Sexualidad en el envejecimiento saludable: un derecho olvidado en la atención enfermera

23 diciembre 2025

 

AUTORES

  1. M. Inmaculada Muniesa Navarro. Enfermera Especialista en Familiar y Comunitaria. Enfermera de Atención Primaria en el Servicio Aragonés de Salud, Centro de Salud Muniesa (Teruel), España.
  2. Lorena Chaves Bermejo. Graduada en Enfermería. Enfermera de Atención Continuada en el Servicio Aragonés de Salud, Centro de Salud Muniesa (Teruel), España.
  3. Víctor Gracia Alonso. Graduado en Enfermería. Enfermero de Atención Continuada en el Servicio Aragonés de Salud, Centro de Salud Muniesa (Teruel), España.
  4. Marta Pastor Sanz. Médico Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Máster en Salud Pública por la Universidad de Zaragoza. Centro de Salud María de Huerva, Zaragoza, España.
  5. Óscar Fernández Alquezar. Graduado en Enfermería. Graduado en Fisioterapia. Enfermero en Urgencias y Emergencias de la Gerencia 061 Aragón, España.
  6. Alberto Salesa Albalate. Enfermero Especialista en Familiar y Comunitaria. Enfermero de Atención Primaria en el Servicio Aragonés de Salud, Centro de Salud Muniesa (Teruel), España.

 

RESUMEN

La sexualidad en personas mayores es una dimensión frecuentemente ignorada en la práctica clínica y en los programas de promoción de salud. A pesar de los prejuicios culturales y sociales, la sexualidad forma parte del bienestar integral durante toda la vida, incluido el envejecimiento.

Este artículo analiza la importancia de abordar la sexualidad como un componente clave del envejecimiento saludable, examina los cambios fisiológicos, psicológicos y sociales que afectan la expresión sexual en adultos mayores, y destaca el papel fundamental del personal de enfermería en la evaluación, educación y acompañamiento.

Se aboga por una atención integral que incluya la sexualidad como parte esencial del cuidado enfermero geriátrico.

PALABRAS CLAVE

Sexualidad, envejecimiento, enfermería geriátrica, salud sexual, adultos mayores, envejecimiento saludable.

ABSTRACT

Sexuality in older adults is a frequently overlooked dimension in clinical practice and health promotion programs. Despite cultural and social prejudices, sexuality is part of comprehensive well-being throughout life, including aging.

This article analyzes the importance of addressing sexuality as a key component of healthy aging, examines the physiological, psychological, and social changes that affect sexual expression in older adults, and highlights the fundamental role of nursing staff in assessment, education, and support.

It advocates for comprehensive care that includes sexuality as an essential part of geriatric nursing care.

KEY WORDS

Sexuality, aging, geriatric nursing, sexual health, older adults, healthy aging.

DESARROLLO DEL TEMA

La sexualidad es una dimensión central del ser humano que no desaparece con la edad. Sin embargo, las representaciones sociales tienden a invisibilizar o infantilizar la sexualidad en adultos mayores, reduciendo su reconocimiento como una necesidad legítima y fuente de bienestar1.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el envejecimiento saludable como el proceso de fomentar y mantener la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez2. Dentro de esta definición, la salud sexual y el derecho a la expresión de la sexualidad son fundamentales.

Los profesionales de enfermería, como parte del equipo de salud, tienen la responsabilidad de promover una visión holística del cuidado, que integre la sexualidad como parte del bienestar físico, psicológico y social del adulto mayor.

Este artículo revisa la evidencia científica actual sobre la sexualidad en la vejez, sus implicaciones clínicas y el papel que debe desempeñar la enfermería en su abordaje.

Cambios Biopsicosociales en la Sexualidad del Adulto Mayor:

Cambios fisiológicos:

Con la edad, ocurren cambios hormonales y anatómicos que pueden influir en la respuesta sexual. En las mujeres, la menopausia conlleva una disminución del estrógeno que puede provocar sequedad vaginal, dispareunia y menor elasticidad vaginal3. En los hombres, se observa una reducción gradual de testosterona, lo que puede ocasionar disminución del deseo sexual y disfunción eréctil4.

No obstante, estos cambios no significan la pérdida de la capacidad sexual. Muchas personas mayores continúan disfrutando de su sexualidad, aunque con adaptaciones en la frecuencia, la intensidad o la forma de expresión5.

Aspectos psicológicos y sociales:

Factores como el duelo, la depresión, la soledad, la baja autoestima corporal, y los prejuicios culturales pueden limitar la expresión sexual en la vejez. Asimismo, la institucionalización o la dependencia funcional reducen las oportunidades para la intimidad, especialmente en entornos poco sensibles a esta dimensión6.

La falta de espacios privados, la actitud del personal sanitario y el estigma social pueden generar sentimientos de vergüenza o represión del deseo sexual, incluso entre parejas estables.

La Sexualidad como Pilar del Envejecimiento Saludable:

Diversos estudios han demostrado que mantener una vida sexual activa y satisfactoria en la vejez se asocia con mejor calidad de vida, menor incidencia de depresión, y mejor percepción de salud general7,8.

La OMS ha reconocido que la salud sexual en la vejez es un derecho humano y una necesidad de salud pública, y recomienda su integración en los servicios de atención primaria y geriatría2.

Además, las relaciones sexuales, el afecto y el contacto físico tienen un impacto positivo en la regulación emocional, el sistema inmunológico y el bienestar psicológico9.

Sexualidad y Diversidad en la Vejez:

La diversidad sexual y de género también se mantiene en la vejez. Las personas mayores LGTBI+ enfrentan discriminación adicional, tanto por su orientación como por su edad, fenómeno conocido como “doble invisibilidad”10.

En este sentido, la enfermería debe adoptar un enfoque inclusivo y respetuoso que reconozca y valore todas las formas de expresión sexual y afectiva, sin prejuicios ni estigmatización.

Enfermería y Sexualidad: Barreras y Retos:

A pesar de su importancia, la sexualidad rara vez se aborda en la práctica enfermera con adultos mayores. Entre las barreras identificadas destacan11:

  • Falta de formación y capacitación en salud sexual geriátrica.
  • Creencias personales del profesional.
  • Miedo a incomodar al paciente.
  • Falta de tiempo o protocolos establecidos.
  • Ausencia de un enfoque institucional que lo respalde.

 

En muchos casos, los propios profesionales reproducen estereotipos edadistas, considerando inapropiado o innecesario abordar la sexualidad en personas mayores.

Rol de la Enfermería en el Abordaje de la Sexualidad:

La enfermería puede y debe desempeñar un papel activo en la promoción de la salud sexual en personas mayores. Esto implica:

1. Valoración Integral:

Durante la anamnesis y la valoración funcional, se deben incluir preguntas abiertas sobre la vida sexual, el deseo, las prácticas y posibles disfunciones. Herramientas como PLISSIT (Permiso, Información Limitada, Sugerencias específicas, Terapia intensiva) pueden guiar el abordaje12.

2. Educación y Orientación:

Es responsabilidad del profesional brindar información clara sobre los cambios fisiológicos, el uso de lubricantes, métodos de protección, y alternativas para mantener una vida sexual satisfactoria.

También se debe promover el respeto a la intimidad en instituciones sociosanitarias, fomentando espacios seguros y políticas que contemplen las necesidades afectivo-sexuales.

3. Apoyo Emocional y Psicosocial:

Muchos adultos mayores enfrentan miedo, vergüenza o duelo relacionado con su sexualidad. La enfermería debe ofrecer escucha activa, empatía y apoyo sin juicios, y derivar al equipo de salud mental cuando sea necesario.

4. Prevención de ITS:

Existe una falsa creencia de que los adultos mayores no están expuestos a infecciones de transmisión sexual (ITS). Sin embargo, las tasas de ITS han aumentado en esta población. La enfermería debe promover el uso de preservativos y pruebas diagnósticas cuando se identifique riesgo13.

Consideraciones Éticas:

El respeto a la autonomía, la intimidad y los derechos de las personas mayores es fundamental. La enfermería debe garantizar un trato digno, sin discriminación, asegurando que las decisiones sobre sexualidad se tomen con consentimiento informado y libertad.

Además, en casos de deterioro cognitivo, se requiere evaluar la capacidad de consentimiento y trabajar con ética junto a cuidadores y familia, sin imponer decisiones.

CONCLUSIONES

La sexualidad forma parte inseparable de la salud y el bienestar durante toda la vida, incluida la vejez. El envejecimiento saludable no puede comprenderse plenamente sin integrar la dimensión sexual, afectiva y relacional.

El personal de enfermería tiene un papel clave en el reconocimiento, abordaje y promoción de la sexualidad en adultos mayores. Para ello, es necesario superar barreras culturales y formativas, e incorporar herramientas prácticas y éticas que permitan una atención más humana, integral y respetuosa.

Es tiempo de visibilizar y reivindicar el derecho a una sexualidad plena y libre en la vejez, como parte de una sociedad más inclusiva y justa.

BIBLIOGRAFÍA

  1. DeLamater J, Koepsel E. Relationships and sexual expression in later life: A biopsychosocial perspective. Sex Relatsh Ther. 2015;30(1):37-59.
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  9. Brody S. The relative health benefits of different sexual activities. J Sex Med. 2010;7(4 Pt 1):1336-61.
  10. Fredriksen-Goldsen KI, et al. Health disparities among LGBT older adults: Results from a population-based study. Am J Public Health. 2013;103(10):1802-9.
  11. Bauer M, et al. Sexuality and the older person: A review of the literature. J Clin Nurs. 2016;25(23–24):3167–3183.
  12. Annon JS. The PLISSIT Model: A proposed conceptual scheme for the behavioral treatment of sexual problems. J Sex Educ Ther. 1976;2(1):1–15.
  13. Camacho ME, Reyes-Ortiz CA. Sexual dysfunction in the elderly: Understanding the prevalence and risk factors. J Am Med Dir Assoc. 2005;6(2):S26–S33.

 

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