AUTORES.
- María Carmen Sobreviela Llop. Enfermera Especialista en Enfermería Familiar y Comunitaria. Matrona. Licenciada en Psicología, Esp. Clínica. Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- María Marta Conte Gálvez. Enfermera Especialista en Enfermería Familiar y Comunitaria. Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Beatriz Terrazas Imaz. Enfermera Especialista en Enfermería Familiar y Comunitaria. Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Eva María Sanz Abós. Enfermera. Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Alicia Duarte Carcas. Enfermera. Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- María Pilar Logroño Lafuente. Enfermera Especialista en Enfermería Familiar y Comunitaria. Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
RESUMEN
La sarna o escabiosis es una afectación parasitaria de la piel conocida desde hace siglos, pero sigue siendo actual debido a la prevalencia, a veces elevada, en algunas partes del mundo. Está causado por el ácaro Sarcoptes scabiei, y su síntoma característico es la picazón o prurito intenso. El diagnóstico se basa habitualmente en la observación clínica, aunque existen métodos de análisis microscópicos que son útiles en aquellos casos en los que existen dudas sobre el diagnóstico. El tratamiento se centra en eliminar los ácaros y controlar los síntomas asociados mediante el uso tópico de fármacos como primera elección, o mediante otros por vía oral cuando los primeros no han sido del todo efectivos o se tratan casos graves de sarna. Tanto el diagnóstico precoz como la prevención son de vital importancia para el control de la transmisión de la enfermedad, dado que su propagación se produce de una forma muy rápida. Se debe prestar especial atención en aquellos lugares donde se pueden producir hacinamientos de personas fácilmente, como pueden ser residencias, centros penitenciarios, etc. para evitar la transmisión mediante una higiene, diagnóstico y control de síntomas adecuados y eficaces.
PALABRAS CLAVE
Ácaro, contagio, picazón.
ABSTRACT
Scabies is a parasitic skin disease that has been known for centuries but is still current due to its sometimes-high prevalence in some parts of the world. It is caused by the Sarcoptes scabiei mite, and its characteristic symptom is intense itching. Diagnosis is usually based on clinical observation, although there are microscopic analysis methods that are useful in cases where there are doubts about the diagnosis. Treatment focuses on eliminating the mites and controlling the associated symptoms using topical drugs as the first choice, or through oral drugs when the former has not been completely effective or when treating severe cases of scabies. Both early diagnosis and prevention are of vital importance to control the transmission of the disease, given that it spreads very quickly. Special attention must be paid to places where overcrowding of people can easily occur, such as nursing homes, penitentiary centres, etc. to prevent transmission through adequate and effective hygiene, diagnosis, and symptom control.
KEY WORDS
Acarus, contagion, itch.
DESARROLLO DEL TEMA1-4
La sarna, o escabiosis, es una enfermedad de la piel producida por el Sarcoptes Scabiei, un parásito microscópico. El también llamado ácaro de la sarna se introduce en la piel de los seres humanos generando una intensa picazón en las zonas afectadas.
Aunque es una enfermedad conocida desde hace siglos, sigue considerándose un problema importante de Salud Pública en muchas zonas del mundo.
Los primeros registros sobre sarna aparecen en la antigua Mesopotamia, sobre el 3000 a. C., aunque si es cierto que no hablaban específicamente de la sarna como tal, si explicaban afecciones cutáneas muy similares. En textos médicos egipcios, datados sobre el 1500 a.C., se menciona enfermedades de la piel que también podrían ser consideradas sarna, incluso usaban para tratarlas algunos remedios que contenían ingredientes que todavía se usan en nuestros días, como el azufre. En estos primeros tiempos no conocían la etiología de la enfermedad, es decir, desconocían la existencia de estos parásitos.
En la Edad Media, la sarna se convirtió en una enfermedad muy común en Europa, coincidiendo con los periodos de peste y guerra, situaciones que favorecían el hacinamiento y falta de higiene de las personas. De ahí que la sarna se empezase a asociar con la falta de ésta, e incluso como un castigo. Cabe destacar el descubrimiento del uso del azufre como tratamiento de las lesiones, en el siglo XVII.
Hasta el siglo XIX no se descubrió al parásito causante de la sarna. Con ello, se llegó a comprender la enfermedad, se pudo relacionar su aparición fruto de la presencia de un parásito y no por falta de higiene, como se creía hasta entonces. Con todo ello, los avances en cuanto al tratamiento de esta dolencia se produjeron de una forma exponencial. Ya en el siglo XX, continuó el desarrollo de los tratamientos químicos como antibióticos, cremas tópicas, etc. Así mismo, la forma de diagnóstico resultó más eficaz mediante el uso del microscopio.
Como se ha indicado anteriormente, el agente causal de la sarna es el parásito Sarcoptes scabiei. Este ácaro se introduce en la capa más superficial de la piel, la epidermis. Es allí donde las hembras depositan sus huevos, y tras un periodo de 3 a 5 días, se produce la eclosión de éstos y la migración de las larvas a la superficie de la piel. Durante su ciclo de la vida, transformándose de huevo, larva, ninfa, hasta llegar a adulto, el ácaro se alimenta de células de la piel, y, a consecuencia de ello, se produce una reacción alérgica que se manifiesta con la característica picazón.
El mecanismo de transmisión se produce por contacto directo entre personas. Se considera una transmisión familiar ya que para que se produzca el contagio tiene que haber un contacto piel con piel con la persona afectada, o incluso un contacto con la ropa, toallas, ropa de cama, juguetes que se comparten con ella. El ácaro puede sobrevivir un corto espacio de tiempo fuera del cuerpo humano, unas 48 – 72 horas, pero este hecho no supone ningún problema para su propagación.
La sintomatología más característica es el prurito intenso, que todavía se intensifica más durante la noche, debido a que la actividad de los ácaros también se intensifica. Esta picazón puede ir acompañada de enrojecimiento e hinchazón de las zonas afectadas. Pueden aparecer erupciones cutáneas como pápulas, ampollas, costras, vesículas, etc. Las zonas en las que aparecen más habitualmente son los pliegues cutáneos: axilas, ingles, rodillas, genitales, zonas interdigitales de las manos, codos, muñecas, etc. Estas erosiones pueden evolucionar a lesiones con riesgo de infección bacteriana, sobre todo producidas por el rascado constante a las que se someten.
Cabe destacar que existe una forma de sarna, mucho más grave y contagiosa, que afecta a personas inmunodeprimidas generalmente, llamada sarna noruega o sarna costrosa que, como su nombre bien indica, cursa con costras o grietas gruesas.
El diagnóstico de la sarna se centra en la observación de la sintomatología y clínica que presenta el paciente, así como si ha estado en contacto con personas afectadas. También se puede realizar un análisis microscópico de la piel afectada para confirmar al 100% el diagnóstico, pero no es muy habitual en la práctica común de la medicina. Este diagnóstico más minucioso sería conveniente realizarlo si se existen dudas sobre el diagnóstico o si todo indica a que se está frente al tipo más grave de sarna, descrito anteriormente, incluso puede ser necesario otro tipo de análisis para dar con el diagnóstico adecuado.
El tratamiento se basa en eliminar los parásitos y controlar los síntomas que producen. El fármaco de primera elección es la permetrina al 5% aplicada de forma tópica por todo el cuerpo, prestando especial cuidado en las zonas afectadas, dejando que ejerza su efecto durante un periodo prolongado de tiempo. Este tratamiento lo deben llevar a cabo todos los miembros que habitan en el mismo domicilio al mismo tiempo para evitar posibles reinfecciones. Existe otro tipo de tratamiento a base de lindano que se aplica de la misma forma, pero tiene más efectos secundarios, por lo que su uso es menos frecuente. Cuando se están tratando casos graves o los tratamientos mencionados anteriormente no han sido del todo efectivos, el siguiente fármaco a prescribir es la ivermectina, su administración es por vía oral.
Todos estos tratamientos deben ir acompañados de medidas higiénicas estrictas como son el lavado de prendas, ropa de cama y de aseo, juguetes a altas temperaturas. Si existen objetos que no se pueden lavar, se guardarán en bolsas cerradas herméticamente durante varios días con el fin de que el ácaro muera sin poder trasladarse a otro objeto o persona.
Estas medidas higiénicas, así como el control y supervisión sobre todo en aquellos lugares donde es posible un hacinamiento de personas, como puede ser centros residenciales, centros penitenciarios, etc. Constituye el pilar fundamental de la prevención de la sarna.
Esta enfermedad, aún siendo conocida desde hace siglos, sigue considerándose una enfermedad actual y prevalente, incluso altamente en algunas partes del mundo. Si bien es cierto que la estigmatización de quienes se ven afectados por ella no es tan importante como en tiempos pasados, si queda todavía en nuestros días algunos resquicios de ella, y a consecuencia de ello se puede llegar a dificultar el diagnóstico precoz de la misma. Debido a que la propagación es muy rápida, el diagnóstico y tratamiento precoz de la enfermedad es esencial para controlar su transmisión, reducir posibles complicaciones y evitar epidemias.
BIBLIOGRAFÍA
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