AUTOR
- Blanca Almodóvar Modrego. Enfermera, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
RESUMEN
Introducción: La rotura del tendón extensor de los dedos es una lesión que compromete la continuidad de los tendones responsables de la extensión de los dedos de la mano, lo que ocasiona una pérdida parcial o total de esta función.
Objetivo: Describir e identificar las características y la clínica de la patología, y revisar los métodos diagnósticos y formas de tratamiento más frecuentemente utilizados.
Metodología: Se procede a realizar una revisión narrativa basada en artículos, que incluyen nuestras opciones de búsqueda, obtenidos de diferentes bases científicas. Se seleccionaron aquellos que mejor se adaptaban a nuestros criterios de inclusión iniciales, como idioma (español), y fecha de publicación (posterior al año 2005). Posteriormente realizamos un análisis exhaustivo de la información para extraer la información y conclusiones necesarias.
Desarrollo: La presentación clínica depende del tipo de rotura (aguda o crónica), del tendón afectado y de la zona anatómica comprometida. El diagnóstico es fundamentalmente clínico, aunque se apoya en estudios de imagen para confirmar la extensión de la lesión y descartar daños asociados.
Pronóstico: Con una reparación adecuada, rehabilitación controlada y seguimiento médico, la mayoría de los pacientes logra una recuperación funcional satisfactoria y retorno a sus actividades habituales.
Conclusiones: En la mayoría de los casos, con manejo adecuado y adherencia al protocolo de recuperación, el pronóstico funcional es muy favorable, permitiendo al paciente recuperar la extensión y la destreza manual necesarias para una vida activa.
PALABRAS CLAVE
Rotura, tendón, extensor, dedos, signos, síntomas, diagnóstico, tratamiento.
ABSTRACT
Introduction: Rupture of the extensor tendon of the fingers is an injury that compromises the continuity of the tendons responsible for extending the fingers of the hand, causing partial or total loss of this function.
Objective: To describe and identify the characteristics and clinical features of the condition, and to review the most frequently used diagnostic methods and forms of treatment.
Methodology: A narrative review was conducted based on articles obtained from various scientific databases, including our search options. Those that best met our initial inclusion criteria, such as language (Spanish) and publication date (after 2005), were selected. We then conducted a thorough analysis of the information to extract the necessary data and conclusions.
Development: Clinical presentation depends on the type of rupture (acute or chronic), the tendon affected, and the anatomical area involved. Diagnosis is primarily clinical, although imaging studies are used to confirm the extent of the injury and rule out associated damage.
Prognosis: With proper repair, controlled rehabilitation, and medical follow-up, most patients achieve satisfactory functional recovery and return to their usual activities.
Conclusions: In most cases, with proper management and adherence to the recovery protocol, the functional prognosis is very favourable, allowing the patient to regain the range of motion and manual dexterity necessary for an active life.
KEY WORDS
Rupture, tendon, extensor, fingers, signs, symptoms, diagnosis, treatment.
La rotura del tendón extensor de los dedos es una lesión que compromete la continuidad de los tendones responsables de la extensión de los dedos de la mano, lo que ocasiona una pérdida parcial o total de esta función. Los tendones extensores son estructuras fibrosas que se originan en los músculos del compartimento posterior del antebrazo y se insertan en las falanges, permitiendo extender las articulaciones metacarpofalángicas e interfalángicas.
Dependiendo del nivel anatómico de la lesión, las roturas se clasifican en zonas según la división propuesta por Verdan (zonas I a VIII), lo que orienta el tratamiento y el pronóstico:
- Zona I: sobre la articulación interfalángica distal.
- Zona II: sobre la falange media.
- Zona III: articulación interfalángica proximal.
- Zona IV: falange proximal.
- Zona V: articulación metacarpofalángica.
- Zona VI: dorso de la mano.
- Zona VII: nivel de la muñeca.
- Zona VIII: antebrazo proximal (músculos extensores).
Las roturas pueden ser abiertas (por heridas penetrantes que cortan el tendón) o cerradas (por mecanismos indirectos o degenerativos, como ocurre en deportistas o personas con artritis reumatoide)1-7.
Describir e identificar las características y la clínica de la patología, y revisar los métodos diagnósticos y formas de tratamiento más frecuentemente utilizados.
METODOLOGÍA
Se procede a realizar una revisión narrativa basada en artículos, que incluyen nuestras opciones de búsqueda, obtenidos de diferentes bases científicas. Se seleccionaron aquellos que mejor se adaptaban a nuestros criterios de inclusión iniciales, como idioma (español), y fecha de publicación (posterior al año 2005). Posteriormente realizamos un análisis exhaustivo de la información para extraer la información y conclusiones necesarias.
DESARROLLO
La presentación clínica depende del tipo de rotura (aguda o crónica), del tendón afectado y de la zona anatómica comprometida.
Los signos y síntomas principales son pérdida de la extensión activa del dedo o dedos afectados, dolor agudo o punzante en el sitio de la lesión, que aumenta con el intento de extender el dedo, inflamación y tumefacción, sensación de chasquido o “latigazo”, y debilidad funcional.
El diagnóstico es fundamentalmente clínico, aunque se apoya en estudios de imagen para confirmar la extensión de la lesión y descartar daños asociados.
En términos generales, el tratamiento se divide en tratamiento conservador y quirúrgico.
1. Tratamiento conservador: El objetivo es mantener los extremos tendinosos en contacto durante la cicatrización y evitar rigidez articular.
Indicado en:
- Lesiones parciales (menos del 50 % del espesor tendinoso).
- Roturas cerradas sin retracción importante.
- Deformidades en martillo sin fragmento óseo grande ni subluxación articular.
a) Inmovilización: Se realiza mediante férula estática o dinámica que mantenga la articulación lesionada en extensión completa.
- En deformidad en martillo (zona I): se inmoviliza la IFD en extensión por 6 a 8 semanas, permitiendo movimiento libre de la IFP.
- En zona III (deformidad en ojal): se inmoviliza la IFP en extensión por 4 a 6 semanas, dejando libre la IFD.
- En lesiones de mano o muñeca (zonas V–VII), se emplea férula que mantenga la muñeca en ligera extensión y las articulaciones metacarpofalángicas en flexión.
b) Rehabilitación: Tras el periodo de inmovilización, se inicia una fase progresiva de movilización controlada y fisioterapia para recuperar la movilidad y fuerza, evitando adherencias.
c) Farmacoterapia: Uso de analgésicos y antiinflamatorios en fase aguda.
2. Tratamiento quirúrgico
Indicado en:
- Roturas completas o retracción tendinosa importante.
- Lesiones abiertas con exposición del tendón.
- Fracaso del tratamiento conservador.
- Lesiones crónicas con deformidad establecida.
- Fracturas-avulsión con desplazamiento significativo o subluxación articular.
- En algunos casos se emplean férulas dinámicas que permiten extensión asistida y flexión controlada1-7.
PRONÓSTICO:
La deformidad en martillo tratada precozmente con férula tiene un éxito superior al 90 %. Las lesiones quirúrgicamente reparadas recuperan entre el 70 y 85 % de la fuerza extensora normal. En lesiones crónicas o negligidas, pueden persistir deformidades, rigidez articular o déficit de extensión residual.
Con una reparación adecuada, rehabilitación controlada y seguimiento médico, la mayoría de los pacientes logra una recuperación funcional satisfactoria y retorno a sus actividades habituales.
CONCLUSIONES
La rotura del tendón extensor de los dedos constituye una lesión frecuente en el contexto de traumatismos de mano, especialmente por su ubicación superficial. El éxito terapéutico depende de la precocidad del abordaje, la técnica de reparación y la rehabilitación supervisada.
En la mayoría de los casos, con manejo adecuado y adherencia al protocolo de recuperación, el pronóstico funcional es muy favorable, permitiendo al paciente recuperar la extensión y la destreza manual necesarias para una vida activa.
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