La peste en España, una enfermedad erradicada

5 abril 2024

AUTORES

  1. Eva Martínez Aznar. Enfermera HRV, Zaragoza.
  2. Susana Alcubierre Iriarte. Enfermera HRV, Zaragoza.
  3. María Teresa Bello Ibuarben. Enfermera HRV, Zaragoza.
  4. María Jesús Arnal Longares. Enfermera HRV, Zaragoza.
  5. Silvia Elena Arriaza Cruz. TCAE HNSG, Zaragoza.
  6. María Pilar Pueyo Tejedor. Enfermera HRV, Zaragoza.

 

RESUMEN

La peste, también conocida como la peste negra, fue una de las epidemias más devastadoras de la historia de la humanidad. Se cree que comenzó en Asia Central en el siglo XIV y se propagó rápidamente por todo el continente europeo, causando la muerte de millones de personas. España no fue ajena a esta tragedia y sufrió grandes pérdidas durante la pandemia de la peste. La peste llegó a España en 1348, cuando barcos infectados atracaron en los puertos de la península ibérica. La enfermedad se propagó rápidamente a lo largo de todo el país, causando estragos en las poblaciones locales. Las ciudades fueron las más afectadas, ya que la densidad de población y las malas condiciones higiénicas favorecieron la propagación del contagio.

PALABRAS CLAVE

La peste, península ibérica, enfermedades erradicadas.

ABSTRACT

The plague, also known as the Black Death, was one of the most devastating epidemics in human history. It is believed to have started in Central Asia in the 14th century and spread rapidly throughout the European continent, causing the deaths of millions of people. Spain was not immune to this tragedy and suffered great losses during the plague pandemic. The plague reached Spain in 1348, when infected ships docked in ports on the Iberian Peninsula. The disease spread rapidly throughout the country, wreaking havoc on local populations. The cities were the most affected, since the population density and poor hygienic conditions favored the spread of the contagion.

KEY WORDS

The plague, Iberian Peninsula, eradicated diseases.

 

DESARROLLO DEL TEMA

La peste, también conocida como la peste negra, fue una de las epidemias más devastadoras de la historia de la humanidad. Se cree que comenzó en Asia Central en el siglo XIV y se propagó rápidamente por todo el continente europeo, causando la muerte de millones de personas. España no fue ajena a esta tragedia y sufrió grandes pérdidas durante la pandemia de la peste. La peste llegó a España en 1348, cuando barcos infectados atracaron en los puertos de la península ibérica. La enfermedad se propagó rápidamente a lo largo de todo el país, causando estragos en las poblaciones locales. Las ciudades fueron las más afectadas, ya que la densidad de población y las malas condiciones higiénicas favorecieron la propagación del contagio. A lo largo de la historia, esta enfermedad transmitida por vectores ha causado brotes devastadores, desde la Peste Negra hasta los episodios más recientes. Los enfermeros, como centinelas de la salud pública, han desempeñado un papel crucial en la identificación temprana de casos, rastreo de contactos y aplicación de medidas de control para frenar la propagación1.

Al igual que ocurriera en otros brotes, la peste que afectó a la península ibérica a mediados del siglo XVII tuvo distintas fases que, aunque fluctuantes, dejaron su huella en todo el litoral mediterráneo, desde Cataluña hasta el Algarbe portugués, avanzando tierra adentro hasta alcanzar comarcas extremeñas, prácticamente todo Andalucía y Aragón, zonas de la Mancha e, incluso puntualmente, el sur de Navarra. Factores como la orografía, las vías de comunicación, los accidentes climáticos y hasta el propio azar, junto a la acción intencionada del ser humano, favorecieron la irregularidad de estas dinámicas evolutivas. Una de las ciudades españolas más afectadas por la peste fue Barcelona. La enfermedad se extendió rápidamente por la ciudad, causando la muerte de miles de personas en cuestión de semanas. Las autoridades locales intentaron imponer medidas de cuarentena y aislamiento para contener la propagación del contagio, pero no tuvieron éxito y la peste siguió cobrando vidas2.

Otra ciudad española que sufrió grandes pérdidas durante la pandemia de la peste fue Sevilla. Situada en una posición estratégica como puerto de salida hacia las Américas, Sevilla recibió a numerosos barcos infectados que contribuyeron a la propagación de la enfermedad en la ciudad. Las autoridades locales intentaron cerrar el puerto e imponer medidas de control, pero la peste se propagó de todas formas y causó la muerte de miles de sevillanos.

La situación en el resto de España no fue muy diferente. La peste se extendió por todas las regiones del país, causando estragos a su paso. Las zonas rurales también se vieron afectadas, ya que el contagio llegó a través de los caminos y las rutas comerciales que conectaban las diferentes localidades. La falta de recursos y de atención médica adecuada hizo que la mortalidad fuera aún más alta en las zonas rurales que en las ciudades1,2.

La pandemia de la peste tuvo un impacto devastador en la economía de España. La producción agrícola y ganadera se vio gravemente afectada por la falta de mano de obra, lo que provocó una escasez de alimentos y un aumento de los precios. Además, el comercio se vio paralizado debido a las medidas de cuarentena y aislamiento impuestas por las autoridades para intentar contener la propagación de la enfermedad2.

La sociedad española también sufrió grandes cambios como consecuencia de la peste. La alta mortalidad provocó una escasez de mano de obra, lo que llevó a un aumento de los salarios y a una mejora de las condiciones laborales para los trabajadores supervivientes. Además, la crisis sanitaria hizo que la población tomara conciencia de la importancia de la higiene y de las medidas de prevención para evitar el contagio de enfermedades.

En el vasto escenario de la historia, la peste ha dejado una impronta indeleble en la salud humana, desencadenando momentos críticos que han desafiado los sistemas sanitarios y han requerido la intervención crucial de profesionales de enfermería. La peste ha dejado una huella imborrable en la salud pública, generando consecuencias que trascienden las esferas individuales. Los enfermeros, como defensores de la salud comunitaria, han enfrentado el desafío de mitigar el impacto de la peste en poblaciones enteras. Desde la implementación de estrategias de cuarentena hasta la participación en campañas de concientización, su labor ha sido fundamental en la contención de la enfermedad. En el epicentro de los brotes epidémicos de peste, los enfermeros desempeñaron un papel heroico en la prestación de cuidados directos. Desde la administración de tratamientos antibióticos hasta la monitorización de signos vitales en entornos precarios, su dedicación fue esencial. La experiencia acumulada a lo largo de los años ha refinado las estrategias de enfermería, asegurando una atención efectiva incluso en condiciones adversas en otro tipo de pandemias similares.

A pesar de la devastación causada por la peste, España logró recuperarse con el paso de los años. La población se fue recuperando poco a poco y la economía volvió a crecer, aunque la cicatriz dejada por la pandemia nunca desapareció por completo. La peste dejó una profunda marca en la historia de España y en la memoria colectiva de sus habitantes, que recordaron la tragedia durante generaciones.

En la actualidad, la peste sigue siendo una enfermedad presente en algunas partes del mundo, aunque gracias a los avances médicos y a las medidas de control implementadas por las autoridades sanitarias, ha perdido gran parte de su letalidad. Sin embargo, la historia de la pandemia de la peste en España sigue siendo un recordatorio de los peligros de las enfermedades infecciosas y de la importancia de estar preparados para hacerles frente en caso de que vuelvan a surgir3.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Aguado de los Reyes, T., 1989. La peste de 1649: las collaciones de Santa Cruz y San Roque. Archivo Hispalense, 219, 9-43.
  2. Alfani, G. y Murphy, T. E., 2017. Plague and lethal epidemics in the pre-industrial world. the Journal of economic History, 77 (1), 314-343.
  3. Arráez Tolosa, A., 2018. El paso de la epidemia de peste atlántica de 1596-1602 por Almansa. Al-Basit, 63, 175-214.

 

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