Uso de la monitorización fetal electrónica continua frente a la intermitente en partos de bajo riesgo

6 agosto 2025

 

 

Nº de DOI:10.34896/RSI.2025.96.89.001

 

 

AUTOR

  1. Lucía González Santos. Enfermera, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza, España.

 

RESUMEN

La monitorización del feto durante el trabajo de parto tiene como objetivo principal la detección precoz de sufrimiento del bebé para prevenir resultados perinatales adversos.

Se realizó una revisión sistemática consultando las bases de datos PubMed, Cochrane Library, CINAHL y Scopus, y los artículos publicados en ellas entre 2010 y 2024.

La evidencia muestra que, si el embarazo es de riesgo bajo, la auscultación intermitente como mínimo tan efectiva como la MFEC a la hora de preservar la salud del feto, y además baja la posibilidad de tener que realizar a la paciente más intervenciones quirúrgicas o instrumentales. En cuanto a la práctica de los profesionales de enfermería, se refuerza la necesidad de evaluar individualmente el riesgo obstétrico de cada mujer y evitar de esta manera la medicalización innecesaria.

La monitorización fetal electrónica continua no ha demostrado beneficios claros sobre la salud del bebé en partos de bajo riesgo, pero sí se asocia con un mayor número de cesáreas e intervenciones invasivas.

PALABRAS CLAVE

Monitorización fetal, partos, bajo riesgo.

ABSTRACT

The primary objective of fetal monitoring during labor is the early detection of fetal distress to prevent adverse perinatal outcomes.

A systematic review was conducted, consulting the PubMed, Cochrane Library, CINAHL, and Scopus databases, and articles published between 2010 and 2024.

The evidence suggests that, in low-risk pregnancies, intermittent auscultation is at least as effective as ECFM in preserving fetal health and also reduces the likelihood of requiring further surgical or instrumental interventions. Regarding nursing practice, the need to individually assess each woman’s obstetric risk and thus avoid unnecessary medicalization is reinforced.

Continuous electronic fetal monitoring has not demonstrated clear benefits for fetal health in low-risk births, but it is associated with a higher number of cesarean sections and invasive interventions.

KEY WORDS

Fetal monitoring, birth, low risk.

INTRODUCCIÓN

La monitorización del feto durante el trabajo de parto tiene como objetivo principal la detección precoz de sufrimiento del bebé para prevenir resultados perinatales adversos. Tradicionalmente se ha utilizado la auscultación intermitente, pero desde mediados del siglo XX se empezó a extender el uso de la monitorización fetal electrónica continua (MFEC)1.

Aunque la MFEC puede ofrecer información más detallada, su uso rutinario en partos de bajo riesgo ha sido objeto de debate, ya que podría aumentar las tasas de intervenciones invasivas como cesáreas o partos instrumentales sin mejorar los resultados neonatales2. Esta revisión analiza la evidencia existente para determinar cuál de las dos estrategias ofrece un mejor equilibrio entre seguridad fetal y reducción de intervenciones.

En este contexto, resulta fundamental revisar no solo los beneficios clínicos sino también el impacto que estas técnicas pueden tener en la experiencia de parto de la mujer. El creciente interés en partos humanizados ha reforzado la importancia de prácticas que minimicen la medicalización innecesaria y favorezcan un entorno seguro y emocionalmente positivo para la madre. Además, el uso generalizado de la MFEC en contextos donde no está indicado plantea preguntas éticas y económicas sobre el uso racional de los recursos disponibles, lo que hace aún más relevante una revisión crítica de la evidencia.

OBJETIVO

Comparar la efectividad y seguridad de la monitorización fetal electrónica continua frente a la auscultación intermitente en mujeres con embarazos de bajo riesgo durante el trabajo de parto.

METODOLOGÍA

Se realizó una revisión sistemática consultando las bases de datos PubMed, Cochrane Library, CINAHL y Scopus, y los artículos publicados en ellas entre 2010 y 2024. Se incluyeron revisiones sistemáticas, ensayos clínicos aleatorizados (ECA) y estudios observacionales.

Términos utilizados: “continuous electronic fetal monitoring”, “intermittent auscultation”, “low-risk labor”, “fetal outcomes”, “cesarean section”.

Criterios de inclusión:

  • Embarazos de bajo riesgo.
  • Comparación directa entre MFEC y auscultación intermitente.
  • Resultados maternos (cesáreas, partos instrumentales) y neonatales (APGAR, ingreso en UCI neonatal, mortalidad).

 

Se priorizó la inclusión de estudios con una muestra significativa y metodologías rigurosas. Asimismo, se valoró la diversidad geográfica de los estudios para asegurar una mayor aplicabilidad de los hallazgos. Esta estrategia de búsqueda permitió identificar tanto ensayos clínicos como estudios cualitativos que aportaran datos relevantes sobre la experiencia de la paciente y la práctica clínica.

RESULTADOS

La revisión de Cochrane de Alfirevic et al.3, que incluyó 13 ECA con más de 37.000 mujeres, concluyó que la MFEC no redujo significativamente la mortalidad perinatal ni la parálisis cerebral, pero sí aumentó el riesgo de cesárea (RR 1.63; IC 95%: 1.29–2.07) y parto instrumental (RR 1.15; IC 95%: 1.01–1.33).

Otro estudio de Devane et al.4 encontró que la auscultación intermitente en mujeres de bajo riesgo resultó en tasas similares de resultados neonatales, con menor necesidad de intervención obstétrica. Asimismo, el ensayo INFANT5, con más de 46.000 participantes, concluyó que el uso de tecnología más avanzada de MFEC no mejoró los resultados neonatales.

El metaanálisis de Saccone et al.6 en 2021 reafirmó estos hallazgos, sugiriendo que la MFEC puede generar falsos positivos que derivan en intervenciones innecesarias, sin mejorar significativamente los desenlaces neonatales.

En cuanto a la percepción materna, algunos estudios cualitativos informan que la MFEC puede restringir la movilidad durante el trabajo de parto, afectando negativamente la experiencia del parto7.

También se observó que la presencia constante de monitores puede influir en la relación entre la paciente y el personal sanitario, restando protagonismo a la observación clínica directa. Algunos autores proponen que el uso excesivo de la MFEC puede llevar a una confianza excesiva en la tecnología en detrimento del juicio clínico de la matrona o del profesional responsable. Esta situación puede generar un entorno menos flexible y menos centrado en la mujer.

DISCUSIÓN

Los datos aportados por la evidencia muestra que, si el embarazo es de riesgo bajo, la auscultación intermitente es como mínimo tan efectiva como la monitorización fetal electrónica continua a la hora de preservar la salud del feto, y además baja la posibilidad de tener que realizar a la paciente más intervenciones quirúrgicas o instrumentales. En cuanto a la práctica de los profesionales de enfermería, se refuerza la necesidad de evaluar individualmente el riesgo obstétrico de cada mujer y evitar de esta manera la medicalización innecesaria.

Además, la auscultación intermitente promueve un entorno de parto más fisiológico y respetuoso, y permite mayor libertad de movimiento y protagonismo de la mujer durante su propio parto, lo que además la convertiría en un sujeto activo del mismo. Esto es de suma importancia ya que se trataría de un modo de atención centrado en la paciente en sí en lugar de únicamente el proceso de parto8

Estas consideraciones son especialmente relevantes en modelos de atención centrados en la mujer, donde el respeto a su autonomía y preferencias es esencial. La promoción de prácticas menos invasivas no solo beneficia el desenlace clínico, sino también el bienestar emocional de la madre y su percepción positiva del parto, factores asociados a una mejor adaptación al postparto y una mayor satisfacción general con la experiencia vivida.

CONCLUSIONES

La monitorización fetal electrónica continua no ha demostrado tener unos beneficios claros sobre la salud del bebé en partos de bajo riesgo, pero sí que se asocia en cambio con un mayor número de cesáreas y otras intervenciones invasivas para la madre. La auscultación intermitente debe considerarse como el método de elección en aquellas mujeres que no tengan factores de riesgo, debido a que se trata según la evidencia obtenida de una opción más segura y menos invasiva.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Alfirevic Z, Devane D, Gyte GM, Cuthbert A. Continuous cardiotocography (CTG) as a form of electronic fetal monitoring (EFM) for fetal assessment during labour. Cochrane Database Syst Rev. 2017;2:CD006066.
  2. American College of Obstetricians and Gynecologists. Intrapartum fetal heart rate monitoring: nomenclature, interpretation, and general management principles. Obstet Gynecol. 2009;114(1):192–202.
  3. Alfirevic Z, Devane D, Gyte GM. Continuous cardiotocography (CTG) versus intermittent auscultation of fetal heart on admission to labour in low-risk women. Cochrane Database Syst Rev. 2013;(1):CD005122.
  4. Devane D, Lalor JG, Daly S, McGuire W, Smith V. Cardiotocography versus intermittent auscultation of fetal heart on admission to labour for assessment of fetal wellbeing. Cochrane Database Syst Rev. 2017;1:CD005122.
  5. Brocklehurst P, Field D, Greene KR, Juszczak E, Keith RD, Kenyon S, et al. Computerised interpretation of cardiotocographs and fetal blood sampling: a randomised controlled trial. Lancet. 2011;378(9790):1619–1628.
  6. Saccone G, Berghella V. Fetal heart rate monitoring. Semin Perinatol. 2021;45(1):151325.
  7. Luce A, Callister LC. Giving birth with confidence: voice of women in the 21st century. J Perinat Educ. 2016;25(3):121–128.
  8. World Health Organization. Intrapartum care for a positive childbirth experience. Geneva: WHO; 2018.

 

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