AUTORES
- Ismael Marín Cebrián. Médico Interno Residente de Traumatología y Cirugía Ortopédica, Hospital Obispo Polanco (Teruel). España.
- Natalia Barberena Turrau. Médico Interno Residente de Traumatología y Cirugía Ortopédica, Hospital Obispo Polanco (Teruel). España.
- Jorge Luis de la Fuente González. Médico Interno Residente de Traumatología y Cirugía Ortopédica, Hospital Obispo Polanco (Teruel). España.
- Marina Compte Vives. Médico Interno Residente de Traumatología y Cirugía Ortopédica, Hospital Obispo Polanco (Teruel). España.
- Ana Esplugues Campos. Médico Interno Residente de Traumatología y Cirugía Ortopédica, Hospital Obispo Polanco (Teruel). España.
- Agustín Rillo Lázaro. Facultativo Especialista del Área de Traumatología y Cirugía Ortopédica, Hospital Obispo Polanco (Teruel). España.
RESUMEN
El síndrome de Checkrein es una complicación poco frecuente tras fracturas del tercio distal de tibia o traumatismos del pie y tobillo, caracterizado por flexión dinámica del hallux y/o dedos menores que aumenta con la dorsiflexión del tobillo. Se produce generalmente por retracción o adherencias del flexor hallucis longus (FHL) o flexor digitorum longus (FDL), atrapamiento tendinoso en el callo de fractura o secuelas de síndrome compartimental subclínico¹,². Presentamos el caso de un varón de 44 años, sin antecedentes relevantes, que tras fractura distal de tibia y peroné sufrió progresiva deformidad del hallux y dedos menores, dolor y limitación funcional. La resonancia magnética descartó atrapamiento directo de tendones. La evolución clínica y el patrón radiológico sugirieron un síndrome de Checkrein secundario a secuelas isquémicas subclínicas y retracción tendinosa. El paciente fue tratado mediante alargamiento en Z de FHL y FDL, artrodesis interfalángica del hallux y correcciones de antepié. El resultado final fue satisfactorio, con mínima limitación funcional. Este caso destaca la importancia de un enfoque diagnóstico basado en la comprensión de la anatomía, fisiopatología y hallazgos clínico-radiológicos del síndrome de Checkrein, lo que permite una intervención quirúrgica dirigida y mejora funcional.
PALABRAS CLAVE
Checkrein deformity, hallux, flexor hallucis longus, tendinopathy, foot injuries.
ABSTRACT
Checkrein deformity is an infrequent complication following distal tibia fractures or foot and ankle trauma, characterized by dynamic flexion of the hallux and/or lesser toes that increases with ankle dorsiflexion. It usually arises from retraction or adhesions of the flexor hallucis longus (FHL) or flexor digitorum longus (FDL), tendon entrapment in fracture callus, or sequelae of subclinical compartment syndrome¹,². We report a 44-year-old male with distal tibia and fibula fractures who developed progressive hallux and lesser toe deformities, pain, and functional impairment. MRI revealed patchy bone edema, intrinsic muscle hypotrophy, and no direct tendon entrapment. Clinical and imaging findings suggested Checkrein deformity secondary to subclinical ischemic sequelae and tendon retraction. Surgical management included Z-lengthening of FHL and FDL, interphalangeal arthrodesis of the hallux, and forefoot corrections. The final outcome was satisfactory, with minimal functional limitation. This case emphasizes the relevance of understanding the anatomy and pathophysiology underlying Checkrein deformity to guide appropriate diagnosis and surgical treatment.
KEY WORDS
Checkrein deformity, hallux, flexor hallucis longus, tendinopathy, foot injuries.
INTRODUCCIÓN
El síndrome de Checkrein es una deformidad dinámica infrecuente caracterizada por flexión marcada del hallux y/o dedos menores, que empeora con la dorsiflexión del tobillo¹. Fue descrito inicialmente en relación con fracturas de tibia distal y traumatismos de tobillo, aunque también puede ocurrir tras luxaciones, cirugía ortopédica o complicaciones isquémicas de miembros inferiores²,³.
Fisiopatología y anatomía:
El mecanismo principal es la retracción o atrapamiento del FHL y FDL a nivel de la tibia distal o retromaleolar. El tendón del FHL discurre por un surco posterior del astrágalo, continúa en la planta del pie y se inserta en la falange distal del primer dedo. Cualquier adherencia, fibrosis postraumática o callo óseo puede limitar su deslizamiento normal, produciendo flexión dinámica del hallux al realizar dorsiflexión del tobillo⁴.
Otros factores incluyen:
- Síndrome compartimental subclínico: aumento de presión postraumática puede causar isquemia muscular y fibrosis de los flexores intrínsecos, contribuyendo a la deformidad⁵.
- Alteraciones postraumáticas de los metatarsianos: desuso y edema óseo pueden generar deformidad secundaria y metatarsalgia.
- Secuelas neurovasculares: aunque menos frecuente, lesión nerviosa periférica o disfunción microvascular puede exacerbar la retracción tendinosa⁶.
Diagnóstico clínico y complementario:
El diagnóstico se basa en la observación clínica y pruebas de imagen:
- Signo clínico principal: flexión de la articulación interfalángica del hallux que aumenta con dorsiflexión del tobillo y se atenúa en flexión plantar¹.
- Exploración física: evaluación de movilidad, fuerza de los flexores y extensores, inspección de deformidades asociadas como garra de los dedos o hallux valgus².
- Radiología:
- RMN: útil para descartar atrapamiento tendinoso directo, evaluar edema óseo y atrofia muscular, como en nuestro caso³.
- Ecografía dinámica: permite seguimiento del trayecto tendinoso y adhesiones retromaleolares.
- Radiografía simple: identifica consolidación de fracturas y deformidades óseas asociadas⁴.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Varón de 44 años sin patologías crónicas ni medicación habitual que sufrió fractura espiroidea de tercio distal de tibia y peroné izquierdos tras aplastamiento por caída de un caballo.
Se realizó de manera urgente reducción abierta y osteosíntesis mediante placas y tornillos de ambas fracturas.
La evolución inicial fue satisfactoria, con mejoría del dolor desde el postoperatorio inmediato. A las tres semanas de la cirugía el paciente acudió al servicio de urgencias aquejando dolor con predominio nocturno y rubor en la extremidad intervenida que se manejó satisfactoriamente con analgesia y medidas antiinflamatorias locales.
Se evidenció un retardo de la consolidación a los 7 meses que finalmente se resolvió de manera satisfactoria.
A los nueve meses el paciente refería dolor dorsal del hallux, metatarsalgias y deformidad progresiva de dedos menores. Se realizó una RMN que mostró:
- Callo tibial consolidado.
- Edema óseo parcheado en tarso y metatarsianos.
- Hipotrofia muscular intrínseca y posterior de la pierna.
- Ausencia de atrapamiento directo de FHL/FDL.
La valoración clínica confirmó rigidez interfalángica del hallux y flexión de los dedos menores, compatible con síndrome de Checkrein secundario a secuela subclínica isquémica.
Realizado el diagnóstico, se decidió remitir a la unidad específica de cirugía de pie de nuestro hospital de referencia para realización del tratamiento definitivo. Se procedió con las siguientes intervenciones:
- Alargamiento en Z de FHL y FDL.
- Artrodesis interfalángica del hallux.
Tras la primera cirugía, la deformidad en antepié fue parcialmente corregida, aunque el paciente refería dolor plantar persistente y metatarsalgia residual, por lo que se le propuso una segunda intervención que consistió en:
- Osteotomías de Weil en 2º, 3º y 4º metatarsianos.
- Artroplastia de resección en 5º metatarsiano tipo Brandes.
El resultado final fue satisfactorio, con mínima limitación funcional y dolor sólo con cuclillas o deambulación prolongada. El paciente retomó la actividad deportiva que previamente practicaba con regularidad.
DISCUSIÓN
El síndrome de Checkrein es una complicación poco frecuente pero relevante tras fracturas de tibia distal¹. La comprensión de su fisiopatología es fundamental: la deformidad dinámica surge por la retracción de los tendones flexores secundarios a adherencias postraumáticas o fibrosis isquémica subclínica⁵. La deformidad progresa de forma lenta y puede pasar desapercibida si no se realiza un seguimiento funcional detallado.
El diagnóstico se basa en:
- Exploración clínica dinámica: el principal signo es la flexión de hallux al realizar dorsiflexión del tobillo¹.
- Pruebas de imagen complementarias: RMN para descartar atrapamiento y evaluar músculos y edema óseo³, ecografía dinámica para valoración del trayecto tendinoso⁴.
El tratamiento quirúrgico debe individualizarse según la causa y gravedad: alargamientos tendinosos, tenolisis, artrodesis interfalángica y correcciones de antepié han mostrado buenos resultados⁴⁶. Nuestro caso confirma que la intervención quirúrgica dirigida puede restaurar la función y aliviar dolor.
CONCLUSIONES
- El síndrome de Checkrein es una complicación infrecuente tras fracturas distales de tibia y peroné.
- Su fisiopatología se centra en retracción y adherencias de FHL/FDL, fibrosis postraumática o secuelas subclínicas de síndrome compartimental.
- El diagnóstico combina exploración clínica dinámica con pruebas de imagen complementarias (RMN y ecografía). España.
- La intervención quirúrgica dirigida permite recuperación funcional satisfactoria y alivio del dolor.
- El seguimiento estrecho post-fractura es crucial para la detección precoz de complicaciones de este tipo.
BIBLIOGRAFÍA
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