus familiares.
Daniel Martín (et al) presentan un programa para llevar a cabo en los Centros de Salud con los pacientes de EA y sus cuidadores. Esto se debe a la falta de un plan estandarizado de actuación e información (al menos en el Servicio de Salud aragonés en el que ellos trabajan) para estos pacientes. Por ello presentan una guía de actuación desde el importante papel de la enfermera:
“La Enfermería jugará un papel muy relevante en la EA, especialmente desde la Atención Primaria, ya que será la encargada de la atención global tanto del enfermo como de sus familiares y de la adecuación de sus cuidados conforme a las particularidades de cada paciente y en dependencia de la etapa de la enfermedad en la que se encuentre, aunque siempre en coordinación con el resto del equipo multidisciplinar.”
Comienzan con la idea de unas primeras entrevistas o encuentros con el paciente y cuidadores, para ofrecerles información y comenzar el trabajo conjunto enfermera-cuidador:
“Una primera entrevista de contacto y una consulta posterior de seguimiento del paciente corroborando que, basándose en su experiencia, es preferible ir explicando a medio o corto plazo a los cuidadores y a los pacientes las diferentes etapas que atravesarán y los cuidados que necesitarán que plantearlos a largo plazo desde el inicio de la enfermedad.”
“Por otro lado, también hace notar la importancia del trabajo paralelo con los cuidadores del paciente de EA de explicación de la enfermedad y sus requerimientos, así como con su concienciación con la relevancia y existencia de ésta ya que, con pacientes dependientes y de afectación cognitiva como los de EA, es imposible trabajar de forma unilateral con ellos sin tener el apoyo y la colaboración de sus cuidadores.”
Después, relatan cómo la enfermera deberá instruir sobre los cuidados especiales que el enfermo va a ir necesitando en cada etapa de la enfermedad:
“En segundo lugar, el equipo de Enfermería, basándose en lo ya explicado por el equipo médico, pasará a hacer una breve explicación de los cuidados generales que estos pacientes van a requerir durante las distintas etapas de la enfermedad (sin entrar en excesivas particularidades), se les explicará que:
- En la etapa leve o ligera; será muy importante que el cuidador dé apoyo emocional al paciente de EA tanto tras el diagnóstico como durante sus periodos de ansiedad y depresión a causa de la enfermedad. El aumento de los accidentes y las caídas requerirá que se realice una adaptación del entorno del paciente para favorecer su seguridad, así como proporcionarle una ayuda discreta en las actividades instrumentales, pero siempre favoreciendo su autonomía y su participación activa. Será recomendable el establecimiento de una rutina respecto a las Actividades de la Vida Diaria (AVD) y de terapias cognitivas para su estimulación y el retraso del aparecimiento de las afecciones cognitivas.
- En la etapa moderada; ante el aumento de pérdida de memoria y de coordinación, habrá que dar la ayuda necesaria al paciente para llevar a cabo su cuidado personal y las AVD que ya no pueda realizar por sí solo, así como para la deambulación y los desplazamientos. Continuar con la ritualización de las AVD, con la estimulación cognitiva y con la seguridad en el entorno y el inicio en programas de rehabilitación funcional y de control de esfínteres. El soporte emocional seguirá siendo indispensable.
- En la fase severa; la característica de esta etapa será la de una dependencia total del paciente, con lo que será necesaria una suplencia absoluta de la falta de capacidad de éste para llevar a cabo toda AVD, desde la alimentación hasta la micción y defecación. Como consecuencia de la pérdida de capacidad motriz, será necesaria la instauración de medidas materiales y de ejercicios de estimulación para evitar los trastornos derivados por esta causa.”
Finalmente, los autores hablan sobre sobre cómo seguirá el seguimiento por parte de la enfermera (siempre trabajando conjuntamente con un equipo multidisciplinar) mediante consultas y adecuaciones a cada cambio en la movilidad del paciente y etapa, ya que necesitará cada vez más ayuda o suplencia en las actividades:
“Una vez realizada la reunión del grupo de acogida, el equipo de Enfermería del CS convocará a los pacientes y cuidadores a una serie de consultas de seguimiento individualizadas (paciente y cuidador/es principal/es) que se llevarán a cabo durante toda la duración de la enfermedad. Mientras el paciente se encuentre en la etapa leve o ligera estas consultas se llevarán a cabo cada dos meses, ya que la progresión de la enfermedad no será tan acusada como en las etapas posteriores ni sus necesidades derivadas tan acuciantes como para llevar a cabo consultas más seguidas. Una vez superada esta etapa, las consultas pasarán a ser mensuales.”
“Las consultas, llevadas a cabo en la propia consulta de Enfermería del Centro de Salud, tendrán una duración en torno a los 20/30 minutos y, en cada una de ellas, se pasará al paciente los test Mini-mental State Examination y la Escala de Barthel, para conocer tanto el deterioro cognitivo del paciente y su estadio dentro de la enfermedad, como el deterioro físico. En base a los resultados de estas escalas, se procederá a explicar al paciente y a su cuidador los diferentes cuidados que irá requiriendo, así como los ejercicios cognitivos, físicos y sociales adecuados para cada momento y las medidas ambientales que habrá que tomar de forma más elaborada, amplia y específica para cada momento. Se resolverán igualmente todas las dudas sobre la enfermedad que puedan plantear y, en base a lo requerido por ellos mismos y a lo observado por el equipo de Enfermería, se les propondrá la derivación a diferentes servicios. Para mejorar la adhesión a este Programa, se ofrecerá a los pacientes la posibilidad de realizar las consultas de forma domiciliaria o, de no ser tampoco posible, por vía telefónica. Además, llegado cierto nivel de deterioro físico y cognitivo del paciente habrá que valorar la instauración definitiva de las visitas domiciliarias supliendo completamente las consultas en el Centro de Salud.”
“Habrá que tener siempre en cuenta que, estas consultas, se llevarán a cabo como una parte de la intervención de un equipo interdisciplinar que estará supervisando y tratando el desarrollo de la enfermedad y que, en consecuencia, será siempre posible consensuar con el resto de los miembros la forma de actuar en cada caso y según las diferentes peculiaridades.”
Recalcan la importancia del papel enfermero no solo del enfermo si no también del cuidador, ya que va a ser la persona más cercana y resolutiva para ellos en esta enfermedad:
“Será muy importante también a lo largo de estas consultas el acompañamiento y asesoramiento de los cuidadores principales, puesto que Enfermería será el miembro del equipo de salud que más en contacto esté con ellos y que más involucrado se vea en el desarrollo de la enfermedad y su asimilación y afrontamiento por parte de los cuidadores. Será necesario tener en cuenta al cuidador como persona con unas necesidades independientes de las del paciente de Alzheimer y también se deberá valorar la posibilidad de derivarle a los diferentes servicios para ayudarle a sobrellevar la enfermedad y sus requerimientos personales, psicológicos y físicos22.”
Conocimientos básicos de enfermería para el tratamiento de pacientes con Alzheimer.
Las autoras Sheila Pola (et al) presentan los conocimientos básicos que una enfermera debe tener para el adecuado cuidado de un paciente con EA:
- “Comprender la naturaleza de la enfermedad y su impacto en la vida de la persona y su familia.
- Conocer los diferentes estadios de la enfermedad y los cambios asociados.
- Conocer las técnicas de comunicación efectivas para las personas con Alzheimer.
- Conocer y utilizar técnicas de apoyo para el cuidado de las personas con Alzheimer, incluyendo la ayuda con las actividades diarias y el manejo de comportamientos desafiantes.
- Conocer y respetar los derechos de las personas con Alzheimer y garantizar un ambiente seguro y acogedor.
- Colaborar con otros profesionales de la salud y las familias para brindar un enfoque integral al cuidado de la persona con Alzheimer.”
Además de las siguientes competencias profesionales:
- “Conocimiento de la enfermedad de Alzheimer: Comprensión de la naturaleza, evolución y tratamiento de la enfermedad.
- Comunicación efectiva: Habilidad para establecer una relación de confianza con la persona con Alzheimer y su familia, utilizando técnicas de comunicación efectivas y respetuosas.
- Evaluación clínica: Capacidad para realizar una evaluación exhaustiva de las necesidades físicas, psicológicas y sociales de la persona con Alzheimer y su familia.
- Planificación y coordinación del cuidado: Habilidad para desarrollar e implementar un plan de cuidado integral y personalizado, en colaboración con otros profesionales de la salud.
- Aplicación de técnicas de apoyo: Conocimiento y utilización de técnicas de apoyo para el cuidado de las personas con Alzheimer, incluyendo la ayuda con las actividades diarias y el manejo de comportamientos desafiantes.
- Conocimiento de las necesidades de la familia: Comprensión de las necesidades y preocupaciones de la familia, y habilidad para brindar apoyo y asesoramiento.
- Conocimiento de los recursos disponibles: Conocimiento de los recursos y servicios disponibles para las personas con Alzheimer y sus familias, y habilidad para referirlos cuando sea necesario.”
Y la siguiente formación:
- “Educación formal: Los profesionales de enfermería deben tener una educación formal en enfermería, incluyendo cursos específicos sobre el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias.
- Entrenamiento práctico: Es importante que los profesionales de enfermería tengan experiencia práctica trabajando con personas con Alzheimer y su familia, incluyendo la aplicación de técnicas de apoyo y el manejo de comportamientos desafiantes.
- Conocimiento actualizado: Los profesionales de enfermería deben mantenerse informados sobre las últimas investigaciones y desarrollos en el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer.
- Habilidades de comunicación: Los profesionales de enfermería deben tener habilidades sólidas en comunicación, incluyendo la capacidad de escuchar activamente y establecer relaciones de confianza con las personas con Alzheimer y sus familias.
- Conocimiento cultural: Los profesionales de enfermería deben tener conocimiento de las diferencias culturales y religiosas que pueden afectar el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer.
- Habilidades de liderazgo: Los profesionales de enfermería deben ser líderes en el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer y deben ser capaces de trabajar en colaboración con otros profesionales de la salud para brindar un cuidado integral y coordinado.”
Finalmente, las autoras relatan que el cuidado de pacientes con EA por la enfermera debe abordarse de una manera individualizada y en tres dimensiones: física, psíquica y social. Se destaca la física relacionada directamente con la necesidad del movimiento de estos pacientes:
“Dimensión física: Evaluación de las necesidades físicas de la persona con Alzheimer, incluyendo su alimentación, hidratación, sueño, movilidad y seguridad. Se deben implementar medidas para prevenir lesiones y mejorar su calidad de vida.”
“Es importante tener en cuenta que cada persona con Alzheimer es única y que sus necesidades pueden cambiar a medida que la enfermedad avanza. Por lo tanto, es necesario un enfoque individualizado y flexible en el tratamiento de los pacientes con Alzheimer23.”
DISCUSIÓN
Tras el análisis de los 8 artículos escogidos se puede comentar que no se encuentran grandes diferencias entre ellos, sino más bien un gran parecido entre la información recogida en cada uno.
Tres artículos muestran revisiones de estudios donde se demuestra que el ejercicio físico mejora las capacidades motoras y de movilidad, a parte de las cognitivas, de los pacientes con EA. Además, en todos ellos se habla de la importancia que tiene el enfocar el cuidado no solo hacia la persona enferma, si no también hacia su cuidador ya que es la persona que va a otorgarle en su mayoría los cuidados sobre todo de ayuda y suplencia en la Necesidad del movimiento.
En todos se recalca el papel crucial de la enfermera ya que es el profesional sanitario más cercano y el que va a tener la responsabilidad de informar y formar mientras el cuidador se encargue y de cuidar en fases avanzadas. Aunque la mayoría de los artículos comentan el ámbito de la movilidad y dependencia del paciente, ya que es el área donde el enfermo va a necesitar más cuidados y dónde el cuidador va a sufrir más desgaste; se ha podido observar que no existen cuidados como tales específicos en este ámbito para este tipo de pacientes más allá de la ayuda y suplencia cuando exista déficit como en otras enfermedades. Por ello, es más importante la instrucción temprana al cuidador ya que normalmente son ellos los que se van a hacer cargo de estas situaciones, a parte de la realización de más investigaciones que estudien la especialización de los cuidados enfermeros de esta necesidad en este tipo de pacientes.
CONCLUSIONES
Tras la realización de este trabajo de revisión científica se puede concluir:
- Tres de los estudios recogidos demuestran resultados positivos del ejercicio físico en la movilidad y realización de actividades de los pacientes con EA, así como en la disminución del riesgo de caídas.
- Todos los estudios manifiestan que los familiares son casi igual de importantes que el enfermo en sí a la hora de recibir cuidados enfermeros, ya que son los encargados de cuidar durante la mayor parte de la enfermedad. La intervención enfermera debe consistir en cuidar, informar y formar a los pacientes y sus cuidadores; y en el trabajo en equipo con estos últimos.
- Varios artículos expresan la necesidad de realizar más estudios e investigaciones sobre la formación y los cuidados enfermeros relacionados con la Necesidad del movimiento en personas con EA ya que se ha demostrado su gran importancia, para así poder crear planes de intervención específicos y poder ofrecer unos cuidados más especializados y de calidad.
BIBLIOGRAFÍA
- Méndez-Jiménez AG, Morales F, Cruz A. El cuidado enfermero como elemento de la satisfacción del paciente. Revista Conamed [Internet] 2019 [consultado el 1 de junio de 2024]; 24(2). Disponible en: https://www.medigraphic.com/pdfs/COMPLETOS/conamed/2019/con192.pdf
- Boff L. El cuidado esencial: ética de lo humano compasión por la tierra. Madrid: Editorial Trotta; 2002.
- Benavent MªA, Francisco C, Ferrer EI. Desde el origen de la enfermería a la disciplina enfermera. Cap5: Los modelos de cuidados [Internet]. España: Difusión avances de enfermería; 2003 [Consultado el 1 de junio de 2024]. Disponible en: https://docplayer.es/7015062-I-desde-el-origen-de-la-enfermeria-a-la-disciplina- enfermera.html
- Kérouac, S, Pepin, J; Ducharme F. El pensamiento enfermero. Barcelona: Masson, S.A.; 1995.
- Porcel A. M., Construcción y validación de un sistema de evaluación del nivel de dependencia para el cuidado de pacientes hospitalizados [Internet]. Granada: UGR.es; 2011 [consultado el 3 de junio de 2024]. Disponible en: https://digibug.ugr.es/bitstream/handle/10481/19204/19902578.pdf?sequence=1&is Allowed=y
- Bellido J. C., Lendínez J. F. Proceso enfermero desde el modelo de cuidados de Virginia Henderson y los lenguajes NNN [Internet]. Jaén: Colegio Oficial de Enfermería de Jaén; 2010. [consultado el 3 de junio de 2024]. Disponible en: http://www.index- f.com/lascasas/documentos/lc0714.pdf
- Grupo de Actividad Física y Salud de la semFYC. La necesidad de moverse. Atención Primaria [Internet] 2002 [consultado el 4 de junio de 2024]; 30(7). Disponible en: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0212656702790653
- Eisendrath S., Lichtmacher J. Trastornos psiquiátricos. Delirio, demencia y otros trastornos cognitivos. En: Tierney L, McPhee S, Papadakis M. Diagnóstico clínico y tratamiento. 41ª edición. México: Editorial El Manual Moderno; 2006: 955-956.
- Berciano J. Enfermedades degenerativas del sistema nervioso. Demencias. Enfermedad de Alzheimer. En: Farreras P, Rozman C. Medicina Interna. 15ª edición. Madrid,España: Editorial Elseiver, 2006: vol II:1486-1489
- Alzheimer’s Association. Información básica sobre la enfermedad de Alzheimer [Internet]. Alzheimer’s Association; 2016 [revisado en noviembre 2016; consultado el 4 de junio de 2024]. Disponible en: https://www.alz.org/national/documents/sp_brochure_basicsofalz.pdf
- Holtzer R., Epstein N., Mahoney J., Izzetoglu M., Blumen H. Neuroimaging of mobility in aging: a targeted review. J Gerontol A Biol Sci Med Sci. 2014; 69(11): 1375–88
- Alfaro R. Aplicación del proceso enfermero: guía paso a paso. Barcelona: Masson; 2002
- American Nurses Association Network Inc. Nurse Staffing and Patient Outcomes in the Inpatient Hospitak Setting. Washington, DC: American Nurses Publishing; 2000.
- North American Nursing Diagnosis Association. Diagnósticos enfermeros de la NANDA. Definiciones y Clasificación. Madrid: Harcourt; 1999-2000.
- Bulecheck, G. M., Butcher H., McCloskey J. Clasificación de intervenciones de Enfermería (NIC). Barcelona: Elsevier Mosby; 2009
- Russo MJ, Kañevsky A, Leis A, Iturry M, Roncoroni M, Serrano C, et al. Papel de la actividad física en la prevención de deterioro cognitivo y demencia en adultos mayores: una revisión sistemática. Neurol Argent [Internet]. 2020 [consultado el 10 de junio de 2024]; 12(2): 124–37. Disponible en: https://www.elsevier.es/es-revista-neurologia-argentina-301-articulo-papel-actividad-fisica-prevencion-deterioro-S1853002820300173
- Castro-Jiménez LE, Galvis-Fajardo CA. Efecto de la actividad física sobre el deterioro cognitivo y la demencia. Rev Cub Salud Publica [Internet]. 2018 [citado el 10 de junio de 2024]; 44(3): e979. Disponible en: https://www.scielosp.org/article/rcsp/2018.v44n3/e979/
- Herrera Barcia T. Nuevos horizontes en los cuidados de enfermería en la demencia. Rev Cient Soc Esp Enferm Neurol [Internet]. 2021 [consultado el 10 de junio de 2024]; 54: 1–2. Disponible en: https://www.elsevier.es/es-revista-revista-cientifica-sociedad-espanola-enfermeria-319-articulo-nuevos-horizontes-cuidados-enfermeria-demencia-S2013524621000015
- Navarro Martínez M, Jiménez Navascués L, García Manzanares Ma. C, Perosanz Calleja M de, Blanco Tobar E. Los enfermos de Alzheimer y sus cuidadores: intervenciones de enfermería. Gerokomos [Internet]. 2018 [consultado el 12 de junio de 2024]; 29(2): 79–82. Disponible en: https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1134-928X2018000200079
- Arias Iniesta J, Luisa Martínez Martín M. Práctica regular de ejercicio físico como freno de la progresión de la enfermedad de Alzheimer [Internet]. Isciii.es. [consultado el 10 de junio de 2024]. Disponible en: https://scielo.isciii.es/pdf/geroko/v31n1/1134-928X-geroko-31-01-26.pdf
- Lizarraga-Cía A, Vázquez-Calatayud M. Paciente con Alzheimer en fase moderada y su familia: análisis bibliográfico de un caso clínico. Gerokomos [Internet]. 2021 [consultado el 12 de junio de 2024]; 32(3): 172–7. Disponible en: https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1134-928X2021000400008
- Programa de salud para la mejora en el afrontamiento de la situación en pacientes de enfermedad de Alzheimer y en sus familiares [Internet]. Revista Sanitaria de Investigación. 2022 [consultado el 14 de junio de 2024]. Disponible en: https://revistasanitariadeinvestigacion.com/programa-de-salud-para-la-mejora-en-el-afrontamiento-de-la-situacion-en-pacientes-de-enfermedad-de-alzheimer-y-en-sus-familiares/
- Conocimientos básicos de enfermería para el tratamiento de pacientes con Alzheimer [Internet]. Revista Sanitaria de Investigación. 2023 [consultado el 14 de junio de 2024]. Disponible en: https://revistasanitariadeinvestigacion.com/conocimientos-basicos-de-enfermeria-para-el-tratamiento-de-pacientes-con-alzheimer/