Tipos de procesos de aféresis y hemovigilancia en el proceso de donación

28 agosto 2026

 

AUTORES

  1. Laura Revuelto Mendoza. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud, Aragón. España.
  2. María Victoria Tolosa Pinilla. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud, Aragón. España.
  3. Julia Hernández Modrego. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud, Aragón. España.
  4. Verónica Muñoz Fernández. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud, Aragón. España. 
  5. Aroa Hijós Puig. Enfermera Interna Residente de EFyC. Centro de Salud de Barbastro, Aragón. España.
  6. María Andreu Martí. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud, Aragón. España.

RESUMEN

La necesidad de soporte transfusional constituye un pilar permanente y de vital importancia en la actividad asistencial global, requiriendo un flujo constante de donantes para garantizar la disponibilidad de componentes sanguíneos. El presente trabajo analiza las características diferenciadas entre la donación de sangre total y los procedimientos avanzados de obtención por aféresis, incluyendo la plasmaféresis, eritroaféresis y plaquetoféresis, así como la movilización de progenitores hematopoyéticos. Asimismo, se examinan los requisitos específicos de procesamiento y conservación térmica aplicados a cada fracción hemática para preservar su viabilidad biológica. A través de los datos epidemiológicos nacionales recientes, se evalúa el perfil de seguridad de estos procedimientos mediante las tasas de notificación registradas por los sistemas de hemovigilancia, clasificando las reacciones adversas en síntomas locales derivados del acceso venoso y manifestaciones generalizadas de tipo vasovagal, con especial atención a los riesgos tecnológicos asociados a los separadores celulares. Se concluye que el conocimiento riguroso de estas técnicas, junto con una monitorización estricta de sus efectos secundarios, resulta indispensable para optimizar la selección y fidelización de los donantes, garantizando la seguridad del proceso y la autosuficiencia del sistema sanitario.

PALABRAS CLAVE

Donantes de sangre, componentes sanguíneos, plasmaféresis, componentes sanguíneos, hemovigilancia.

ABSTRACT

The need for transfusion support constitutes a permanent and vitally important pillar in global healthcare activity, requiring a constant flow of donors to ensure the availability of blood components. This paper analyzes the distinct characteristics between whole blood donation and advanced apheresis collection procedures, including plasmapheresis, erythrapheresis, and plateletpheresis, as well as the mobilization of hematopoietic progenitor cells. Furthermore, the specific processing and thermal storage requirements applied to each blood fraction to preserve their biological viability are examined. Using recent national epidemiological data, the safety profile of these procedures is evaluated through the notification rates recorded by hemovigilance systems, classifying adverse reactions into local symptoms derived from venous access and generalized vasovagal manifestations, with special attention to the technological risks associated with cell separators. It is concluded that a rigorous understanding of these techniques, together with strict monitoring of their side effects, is indispensable to optimize donor selection and loyalty, ensuring process safety and the self-sufficiency of the healthcare system.

KEY WORDS

Blood donors, blood components, plasmapheresis, blood components, hemovigilance.

DESARROLLO DEL TEMA

La necesidad de transfusión es un hecho permanente dentro de las medidas terapéuticas en la actividad asistencial. Esta práctica es de importancia vital y, para poder llevarla a cabo, se necesitan donantes. En el año 2022 se registró una cantidad de 494.436 receptores de un total de 1.863.459 componentes sanguíneos en España1.

La donación en nuestro país es voluntaria y no remunerada. En 2023 se registraron 1.122.239 ciudadanos donantes de sangre y/o componentes sanguíneos, de los cuales el 16,16% fueron donantes por primera vez. La media de donaciones por donante fue de 1,5 y el índice medio de donación se situó en 35,4 por cada mil habitantes, alcanzando una entrada de 1.678.033 donaciones2

A pesar de estas cifras globales, la obtención de componentes sanguíneos por aféresis se mantiene todavía en niveles estadísticamente bajos1.

DONACIÓN DE SANGRE Y COMPONENTES SANGUÍNEOS:

La donación de sangre convencional se lleva a cabo mediante una venopunción, localizada generalmente, y según la anatomía del paciente, en la flexura de la articulación del codo. La sangre está compuesta por una solución acuosa con sales y proteínas conocida como plasma, en la cual se encuentran suspendidos tres tipos de células diferenciadas: los eritrocitos, cuya función es transportar oxígeno a los tejidos y devolver el dióxido de carbono a los pulmones para su posterior expulsión; los leucocitos, encargados de proteger al organismo contra agresiones e infecciones; y las plaquetas, que participan activamente en el proceso físico de la coagulación3,4.

Los protocolos establecidos para la conservación de los componentes sanguíneos varían según el tipo celular extraído3,4:

  • Glóbulos rojos: Poseen una vida útil de 42 días gracias a la adición de una solución conservante específica, requiriendo una temperatura constante de almacenamiento de 4 a 6 °C.
  • Plaquetas: Tienen una vida media de 5 días y se mantienen suspendidas en una solución aditiva bajo agitación continua a una temperatura controlada de 22 °C.
  • Plasma: Se conserva de forma prolongada mediante congelación estricta a -25 °C, permitiendo un periodo de almacenamiento de hasta 3 años.

Según los criterios de la Organización Mundial de la Salud (OMS), pueden ser candidatos a donar sangre aquellas personas con edades comprendidas entre los 18 y los 65 años que presenten un buen estado de salud general y un peso mínimo de 50 kg. Sin embargo, no se autoriza la donación si no se cumplen estrictamente una serie de requisitos indispensables orientados a garantizar la seguridad del futuro receptor⁵.

AFÉRESIS:

El proceso de aféresis se lleva a cabo mediante el uso de separadores celulares automatizados sobre los que se instala un circuito estéril de un solo uso. La separación física de los componentes se puede realizar mediante dos metodologías principales: la separación por centrifugación y la separación por adsorción6.

La técnica de separación por centrifugación consiste en aislar los componentes de la sangre en función de su densidad molecular mediante la aplicación de fuerza centrífuga. Al comienzo de la extracción, la sangre del donante se mezcla automáticamente con una solución anticoagulante; tras su paso por el módulo de la centrífuga, los componentes se disponen en distintas capas según su gradiente. A partir de ahí, se extrae de forma selectiva únicamente la fracción celular o plasmática deseada, mientras que el resto de los componentes hemáticos se reinfunden continuamente al donante. Por otro lado, la separación por adsorción utiliza membranas con propiedades de filtración adaptadas específicamente para la retención selectiva de determinados componentes6.

La metodología técnica también difiere dependiendo del flujo de producción empleado, distinguiéndose el flujo continuo y el flujo intermitente; la diferencia principal entre ambos radica en los tiempos requeridos para la recolección celular. Asimismo, existe variación en la estrategia de acceso venoso: la unipunción está indicada preferentemente en los procesos de aféresis estándar por ser un procedimiento menos agresivo para el donante, mientras que la bipunción se emplea de manera sistemática en los procesos complejos de aféresis terapéutica. Mediante la modalidad de aféresis es posible realizar procedimientos específicos de plaquetoplasmaféresis, extracción de multicomponentes, plasmaféresis y eritroaféresis6.

PLASMAFÉRESIS:

El proceso de plasmaféresis consiste en separar el plasma del resto de los componentes sanguíneos. De esta manera, el plasma se va recolectando de forma aislada mientras que los componentes celulares restantes vuelven al torrente sanguíneo del donante mediante ciclos sucesivos de extracción y retorno. El procedimiento se completa en aproximadamente treinta minutos y permite la obtención de un volumen cercano a los 500 ml de plasma, variando según el peso y la altura del individuo. Se requieren habitualmente entre 3 y 5 ciclos, dependiendo directamente de la concentración celular disuelta en la sangre del donante6.

ERITROAFÉRESIS:

La eritroaféresis permite la recolección dirigida y concentrada de glóbulos rojos. El tiempo del proceso varía entre 20 y 30 minutos en función del hematocrito basal del donante y las características técnicas del separador empleado. Bajo esta modalidad, se permite la donación un máximo de dos veces al año (cada 6 meses), debiendo respetarse un intervalo mínimo de dos meses entre una donación de sangre total convencional y este procedimiento. El donante debe contar obligatoriamente con un volumen sanguíneo estimado superior a 5 litros y una cifra de hemoglobina igual o mayor a 14 g/dl6.

Si bien se emplea en donación, la eritroaféresis se realiza más comúnmente con fines terapéuticos, ya que permite retirar de forma selectiva una mayor masa de hematíes patológicos devolviendo el resto de los componentes al paciente; asimismo, posibilita realizar una compensación volumétrica automática e inmediata mediante el uso de suero fisiológico o albúmina al 5%. Las indicaciones clínicas principales de esta técnica incluyen las poliglobulinas y los estados de sobrecarga férrica masiva6.

PLAQUETOFÉRESIS:

La plaquetoféresis, integrada frecuentemente dentro de la denominada extracción de multicomponentes, consiste en la extracción de sangre mediante un dispositivo automatizado que separa de forma selectiva aproximadamente el 30% de las plaquetas circulantes en el organismo, sin comprometer en ningún momento la homeostasis ni la salud del donante. Mediante este procedimiento monocelular se reduce de forma drástica el riesgo de aloinmunización y la creación de anticuerpos en el receptor contra otros sistemas sanguíneos. La recuperación fisiológica de los niveles plaquetarios del donante se completa en pocas horas, lo que permite repetir el procedimiento a los tres días, con un límite máximo regulado de 24 donaciones al año. El uso clínico de estas plaquetas abarca indicaciones tanto profilácticas como terapéuticas⁷.

MOVILIZACIÓN Y AFÉRESIS DE PROGENITORES HEMATOPOYÉTICOS:

Para llevar a cabo este procedimiento especializado, el primer paso clínico consiste en recolectar las células madre hematopoyéticas capaces de diferenciarse en todas las líneas celulares sanguíneas. En condiciones fisiológicas normales, la cantidad de estas células en sangre periférica es sumamente baja, ya que residen mayoritariamente en el nicho de la médula ósea. Por ello, mediante la administración de tratamientos movilizadores específicos, se induce su migración desde la médula ósea hacia la circulación general para incrementar su concentración periférica previa a la recogida⁸.

El fármaco de elección estándar es el factor estimulante de colonias de granulocitos (G-CSF), una sustancia que el organismo produce de manera endógena en bajas concentraciones pero que en este proceso se administra en dosis elevadas durante un periodo continuo de 5 a 6 días. Este tratamiento puede provocar efectos secundarios como dolores óseos, calambres musculares, astenia, sintomatología pseudogripal y febrícula; estos síntomas suelen ser de intensidad leve y se controlan eficazmente mediante la pauta de paracetamol8.

El día previo a la aféresis programada se realiza una cuantificación estricta de la movilización celular; si esta resulta insuficiente, se administra una medicación diana adicional denominada Plerixafor9 para asegurar el éxito de la aféresis al día siguiente.

Durante el procedimiento de aféresis propiamente dicho se realiza la recolección selectiva de las células madre. Para ello, se requiere obligatoriamente disponer de dos accesos venosos (uno periférico de salida y otro de retorno) o, en su defecto, de la colocación de un catéter central de inserción periférica10. El proceso se prolonga durante un intervalo de 3 a 8 horas según la tasa de células hematopoyéticas circulantes. Debido al empleo necesario de anticoagulantes de efecto rápido basados en citrato, puede manifestarse una hipocalcemia transitoria caracterizada por calambres en extremidades, parestesias periorales o palpitaciones; estos síntomas se previenen instruyendo al donante para mantener una dieta rica en calcio durante los días previos. Una vez finalizada la sesión, las células recolectadas se analizan en el laboratorio para garantizar su viabilidad cualitativa y cuantitativa, procediendo a su criopreservación hasta el momento del trasplante8,10.

HEMOVIGILANCIA EN LA DONACIÓN:

La hemovigilancia se define como el conjunto de procedimientos organizados de vigilancia epidemiológica relativos a las reacciones adversas que pueden aparecer a lo largo de toda la cadena transfusional, abarcando desde la extracción inicial de la sangre y sus componentes hasta el seguimiento clínico de los receptores, con el objetivo primordial de prevenir y reducir su recurrencia. Se considera reacción adversa a cualquier respuesta nociva e inesperada en el donante o en el paciente relacionada directamente con la extracción o la transfusión. Esta se tipifica como grave si el resultado es mortal, potencialmente mortal, produce invalidez, incapacidad prolongada, o bien da lugar a hospitalización o prolongación de la misma11.

Las tasas estandarizadas de notificación de reacciones adversas en donantes se sitúan en 37 por cada 10.000 donaciones de sangre total, elevándose significativamente hasta 122 por cada 10.000 en el caso de las donaciones por aféresis. En el año 2021 se registraron en España un total de 6.159 reacciones adversas en donaciones de sangre total; estas complicaciones se dividen de acuerdo a su presentación en síntomas locales (13%) y síntomas generalizados (87%)11.

Síntomas locales: son aquellos causados de forma directa por el traumatismo físico o la inserción de la aguja en el acceso venoso11:

  • Complicaciones por extravasación: Incluyen el desarrollo de hematomas (caracterizados por equimosis, decoloración tisular, tumefacción y dolor local), la punción arterial accidental (que incrementa exponencialmente el riesgo de hematoma expansivo y síndrome compartimental en el antebrazo, cursando con dolor intenso, riesgo de pseudoaneurisma en la arteria braquial o fístula arteriovenosa) y el sangrado retardado (inicio espontáneo de hemorragia en el punto de punción tras haber finalizado y abandonado la donación).
  • Complicaciones por dolor: Destacan la irritación neurológica compresiva provocada por la presión de un hematoma adyacente (dolor irradiado), la lesión neurológica directa por sección o trauma del nervio durante la inserción o retirada de la aguja (dolor agudo, intenso y asociado a parestesias), el daño tendinoso por punción accidental (dolor local no irradiado) y el dolor inespecífico en el miembro superior aparecido durante las primeras 4 horas postdonación.
  • Otras complicaciones locales: Tromboflebitis (inflamación de la pared venosa asociada a fenómenos trombóticos que cursa con calor local, induración, eritema, edema y dolor) y la alergia local (reacción cutánea eccematosa en la zona derivada de alérgenos presentes en las soluciones antisépticas de desinfección o en los componentes de la propia aguja).

Síntomas generalizados: están representados fundamentalmente por la reacción vasovagal. Consiste en un cuadro clínico de malestar general y debilidad que cursa con ansiedad, mareo, sudoración fría y náuseas, pudiendo evolucionar en casos graves hacia la pérdida abrupta de conocimiento (síncope), crisis convulsivas e incontinencia de esfínteres. Dependiendo del momento y el entorno de aparición, se clasifican en de tipo inmediato (antes de abandonar el punto de donación), inmediato con daño físico (lesiones secundarias a caídas accidentales en la sala), retardado (manifestado tras abandonar el centro) y retardado con daño (traumatismos por síncope en la vía pública o el domicilio) 11.

Adicionalmente a la clasificación previa, el proceso de aféresis presenta riesgos inherentes a su tecnología: reacciones de toxicidad por citrato, hemólisis mecánica, reacciones alérgicas sistémicas generalizadas, embolismo gaseoso, mal funcionamiento del separador celular o defectos de fabricación en los kits de líneas estructurales. En las series históricas se han cuantificado 1.304 reacciones asociadas específicamente a la aféresis, de las cuales el 36% correspondieron a complicaciones locales, el 43% a síntomas generales y el 20% estuvieron directamente vinculadas al procedimiento mecánico del equipo de aféresis11.

BIBLIOGRAFÍA

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  2. Ministerio de Sanidad, Organización Mundial de la Salud. Día Mundial del Donante 2024. Donación de sangre y plasma en España: Datos preliminares 2023 [Internet]. Madrid: Ministerio de Sanidad; 2024. Disponible en: https://www.sanidad.gob.es/profesionales/saludPublica/medicinaTransfusional/congresos/docs/DiaMundialDonante2024_DatosEspana.pdf
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  11. Sistema de Información Sanitaria del Sistema Nacional de Salud (SISNST), Subdirección General de Promoción de la Salud y Prevención, Dirección General de Salud Pública. Unidad de Hemovigilancia: Informe 2021 [Internet]. Madrid: Ministerio de Sanidad; 2022. Disponible en: https://www.sanidad.gob.es/profesionales/saludPublica/medicinaTransfusional/hemovigilancia/docs/Informe2021.pdf

 

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