AUTORES
- Sonia Arnal García. Facultativo Especialista del Área de Anestesiología en Hospital Royo Villanova de Zaragoza. España.
- María del Carmen Buil Peralta. Facultativo Especialista del Área de Anestesiología en Hospital Royo Villanova de Zaragoza. España.
- Lucía Peñalver Rubio. Enfermera Especialista en Quirónsalud en Zaragoza. España.
- Daniel Pérez Ajami. Facultativo Especialista del Área de Anestesiología en Hospital Royo Villanova de Zaragoza. España.
- José Javier Martínez Antequera. Facultativo Especialista del Área de Anestesiología en Hospital Royo Villanova de Zaragoza. España.
- Andrés Alegre Cortés. Facultativo Especialista del Área de Anestesiología en el Hospital Universitario de Navarra. España.
RESUMEN
El síndrome de implantación de cemento óseo (SICO) es una complicación potencialmente grave asociada al uso de cemento óseo durante procedimientos ortopédicos, especialmente en artroplastias de cadera cementadas. Se caracteriza por hipoxemia, hipotensión, arritmias, hipertensión pulmonar y, en los casos más graves, parada cardiorrespiratoria¹.
Se presenta el caso de una mujer de 79 años sometida a hemiartroplastia cementada de cadera por fractura subcapital de fémur derecho. Entre sus antecedentes destacaban hipertensión arterial, fibrilación auricular anticoagulada, insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada y enfermedad pulmonar obstructiva crónica leve. Durante la cementación femoral presentó una caída brusca de la saturación de oxígeno y de la presión arterial, acompañada de pérdida de conciencia y bradicardia severa.
Se instauró tratamiento inmediato con ventilación al 100% de oxígeno, soporte vasoactivo y fluidoterapia guiada por objetivos, consiguiendo la recuperación progresiva de la estabilidad hemodinámica. La ecocardiografía transtorácica realizada posteriormente mostró signos compatibles con sobrecarga aguda de cavidades derechas.
El reconocimiento precoz del SICO y el tratamiento inmediato resultan fundamentales para disminuir la morbimortalidad asociada. La coordinación multidisciplinar entre anestesiología, traumatología y cuidados intensivos constituye un elemento clave para el manejo adecuado de esta complicación.
PALABRAS CLAVE
Síndrome de implantación de cemento óseo, artroplastia de cadera, hipotensión intraoperatoria, monitorización hemodinámica, anestesiología.
ABSTRACT
Bone cement implantation syndrome (BCIS) is a potentially severe complication associated with the use of bone cement during orthopedic procedures, particularly cemented hip arthroplasties. It is characterized by hypoxemia, hypotension, arrhythmias, pulmonary hypertension, and, in severe cases, cardiac arrest¹.
We report the case of a 79-year-old woman who underwent cemented hip hemiarthroplasty due to a subcapital fracture of the right femur. Her medical history included arterial hypertension, anticoagulated atrial fibrillation, heart failure with preserved ejection fraction, and mild chronic obstructive pulmonary disease. During femoral cementation, she developed sudden oxygen desaturation and severe hypotension associated with loss of consciousness and marked bradycardia.
Immediate treatment was initiated with 100% oxygen ventilation, vasoactive support, and goal-directed fluid therapy, leading to progressive hemodynamic stabilization. Subsequent transthoracic echocardiography showed findings compatible with acute right ventricular overload.
Early recognition and prompt treatment of BCIS are essential to reduce associated morbidity and mortality. Multidisciplinary coordination between anesthesiology, orthopedic surgery, and intensive care medicine is crucial for appropriate management of this complication.
KEY WORDS
Bone cement implantation syndrome, hip arthroplasty, intraoperative hypotension, hemodynamic monitoring, anesthesiology.
INTRODUCCIÓN
El síndrome de implantación de cemento óseo (SICO) constituye una complicación potencialmente letal relacionada con el uso de cemento acrílico durante procedimientos ortopédicos, especialmente en cirugía protésica de cadera. Su incidencia varía según las series publicadas, aunque puede alcanzar hasta el 28% de los pacientes sometidos a hemiartroplastia cementada, siendo más frecuente en pacientes ancianos y con comorbilidades cardiovasculares previas¹.
Desde el punto de vista fisiopatológico, el SICO se relaciona con la embolización de material medular, grasa, cemento y agregados celulares hacia la circulación pulmonar durante la cementación y colocación de la prótesis.² Esto produce un aumento brusco de la resistencia vascular pulmonar, alteraciones del intercambio gaseoso y compromiso hemodinámico secundario a fallo ventricular derecho agudo.
La clasificación clínica del SICO se basa en la gravedad de las alteraciones hemodinámicas y respiratorias. Los casos leves cursan con hipoxemia moderada o hipotensión transitoria, mientras que los cuadros graves pueden evolucionar a colapso cardiovascular y parada cardiorrespiratoria³.
El reconocimiento precoz de esta entidad y la identificación de pacientes de alto riesgo resultan fundamentales para optimizar el manejo perioperatorio y disminuir la morbimortalidad asociada.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Se presenta el caso de una mujer de 79 años ingresada por fractura subcapital desplazada de fémur derecho tras caída casual en domicilio. Como antecedentes personales destacaban hipertensión arterial, fibrilación auricular anticoagulada con apixabán, insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada, enfermedad pulmonar obstructiva crónica leve y anemia crónica secundaria a ferropenia.
La paciente presentaba dependencia parcial para actividades básicas de la vida diaria y clasificación ASA III. En el estudio preoperatorio destacaban hemoglobina de 10,2 g/dL, creatinina de 1,1 mg/dL y electrocardiograma compatible con fibrilación auricular con respuesta ventricular controlada.
El ecocardiograma transtorácico preoperatorio mostraba hipertrofia ventricular izquierda leve, insuficiencia tricuspídea ligera y presión sistólica pulmonar estimada de 38 mmHg, con fracción de eyección ventricular izquierda preservada.
Tras valoración multidisciplinar se decidió realización de hemiartroplastia cementada de cadera bajo anestesia general balanceada. La monitorización intraoperatoria incluyó electrocardiograma continuo, pulsioximetría, presión arterial invasiva mediante canalización radial y monitorización del gasto cardíaco basada en análisis de contorno de pulso.
La inducción anestésica se realizó con fentanilo 100 microgramos, etomidato 14 mg y rocuronio 50 mg intravenosos, sin incidencias. El mantenimiento anestésico se llevó a cabo mediante sevoflurano y remifentanilo en perfusión continua.
Durante la fase de lavado y cementación femoral, la paciente presentó caída brusca de la saturación de oxígeno desde 99% hasta 78%, acompañada de hipotensión severa con cifras de presión arterial de 60/35 mmHg, descenso del gasto cardíaco y bradicardia de 35 latidos por minuto. Simultáneamente se objetivó aumento brusco de la presión venosa central y disminución del dióxido de carbono espirado.
Ante la sospecha clínica de síndrome de implantación de cemento óseo grave se administró oxígeno al 100%, se suspendió temporalmente el procedimiento quirúrgico y se inició soporte hemodinámico con bolos de efedrina y posterior perfusión de noradrenalina intravenosa. Asimismo, se administraron 500 mL de cristaloides balanceados y se optimizó la ventilación mecánica.
La paciente presentó recuperación progresiva de las constantes hemodinámicas durante los siguientes diez minutos, alcanzando saturaciones de oxígeno superiores al 94% y cifras tensionales adecuadas bajo soporte vasoactivo moderado.
Tras finalizar la cirugía fue trasladada intubada a la Unidad de Cuidados Intensivos para vigilancia estrecha. La ecocardiografía transtorácica realizada en las primeras horas mostró dilatación moderada de cavidades derechas, hipocinesia del ventrículo derecho e hipertensión pulmonar moderada, hallazgos compatibles con sobrecarga aguda secundaria a embolización pulmonar intraoperatoria.
La evolución clínica fue favorable, permitiendo retirada progresiva del soporte vasoactivo y extubación a las 24 horas. La paciente fue dada de alta a planta de hospitalización al tercer día postoperatorio, sin nuevas complicaciones cardiovasculares ni respiratorias.
DISCUSIÓN
El síndrome de implantación de cemento óseo representa una complicación infrecuente pero potencialmente mortal en cirugía ortopédica cementada. Su incidencia aumenta en pacientes ancianos, con fractura de cadera y patología cardiopulmonar previa, características presentes en la paciente descrita².
La fisiopatología del SICO es compleja y multifactorial. El aumento de presión intramedular durante la cementación favorece el paso de material embólico a la circulación pulmonar, provocando obstrucción vascular, liberación de mediadores inflamatorios y elevación brusca de las resistencias pulmonares⁴. Como consecuencia se produce fallo ventricular derecho agudo, disminución del llenado ventricular izquierdo y colapso hemodinámico.
En el presente caso, la aparición brusca de hipoxemia, hipotensión severa, descenso del dióxido de carbono espirado y signos ecocardiográficos de disfunción ventricular derecha resultaron altamente sugestivos de SICO grave. La cronología de los acontecimientos, coincidiendo con la fase de cementación femoral, apoyó igualmente este diagnóstico.
La monitorización hemodinámica invasiva permitió detectar precozmente el deterioro cardiovascular y orientar el tratamiento. Diversos autores destacan la utilidad de la presión arterial invasiva y de la ecocardiografía perioperatoria en pacientes de alto riesgo sometidos a cirugía protésica cementada⁵.
El tratamiento del SICO es fundamentalmente de soporte. La administración precoz de oxígeno al 100%, la optimización de la precarga y el uso de fármacos vasoactivos constituyen las principales medidas terapéuticas. En casos graves puede ser necesario soporte inotrópico avanzado o incluso asistencia circulatoria mecánica³.
Desde el punto de vista preventivo, resulta esencial identificar pacientes de alto riesgo y mantener una adecuada comunicación entre anestesiólogos y cirujanos durante las fases críticas del procedimiento. Técnicas quirúrgicas orientadas a disminuir la presión intramedular, así como una adecuada resucitación hemodinámica previa a la cementación, pueden contribuir a reducir la incidencia del SICO⁴.
CONCLUSIONES
El síndrome de implantación de cemento óseo constituye una complicación perioperatoria grave asociada principalmente a cirugía protésica cementada de cadera.
Los pacientes ancianos con comorbilidad cardiovascular y respiratoria presentan mayor riesgo de desarrollar formas graves de SICO.
La monitorización hemodinámica avanzada y la sospecha clínica precoz permiten instaurar medidas terapéuticas inmediatas que pueden reducir significativamente la morbimortalidad.
La coordinación multidisciplinar entre anestesiología, traumatología y cuidados intensivos resulta fundamental para el manejo adecuado de estos pacientes.
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