AUTORES
- Amaia Lacalle Martínez. Hospital Universitario de Navarra. España.
- Saioa García Gorría. Hospital Universitario de Navarra. España.
- Sara Chocarro Arróniz. Hospital Universitario de Navarra. España.
RESUMEN
Introducción: Los catéteres centrales de inserción periférica, conocidos como PICC, son dispositivos de acceso vascular utilizados para administrar tratamientos intravenosos prolongados, nutrición parenteral, antibioterapia, quimioterapia y otros fármacos que requieren acceso venoso central. Su mantenimiento adecuado es fundamental para prevenir complicaciones como obstrucción, trombosis, infección y retirada no planificada. La heparina sódica se ha utilizado tradicionalmente como solución de sellado por su efecto anticoagulante, aunque su uso rutinario continúa siendo objeto de debate.
Objetivo: Analizar la evidencia científica sobre el uso de heparina sódica para el sellado de catéteres centrales de inserción periférica.
Metodología: Se realizó una revisión bibliográfica narrativa. Se incluyeron artículos publicados entre 2015 y 2026, en castellano o inglés, relacionados con PICC, heparina, solución salina, permeabilidad, obstrucción, trombosis y cuidados de enfermería.
Resultados: La evidencia revisada muestra resultados variables. En algunos estudios, la solución salina al 0,9% mantiene una permeabilidad similar a la heparina; en otros, la heparina puede reducir determinados eventos trombóticos en pacientes oncológicos de alto riesgo.
Discusión-conclusiones: El uso de heparina sódica en PICC debe individualizarse según el tipo de paciente, riesgo trombótico, riesgo hemorrágico, frecuencia de uso del catéter y protocolo institucional. Enfermería desempeña un papel esencial en la técnica de lavado y sellado, vigilancia de complicaciones y aplicación de cuidados seguros basados en la evidencia.
PALABRAS CLAVE
Catéteres venosos centrales, cateterismo periférico, heparina, solución salina, obstrucción del catéter, atención de enfermería.
Introduction: Peripherally inserted central catheters, known as PICCs, are vascular access devices used to administer prolonged intravenous treatments, parenteral nutrition, antibiotic therapy, chemotherapy, and other drugs requiring central venous access. Proper maintenance is essential to prevent complications such as occlusion, thrombosis, infection, and unplanned removal. Sodium heparin has traditionally been used as a locking solution due to its anticoagulant effect, although its routine use remains a matter of debate.
Objective: To analyze the scientific evidence on the use of sodium heparin for locking peripherally inserted central catheters.
Methodology: A narrative bibliographic review. Articles published between 2015 and 2026, written in Spanish or English, and related to PICCs, heparin, saline solution, patency, occlusion, thrombosis, and nursing care were included.
Results: The reviewed evidence shows variable results. In some studies, 0.9% saline solution maintains patency similarly to heparin; in others, heparin may reduce certain thrombotic events in high-risk oncology patients.
Discussion-conclusions: The use of sodium heparin in PICCs should be individualized according to patient type, thrombotic risk, bleeding risk, frequency of catheter use, and institutional protocol. Nursing plays an essential role in flushing and locking technique, monitoring complications, and applying safe evidence-based care.
KEY WORDS
Central venous catheters, catheterization, peripheral, heparin, saline solution, catheter obstruction, nursing care.
Los catéteres centrales de inserción periférica, conocidos como PICC, son dispositivos de acceso vascular que se insertan a través de una vena periférica y cuya punta se sitúa en una localización central. Se utilizan en pacientes que precisan tratamiento intravenoso prolongado, administración de nutrición parenteral, antibioterapia, quimioterapia, fluidoterapia o fármacos irritantes para el endotelio vascular¹.
En los últimos años, el uso de PICC se ha extendido en el ámbito hospitalario y ambulatorio por su utilidad en pacientes oncológicos, hematológicos, críticos y con necesidad de terapias intravenosas de media o larga duración. Su colocación puede ser realizada por profesionales entrenados, incluidas enfermeras especializadas, y requiere una adecuada verificación de la posición de la punta para reducir complicaciones².
A pesar de sus ventajas, los PICC no están exentos de riesgos. Entre sus complicaciones se encuentran la obstrucción, la trombosis venosa relacionada con el catéter, la infección, la flebitis, la migración del dispositivo y la retirada no planificada. Estas complicaciones pueden interrumpir el tratamiento, aumentar la estancia hospitalaria, incrementar los costes sanitarios y afectar a la seguridad del paciente¹,³.
El mantenimiento del PICC incluye medidas como la higiene de manos, la técnica aséptica, la desinfección de conectores, la valoración del punto de inserción, el cambio de apósito, el lavado del catéter y el sellado de la luz cuando el dispositivo no se encuentra en uso continuo³. Dentro de estas medidas, el sellado del catéter tiene como objetivo mantener la permeabilidad de la luz y prevenir la obstrucción intraluminal.
Tradicionalmente, la heparina sódica se ha empleado como solución de sellado por su efecto anticoagulante. Sin embargo, su uso puede asociarse a efectos adversos como sangrado, trombocitopenia inducida por heparina, incompatibilidades farmacológicas, errores de dosificación y aumento del coste del procedimiento⁴. Por este motivo, diferentes estudios han comparado la heparina con la solución salina al 0,9% para determinar si el uso de heparina aporta beneficios clínicamente relevantes en el mantenimiento de la permeabilidad del PICC.
Desde el ámbito de enfermería, el cuidado del PICC constituye una intervención fundamental. La correcta técnica de lavado y sellado, la identificación precoz de signos de obstrucción o trombosis, y la aplicación de protocolos basados en la evidencia son aspectos esenciales para reducir complicaciones y garantizar la continuidad del tratamiento.
Analizar la evidencia científica sobre el uso de heparina sódica para el sellado de catéteres centrales de inserción periférica.
Describir la eficacia de la heparina sódica en el mantenimiento de la permeabilidad de los PICC.
Comparar el uso de heparina sódica frente a solución salina al 0,9% en la prevención de obstrucción del PICC.
Identificar los posibles riesgos asociados al uso de heparina sódica en el sellado de PICC.
Valorar el papel de enfermería en el mantenimiento, sellado y vigilancia de complicaciones en pacientes portadores de PICC.
Se realizó una revisión bibliográfica narrativa mediante búsqueda en las bases de datos PubMed y SciELO durante el mes de mayo de 2026. La búsqueda se centró en artículos relacionados con el uso de heparina sódica, solución salina, lavado, sellado, permeabilidad, obstrucción y trombosis en catéteres centrales de inserción periférica.
Para la búsqueda se emplearon términos incluidos en los Descriptores en Ciencias de la Salud y Medical Subject Headings: “Central Venous Catheters”, “Catheterization, Peripheral”, “Peripherally Inserted Central Catheter Line Insertion”, “Heparin”, “Saline Solution”, “Catheter Obstruction” y “Nursing Care”.
La estrategia principal de búsqueda en PubMed fue:
(“Peripherally Inserted Central Catheter” OR “PICC” OR “Peripherally Inserted Central Catheter Line Insertion”) AND (“Heparin” OR “Sodium Heparin” OR “Saline Solution” OR “0.9% sodium chloride”) AND (“Catheter Obstruction” OR “patency” OR “occlusion” OR “thrombosis” OR “locking” OR “flushing”)
En SciELO se utilizaron los términos:
“catéter central de inserción periférica”, “PICC”, “heparina”, “heparina sódica”, “solución salina”, “suero fisiológico”, “sellado”, “lavado”, “permeabilidad”, “obstrucción” y “enfermería”.
Se incluyeron artículos publicados entre 2015 y 2026, redactados en castellano o inglés y que se encontrasen disponibles en PubMed o SciELO.
Se incluyeron estudios centrados en PICC o en catéteres venosos centrales cuando los resultados fueran aplicables al mantenimiento de PICC y estudios que compararon heparina sódica con solución salina al 0,9% o que analizaron el uso de heparina en el mantenimiento o prevención de complicaciones del PICC.
Se excluyeron artículos publicados antes de 2015, redactados en idiomas distintos al castellano o inglés.
Se excluyeron estudios centrados exclusivamente en catéteres periféricos cortos, catéteres arteriales, catéteres urinarios, reservorios venosos implantados o catéteres de hemodiálisis sin relación con PICC y se excluyeron también estudios en población neonatal o pediátrica cuando los resultados no fueran extrapolables a adultos.
La literatura revisada muestra que el PICC es un dispositivo ampliamente utilizado en pacientes que precisan terapias intravenosas prolongadas. Las guías de adecuación del uso de dispositivos intravenosos señalan que los PICC deben seleccionarse en función de la duración prevista del tratamiento, las características del paciente, el tipo de terapia intravenosa y el riesgo de complicaciones¹.
La correcta posición de la punta del PICC constituye un aspecto relevante para disminuir complicaciones. Santacruz et al. analizaron la colocación de PICC mediante control electrocardiográfico intracavitario y observaron que este método puede ser útil, seguro y reducir el tiempo de colocación, aunque en determinados casos sigue siendo necesaria la comprobación radiológica². La posición de la punta es importante porque una localización inadecuada puede favorecer complicaciones como trombosis, arritmias o mal funcionamiento del catéter².
En relación con el mantenimiento del catéter, las normas de práctica de terapia de infusión destacan la importancia del lavado y sellado adecuados, la técnica aséptica y la valoración sistemática del dispositivo³. El lavado permite comprobar la permeabilidad, limpiar la luz del catéter y reducir el riesgo de precipitados o acumulación de sangre en el interior del dispositivo3,4.
La evidencia disponible no demuestra de forma uniforme que la heparina sódica sea claramente superior a la solución salina al 0,9% en todos los pacientes portadores de catéteres venosos centrales, incluidos los PICC. La revisión Cochrane de López-Briz et al. concluyó que la evidencia disponible es de baja certeza y que la heparina podría reducir ligeramente la oclusión, pero con escasa seguridad sobre la magnitud del efecto⁶.
Santomauro et al., en una revisión de revisiones sistemáticas, tampoco encontraron evidencia sólida de superioridad de la heparina frente a la solución salina normal para reducir obstrucción, infección relacionada con el catéter o trombosis en adultos portadores de catéter venoso central⁷. Estos resultados apoyan la necesidad de individualizar la decisión y evitar el uso rutinario de heparina cuando no exista una indicación clara.
En estudios específicamente relacionados con PICC, Smith et al. analizaron 14.278 PICC colocados en 13.408 pacientes y observaron una tasa de oclusión del 12%⁵. En dicho estudio, el lavado solo con solución salina o solo con heparina no se asoció a una reducción significativa de la oclusión, sin embargo, los PICC lavados con solución salina y sellados con heparina presentaron menor probabilidad de oclusión⁵. Estos datos sugieren que la técnica combinada podría tener utilidad en determinados contextos, aunque se trata de un estudio observacional y no permite establecer causalidad definitiva.
Denke et al. realizaron un estudio dirigido por enfermería en pacientes con cáncer hematológico portadores de PICC. Compararon el sellado con heparina frente al sellado con solución salina al 0,9% y no encontraron diferencias significativas en la permeabilidad del PICC entre ambos métodos⁸. Además, señalaron que la heparina se asoció a mayor coste, mayor tiempo enfermero y posibles efectos adversos, lo que apoya el uso de solución salina como alternativa en pacientes seleccionados⁸.
Por otro lado, Li et al. evaluaron diferentes dosis de heparina sódica para prevenir trombosis venosa relacionada con PICC en pacientes con cáncer de pulmón no microcítico sometidos a quimioterapia postoperatoria⁹. En este ensayo clínico, la incidencia de trombosis fue menor en los grupos que recibieron heparina sódica frente al grupo con solución salina, lo que sugiere un posible beneficio en pacientes oncológicos con elevado riesgo trombótico⁹. No obstante, los propios autores señalan la necesidad de más estudios multicéntricos para confirmar estos resultados⁹.
Ribeiro et al. revisaron las prácticas de flushing para el mantenimiento de catéteres intravenosos en adultos hospitalizados y destacaron la importancia de estandarizar la técnica, el volumen, la frecuencia y el uso de dispositivos adecuados10. Aunque no se limita exclusivamente a PICC, esta revisión refuerza la relevancia del papel enfermero en la prevención de obstrucciones y complicaciones asociadas a la terapia intravenosa10.
En conjunto, los resultados muestran que la heparina sódica puede tener utilidad en situaciones concretas, especialmente en pacientes con mayor riesgo trombótico, como algunos pacientes oncológicos. Sin embargo, no existe evidencia suficiente para recomendar su uso rutinario en todos los PICC. La solución salina al 0,9% puede ser suficiente para mantener la permeabilidad en determinados pacientes, siempre que se utilice una técnica correcta de lavado y sellado.
El uso de heparina sódica para el sellado de PICC continúa siendo una práctica frecuente en muchos centros sanitarios. Sin embargo, la evidencia revisada muestra que su superioridad frente a la solución salina al 0,9% no es constante ni aplicable a todos los pacientes portadores de PICC6,7.
La principal dificultad para establecer una recomendación única se debe a la heterogeneidad de los estudios. Existen diferencias en el tipo de paciente, indicación del PICC, número de luces, material del catéter, frecuencia de uso, técnica de lavado, volumen administrado, concentración de heparina y desenlaces evaluados. Algunos estudios analizan obstrucción, otros permeabilidad, otros trombosis y otros necesidad de alteplasa o retirada del dispositivo5,8,9.
En pacientes de bajo riesgo y con PICC correctamente mantenidos, la solución salina al 0,9% puede ser una alternativa suficiente para preservar la permeabilidad, reduciendo exposición innecesaria a heparina, costes y tiempo de preparación⁸. No obstante, en pacientes con riesgo trombótico elevado, especialmente algunos pacientes oncológicos, la heparina sódica podría tener un papel preventivo, aunque se necesitan más estudios para definir dosis, frecuencia y población beneficiaria⁹.
El uso de heparina sódica no está exento de riesgos. Aunque las dosis utilizadas para sellado suelen ser bajas, pueden producirse errores de dosificación, incompatibilidades, sangrado o trombocitopenia inducida por heparina. Por ello, su empleo debe estar protocolizado y ajustarse a la valoración individual del paciente3,4.
Desde enfermería, la prevención de complicaciones en el PICC no depende únicamente de la solución utilizada para el sellado. La técnica de lavado pulsátil, el uso de presión positiva, el volumen adecuado, la desinfección del conector, la comprobación de reflujo sanguíneo, la valoración de resistencia al lavado y el registro de incidencias son elementos esenciales para mantener la seguridad del dispositivo3,10.
La enfermera debe sospechar obstrucción cuando existe dificultad para infundir, ausencia de retorno venoso, resistencia al lavado o necesidad de mayor presión para administrar la solución. Ante estos signos, no se debe forzar el catéter, sino seguir el protocolo institucional para descartar acodamiento, malposición, trombosis, precipitados o bloqueo intraluminal.
CONCLUSIONES
Como conclusión principal, la heparina sódica no debe considerarse de forma rutinaria como la única solución válida para el sellado de PICC. Su uso debe individualizarse según el riesgo trombótico, riesgo hemorrágico, tipo de paciente, características del catéter y protocolo del centro. La solución salina al 0,9% puede ser una alternativa eficaz y segura en muchos pacientes, siempre que se acompañe de una técnica enfermera correcta y de una vigilancia clínica adecuada.
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