AUTORES
- Paula Garrido Ortega. Enfermera del Centro de Salud Delicias Sur (Zaragoza).
- Cristina Fernández Sevilla. Enfermera del Hospital Clínico Universitario de Valencia (Valencia).
- Mirian Millán Barahona. Enfermera del Centro de Rehabilitación Psicosocial Nuestra Señora del Pilar (Zaragoza).
- Julia Esperanza Pinilla. Enfermera del Centro de Salud de Illueca (Zaragoza).
- José Ignacio Dueso Belver. Enfermero del Hospital Royo Villanova (Zaragoza).
- Sergio Fernández García. Enfermero del Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza).
RESUMEN
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es un trastorno mental que comprende una combinación de problemas persistentes, como dificultad para prestar atención, hiperactividad y conducta impulsiva. En función del síntoma que predomina se distinguen 3 subtipos de TDAH: predominante con falta de atención, predominante impulsivo/hiperactivo y combinado.
Esta patología está presente en niños y adultos jóvenes, apareciendo los primeros síntomas en edad escolar. La forma en la que los síntomas afectan a la calidad de vida del paciente varían en función de la etapa. Los síntomas afectan a la atención, relaciones sociales, métodos de afrontar los problemas… Para su diagnóstico se realiza anamnesis, entrevista con el paciente y familia por parte de un profesional de salud mental y, en ocasiones, pruebas de diagnóstico por imagen. El tratamiento debe ser multidisciplinar y comprende tanto tratamiento farmacológico, metilfenidato, como terapias pedagógicas y psicológicas.
Debido a su alta prevalencia es imprescindible su detección precoz y apoyo en la infancia, tanto en el ámbito escolar como en el familiar. Entre las labores de enfermería con estos pacientes se incluyen el control y educación sobre el uso de los medicamentos empleados para su tratamiento.
PALABRAS CLAVE
TDAH, trastorno por déficit de atención e hiperactividad, comportamiento, aprendizaje.
ABSTRACT
Attention deficit hyperactivity disorder (ADHD) is a mental disorder that comprises a combination of persistent problems, such as difficulty paying attention, hyperactivity, and impulsive behaviour. Depending on the predominant symptom, 3 subtypes of ADHD are distinguished: predominant with inattention, predominantly impulsive/hyperactive and combined. This pathology is present in children and young adults, with the first symptoms appearing at school age. How symptoms affect a patient’s quality of life varies depending on the stage. The symptoms affect attention, social relationships, methods of coping with problems… For its diagnosis, anamnesis, interview with the patient and family by a mental health professional and, sometimes, diagnostic imaging tests are carried out. Treatment should be multidisciplinary and include pharmacological treatment, methylphenidate, as well as pedagogical and psychological therapies.
Due to its high prevalence, it is essential to detect it early and support it in childhood, both at school and in the family. Nursing tasks with these patients include monitoring and education on the use of medications used for their treatment.
KEY WORDS
ADHD, attention deficit hyperactivity disorder, behaviour, learning.
DESARROLLO DEL TEMA
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad, comúnmente conocido como TDAH, es un trastorno del neuro-desarrollo del cerebro que se caracteriza por falta de atención, impulsividad e hiperactividad1. Es uno de los trastornos de esta categoría con mayor prevalencia en edad escolar, oscilando su prevalencia entre el 4.9 y el 8.8 %9. Dependiendo de la etapa de vida del paciente los síntomas que predominan son distintos. Los primeros síntomas suelen ser signos de hiperactividad, que aparecen a los 3, 4 años de edad. A continuación, en niños con edad escolar y al principio de la adolescencia los principales problemas residen en la dificultad de concentrarse y prestar atención, tanto en las tareas académicas como en las relaciones sociales1. Por último, al acabar la adolescencia, una vez que el paciente ha adquirido mayor capacidad de autocontrol, destaca la dificultad de prestar atención a la hora de planificar y organizar su vida, lo que afectará a sus relaciones laborales y afectivas2.
Para su tratamiento se emplea terapia farmacológica, terapia psicológica, terapia ocupacional, estudio de imágenes por resonancia magnética… siendo este último aún poco usado4.
ETIOLOGÍA:
La principal causa que provoca esta patología es la genética. La corteza cerebral es clave para las capacidades de aprendizaje, conducta y concentración, la cual se desarrolla más lento en los niños con TDAH, especialmente los lóbulos frontal y parietal. Por esta razón el funcionamiento de las redes cerebrales involucradas en el proceso de información y en la distracción se ven alteradas, al igual que la secreción de dopamina y adrenalina, que son las responsables de transmitir los mensajes entre células cerebrales. También, afectan las condiciones del desarrollo del feto durante el embarazo, como bajo peso o poca cantidad de oxígeno3.
Este trastorno se muestra en todas las etapas del desarrollo, pero afecta en mayor medida a niños y adolescentes. Su prevalencia mundial es entorno al 4-8% en los niños de edad escolar9. Esto supone para ellos un gran obstáculo en su desarrollo académico, emocional y social. Los niños deben recibir la ayuda necesaria para compensar las dificultades específicas, siendo muy importante la implicación de los docentes, familiares y personal sanitario. La solución no es disminuir la dificultad de sus tareas o limitar las actividades a realizar, sino modificar la metodología de enseñanza en base a sus necesidades. Nuestro objetivo será potenciar su rendimiento en todos los ámbitos de su vida, no limitarlo6.
EPIDEMIOLOGÍA:
El TDAH es uno de los trastornos del neurodesarrollo más comunes en niños en edad escolar. En España en niños y adolescentes oscila entre el 4.9 y 8.8%. A nivel mundial, la OMS reportó en 2023 que el 8.8% de la población padece este trastorno9.
Uno de los principales factores de riesgo es la genética. Se estima que la probabilidad de que padezca TDAH un niño, cuyo padre o madre lo padece, es del 70%. En el caso de un paciente cuyos hermanos padecen esta patología, el riesgo de desarrollarla es 5 veces mayor, y en el caso de tratarse de mellizos o gemelos, este riesgo aumenta entre 12 y 16 veces12.
Además de la genética, hay factores de riesgo que también aumentan la probabilidad de desarrollar este trastorno. Entre ellos se incluyen: madre fumadora durante el embarazo, consumo de sustancias tóxicas, consumo de alcohol, estrés materno, obesidad, hipotiroidismo materno, prematuridad12.
Además, una vez diagnosticada esta patología, los síntomas serán más o menos graves en función, entre otros factores, del entorno psicosocial del paciente. Es imprescindible conocer el ambiente familiar y escolar del paciente11.
CLÍNICA:
Los síntomas, comienzan a manifestarse en la infancia, pero suelen generar mayor impacto en la adolescencia. Esta etapa es muy complicada debido a los cambios hormonales y predominan las complicaciones para gestionar emociones afectando así a las relaciones sociales, y en particular a las familiares 2. Por ello, todos estos efectos se ven magnificados en pacientes con este trastorno. En este periodo es muy importante la toma de la medicación según prescrita, aunque este aspecto suele ser problemático debido a la estigmatización de los problemas psicológicos y la importancia de la opinión de la gente de nuestra edad en esta etapa. Por lo que es imprescindible la acción enfermera para asegurar la continuidad de cualquier tipo de tratamiento, ya sea terapéutico o farmacológico3.
Los pacientes suelen mostrar una actitud más impulsiva que la población sin esta patología por lo que en numerosas ocasiones puede transmitirnos la sensación de que el paciente no nos escucha o no nos quiere hacer caso5.
En función del síntoma que predomina se distinguen 3 subtipos de TDAH: predominante con falta de atención, predominante impulsivo/hiperactivo y combinado11.
DIAGNÓSTICO:
El diagnóstico del TDAH puede resultar dudoso ya que frecuentemente se asocia con otras patologías y puede ser complicado distinguirlas. Además, ya que no existen aún técnicas de imagen cerebral aptas para el diagnóstico de este trastorno, es imprescindible conocer y estar familiarizados con los síntomas para poder detectarlos lo más pronto posible4.
Realizaremos diferentes pruebas que deberán ser apoyadas por la interpretación de un profesional. Se suelen realizar estudios genéticos y cuestionarios de evaluación neuropsicológica para obtener información sobre su comportamiento tanto en el hogar como en el colegio. También, se realiza una prueba llamada Braingaze en la que se analizan los movimientos de los ojos, denominados convergencias, aunque es poco frecuente6.
A la hora de realizar el diagnóstico es muy importante tener en cuenta que los síntomas de hiperactividad, déficit de atención e impulsividad no son producidos por causas o estresantes externos, como podría ser estar viviendo una separación parental, fallecimiento de algún familiar… o cualquier causa que pudiera modificar el estado anímico del paciente. Este trastorno se suele detectar en la infancia antes de los 7 años de edad, los síntomas deben de perdurar más de 6 meses y afectar a las relaciones sociales y/o familiares. En caso de no cumplir estos requisitos, estaríamos frente a otros problemas psicológicos o propios de la etapa de desarrollo de nuestro paciente, pero no sería considerado como un caso de TDAH6.
TRATAMIENTO:
Los tratamientos de este trastorno deben ser multidisciplinares y adaptados a cada caso para satisfacer las necesidades del niño, comprendiendo entre ellos medicación y apoyo psicológico. La medicación usada es el metilfenidato, con el objetivo de controlar los tres síntomas principales, que son la hiperactividad, el déficit de atención y la impulsividad. Sin embargo, necesita ser reforzado con otras intervenciones y combinar con tratamientos tanto a largo como a corto plazo4.
Es una medicación segura y su único efecto adverso considerable es un ligero aumento de la tensión arterial y frecuencia cardiaca. Este fármaco deriva de la anfetamina, motivo que frecuentemente causa preocupación en los padres de los pacientes adolescentes por riesgo de abuso o adicción. Es importante saber que este fármaco no genera adicción debido a varios factores4. Su índice de actuación no es muy rápido y en su composición la anfetamina se encuentra ligada a una partícula de lisina, lo que anula su efecto si es consumido por vía nasal o parenteral, únicamente hace efecto si se administra de forma oral. Estos factores evitan que este fármaco pueda ser usado en otras circunstancias más allá del objetivo terapéutico6.
Además de la terapia farmacológica las intervenciones terapéuticas son imprescindibles, las más relevantes son: apoyo psicológico destinado a tratar las alteraciones anímicas o ansiedad, intervención pedagógica para reforzar técnicas y habilidades de estudio, gestión del tiempo y desempeño de actividades, tanto curriculares como sociales y estimulación cognitiva, de esta forma conseguiremos entrenar las competencias deficitarias y potenciarlas. Además, es de gran ayuda llevar una correcta alimentación y realizar actividad física para controlar los síntomas del TDAH8.
ACCIÓN ENFERMERA EN PACIENTES CON TDAH:
Respecto a la acción enfermera en pacientes con TDAH la principal tarea es mantener el vínculo y comunicación entre padres e hijos aportando la información necesaria sobre la enfermedad y el tratamiento. El objetivo común de la enfermera, paciente y familia será el seguimiento de la medicación y tratamientos pautados por el resto de especialistas, control de la evolución del paciente y observación en caso de efectos adversos al fármaco1.
En cuanto al tratamiento farmacológico, es importante saber que a pesar de ser el tratamiento por excelencia que pautan los neurólogos, no todos los profesionales implicados en el caso de un paciente con TDAH pueden estar de acuerdo. Este, relaja y disminuye la actividad motriz, pero no ayuda a concentrarse ni a reducir los síntomas del trastorno. En múltiples ocasiones será necesario, pero hay que enfatizar en la necesidad de analizar las capacidades del niño y potenciarlas3.
Hoy en día en las escuelas hay gran cantidad de niños que, debido a no tener las características óptimas para el sistema educativo de nuestro país, son clasificados como vagos o malos estudiantes, sin embargo, frecuentemente la razón de las malas calificaciones o no entrega de las tareas a tiempo, son debidas a este trastorno, y como tal debe ser tratado. Las enfermeras tenemos una labor primordial para la detección precoz , ya que es más eficiente el tratamiento y mejores los resultados sí se detecta a temprana edad6.
Cuándo llega un paciente diagnosticado de TDAH a nuestra consulta, el primer paso es registrar su información personal, antecedentes de salud, su diagnóstico médico y la medicación pautada. A continuación, realizaremos una entrevista tanto a los padres como al niño. Es beneficioso, además de hacer una entrevista conjunta, entrevistarlos por separado, ya que, dependiendo de la edad y carácter del paciente, es posible que la presencia de los padres le cohíba y no nos cuente todos sus pensamientos, síntomas, tipo de relaciones con las personas de su edad7.
La entrevista nos aportará información sobre su comportamiento, efectos de la enfermedad en su vida diaria y cualquier otro dato relevante. Una vez finalizada esta, realizaremos nuestro diagnóstico enfermero, incluyendo nuestras metas y las actividades apropiadas a realizar para alcanzarlas. Es imprescindible elaborar esta lista de metas junto a la familia y el niño, ya que el diagnóstico debe ser individualizado y adaptado a cada caso. En las próximas visitas, evaluaremos la evolución, tanto del niño como de los padres y reorientaremos los objetivos si es preciso8. Como enfermeros debemos servir de guía y apoyo para el niño y la familia, ser capaces de resolver las dudas que puedan tener y prestar atención, no solo a la enfermedad como una situación aislada, sino también a los factores del entorno que les puedan afectar6.
En el caso de un paciente adulto con TDAH, seguramente el paciente ya sea conocedor de su trastorno, esté informado sobre sus síntomas y ya no presente signos de hiperactividad, por lo que el foco de nuestra acción será conocer problemas más concretos qué él detecte conscientemente que le afectan de forma grave a su vida diaria. Sin embargo, lo qué haremos independientemente de la edad, será registrar y controlar los efectos adversos al fármaco y asegurar la continuidad del tratamiento7.
BIBLIOGRAFÍA
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