Vacunación frente a la hepatitis A en la población infantil. Rol de la enfermería en la educación y promoción de la salud

24 febrero 2026

AUTORES

  1. María Pilar Lafuente Sánchez. Enfermera Familiar y Comunitaria. Centro de Salud de Mora de Rubielos (Teruel). España.
  2. Sonia García Val. Enfermera Familiar y Comunitaria. Centro de Salud de Delicias Norte (Zaragoza). España.
  3. Manuel Cerezo Royo. Enfermero Familiar y Comunitaria. Centro de Salud de Delicias Sur (Zaragoza). España.
  4. Beatriz Viñuales Chueca. Enfermera Familiar y Comunitaria. Centro de Salud de Berbegal (Huesca). España.
  5. Natalia Fidalgo Pinilla. Enfermera de Pediatría. Centro de Salud de Valdespartera (Zaragoza). España.
  6. Aurora Hurtado Abad. Enfermera Familiar y Comunitaria. Centro de Salud de Delicias Norte (Zaragoza). España.

 

RESUMEN

La hepatitis A es una enfermedad aguda causada por el virus de la hepatitis A (VHA) en la que se produce la inflamación del hígado, que continúa representando un desafío relevante para la salud pública a nivel global1,4,5. Aunque su incidencia ha disminuido en las últimas décadas, los brotes siguen siendo frecuentes incluso en países con baja endemicidad4,6. En la población infantil, la infección suele cursar de forma asintomática o con manifestaciones leves, lo que dificulta su detección y favorece la transmisión inadvertida del virus5,7. Este papel como reservorio comunitario convierte a los niños en un grupo clave para las estrategias de prevención1,5.

La introducción progresiva de la vacuna frente al VHA en los calendarios sistemáticos infantiles ha demostrado un impacto significativo en la reducción de la incidencia, la prevención de brotes y el establecimiento de inmunidad colectiva2,5,7. La evidencia científica disponible confirma que la vacunación universal es una intervención altamente eficaz, segura y coste efectivo, con beneficios tanto individuales como poblacionales5,7,8. Los países que han incorporado esta vacuna de manera sistemática han observado descensos sostenidos en la circulación viral y en la carga asistencial asociada4,5.

PALABRAS CLAVE

Hepatitis A, inmunización, enfermería, salud pública, atención primaria.

ABSTRACT

Hepatitis A is an acute illness caused by the hepatitis A virus (HAV) that leads to inflammation of the liver and continues to pose a significant public health challenge globally1,4,5. Although its incidence has decreased in recent decades, outbreaks remain frequent even in countries with low endemicity4,6. In children, the infection is often asymptomatic or presents with mild symptoms, making it difficult to detect and facilitating inadvertent transmission of the virus5,7. This role as a community reservoir makes children a key group for prevention strategies1,5.

The progressive introduction of the HAV vaccine into routine childhood immunization schedules has demonstrated a significant impact on reducing incidence, preventing outbreaks, and establishing herd immunity2,5,7. Available scientific evidence confirms that universal vaccination is a highly effective, safe, and cost-effective intervention with both individual and population-level benefits5,7,8. Countries that have systematically incorporated this vaccine have observed sustained declines in viral circulation and the associated healthcare burden4,5.

KEY WORDS

Hepatitis A, immunization, nursing, public health, primary care.

INTRODUCCIÓN

La hepatitis A es una enfermedad aguda causada por el virus de la hepatitis A (VHA) en la que se produce la inflamación del hígado, transmitida principalmente por vía fecal‑oral, cuya prevalencia depende en gran medida de las condiciones socioeconómicas y de saneamiento4,5. En entornos con mejores infraestructuras sanitarias disminuye la circulación del virus, pero aumenta el número de personas susceptibles en edades mayores, donde la enfermedad puede ser más grave5,7. La vacunación preventiva es la estrategia más eficaz para controlar la infección, especialmente en la infancia y adolescencia, ya que reduce los casos sintomáticos y las complicaciones2,5,7. Aunque en España la vacuna no ha formado parte del calendario infantil general, la AEP ha recomendado su inclusión sistemática desde 2024–2026 debido al repunte de casos y a la evidencia de su seguridad y efectividad1,2,3,6. La Enfermería en Atención Primaria desempeña un papel clave en la implementación de la vacunación, la educación sanitaria y la vigilancia epidemiológica10, lo que refuerza la necesidad de contar con revisiones actualizadas basadas en la evidencia.

OBJETIVOS

  1. Analizar las evidencias científicas recientes (2020–2026) sobre la vacunación frente a hepatitis A en la infancia.
  2. Revisar las recomendaciones actuales de sociedades científicas, especialmente la AEP.
  3. Evaluar la eficacia, seguridad y esquemas vacunales actualizados.
  4. Describir el papel de la Enfermería en Atención Primaria en la promoción y administración de la vacuna.
  5. Proponer implicaciones prácticas para la práctica clínica y la salud pública.

 

METODOLOGÍA

Se realizó una revisión narrativa ampliada basada en documentos oficiales del Comité Asesor de Vacunas de la AEP (2024–2026). España., noticias científicas y comunicados institucionales sobre cambios en el calendario vacunal1,2,3,10, literatura científica publicada entre 2020 y 2026 en bases de datos biomédicas (PubMed, Scopus, CINAHL), guías clínicas internacionales de inmunización y estudios de efectividad y seguridad de vacunas inactivadas frente a hepatitis A4,5,6,7,8.

Se incluyeron artículos en español e inglés, con especial atención a revisiones sistemáticas, estudios de cohortes, ensayos clínicos y documentos de consenso5,7,8,10.

RESULTADOS

1. Situación epidemiológica reciente de la hepatitis A en población infantil (2020–2025):

Entre 2020 y 2025 se ha observado un cambio significativo en la epidemiología de la hepatitis A en Europa y España4,6. Aunque la incidencia global se mantiene baja en comparación con décadas previas, diversos informes de vigilancia epidemiológica han documentado repuntes periódicos, especialmente asociados a brotes comunitarios, escolares y familiares4,6. Estos brotes se han relacionado con incremento de viajes internacionales tras la pandemia de COVID‑19, disminución de la inmunidad poblacional debido a la menor circulación viral en años previos, exposición en guarderías y centros educativos, donde la transmisión fecal‑oral es más probable y factores socioeconómicos y desigualdades en saneamiento en determinados entornos4,6,7.

Los datos muestran que, aunque la infección suele cursar de forma asintomática en menores, la carga asistencial y el riesgo de transmisión secundaria justifican estrategias preventivas más robustas4,5,6,7.

2. Evidencia reciente sobre inmunogenicidad y efectividad vacunal:

Los estudios publicados entre 2020 y 2025 confirman que las vacunas inactivadas frente a hepatitis A presentan alta inmunogenicidad, seroconversión superior al 95% tras una primera dosis en niños mayores de 12 meses, respuesta inmunitaria robusta y sostenida, con títulos protectores detectables durante décadas, efectividad en vida real, reducción significativa de casos sintomáticos en regiones donde la vacunación es sistemática, disminución de brotes en entornos escolares tras campañas de vacunación postexposición, efectividad superior al 90% en la prevención de infección clínica en estudios de cohortes y duración de la protección4,5,7,8.

La evidencia acumulada sugiere que una pauta de dos dosis confiere protección a largo plazo, pero estudios recientes avalan que una dosis única en la infancia ofrece protección suficiente para el control poblacional, lo que ha influido en las recomendaciones actuales1,2,3,5.

3. Seguridad y perfil de reactogenicidad:

La revisión de datos de farmacovigilancia y ensayos clínicos recientes muestra que la vacuna frente a hepatitis A mantiene un perfil de seguridad excelente. Reacciones locales leves (dolor, eritema, induración), síntomas sistémicos transitorios (febrícula, malestar), ausencia de señales de seguridad graves o inesperadas en el periodo 2020–2025 y no se han identificado asociaciones con eventos adversos graves, lo que refuerza su idoneidad para su uso sistemático en población pediátrica5,7,8.

4. Recomendaciones actualizadas de sociedades científicas (AEP 2024–2026):

El Comité Asesor de Vacunas de la AEP ha actualizado sus recomendaciones proponiendo vacunación sistemática con una dosis única entre los 12 y 15 meses, dosis de rescate para niños y adolescentes no vacunados y priorización en situaciones de riesgo: brotes comunitarios, contactos estrechos, viajeros internacionales, enfermedades hepáticas crónicas1,2,3.

Estas recomendaciones se fundamentan en la evidencia epidemiológica reciente y en la experiencia internacional, donde la vacunación sistemática ha demostrado reducir la incidencia y la prevención de brotes4,5,7.

5. Impacto de la vacunación en la salud pública infantil:

La introducción de la vacunación sistemática en países con epidemiología similar a la española ha mostrado reducción drástica de la incidencia en menores de 15 años, disminución de hospitalizaciones por hepatitis A, menor transmisión intrafamiliar y comunitaria y ahorro económico por reducción de brotes y costes asistenciales4,5,6,7.

6. Papel de la Enfermería en Atención Primaria: resultados de la evidencia disponible:

La literatura reciente destaca que la Enfermería es un agente clave en la implementación de programas vacunales. Los estudios revisados muestran que la captación activa realizada por enfermeras incrementa las coberturas vacunales, las intervenciones educativas dirigidas a familias reducen la reticencia vacunal y mejoran la adherencia, la vigilancia de eventos adversos realizada por profesionales de Enfermería mejora la calidad del registro y la detección precoz y la coordinación entre Enfermería y Salud Pública es esencial para el control de brotes9,10.

Además, la evidencia subraya la importancia de la formación continuada en inmunizaciones para garantizar una práctica clínica segura y actualizada9,10.

7. Barreras y facilitadores identificados en la implementación de la vacunación:

Las barreras son la falta de inclusión homogénea en todos los calendarios autonómicos, la percepción social de baja gravedad de la enfermedad, las desigualdades en el acceso a la vacunación en determinados entornos y la reticencia vacunal en familias con baja alfabetización sanitaria6,9.

Los facilitadores son la recomendación explícita de la AEP desde 2024–2026, la disponibilidad de vacunas seguras y eficaces, las estrategias de captación activa lideradas por Enfermería y la integración de la vacunación en programas de salud infantil y revisiones del niño sano1,2,3,10.

 

DISCUSIÓN-CONCLUSIONES

La evidencia disponible demuestra que la vacunación frente a la hepatitis A en la infancia constituye una intervención preventiva eficaz, segura y con un impacto relevante en la salud pública1,5,7. Las vacunas inactivadas presentan una elevada inmunogenicidad y un excelente perfil de seguridad, lo que respalda su uso sistemático y justifica las recomendaciones de la AEP para su incorporación en el calendario infantil1,2,3,5. Los cambios epidemiológicos recientes, marcados por repuntes de casos y brotes comunitarios, refuerzan la necesidad de fortalecer las estrategias de inmunización4,6. La experiencia internacional confirma que la vacunación universal reduce de forma notable la incidencia, las hospitalizaciones y la transmisión intrafamiliar, lo que subraya la pertinencia de su adopción en España4,5,7.

En este contexto, la Enfermería de Atención Primaria desempeña un papel esencial para garantizar el éxito de la estrategia vacunal. La captación activa, la educación sanitaria, la administración segura y la vigilancia epidemiológica son funciones clave que contribuyen a mejorar las coberturas y a reforzar la confianza de las familias9,10. La formación continuada y la disponibilidad de protocolos actualizados resultan imprescindibles para optimizar su labor9,10.

A pesar de los avances, persisten áreas que requieren investigación adicional, como la duración de la protección tras una única dosis, la evaluación económica de distintas pautas y las estrategias para abordar la reticencia vacunal8,9. Asimismo, la heterogeneidad en la inclusión de la vacuna en los calendarios autonómicos plantea desafíos en términos de equidad y acceso1,6.

En conjunto, los hallazgos respaldan firmemente la incorporación de la vacunación frente a la hepatitis A en el calendario sistemático infantil, al tratarse de una medida eficaz, segura y coste‑efectiva para reducir la incidencia y prevenir brotes1,2,3,5,7. Su integración en los programas de salud infantil, acompañada de una adecuada coordinación entre Atención Primaria y Salud Pública y del liderazgo profesional de la Enfermería, representa una oportunidad para fortalecer la prevención y mejorar la salud pública10.

 

BIBLIOGRAFÍA

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