AUTORES
- Miriam Ojea Abadía. Enfermera en el Hospital Comarcal de Alcañiz (Teruel). España.
- Isaac Lanagrán Jiménez. Enfermero en el Hospital Comarcal de Alcañiz (Teruel). España.
- Estela Luque Muñoz. Enfermera en el Hospital Comarcal de Alcañiz (Teruel). España.
- Ainhoa Luque Muñoz. Enfermera en el Hospital Comarcal de Alcañiz (Teruel). España.
- Lidia García Salmerón. Enfermera en el Hospital Universitario Torrecárdenas (Almería). España.
- Santiago Sáez Martínez. Enfermero en el Hospital Comarcal de Alcañiz (Teruel). España.
RESUMEN
La promoción de la salud es una herramienta esencial en el ámbito sanitario, orientada a prevenir enfermedades y fomentar el bienestar integral desde una perspectiva educativa, participativa y continua. Este enfoque impulsa la adquisición de conocimientos, actitudes y habilidades que permiten a las personas asumir un rol activo en el cuidado de su salud. Desde la infancia, las instituciones educativas representan un entorno clave para implementar programas de educación para la salud, con un papel destacado del personal de enfermería en la prevención y el acompañamiento.
Durante la adolescencia, una etapa determinante para la consolidación de hábitos saludables, es imprescindible adaptar las estrategias educativas a sus intereses, valores y contextos. Desde la Atención Primaria de Salud, la enfermería debe desempeñar un rol activo, generando espacios de diálogo, confianza y formación en autocuidado. La evidencia muestra que las intervenciones específicas en este grupo pueden mejorar significativamente aspectos como la autoestima, la práctica de actividad física y la salud emocional, especialmente cuando se aplican con un enfoque comunitario e inclusivo.
PALABRAS CLAVE
Promoción de la salud, educación en salud, adolescente, autocuidado.
ABSTRACT
Health promotion is a key tool within the healthcare system, aimed at preventing disease and fostering overall well-being through an educational, participatory, and continuous approach. This process encourages individuals to acquire the knowledge, attitudes, and skills needed to take an active role in their own health care. From early childhood, schools offer an ideal setting to implement health education programs, with nursing professionals playing a central role in prevention and support.
During adolescence—a crucial stage for the development of long-term health habits—educational strategies must be adapted to the interests, values, and contexts of young people. In Primary Health Care, nurses must actively promote autonomy, facilitate dialogue, and build trust to enhance self-care skills. Evidence suggests that targeted interventions in this age group can significantly improve factors such as self-esteem, physical activity, and emotional well-being, particularly when applied through inclusive, community-based programs.
KEY WORDS
Health promotion, health education, adolescents, self-care.
INTRODUCCIÓN
La promoción de la salud se define como un conjunto de actividades destinadas a prevenir patologías y a fomentar el bienestar integral, involucrando a individuos, familias y colectivos en la adopción de hábitos de vida saludables. Es una herramienta esencial dentro del ámbito sanitario, orientada a facilitar procesos de aprendizaje que permitan a las personas adquirir conocimientos, actitudes y habilidades necesarias para cuidar de su propia salud y contribuir al bienestar colectivo. Este proceso educativo busca transformar conductas nocivas en hábitos saludables, promoviendo un estilo de vida activo, equilibrado y responsable desde un enfoque preventivo e integral¹.
Durante la Transición Democrática en España, un periodo caracterizado por significativos cambios en el ámbito político y social, la educación para la salud emerge como un elemento clave en la transformación del sistema de salud pública. De acuerdo con Perdiguero-Gil y Bueno (2022), este proceso pretendía ir más allá del modelo biomédico convencional, que se enfoca únicamente en el tratamiento de enfermedades, y avanzar hacia una visión integral que incentiva la prevención y el desarrollo de hábitos saludables entre la población. En este escenario, la educación para la salud se entendió como una herramienta fundamental para capacitar a los ciudadanos y estimular su participación activa en el cuidado de su salud ².
Para el personal de enfermería, promover la salud mediante estrategias de educación representa una estrategia fundamental en la adopción de hábitos saludables y la práctica del autocuidado. Su propósito es brindar la capacidad a las personas para que asuman un papel proactivo en su bienestar, lo cual contribuye a mejorar su calidad de vida y la de quienes les rodean ¹.
En este contexto, es fundamental comenzar a fomentar hábitos saludables desde los primeros años de vida, especialmente dentro de las escuelas, donde se establecen las bases para el comportamiento y el estilo de vida. Las instituciones educativas son lugares ideales para llevar a cabo programas educativos sobre salud, ya que ofrecen la oportunidad de impactar directamente en la adquisición de conocimientos, valores y comportamientos que promueven el autocuidado y la responsabilidad individual. Actuar desde la niñez no solo ayuda a que se adopten hábitos saludables a largo plazo, sino que también provoca un impacto positivo en las familias y la comunidad. El personal de enfermería, en conjunto con el sistema educativo, puede jugar un papel clave en la planificación y ejecución de actividades que impulsen la salud desde un enfoque preventivo, participativo y constante.
La enfermería escolar es un elemento crucial para la ejecución de programas educativos enfocados en la salud dentro del ámbito académico. Su trabajo se centra en la prevención, el acompañamiento y la promoción activa de la salud desde una visión integral e inclusiva³.
Esta intervención se inicia en etapas tempranas, promoviendo la adquisición de conocimientos, habilidades y actitudes que capacitan a los niños, niñas y adolescentes para establecer hábitos saludables que perduren.
La enfermería escolar es un agente fundamental para alcanzar una auténtica educación para la salud desde la infancia, coordinando acciones preventivas, educativas y de acompañamiento que generen un impacto directo y sostenido en la salud pública a largo plazo³.
Asimismo, es fundamental señalar que la educación en salud debe ser continua y adaptarse a través de las diversas etapas del desarrollo, en particular durante la adolescencia, que es un momento crucial para establecer hábitos y actitudes saludables.
Promover el autocuidado en adolescentes desde la Atención Primaria de Salud es una estrategia esencial para garantizar el desarrollo de hábitos saludables que perduren a lo largo de su vida. La adolescencia es una etapa crítica en la que se configuran comportamientos, valores y actitudes que influyen directamente en el bienestar físico, emocional y social de las personas. En este período, los jóvenes empiezan a asumir mayor responsabilidad sobre su salud, por lo que es fundamental potenciar su autonomía y capacidad para tomar decisiones informadas⁴.
Es indispensable llevar a cabo estrategias educativas que estén contextualizadas y que se adapten a las características, intereses, valores y modos de comunicación propios de este grupo poblacional. El acompañamiento por parte de profesionales debe ser participativo, permitiendo que los adolescentes asuman un papel central en el cuidado de su salud y adquieran competencias para la toma de decisiones saludables⁴.
En un estudio llevado a cabo en la zona de Parquesol, Valladolid, se examinó un programa comunitario de intervención que se centró en la educación sanitaria y afectivo-sexual de los adolescentes, con el propósito de optimizar su perfil de salud⁵.
Los hallazgos indicaron que estas intervenciones tienen el potencial de provocar mejoras significativas en diversos aspectos, tales como la resistencia física, la seguridad en el hogar, la práctica de actividades deportivas y la autoestima, siendo especialmente evidentes en las jóvenes. Este resultado subraya la necesidad de incorporar programas de salud comunitaria dirigidos específicamente a adolescentes, complementando así la iniciativa preventiva que se inicia en la infancia. La capacitación y la participación activa de los profesionales de enfermería en estos programas son cruciales para garantizar un apoyo integral que refuerce la salud física, emocional y social de los jóvenes, contribuyendo a una promoción de la salud que sea sostenible a lo largo de toda la vida⁵.
Para alcanzar una educación en salud eficaz en este campo, los profesionales, en particular los de enfermería, requieren formación especializada y recursos apropiados para diseñar y aplicar programas educativos integrales. De esta manera, se potencia el bienestar integral de los adolescentes y se disminuyen los riesgos vinculados a comportamientos poco saludables durante esta etapa crucial⁴.
CONCLUSIÓN
La promoción de la salud y la educación sanitaria son fundamentos imprescindibles para el incremento de la calidad de vida de los individuos, considerando un enfoque integral y preventivo. Su implementación debe comenzar desde la infancia y evolucionar de manera continua a lo largo de las diversas etapas del desarrollo, siendo especialmente relevante durante la adolescencia, un periodo crucial para la formación de hábitos saludables. En este contexto, las instituciones educativas y los servicios de Atención Primaria de Salud se establecen como entornos estratégicos para llevar a cabo intervenciones directas en la adquisición de conocimientos, actitudes y destrezas vinculadas al autocuidado y el bienestar individual y colectivo.
El personal de enfermería asume una función primordial en este proceso, tanto en el ámbito escolar como en las comunidades. Su involucramiento activo en la planificación, realización y valoración de iniciativas educativas no solo contribuye a la prevención de enfermedades, sino que también capacita a niños, niñas y adolescentes para que adopten estilos de vida responsables, activos y sostenibles.
Por esta razón, es esencial continuar progresando hacia un modelo de atención sanitaria donde profesionales sanitarios sean capaces de brindar un acompañamiento cercano, adaptado y constante a las diferentes generaciones en su recorrido hacia el bienestar integral.
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