Selectividad alimentaria desde la terapia ocupacional basada en integración sensorial: estudio de un caso clínico

16 agosto 2026

 

AUTORES

  1. Minerva Sabás Saludas. Terapeuta ocupacional del Servicio Aragonés de Salud (Barbastro), España.
  2. Óscar Romeo Gracia. Enfermero del Hospital San Jorge (Huesca), España.
  3. Alejandro Blecua Udina. Enfermero de Urgencias del Hospital San Jorge (Huesca), España.
  4. Carmen Jaime Giménez. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud (Barbastro), España.
  5. Esther Rodríguez Terradillos. Fisioterapeuta del Servicio Aragonés de Salud (Barbastro), España.
  6. Martín Blecua Udina. Fisioterapeuta del Servicio Aragonés de Salud (Barbastro), España.

RESUMEN

La alimentación constituye una actividad multisensorial de alta complejidad que demanda la organización e integración de estímulos visuales, olfativos, táctiles, gustativos, propioceptivos y vestibulares. Las dificultades en este desempeño afectan aproximadamente al 25% de los niños con desarrollo típico y hasta al 80% en aquellos con alteraciones del desarrollo. Este artículo describe el caso de un niño de 3 años y 8 meses con selectividad alimentaria severa tratada mediante Terapia Ocupacional bajo el marco de la Integración Sensorial de Ayres (ASI). Se diseñó un programa de 15 sesiones de una hora semanal. Tras la intervención, el paciente mejoró su perfil de modulación sensorial, logró el uso autónomo de utensilios y participó en comidas sociales sin presentar respuestas defensivas (arcadas). Se concluye que el abordaje sensorial temprano es fundamental para prevenir trastornos de la conducta alimentaria más graves, como el ARFID.

PALABRAS CLAVE

Terapia ocupacional, integración sensorial, comportamiento alimentario, desarrollo infantil.

ABSTRACT

Eating is a highly complex multisensory activity that requires the organization and integration of visual, olfactory, tactile, gustatory, proprioceptive, and vestibular stimuli. Difficulties in this area affect approximately 25% of typically developing children and up to 80% of those with developmental disorders. This article describes the case of a 3-year-8-month-old child with severe food selectivity treated with Occupational Therapy within the framework of Ayres Sensory Integration (ASI). A program consisting of fifteen one-hour weekly sessions was designed. Following the intervention, the patient improved his sensory modulation profile, achieved independent use of utensils, and participated in social meals without exhibiting defensive responses (such as gagging). It is concluded that an early sensory-based approach is fundamental to preventing more severe eating disorders, such as ARFID.

KEY WORDS

Occupational therapy, sensory integration, eating behavior, child development.

INTRODUCCIÓN

Comer es un fenómeno complejo que resulta de la interacción del organismo con el ambiente alimentario y social. No se limita a la ingesta de nutrientes, sino que es una actividad mediada por los sentidos a través de los cuales captamos información del entorno para construir una comprensión coherente del mundo¹⁻³. Se estima que una gran parte de los niños con trastornos del desarrollo presentan desórdenes en la alimentación relacionados con un procesamiento sensorial atípico⁴.

La selectividad alimentaria se define como el rechazo consistente de ciertos alimentos debido a su textura, olor, color o sabor. Este comportamiento es un factor de riesgo para futuros síntomas psiquiátricos y deficiencias nutricionales graves¹’⁵. Actualmente, estas dificultades se vinculan con el Trastorno Evitativo Restrictivo de la Ingesta Alimentaria (ARFID), donde la aversión sensorial es un criterio diagnóstico central⁵’⁶.

La teoría de la Integración Sensorial, desarrollada por la Dra. Jean Ayres, postula que la capacidad del sistema nervioso central para organizar las sensaciones del propio cuerpo y del medio ambiente es la base del comportamiento adaptativo⁷,⁹. Cuando existe una disfunción en el registro o modulación sensorial, estímulos inofensivos (como una textura sólida) pueden percibirse como amenazas, desencadenando respuestas defensivas como el rechazo absoluto o arcadas¹⁰. La intervención desde la Terapia Ocupacional busca utilizar la neuroplasticidad para mejorar este procesamiento y favorecer la participación en las actividades de la vida diaria¹’¹¹.

OBJETIVOS

Objetivo General:

Describir y analizar la efectividad de una intervención de terapia ocupacional bajo el enfoque de Integración Sensorial de Ayres (ASI) en un paciente con selectividad alimentaria severa, con el fin de mejorar su desempeño ocupacional y participación social durante la alimentación.

Objetivos Específicos:

  • Identificar las barreras sensoriales: Determinar el perfil sensorial inicial del menor para identificar las disfunciones de modulación (hipersensibilidad táctil, oral y auditiva) que interfieren en la aceptación de nuevos alimentos.
  • Implementar un programa estructurado: Ejecutar un plan de tratamiento de 15 sesiones (1 hora semanal) basado en el principio del «desafío justo», priorizando la modulación sensorial base antes de la exposición directa al alimento.
  • Fomentar la autonomía y variedad: Lograr hitos funcionales como el uso independiente de utensilios (cuchara) y la tolerancia a nuevas texturas y sabores, aumentando la flexibilidad de la dieta.
  • Evaluar el impacto clínico y funcional: Cuantificar la evolución del paciente mediante la comparación de puntuaciones iniciales y finales en el Test de Integración Sensorial de De Gangi-Berk y la observación de cambios en las rutinas familiares y escolares.

METODOLOGÍA

Se realizó un estudio de caso descriptivo longitudinal sobre un paciente varón de 3 años y 8 meses con retraso del habla y un perfil alimentario altamente restrictivo².

Evaluación inicial: Para determinar las barreras en el desempeño ocupacional, se utilizaron los siguientes instrumentos:

  1. Entrevista clínica: Realizada con la familia y la escuela para identificar hábitos y rutinas alimentarias.
  2. Cuestionarios Sensoriales (Toddler Sensory Profile 2 y SPM): Identificaron un Trastorno de Procesamiento Sensorial (TPS) con hipersensibilidad táctil, oral y auditiva.
  3. Test de Integración Sensorial de De Gangi-Berk: Midió el control postural y la integración bilateral, obteniendo una puntuación inicial de 46 (Rango Deficiente).
  4. Observación clínica: Se detectó que solo consumía alimentos triturados y sólidos específicos de ciertas marcas, rechazaba tocar la comida y era incapaz de permanecer en la mesa con otros comensales.

INTERVENCIÓN

La intervención consistió en un programa estructurado de 15 sesiones de terapia ocupacional, con una frecuencia de 1 hora semanal, basado en el enfoque de Integración Sensorial de Ayres (ASI) y el concepto de «desafío justo»⁷’¹⁵. El trabajo fue coordinado con la familia y la escuela para generalizar los logros en entornos naturales.

Fase 1: Modulación y estabilización (Sesiones 1-9)

Esta etapa se centró en normalizar la respuesta sensorial base y mejorar el soporte motor para la alimentación:

  1. Modulación táctil: Inmersión en bandejas de texturas secas (arroz, pasta, legumbres) para desensibilizar los receptores táctiles de las manos antes de trabajar la zona intraoral²’¹⁰.
  2. Control postural: Actividades vestibulares y propioceptivas para aumentar la estabilidad cervical y dorsal⁸. Se garantizó un posicionamiento óptimo en la mesa (pies apoyados, pelvis a 90º) para favorecer la seguridad mecánica de la mandíbula⁴.
  3. Motivación intrínseca: Uso del juego como herramienta principal, permitiendo que el niño dirigiera la actividad para reducir sus niveles de ansiedad¹¹.

Fase 2: Intervención específica en alimentación (Sesiones 10-15)

Se trabajó directamente con el alimento mediante una técnica de presentación progresiva⁴:

  1. Interacción lúdica: Uso de marionetas de «boca grande» para que el niño practicara el acto de alimentar a otro, externalizando la acción².
  2. Exploración sensorial: Oler, besar, lamer y tocar el alimento con labios y manos antes de intentar la ingesta⁴.
  3. Aceptación oral: Progresión de mordida de «ratón» hasta tragar pequeñas cantidades de sólidos como jamón o fruta.
  4. Manejo de utensilios y rutinas: Entrenamiento en el uso autónomo de la cuchara y eliminación de distractores (pantallas) para aumentar la conciencia del bolo alimenticio¹⁶.

RESULTADOS

Al término de las 15 sesiones, se registraron mejoras significativas tanto en pruebas estandarizadas como en la funcionalidad diaria:

  • Resultados Cuantitativos: En el De Gangi-Berk Test, el paciente pasó de 46 a 64 puntos (Rango Normal), destacando la mejoría en control postural (de 14 a 20) e integración bilateral (de 26 a 31).
  • Hitos Funcionales:
    • En la sesión 8, el paciente lograba tocar alimentos secos sin rechazo y dar de comer a la terapeuta.
    • Hacia la sesión 11, probó nuevos alimentos sólidos como jamón york y mortadela.
    • En la sesión 15, el niño era capaz de comer con cuchara de forma autónoma, permanecer sentado en la mesa durante la comida familiar sin arcadas e integrar frutas (manzana y plátano) en su dieta habitual.

DISCUSIÓN

Los hallazgos de este caso refuerzan la hipótesis de que la selectividad alimentaria severa suele tener una base neurofisiológica en el procesamiento sensorial¹¹. La hipersensibilidad táctil actuaba como un sistema defensivo que interpretaba las texturas nuevas como peligrosas, lo que justifica la eficacia de una fase previa de modulación táctil general¹⁰.

Es relevante destacar que, aunque el peso del niño fuera normal, su rigidez lo situaba en un perfil de «Pre-ARFID»¹. La intervención basada en el juego y el «desafío justo» permitió que el niño recuperara la confianza en sus sentidos, transformando la hora de la comida de un evento estresante en una actividad social y placentera¹’¹⁵. Este caso apoya la literatura que indica que casi el 90% de los niños con TEA o trastornos del desarrollo presentan este tipo de disfunciones sensoriales que impactan directamente en la alimentación¹².

CONCLUSIÓN

El tratamiento de la selectividad alimentaria basado en la Integración Sensorial de Ayres durante 15 sesiones ha demostrado ser eficaz para mejorar la autonomía y participación social del niño. Por ello se recomienda que los profesionales de salud no minimicen la alimentación selectiva y busquen valoraciones especializadas en procesamiento sensorial para evitar la cronificación de estos trastornos.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Oliván Coronas E, López de la Fuente MJ. Tratamiento de la selectividad alimentaria desde una perspectiva sensorial: a propósito de un caso. Zaragoza: Ergopraxis/Universidad de Zaragoza; 2019.
  2. Arteaga-Flores CE, Saenz-Pardo-Reyes E, López Salido SC, Romero Cortés AL. Los sentidos y el comportamiento alimentario: Implicaciones de la discapacidad sensorial. J Behav Feed. 2025;4(8).
  3. Santacaloma-Suárez AM. Aprendizaje del comer. Una complejidad en la infancia. En: López-Espinoza A, editor. Investigaciones en Comportamiento Alimentario Reflexiones, Alcances y Retos. Ciudad de México: Porrúa; 2018. p. 61-80.
  4. Miravete Peris A. Dificultades de alimentación por desórdenes de procesamiento sensorial en niños de 0 a 6 años con patologías de desarrollo [Trabajo Fin de Máster]. Zaragoza: Universidad de Zaragoza; 2020.
  5. Zickgraf HF, Murray HB, Kratz HE, Franklin ME. Characteristics of outpatients diagnosed with the selective/neophobic presentation of avoidant/restrictive food intake disorder. Int J Eat Disord. 2019;52(4):367-77.
  6. American Psychiatric Association. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5). 5ª ed. Madrid: Editorial Médica Panamericana; 2014.
  7. Ayres AJ. Sensory Integration and Learning Disorders. Los Angeles: Western Psychological Services; 1972.
  8. Lane SJ, Mailloux Z, Schoen S, et al. Neural Foundations of Ayres Sensory Integration. Brain Sci. 2019;9(7):153.
  9. Rahman FS, Kadar M, Harun D. Adherence to the Ayres Sensory Integration® Fidelity Measures: Malaysian Occupational Therapists’ Practices. Mal J Med Health Sci. 2023;19(2):76-85.
  10. Beaudry I. Tengo duendes en las piernas. Dificultades escolares, hiperactividad, problemas de conducta, sueño y alimentación vistos por los niños y por la teoría de la integración sensorial. 2ª ed. Oviedo: Nobel; 2010.
  11. Smith Roley S, Mailloux Z, Miller-Kuhaneck H, Glennon T. Understanding Ayres’ Sensory Integration. OT Practice. 2007;12(7):CE1-CE8.
  12. Nadon G, Feldman DE, Dunn W, Gisel E. Association of Sensory Processing and Eating Problems in Children with Autism Spectrum Disorders. Autism Res Treat. 2011;2011:541926.
  13. Parham LD, Mailloux Z. Sensory integration. En: Case-Smith J, editor. Occupational therapy for children. 5ª ed. St. Louis: Mosby; 2005. p. 356-411.
  14. DeGangi GA, Berk RA. DeGangi-Berk Test of Sensory Integration. Los Angeles: Western Psychological Services; 1983.
  15. Parham LD, Roley SS, May-Benson TA, et al. Development of a fidelity measure for research on the effectiveness of the Ayres Sensory Integration intervention. Am J Occup Ther. 2011;65(2):133-42.
  16. Paris S. Curso: Trastornos de alimentación en TEA. Intervención familiar. Madrid: Aytona; 2018.

 

Publique con nosotros

Indexación de la revista

ID:3540

Últimos artículos