Síndrome de muerte súbita del lactante: factores de riesgo, prevención y papel de enfermería

27 agosto 2026

 

AUTORES

  1. Aroa Hijós Puig. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud, Aragón. España.
  2. María Andreu. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud, Aragón. España.
  3. Laura Revuelto Mendoza. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud, Aragón. España.
  4. María Victoria Tolosa Pinilla. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud, Aragón. España.
  5. Julia Hernández Modrego. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud, Aragón. España.
  6. Verónica Muñoz Fernández. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud, Aragón. España.

RESUMEN

El síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL) continúa siendo una de las principales causas de mortalidad postneonatal en países desarrollados, pese al importante descenso de su incidencia durante las últimas décadas gracias a la implantación de campañas preventivas dirigidas a las familias. Se define como la muerte inesperada de un lactante menor de un año que permanece sin explicación tras una investigación exhaustiva, incluyendo la revisión de la historia clínica, el estudio del lugar del fallecimiento y la realización de una autopsia completa.

Diversas investigaciones han demostrado que existen factores modificables capaces de disminuir significativamente el riesgo de presentar este síndrome. Entre ellos destacan la colocación del lactante en decúbito supino para dormir, la lactancia materna, evitar el tabaquismo durante el embarazo y después del nacimiento, compartir habitación sin compartir cama y mantener un entorno de descanso seguro.

El objetivo de este trabajo es revisar la evidencia científica más reciente sobre los factores de riesgo y protección relacionados con el SMSL, así como analizar el papel que desempeña la enfermería en la educación sanitaria y en la prevención de esta patología.

La educación dirigida a padres y cuidadores constituye la intervención más eficaz para disminuir la incidencia del síndrome. El personal de enfermería ocupa una posición privilegiada para transmitir recomendaciones basadas en la evidencia durante el embarazo, el puerperio y los controles de salud infantil.

PALABRAS CLAVE

Síndrome de muerte súbita del lactante, prevención, lactante, educación en salud, enfermería.

ABSTRACT

Sudden Infant Death Syndrome (SIDS) remains one of the leading causes of post-neonatal mortality in developed countries despite a considerable reduction in incidence over recent decades due to preventive public health campaigns.

SIDS is defined as the sudden and unexpected death of an infant younger than one year of age that remains unexplained after a complete investigation, including clinical history review, death scene examination and autopsy.

Current evidence identifies several modifiable risk factors that significantly reduce the likelihood of SIDS, including placing infants in the supine sleeping position, promoting breastfeeding, avoiding prenatal and postnatal tobacco exposure, room-sharing without bed-sharing and maintaining a safe sleeping environment.

The aim of this monographic review is to summarize the current scientific evidence regarding SIDS risk and protective factors while highlighting the essential role of nursing professionals in health education and prevention strategies.

Health education provided to families represents the most effective intervention to reduce SIDS incidence. Nurses play a fundamental role during pregnancy, postpartum care and child health follow-up by promoting evidence-based recommendations.

KEY WORDS

Sudden infant death syndrome, prevention, infant, health education, nursing.

DESARROLLO DEL TEMA

El objetivo general para este artículo monográfico consistiría en revisar la evidencia científica disponible acerca del síndrome de muerte súbita del lactante, analizando los factores de riesgo, los factores protectores y el papel de la enfermería en su prevención.

Por otro lado, los objetivos específicos serían:

  • Describir las características epidemiológicas y fisiopatológicas del síndrome de muerte súbita del lactante.
  • Identificar los principales factores de riesgo modificables y no modificables asociados al SMSL.
  • Analizar las medidas preventivas respaldadas por la evidencia científica.
  • Revisar las recomendaciones nacionales e internacionales sobre el sueño seguro del lactante.
  • Destacar la importancia de la educación sanitaria desarrollada por los profesionales de enfermería para disminuir la incidencia del síndrome.

El síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL) constituye uno de los problemas de salud más relevantes durante el primer año de vida debido a su carácter inesperado, su importante repercusión familiar y la ausencia de una causa claramente identificable tras la investigación del fallecimiento. Se define como la muerte súbita e inesperada de un lactante menor de doce meses que permanece sin explicación después de realizar una autopsia completa, una revisión detallada de la historia clínica y una investigación exhaustiva del lugar donde ocurrió el fallecimiento¹.

Aunque durante las últimas décadas la incidencia del SMSL ha disminuido considerablemente gracias a campañas de prevención como «Back to Sleep», continúa siendo una de las principales causas de mortalidad postneonatal en numerosos países desarrollados. Los estudios más recientes muestran que todavía existe un porcentaje importante de familias que no siguen todas las recomendaciones relacionadas con el sueño seguro del lactante, lo que pone de manifiesto la necesidad de reforzar las intervenciones educativas desde Atención Primaria y los servicios hospitalarios².

La etiología del síndrome continúa siendo desconocida. Actualmente se acepta un modelo multifactorial basado en la interacción entre una vulnerabilidad biológica del lactante, un periodo crítico del desarrollo neurológico y la presencia de factores externos potencialmente modificables³. Entre estos destacan la posición durante el sueño, la exposición al humo del tabaco, la prematuridad, el bajo peso al nacimiento, el sobrecalentamiento y determinadas condiciones del entorno donde duerme el bebé.

Los profesionales de enfermería desempeñan un papel esencial en la prevención primaria mediante actividades de promoción de la salud y educación sanitaria dirigidas a padres, madres y cuidadores. La información proporcionada durante el embarazo, el ingreso hospitalario tras el parto y las revisiones del Programa de Salud Infantil constituye una oportunidad única para fomentar hábitos seguros y reducir el riesgo de muerte súbita⁴.

La creciente disponibilidad de estudios internacionales ha permitido identificar intervenciones eficaces basadas en la evidencia científica, reforzando la importancia de mantener campañas informativas continuadas y homogéneas que favorezcan la adherencia de las familias a las recomendaciones de sueño seguro.

¿Qué es el síndrome de muerte súbita del lactante?

El síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL) se define como la muerte repentina e inesperada de un niño menor de un año de edad que permanece sin explicación tras una investigación completa del caso, la cual incluye la realización de una autopsia, el examen del lugar donde ocurrió el fallecimiento y la revisión detallada de la historia clínica. Esta definición, aceptada internacionalmente, diferencia el SMSL de otras causas de muerte infantil en las que sí puede establecerse una etiología concreta 2.

El SMSL forma parte de un grupo más amplio denominado muerte súbita e inesperada del lactante (Sudden Unexpected Infant Death, SUID), que engloba tanto los fallecimientos inexplicables como aquellos ocasionados por asfixia accidental, atrapamiento, infecciones, alteraciones metabólicas o enfermedades cardíacas previamente no diagnosticadas. Esta diferenciación resulta fundamental tanto desde el punto de vista epidemiológico como asistencial, ya que permite establecer estrategias preventivas específicas para cada situación 3.

A pesar de los importantes avances en el conocimiento científico, la etiopatogenia del SMSL continúa sin esclarecerse completamente. Actualmente, la hipótesis más aceptada es el denominado modelo del triple riesgo, según el cual el síndrome aparece cuando coinciden tres circunstancias: un lactante biológicamente vulnerable, un periodo crítico del desarrollo neurológico y la exposición a un factor externo desencadenante. La combinación de estos tres elementos produciría una incapacidad del bebé para responder adecuadamente ante situaciones de hipoxia o hipercapnia durante el sueño, originando finalmente el fallecimiento.

Epidemiología:

El síndrome de muerte súbita del lactante representa una de las principales causas de mortalidad durante el periodo postneonatal en los países desarrollados. Aunque la incidencia ha experimentado un descenso muy importante desde principios de la década de 1990 gracias a las campañas de promoción del sueño seguro, continúa suponiendo un importante problema de salud pública.

La mayor parte de los casos se producen entre el primer y el sexto mes de vida, alcanzando el pico máximo de incidencia entre los dos y los cuatro meses. Aproximadamente el 90 % de los fallecimientos ocurren antes de los seis meses, siendo excepcional su aparición después del primer año 1.

Respecto al sexo, numerosos estudios internacionales coinciden en señalar una mayor incidencia en los varones, con una relación aproximada de 3:2 respecto a las niñas. Aunque las causas de esta diferencia todavía no están completamente esclarecidas, se plantea la existencia de factores hormonales y madurativos que podrían aumentar la vulnerabilidad masculina durante los primeros meses de vida 1.

La distribución geográfica también presenta importantes diferencias. Los países que implantaron precozmente campañas de prevención, como Australia, Países Bajos, Noruega o Reino Unido, registraron reducciones superiores al 70 % de la mortalidad por SMSL. Sin embargo, en determinadas regiones de África, Oceanía y América continúan observándose tasas elevadas, relacionadas principalmente con desigualdades socioeconómicas, dificultades en el acceso a los sistemas sanitarios y menor adherencia a las recomendaciones preventivas5.

En España, la incidencia es considerablemente inferior a la descrita hace tres décadas gracias a la implantación de programas de educación sanitaria dirigidos a las familias y profesionales sanitarios. No obstante, diversos estudios muestran que todavía una parte importante de los padres continúa manteniendo prácticas inseguras durante el sueño del lactante, especialmente en relación con la postura al dormir y el colecho5.

Etiopatogenia:

La causa exacta del síndrome de muerte súbita del lactante sigue siendo desconocida. Actualmente se considera una enfermedad multifactorial en la que intervienen mecanismos biológicos, ambientales y del desarrollo.

La teoría más aceptada es el modelo del triple riesgo, que establece que el SMSL aparece cuando coinciden simultáneamente6:

  • Un lactante con una vulnerabilidad biológica previa.
  • Un periodo crítico del desarrollo de los mecanismos cardiorrespiratorios.
  • Un factor ambiental desencadenante.

Entre las alteraciones biológicas descritas destacan anomalías en el tronco encefálico, especialmente en los núcleos relacionados con el control respiratorio y cardiovascular. Estas alteraciones afectan principalmente a la neurotransmisión serotoninérgica, disminuyendo la capacidad del lactante para despertar ante episodios de hipoxia, hipercapnia o disminución del aporte de oxígeno6.

Además, se han identificado alteraciones en la regulación autonómica, la frecuencia cardíaca, el control de la temperatura corporal y los mecanismos de despertar durante el sueño. Todo ello podría explicar por qué algunos lactantes no reaccionan adecuadamente ante situaciones potencialmente peligrosas que otros bebés superarían sin dificultad5,6.

Los factores ambientales actúan como desencadenantes sobre esta vulnerabilidad previa. La posición en decúbito prono, el exceso de abrigo, el tabaquismo materno, el consumo de alcohol o drogas y determinadas características del entorno donde duerme el bebé favorecen la aparición de episodios de hipoxia mantenida, incrementando considerablemente el riesgo de fallecimiento6.

Factores de riesgo:

La identificación de los factores de riesgo constituye uno de los mayores avances en la prevención del SMSL. Actualmente se distinguen factores modificables y factores no modificables7.

Factores no modificables:

Entre los factores que no pueden modificarse destacan:

  • Sexo masculino.
  • Edad comprendida entre dos y cuatro meses.
  • Prematuridad.
  • Bajo peso al nacimiento.
  • Embarazos múltiples.
  • Antecedentes familiares de SMSL.
  • Determinadas alteraciones genéticas relacionadas con el sistema nervioso autónomo y el metabolismo.

Aunque estos factores aumentan la susceptibilidad del lactante, por sí solos no explican la aparición del síndrome.

Factores modificables:

Los factores modificables representan el principal objetivo de las campañas preventivas.

  • Posición durante el sueño:

Dormir en posición prona constituye el factor de riesgo modificable más importante identificado hasta la fecha. Esta postura favorece la reinhalación de dióxido de carbono, disminuye la oxigenación cerebral y dificulta el despertar del lactante ante situaciones de hipoxia.

Por el contrario, el decúbito supino continúa siendo la posición recomendada por todas las sociedades científicas internacionales durante el primer año de vida.

  • Tabaquismo:

La exposición prenatal y postnatal al humo del tabaco incrementa significativamente el riesgo de SMSL. La nicotina altera el desarrollo del sistema nervioso central fetal, modifica el control respiratorio y disminuye la respuesta frente a la falta de oxígeno.

Los hijos de madres fumadoras presentan un riesgo varias veces superior respecto a los hijos de mujeres no fumadoras, riesgo que aumenta cuando ambos progenitores consumen tabaco dentro del domicilio.

  • Consumo de alcohol y drogas:

El consumo de alcohol, cannabis, opioides u otras drogas durante el embarazo también se asocia con un incremento importante del riesgo. Estas sustancias interfieren en el desarrollo neurológico fetal y pueden alterar la regulación cardiorrespiratoria durante los primeros meses de vida.

  • Colecho inseguro:

Aunque compartir habitación con los padres constituye un factor protector, compartir la misma cama puede aumentar el riesgo en determinadas circunstancias.

El riesgo es especialmente elevado cuando:

  • el lactante tiene menos de cuatro meses;
  • alguno de los progenitores fuma;
  • existe consumo de alcohol o drogas;
  • se duerme sobre sofás o sillones;
  • el colchón es blando o existen almohadas y mantas voluminosas.

Por ello, las recomendaciones actuales aconsejan compartir habitación, pero no cama, especialmente durante los primeros seis meses.

  • Entorno del sueño:

El lugar donde duerme el bebé debe reunir unas condiciones de seguridad adecuadas.

Se recomienda utilizar una superficie firme, sin almohadas, cojines, peluches, protectores de cuna ni mantas sueltas que puedan dificultar la respiración.

Asimismo, debe evitarse el exceso de abrigo y mantener una temperatura ambiental confortable, ya que el sobrecalentamiento también se ha relacionado con un mayor riesgo de SMSL.

Factores protectores:

Diversas intervenciones han demostrado reducir significativamente la incidencia del síndrome de muerte súbita del lactante.

La lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses constituye uno de los principales factores protectores. Además de sus beneficios inmunológicos y nutricionales, favorece un sueño más fisiológico y facilita el despertar del lactante ante situaciones de hipoxia7.

La utilización del chupete durante el sueño, una vez establecida correctamente la lactancia materna, también parece ejercer un efecto protector al favorecer la permeabilidad de la vía aérea y disminuir la profundidad del sueño7.

Otro factor protector ampliamente respaldado por la evidencia científica es el cumplimiento del calendario oficial de vacunación. Numerosos estudios han descartado cualquier asociación entre las vacunas y el SMSL y, por el contrario, han demostrado una disminución del riesgo entre los lactantes correctamente inmunizados7.

Finalmente, compartir habitación con los padres durante al menos los seis primeros meses facilita la vigilancia del bebé y permite una respuesta precoz ante cualquier alteración, constituyendo otra de las recomendaciones fundamentales de las principales sociedades científicas7.

Papel de la enfermería:

Los profesionales de enfermería desempeñan un papel fundamental en la prevención del síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL), ya que constituyen uno de los principales referentes para las familias durante el embarazo, el puerperio y los primeros meses de vida del niño. Su cercanía con los padres permite desarrollar intervenciones de promoción de la salud basadas en la educación sanitaria, la detección precoz de factores de riesgo y el acompañamiento durante la crianza 8.

La evidencia científica demuestra que una información clara, homogénea y basada en recomendaciones actualizadas consigue aumentar la adherencia de las familias a las medidas preventivas, reduciendo significativamente la incidencia del SMSL. En este contexto, la enfermería debe aprovechar todos los contactos asistenciales con la familia para reforzar las recomendaciones sobre el sueño seguro, especialmente durante las consultas del embarazo, la estancia hospitalaria tras el parto y las revisiones del Programa de Salud Infantil8.

La educación sanitaria debe adaptarse a las características socioculturales de cada familia, utilizando un lenguaje sencillo y verificando la correcta comprensión de la información proporcionada. Resulta especialmente importante resolver dudas relacionadas con la postura del bebé durante el sueño, el colecho, la utilización del chupete, la lactancia materna y las condiciones ambientales del lugar donde duerme el lactante8.

Asimismo, el personal de enfermería participa activamente en la identificación de familias con mayor riesgo, como aquellas con antecedentes de tabaquismo, consumo de sustancias, prematuridad, bajo nivel socioeconómico o escasos conocimientos sobre cuidados infantiles. En estos casos es necesario intensificar el seguimiento y reforzar las intervenciones educativas para disminuir la probabilidad de aparición del síndrome8.

Además de la atención individual, la enfermería desempeña un papel relevante en la elaboración de programas comunitarios, campañas de promoción de hábitos saludables y actividades formativas dirigidas tanto a familias como a otros profesionales sanitarios. La coordinación entre Atención Primaria, hospitales y servicios de salud pública resulta imprescindible para garantizar que las recomendaciones sean uniformes y estén respaldadas por la evidencia científica más reciente.

Educación sanitaria a las familias:

La educación sanitaria constituye la herramienta preventiva más eficaz frente al síndrome de muerte súbita del lactante. Numerosos estudios han demostrado que las campañas de información dirigidas a los padres han conseguido reducir considerablemente la incidencia del síndrome en distintos países, evidenciando la importancia de mantener estrategias educativas continuadas6,7.

La información debe comenzar durante el embarazo, momento en el que los futuros padres muestran una mayor predisposición para adquirir conocimientos relacionados con el cuidado del recién nacido. Durante las consultas prenatales es recomendable informar sobre los factores de riesgo, promover hábitos de vida saludables y fomentar el abandono del consumo de tabaco, alcohol y otras sustancias6.

Tras el nacimiento, la educación debe reforzarse durante el ingreso hospitalario mediante demostraciones prácticas sobre la posición correcta para dormir, la preparación de una cuna segura y las medidas de prevención recomendadas. La participación activa de ambos progenitores favorece una mayor adherencia a las recomendaciones y facilita su aplicación en el domicilio6.

Las revisiones periódicas del Programa de Salud Infantil representan otra oportunidad para recordar estas medidas, resolver dudas y detectar posibles prácticas de riesgo. Es frecuente que algunas familias modifiquen progresivamente los hábitos recomendados conforme el bebé crece, especialmente a partir de los tres o cuatro meses de vida, por lo que resulta necesario insistir en mantener las recomendaciones durante todo el primer año6,7.

La utilización de materiales educativos, folletos informativos, vídeos explicativos y recursos digitales complementa la información proporcionada durante la consulta y facilita que las familias puedan consultar nuevamente las recomendaciones en su domicilio.

Recomendaciones actuales basadas en la evidencia científica

Las principales sociedades científicas internacionales, entre ellas la Academia Americana de Pediatría (AAP), la Asociación Española de Pediatría (AEP) y diversas organizaciones europeas, coinciden en una serie de recomendaciones fundamentales destinadas a disminuir el riesgo de SMSL.

La primera y más importante consiste en colocar siempre al lactante en decúbito supino para dormir, tanto durante las siestas como durante el descanso nocturno. Esta medida ha demostrado ser la intervención preventiva más eficaz9.

El bebé debe dormir sobre una superficie firme y estable, utilizando una cuna homologada con un colchón adecuado. Deben evitarse almohadas, cojines, protectores acolchados, mantas gruesas, peluches y cualquier objeto que pueda dificultar la respiración o favorecer la asfixia accidental9,10.

Se recomienda compartir habitación con los padres durante, al menos, los seis primeros meses de vida, situando la cuna junto a la cama de los progenitores. Sin embargo, no se aconseja compartir la misma cama, especialmente cuando existen factores de riesgo como tabaquismo, consumo de alcohol, obesidad o cansancio extremo10.

La lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses constituye otra medida altamente recomendable debido a su efecto protector frente al SMSL y a múltiples enfermedades infecciosas y respiratorias9.

También se aconseja evitar el sobrecalentamiento del bebé, manteniendo una temperatura ambiental confortable y utilizando ropa adecuada sin exceso de abrigo. La cabeza del lactante debe permanecer descubierta durante el sueño para facilitar la regulación térmica9.

En relación con el chupete, las recomendaciones actuales sugieren ofrecerlo durante el sueño una vez que la lactancia materna esté correctamente instaurada, ya que diversos estudios han observado un efecto protector frente al síndrome9,10.

Por último, es imprescindible mantener un ambiente completamente libre de humo del tabaco tanto durante el embarazo como después del nacimiento, ya que la exposición pasiva constituye uno de los principales factores de riesgo modificables10.

Estrategias de prevención:

La prevención del síndrome de muerte súbita del lactante requiere la participación coordinada de profesionales sanitarios, instituciones públicas y organismos internacionales. Las campañas de sensibilización desarrolladas desde principios de los años noventa han demostrado que la información basada en la evidencia puede modificar conductas y reducir significativamente la mortalidad infantil10.

Entre las principales estrategias de salud pública destacan la formación continuada de los profesionales sanitarios, la elaboración de protocolos asistenciales unificados y la distribución de material educativo durante el embarazo y tras el nacimiento. Estas actuaciones permiten que todas las familias reciban mensajes homogéneos y actualizados, evitando recomendaciones contradictorias10.

La promoción de la lactancia materna constituye otra de las intervenciones prioritarias. La implantación de la Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia (IHAN) en numerosos hospitales ha contribuido a mejorar las tasas de lactancia exclusiva y, de forma indirecta, a disminuir el riesgo de SMSL9.

Asimismo, los programas de deshabituación tabáquica dirigidos a mujeres embarazadas y sus parejas representan una estrategia preventiva de gran impacto, ya que reducen la exposición prenatal y posnatal al humo del tabaco9.

Las nuevas tecnologías también ofrecen oportunidades para mejorar la prevención mediante aplicaciones móviles, páginas web institucionales y campañas difundidas a través de redes sociales, facilitando el acceso de las familias a información fiable y basada en la evidencia científica9,10.

Finalmente, resulta imprescindible continuar promoviendo la investigación sobre los mecanismos fisiopatológicos del síndrome y evaluar periódicamente la efectividad de las campañas preventivas con el objetivo de adaptar las recomendaciones a los nuevos conocimientos científicos.

El síndrome de muerte súbita del lactante continúa representando un importante problema de salud pública debido a su impacto sanitario, social y emocional. A pesar del notable descenso de la incidencia observado en las últimas décadas, sigue constituyendo una de las principales causas de mortalidad durante el primer año de vida en los países desarrollados. La revisión de la literatura científica pone de manifiesto que gran parte de estos fallecimientos podrían evitarse mediante la correcta aplicación de medidas preventivas basadas en la evidencia.

Los estudios revisados coinciden en señalar que la posición en decúbito supino constituye la intervención aislada con mayor capacidad para disminuir el riesgo de SMSL. La implantación de campañas internacionales como «Back to Sleep» permitió reducir de forma muy significativa las tasas de mortalidad infantil relacionadas con el sueño, confirmando la eficacia de las intervenciones educativas dirigidas a las familias. Sin embargo, continúa observándose una adherencia insuficiente a determinadas recomendaciones, especialmente en relación con el colecho inseguro, la exposición al humo del tabaco y la presencia de objetos blandos en la cuna.

La evidencia científica también demuestra que factores como la prematuridad, el bajo peso al nacimiento, el sexo masculino o determinadas alteraciones del desarrollo neurológico incrementan la susceptibilidad del lactante. No obstante, estos factores no son modificables, por lo que las estrategias preventivas deben centrarse principalmente en aquellos aspectos ambientales y conductuales sobre los que es posible intervenir.

La lactancia materna representa uno de los principales factores protectores identificados en la literatura. Además de sus beneficios nutricionales e inmunológicos, favorece un patrón de sueño más fisiológico y mejora la capacidad de respuesta del lactante frente a episodios de hipoxia. De igual forma, la utilización del chupete durante el sueño, una vez establecida la lactancia materna, y el cumplimiento del calendario vacunal han demostrado ejercer un efecto protector adicional.

En este contexto, el papel de la enfermería adquiere una importancia fundamental. Los profesionales de enfermería mantienen un contacto continuado con las familias desde el embarazo hasta los primeros años de vida del niño, lo que les sitúa en una posición privilegiada para desarrollar actividades de promoción de la salud, educación sanitaria y prevención primaria. La transmisión de información homogénea, actualizada y basada en la evidencia contribuye significativamente a mejorar los conocimientos de los progenitores y favorecer la adopción de hábitos seguros.

A pesar de los avances conseguidos, todavía existen desigualdades relacionadas con el nivel socioeconómico, el acceso a los servicios sanitarios y el grado de alfabetización en salud. Estas diferencias condicionan la capacidad de las familias para aplicar correctamente las recomendaciones preventivas, por lo que resulta imprescindible diseñar estrategias educativas adaptadas a las características culturales y sociales de cada población.

Por otra parte, la investigación continúa siendo necesaria para profundizar en los mecanismos fisiopatológicos implicados en el SMSL y desarrollar nuevas herramientas que permitan identificar a los lactantes con mayor riesgo. La incorporación de nuevas tecnologías, programas comunitarios y campañas institucionales contribuirá previsiblemente a seguir reduciendo la incidencia de esta enfermedad en los próximos años.

CONCLUSIÓN

El síndrome de muerte súbita del lactante continúa siendo una causa relevante de mortalidad infantil, aunque su incidencia ha disminuido notablemente gracias a la implantación de campañas de prevención basadas en la evidencia científica.

La mayoría de los factores asociados al síndrome son modificables mediante sencillas medidas relacionadas con el sueño seguro, entre las que destacan colocar al lactante en decúbito supino, utilizar una superficie firme para dormir, evitar el tabaquismo durante el embarazo y tras el nacimiento, promover la lactancia materna y compartir habitación sin compartir cama durante los primeros meses de vida.

La educación sanitaria constituye la intervención preventiva con mayor impacto demostrado. En este sentido, la enfermería desempeña un papel esencial al proporcionar información rigurosa, fomentar hábitos saludables y acompañar a las familias durante todo el proceso de crianza.

Resulta imprescindible mantener campañas de sensibilización continuadas, reforzar la formación de los profesionales sanitarios y garantizar que todas las familias reciban recomendaciones homogéneas basadas en la evidencia científica más reciente.

Finalmente, la investigación deberá continuar orientándose hacia el conocimiento de los mecanismos fisiopatológicos del síndrome y la identificación precoz de lactantes con mayor vulnerabilidad, con el objetivo de reducir aún más la incidencia del SMSL y mejorar la seguridad durante el sueño infantil.

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  9. Asociación Española de Pediatría. Asociación Española de Pediatría [Internet]. Madrid: AEP; [citado 2026 Jul 9]. Disponible en: https://www.aeped.es/
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