Revisión sistemática de cuidados enfermeros en pacientes oncológicos

29 julio 2025

 

AUTORES

  1. María Luisa Pineda Romero. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  2. Paula Verdugo Altamirano. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  3. Karen Vanessa Mira Escobar. Graduada en Enfermería. Enfermera en Clínica Privada. Aragón, España.
  4. Rocío Puerta Castro. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  5. Cristina Rodríguez Casanueva. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.

 

RESUMEN

El cáncer de ha convertido en una de las enfermedades que mayor preocupación ha causado a nivel global, convirtiéndose en la segunda causa de muerte en países desarrollados. Se convierte en necesario enfocar los cuidados priorizando el bienestar del paciente que pasa por un proceso oncológico y de sus familiares. El papel de la enfermería en este tipo de situaciones no sólo se destaca por reconocer signos y síntomas y paliarlos, si no que también tiene un importante impacto a nivel psicológico y emocional.

PALABRAS CLAVE

Cuidados enfermeros, neoplasias, enfermería oncológica, cuidados paliativos.

ABSTRACT

Cancer has become one of the most concerning diseases worldwide, ranking as the second leading cause of death in developed countries. It is essential to focus care on prioritizing the well-being of patients undergoing an oncological process, as well as that of their families. The role of nursing in these situations is not only crucial for recognizing and alleviating signs and symptoms, but also has a significant psychological and emotional impact.

KEY WORDS

Nursing care, neoplasms, oncology nursing, palliative care.

INTRODUCCIÓN

El cáncer es un conjunto de enfermedades en las que ciertas células del cuerpo comienzan a multiplicarse de forma descontrolada y desorganizada, mostrando un comportamiento agresivo e invasivo hacia los tejidos circundantes. Aunque su causa exacta no siempre se conoce, se reconoce por su naturaleza maligna. Esta enfermedad se origina cuando una célula normal sufre una alteración que modifica su funcionamiento y crecimiento1.

Las principales características de una célula maligna incluyen1,2:

  • Pérdida de la estructura y disposición normal de las células1,2.
  • Alteraciones en la organización del tejido observadas al microscopio1,2.
  • Mayor diversidad entre las células, lo que indica una heterogeneidad celular aumentada1,2.
  • Incremento anormal en la velocidad de multiplicación celular1,2.
  • Capacidad para invadir tejidos sanos cercanos, rompiendo las barreras naturales del cuerpo1,2.

 

El cáncer constituye una de las principales preocupaciones de salud pública a nivel mundial y actualmente es la segunda causa de muerte en los países desarrollados. Se estima que, en los próximos años, podría convertirse en la principal causa de fallecimiento. En el año 2012, esta enfermedad fue responsable de aproximadamente 8,2 millones de muertes en todo el mundo, siendo los tipos más letales los de pulmón, hígado, estómago, colon y mama. En España, el cáncer es la causa de alrededor del 25 % de las muertes registradas cada año1,2,3.

OBJETIVO

  • Desarrollar y esclarecer el papel de la enfermera en aquellos pacientes que están pasando por procesos oncológicos.

 

METODOLOGÍA

Se ha realizado una revisión sistemática usando como principal base de datos Google Académico. Finalmente se han seleccionado cuatro documentos de todos los resultados obtenidos.

RESULTADOS

El papel de la enfermería en este tipo de procesos es multifactorial ya que no solo se encarga de paliar los síntomas físicos de los pacientes, también es un importante apoyo psicológico y emocional tanto para la familia como para el enfermo, siendo fundamental que la enfermera trabaje desde el inicio hasta el post-tratamiento o fallecimiento del paciente basando los cuidados en una atención integral y humanizada1,2,3,4.

Las principales áreas de actuación en los que la enfermera debe enfocarse son las siguientes1,2,3,4:

  • Evaluación y manejo de los síntomas físicos. Antes de iniciar cualquier intervención terapéutica, es fundamental valorar detenidamente la intensidad de los síntomas, su repercusión tanto física como emocional, y los factores que los desencadenan o agravan. El seguimiento constante de los síntomas se realiza mediante el uso de herramientas estandarizadas de evaluación y registros clínicos, lo que permite detectar cambios a tiempo, optimizar el control de los síntomas y prevenir o minimizar posibles efectos secundarios. Entre sus responsabilidades, las enfermeras administran medicamentos destinados al alivio de síntomas frecuentes como el dolor, las náuseas, los vómitos, la disnea, el estreñimiento, la tos o el exceso de secreciones. Además de administrar estos fármacos, deben proporcionar al paciente y su entorno cercano información clara y comprensible sobre el propósito de cada tratamiento, los horarios indicados, y los posibles efectos adversos, con el fin de fomentar la comprensión y participación activa tanto del paciente como de su familia en el proceso de cuidado1,2,3,4.

 

Asimismo, las enfermeras llevan a cabo cuidados básicos y específicos según las necesidades individuales del paciente, por ejemplo, en pacientes que reciben radioterapia, deben vigilar el estado de la piel en la zona irradiada y realizar curas o intervenciones locales si aparecen lesiones o irritaciones. También se encargan de evaluar y supervisar el estado nutricional del paciente, controlando el peso regularmente y ofreciendo consejos dietéticos ajustados a las condiciones clínicas de cada caso1,2,3,4.

  • Apoyo Emocional y Comunicación. La comunicación efectiva representa una herramienta terapéutica fundamental en el cuidado de pacientes. En el contexto de la enfermería, esta competencia es clave para construir una relación de confianza con el enfermo y su familia. A través del diálogo empático y respetuoso, las enfermeras pueden comprender mejor los temores, dudas y necesidades emocionales del paciente, lo que les permite brindar un acompañamiento más humano y adecuado a cada situación1,2,3,4.

 

En su rol de acompañamiento emocional, las enfermeras también guían al paciente a lo largo de las distintas etapas psicológicas que suelen acompañar a una enfermedad terminal. Durante este proceso, brinda apoyo continuo, mostrando empatía y respeto por los tiempos y emociones de cada persona, sin juzgar ni forzar respuestas, consiguiendo reforzar el valor de la vida en todas sus etapas y de enfrentar la muerte como un proceso natural, no como un fracaso1,2,3,4.

  • Apoyo a la familia. En el cuidado de pacientes en fase terminal, la familia es vista como una parte esencial e inseparable del proceso, formando junto con el paciente y el equipo de salud una unidad de atención. Representa el principal sostén emocional y práctico del enfermo, por lo que su acompañamiento debe ser también objeto de atención profesional. El personal de enfermería tiene la responsabilidad de ofrecer apoyo, orientación y formación específica a los familiares, ya que la enfermedad terminal genera un fuerte impacto emocional en el entorno cercano del paciente. Es fundamental brindarles herramientas que les permitan enfrentar este proceso de forma más segura y con menor angustia1,2,3,4.

 

Parte de este acompañamiento incluye enseñar a los cuidadores familiares cómo prestar los cuidados básicos necesarios, tales como realizar cambios posturales, mantener la higiene personal del paciente, cuidar adecuadamente la boca y la piel, prevenir úlceras por presión y administrar la medicación de forma correcta. Además, se les instruye sobre cómo actuar frente a situaciones clínicas específicas que puedan presentarse. Esto ayuda a prevenir el agotamiento y la sobrecarga, que pueden derivar en la llamada claudicación familiar, es decir, el colapso del entorno ante la imposibilidad de sostener el cuidado1,2,3,4.

  • Coordinación dentro del Equipo Multidisciplinares. El personal de enfermería desempeña un papel esencial dentro del equipo multidisciplinar de cuidados paliativos, que está compuesto por profesionales como médicos, psicólogos, trabajadores sociales, auxiliares y otros especialistas. Una de sus funciones principales es asegurar una comunicación fluida entre todos los integrantes del equipo, así como entre los diferentes niveles del sistema sanitario, como la atención primaria y los servicios hospitalarios. Este intercambio de información es vital para mantener la coherencia y continuidad en el cuidado del paciente. Las enfermeras también participan activamente en todas las fases del proceso de atención, desde la planificación inicial hasta la ejecución y evaluación del plan de cuidados (PAE), ajustándolo según la evolución clínica del paciente y las necesidades de su familia. Esta capacidad de adaptación permite que el cuidado sea verdaderamente centrado en la persona1,2,3,4.
  • Aspectos Éticos y Legales. Dentro del ámbito de los cuidados paliativos, la enfermera tiene la responsabilidad de brindar información al paciente de forma clara, comprensible y adaptada a su nivel de entendimiento, siempre respetando los límites de su rol profesional. Es fundamental que la atención se base en el respeto absoluto a la dignidad, autonomía e intimidad del paciente, permitiéndole tomar decisiones libres e informadas sobre su tratamiento, ya sea para aceptarlo o rechazarlo. En este contexto, el objetivo principal del cuidado es aliviar el sufrimiento y garantizar el mayor bienestar posible, evitando intervenciones médicas innecesarias o desproporcionadas que prolonguen el proceso de morir sin mejorar la calidad de vida del paciente, lo que se conoce como encarnizamiento terapéutico1,2,3,4.
  • Desafíos y Desarrollo Profesional. El ejercicio de la enfermería, especialmente en los ámbitos de oncología y cuidados paliativos, conlleva una importante carga emocional y física. La constante exposición al sufrimiento, la muerte y la complejidad de las situaciones clínicas hace que estos profesionales sean particularmente vulnerables al síndrome de burnout o desgaste profesional, especialmente cuando no cuentan con una formación adecuada en estas áreas. Para enfrentar estos desafíos, es fundamental que las enfermeras y enfermeros cuenten con formación especializada en cuidados paliativos y salud mental, lo que les permite manejar de forma adecuada las distintas reacciones emocionales tanto propias como de los pacientes y sus familias, además de abordar situaciones clínicas complejas con mayor seguridad y eficacia1,2,3,4.

 

En resumen, el rol de la enfermería en la atención del paciente oncológico es fundamental y activo, ya que constituye un elemento clave para garantizar el bienestar global del paciente y su entorno familiar. Su labor no se limita al abordaje clínico, sino que también abarca el acompañamiento emocional y el apoyo en los aspectos sociales que surgen a lo largo del proceso de la enfermedad1,2,3,4.

DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES

La labor de enfermería en el contexto oncológico y de cuidados paliativos es compleja, profunda y esencial. Su intervención va mucho más allá de la atención clínica: se convierte en un verdadero acompañamiento integral que abarca los aspectos físicos, emocionales, sociales y espirituales del paciente, sin dejar de lado el apoyo constante a la familia. Esta atención humanizada exige que el personal de enfermería esté presente en todas las fases del proceso, desde el diagnóstico hasta el tratamiento, el seguimiento e incluso el momento final de la vida1,2,3,4.

Las funciones del profesional de enfermería incluyen el control de síntomas físicos, la comunicación efectiva con el paciente y sus allegados, el acompañamiento emocional durante las distintas etapas del duelo, la orientación y educación a los familiares y una participación activa en la coordinación con el equipo multidisciplinar. Además, deben ejercer su labor dentro de un marco ético y legal que respete la autonomía del paciente, promoviendo siempre su dignidad y calidad de vida1,2,3,4.

En este sentido, el desarrollo profesional continuo, el autocuidado emocional y el apoyo institucional se presentan como herramientas clave para prevenir el desgaste profesional y mantener la calidad de la atención. Por tanto, la enfermería no solo es un pilar fundamental del sistema sanitario en el tratamiento oncológico, sino también una figura insustituible en la creación de un entorno de cuidado compasivo, respetuoso y centrado en la persona1,2,3,4.

 

BIBLIOGRAFÍA

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  2. Kobayashi M, Kajiwara K, Morikawa M, et al. Nursing support for nausea and vomiting in patients with cancer: a scoping review. Cureus. 2023 Nov 3;15(11):e48212. doi:10.7759/cureus.48212.
  3. Baalann K P, Joseph D, Bhandari A, Kulkarni P, Agarwal G, Agarwal S; et al. Oncology nurses’ knowledge, attitudes, and factors in cancer pain – a systematic review. Malaysian J Nurs. 2024 Apr;15(4):196–??. doi:10.31674/mjn.2024.v15i04.021.
  4. Sánchez Manzanera R. Cuidados paliativos: avance sin final. 5ª ed. Jaén (España): Formación Alcalá; 2020. 901 p.

 

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