AUTORES
- Alejandra Mercedes Fuentes Vidal. Residente de Servicio de Pediatría. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
- Elena Castilla Torre. F.E.A Servicio de Pediatría. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
- Marta Hortal Briz. Residente del Servicio de Pediatría. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
- Andrea Jordán Mena. Residente del Servicio de Pediatría. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
- Carmen Segura Rosillo. Residente del Servicio de Pediatría. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
- Rebeca Lanuza Arcos. F.E.A Servicio de Pediatría. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
RESUMEN
La Trombocitopenia Neonatal Aloinmune (TPNAI) es la causa más frecuente de trombocitopenia grave en recién nacidos sanos, asociada a un alto riesgo de hemorragia intracraneal y daño neurológico. Presentamos el caso de una recién nacida sana que, tras un episodio de sospecha de atragantamiento a los 3 días de vida, fue diagnosticada de trombocitopenia grave (<20.000 plaquetas/mm³) sin otros hallazgos analíticos o clínicos relevantes. El estudio inmunohematológico confirmó la presencia de anticuerpos maternos anti-HPA-1a y el diagnóstico de TPNAI secundaria a incompatibilidad materno-fetal HPA-1a. La paciente evolucionó favorablemente tras tratamiento con transfusión plaquetaria e inmunoglobulina intravenosa, con resolución completa y sin secuelas. Este caso resalta la importancia de considerar la TPNAI ante una trombocitopenia aislada en neonatos previamente sanos, así como el valor del diagnóstico y tratamiento precoz para prevenir complicaciones graves.
PALABRAS CLAVE
Trombocitopenia neonatal, antígenos plaquetarios humanos, anticuerpos maternos, hemorragia intracraneal, inmunoglobulinas intravenosas, transfusión de plaquetas, incompatibilidad feto-materna.
ABSTRACT
Neonatal Alloimmune Thrombocytopenia (NAIT) is the most common cause of severe thrombocytopenia in otherwise healthy newborns and is associated with a high risk of intracranial hemorrhage and neurological damage. We present the case of a healthy newborn girl who, following a suspected choking episode at 3 days of life, was diagnosed with severe thrombocytopenia (<20,000 platelets/mm³) without other relevant clinical or laboratory findings. Immunohematological studies confirmed the presence of maternal anti-HPA-1a antibodies and the diagnosis of NAIT due to maternal-fetal HPA-1a incompatibility. The patient responded well to treatment with platelet transfusion and intravenous immunoglobulin, with complete resolution and no sequelae. This case highlights the importance of considering NAIT in cases of isolated thrombocytopenia in previously healthy neonates, as well as the value of early diagnosis and treatment to prevent serious complications.
KEY WORDS
Neonatal thrombocytopenia, human platelet antigens, maternal antibodies, intracranial hemorrhages, intravenous immunoglobulins, platelet transfusion, fetal-maternal incompatibility.
INTRODUCCIÓN
La Trombocitopenia Neonatal Aloinmune (TPNAI) es la causa más frecuente de trombocitopenia grave en recién nacidos sanos a término y representa un riesgo significativo de hemorragia intracraneal y daño neurológico permanente. Su incidencia se estima entre 1/1000 y 1/2000 nacidos vivos, aunque la prevalencia de las formas graves es menor1.
La fisiopatología se basa en la formación de anticuerpos maternos IgG dirigidos contra antígenos plaquetarios heredados del padre (principalmente HPA-1a en poblaciones caucásicas). Estos anticuerpos atraviesan la placenta y destruyen las plaquetas fetales, pudiendo también afectar megacariocitos y otras células hematopoyéticas2,3.
Las manifestaciones clínicas de la TPNAI suelen ser variables, algunos neonatos permanecen asintomáticos y otros presentan sangrado activo, pero la característica principal es una trombopenia grave (<50 × 10⁹/L), en un neonato previamente sano y sin antecedentes maternos de trombocitopenia, detectada en las primeras horas o días de vida. La trombopenia suele ser aislada, sin afectación de otras líneas celulares ni signos de infección o enfermedad sistémica. La presentación clínica más frecuente incluye petequias, equimosis y hemorragias mucosas. En casos más severos, puede haber hemorragias viscerales, siendo la hemorragia intracraneal la complicación más temida, que puede presentarse incluso antes del parto y asociarse a secuelas neurológicas o muerte neonatal4. Puede afectar al primer embarazo y tiende a ser más severa en gestaciones subsecuentes5.
Una vez establecida la sospecha clínica, el primer paso es descartar otras causas de trombocitopenia neonatal (como infecciones, trastornos genéticos, inmunológicos u otras etiologías) mediante la historia clínica, examen físico y estudios de laboratorio básicos.
Para confirmar el diagnóstico, se realizan estudios inmunohematológicos específicos. Estos incluyen la tipificación de antígenos plaquetarios (HPA) en la madre, el padre y el recién nacido, con el objetivo de identificar una incompatibilidad materno-fetal en los sistemas HPA más comunes. Además, se debe detectar la presencia de anticuerpos maternos dirigidos contra los antígenos plaquetarios heredados del padre, utilizando técnicas serológicas especializadas como Inmovilización de Antígenos Plaquetarios Mediante Anticuerpos Monoclonales (MAIPA) o Luminex4.
El diagnóstico definitivo se establece al demostrar una incompatibilidad HPA entre madre e hijo, junto con la presencia de anticuerpos maternos específicos contra el antígeno ausente en la madre, pero presente en el neonato. Este enfoque diagnóstico es esencial no solo para el tratamiento inmediato del recién nacido, sino también para la prevención de recurrencias en futuros embarazos.
El manejo neonatal se basa en la transfusión de plaquetas compatibles (idealmente negativas para el antígeno implicado), y debe considerarse especialmente si el recuento es <30–50 × 10⁹/L o si hay sangrado activo. El papel de la inmunoglobulina se reserva para situaciones en las que no se dispone de plaquetas compatibles o cuando la respuesta a la transfusión es insuficiente. La evidencia muestra que no mejora de manera significativa el incremento inmediato del recuento plaquetario ni reduce la necesidad de transfusiones en el neonato con trombocitopenia grave y manifestaciones hemorrágicas, por lo que no es tratamiento de primera línea en el periodo neonatal agudo. El tratamiento debe individualizarse según la gravedad clínica y la disponibilidad de recursos, priorizando siempre la transfusión de plaquetas compatibles como primera línea6,7.
En gestaciones futuras, la profilaxis antenatal con inmunoglobulina intravenosa semanal, con o sin corticoides, es la estrategia de primera línea para reducir el riesgo de trombocitopenia fetal y hemorragia, siendo preferible evitar procedimientos invasivos como la cordocentesis o transfusiones intrauterinas debido a su mayor riesgo de complicaciones8,9.
Actualmente no existe un programa universal de cribado prenatal, aunque la detección de HPA-1a y el desarrollo de técnicas no invasivas están en investigación y podrían modificar el abordaje en el futuro9.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Se presenta el caso de una recién nacida a término, hija de madre con antecedentes de psoriasis y síndrome de ovario poliquístico, nacida mediante parto eutócico a las 40+6 semanas de gestación tras un embarazo por fertilización in vitro controlado, sin incidencias ni factores de riesgo y ecografías prenatales normales. Apgar 9/10. El peso al nacer fue de 2.990 g (percentil 19), longitud de 48 cm (percentil 10) y perímetro cefálico de 33 cm (percentil 10). La recién nacida recibió lactancia artificial desde el nacimiento y fue dada de alta a las 48 horas de vida sin incidencias.
A los 3 días de vida reingresó por un episodio sugestivo de atragantamiento. En la valoración inicial, la paciente se encontraba hemodinámicamente estable y sin signos de sangrado cutáneo-mucoso; las constantes vitales y la exploración física eran normales. El hemograma reveló trombocitopenia grave, con recuento de plaquetas de 20.000/mm³, que se confirmó posteriormente en un segundo control (15.000/mm³). El resto de los parámetros hematológicos, así como la bioquímica, la proteína C reactiva y la coagulación, se encontraban dentro de la normalidad. Sangre oculta en heces y sedimento de orina resultaron negativas. Las ecografías transfontanelar y abdominal no mostraron alteraciones relevantes.
Dada la trombocitopenia significativa e inesperada en una recién nacida previamente sana, se amplió el estudio mediante pruebas inmunohematológicas, identificándose en el plasma materno anticuerpos anti-HPA-1a y en la paciente anticuerpos IgG frente a GPIIb/IIIa, lo que confirmó el diagnóstico de trombocitopenia aloinmune neonatal secundaria a incompatibilidad materno-fetal HPA-1a. La paciente requirió inicialmente transfusión de concentrado de plaquetas ante recuentos inferiores a 20.000/mm³. Durante el ingreso presentó un episodio neurológico consistente en rigidez y lateralización cefálica de 1-2 minutos de duración, se realizó resonancia magnética cerebral y electroencefalograma sin alteraciones relevantes y se inició tratamiento con inmunoglobulina intravenosa (1 g/kg/día durante 3 días) como medida preventiva. En todo momento, la evolución clínica fue favorable, registrándose un aumento progresivo de la cifra plaquetaria (Figura 1) y manteniéndose la paciente estable tanto desde el punto de vista hemodinámico como neurológico.
Posteriormente, presentó episodios leves de atragantamiento, pero con adecuada tolerancia oral y ganancia ponderal progresiva. Finalmente, fue dada de alta tras la recuperación clínica y analítica, sin secuelas, con el diagnóstico de trombocitopenia neonatal aloinmune grave de debut precoz.
DISCUSIÓN
La trombocitopenia neonatal aloinmune (TPNAI) constituye una de las principales causas de trombocitopenia grave en neonatos sanos a término, con una prevalencia mayor en poblaciones caucásicas debido a la frecuente incompatibilidad maternofetal por el antígeno plaquetario HPA-1a2,3. Su importancia clínica radica en el elevado riesgo de hemorragia intracraneal, una complicación grave que puede ocurrir incluso antes del nacimiento, con potenciales secuelas neurológicas permanentes o muerte neonatal4. Sin embargo, la presentación clínica de la TPNAI es variable, oscilando entre neonatos asintomáticos y aquellos con manifestaciones hemorrágicas evidentes. En este sentido, el caso presentado refleja esta variabilidad, ya que la trombocitopenia grave fue un hallazgo incidental en una paciente inicialmente asintomática, destacando la necesidad de un alto índice de sospecha ante trombocitopenias aisladas y graves en neonatos sin antecedentes infecciosos ni trombocitopenia materna.
El diagnóstico definitivo de la TPNAI requiere la identificación de incompatibilidad HPA maternofetal y la detección de anticuerpos maternos específicos dirigidos contra antígenos plaquetarios fetales, como los anticuerpos anti-HPA-1a y anti-GPIIb/IIIa que en este caso confirmaron la etiología inmune4. La realización de estudios inmunohematológicos es, por tanto, una herramienta fundamental no solo para la confirmación diagnóstica, sino también para planificar el seguimiento y abordaje en embarazos futuros, dado que la recurrencia y severidad tienden a aumentar en gestaciones subsecuentes si no se implementa profilaxis adecuada.
En cuanto al manejo terapéutico, la transfusión de plaquetas compatibles se considera la intervención principal para elevar rápidamente el recuento plaquetario y prevenir hemorragias significativas6,7. La inmunoglobulina intravenosa, a pesar de que la evidencia actual no respalda su uso como tratamiento de primera línea en el período neonatal agudo, se emplea en casos de transfusión insuficiente o cuando no se dispone de plaquetas compatibles6-7. En el paciente descrito, su administración tras un episodio neurológico transitorio se orientó como estrategia preventiva, contribuyendo a una evolución clínica favorable sin secuelas, destacando la importancia de individualizar el tratamiento según la gravedad clínica y la disponibilidad de recursos, dentro de un abordaje multidisciplinar y protocolizado que facilite una rápida respuesta terapéutica y un seguimiento estrecho.
Finalmente, la TPNAI no solo representa un desafío en el diagnóstico y tratamiento neonatal, sino que también obliga a un manejo prenatal cuidadoso. La profilaxis antenatal con inmunoglobulina intravenosa y el adecuado asesoramiento de las madres afectadas son esenciales para reducir el riesgo y severidad en embarazos posteriores8,9. Actualmente, la ausencia de cribado prenatal universal limita la detección precoz, pero el avance en técnicas diagnósticas no invasivas promete mejorar el abordaje futuro9.
En conclusión, la TPNAI debe considerarse sistemáticamente ante cualquier trombocitopenia grave e inexplicada en un neonato sano. El diagnóstico precoz mediante estudios inmunohematológicos orienta un tratamiento oportuno y efectivo, principalmente con transfusión de plaquetas compatibles, contribuyendo a prevenir complicaciones severas como hemorragia intracraneal. La individualización del uso de inmunoglobulina intravenosa y la planificación prenatal en embarazos futuros son claves para mejorar el pronóstico y evitar recurrencias graves. Este caso clínico destaca la importancia de mantener un alto índice de sospecha, realizar un abordaje multidisciplinar y garantizar un seguimiento integral para optimizar los resultados neonatales.
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