Valor del sedimento urinario en la orientación diagnóstica de la hematuria macroscópica. A propósito de un caso clínico

28 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Amaya Medrano Pardo. Bioquímica Clínica. Hospital Ernest Lluch, Calatayud. Zaragoza, España.
  2. Alberto Gallardo García. Inmunología. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
  3. Carlos Ignacio Díaz-Calderón Horcada. Farmacia Hospitalaria. Hospital Ernest Lluch, Calatayud. Zaragoza, España.
  4. Pilar Rivero Sobreviela. Oncología médica. Hospital Ernest Lluch, Calatayud. Zaragoza, España.
  5. Giuliano Boselli Oporto. Reumatología. Hospital Comarcal de Alcañiz. Teruel, España.

RESUMEN

La hematuria macroscópica puede ser la manifestación inicial de múltiples patologías renales o urológicas. En este contexto, el laboratorio clínico desempeña un papel fundamental en la orientación diagnóstica inicial mediante el análisis secuencial de diferentes pruebas analíticas, especialmente el estudio de la orina y del sedimento urinario.

Se presenta el caso de un varón de 15 años que acudió a urgencias por hematuria macroscópica tras un cuadro infeccioso de vías respiratorias superiores. El estudio analítico inicial mostró función renal conservada. El análisis de orina evidenció hematuria significativa con proteinuria leve. El examen microscópico del sedimento urinario reveló abundantes hematíes dismórficos, hallazgo sugestivo de origen glomerular.

Ante estos resultados se amplió el estudio mediante pruebas complementarias, incluyendo determinación de inmunoglobulinas y estudio inmunológico para descartar otras glomerulopatías o enfermedades sistémicas. Las pruebas de imagen descartaron patología obstructiva del tracto urinario.

La integración de los hallazgos clínicos y analíticos permitió orientar el diagnóstico hacia una probable nefropatía por IgA, una de las causas más frecuentes de hematuria macroscópica en adolescentes.

Este caso ilustra la importancia del análisis de orina y del estudio del sedimento urinario como herramientas diagnósticas clave en el laboratorio clínico, permitiendo orientar de forma precoz el origen glomerular de la hematuria y guiar el proceso diagnóstico.

PALABRAS CLAVE

Hematuria, nefropatía IgA, análisis de orina.

ABSTRACT

Macroscopic hematuria may represent the first manifestation of several renal or urological diseases. In this context, the clinical laboratory plays a crucial role in the diagnostic approach through sequential analysis of laboratory tests, particularly urinalysis and urinary sediment examination.

We present the case of a 15-year-old male who attended the emergency department with macroscopic hematuria following an upper respiratory tract infection. Initial laboratory evaluation showed preserved renal function. Urinalysis revealed significant hematuria with mild proteinuria. Microscopic examination of the urinary sediment demonstrated numerous dysmorphic erythrocytes, suggesting a glomerular origin.

Further laboratory investigations were performed, including immunoglobulin levels and autoimmune testing to exclude other glomerular diseases or systemic disorders. Imaging studies ruled out obstructive urological pathology.

Integration of clinical and laboratory findings suggested probable IgA nephropathy, one of the most common causes of macroscopic hematuria in adolescents.

This case highlights the diagnostic value of urinalysis and urinary sediment examination as essential tools in the clinical laboratory, enabling early identification of glomerular hematuria and guiding the diagnostic process.

KEY WORDS

Hematuria, IgA nephropathy,  urinalysis.

INTRODUCCIÓN

La hematuria se define como la presencia de eritrocitos en la orina y puede clasificarse como microscópica o macroscópica según su visibilidad. Se trata de un signo clínico con un amplio espectro etiológico, que puede reflejar alteraciones tanto del parénquima renal como del tracto urinario¹.

El diagnóstico diferencial de la hematuria es amplio e incluye causas glomerulares, urológicas, infecciosas, traumáticas y metabólicas. Por este motivo, la evaluación inicial debe realizarse de forma sistemática para diferenciar el origen del sangrado².

El análisis de orina representa una herramienta esencial en esta aproximación diagnóstica. La presencia de proteinuria, cilindros eritrocitarios o hematíes dismórficos orienta hacia un origen glomerular, mientras que la presencia de eritrocitos de morfología normal suele asociarse a hematuria de origen urológico³.

El estudio del sedimento urinario continúa siendo una técnica de gran valor diagnóstico en el laboratorio clínico. La identificación de eritrocitos dismórficos refleja alteraciones estructurales del glomérulo que permiten diferenciar la hematuria glomerular de otras etiologías⁴.

Entre las glomerulopatías que cursan con hematuria macroscópica destaca la nefropatía por IgA, considerada la glomerulonefritis primaria más frecuente a nivel mundial. Esta enfermedad se caracteriza por depósitos mesangiales de inmunoglobulina A que desencadenan inflamación glomerular y pueden manifestarse clínicamente mediante episodios recurrentes de hematuria coincidiendo con infecciones respiratorias⁵.

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Varón de 15 años que acudió al servicio de urgencias por presentar hematuria macroscópica de aproximadamente una semana de evolución.

En los días previos había presentado síntomas compatibles con infección de vías respiratorias superiores, incluyendo molestias faríngeas, febrícula y malestar general. Posteriormente comenzó a observar orina de color oscuro que evolucionó a hematuria visible.

Ante este cuadro se inició estudio analítico para determinar el origen de la hematuria.

El primer paso fue la realización de analítica sanguínea básica y análisis de orina. La bioquímica sanguínea mostró función renal conservada, con creatinina de 0,79 mg/dL. El hemograma no evidenció alteraciones relevantes.

El análisis de orina mediante tira reactiva reveló hematuria intensa y proteinuria leve (30 mg/dL), sin leucocituria ni nitritos, lo que permitió descartar inicialmente una infección urinaria.

Posteriormente se realizó estudio microscópico del sedimento urinario. En el análisis se observaron abundantes eritrocitos por campo, destacando la presencia de hematíes dismórficos. Este hallazgo orientó el origen de la hematuria hacia una etiología glomerular.

Ante la sospecha de glomerulopatía se amplió el estudio analítico con determinaciones complementarias, incluyendo inmunoglobulinas séricas y estudio inmunológico con autoanticuerpos, con el objetivo de descartar enfermedades sistémicas o glomerulonefritis de origen inmunológico.

Paralelamente se realizó ecografía abdominal, que mostró riñones de tamaño y morfología conservados, sin evidencia de litiasis ni dilatación de la vía urinaria.

La ausencia de hallazgos urológicos en las pruebas de imagen, junto con la presencia de hematíes dismórficos en el sedimento urinario y el antecedente de infección respiratoria reciente, orientaron el diagnóstico hacia una glomerulopatía, siendo la nefropatía por IgA la principal sospecha diagnóstica.

El paciente fue derivado a consultas externas de nefrología pediátrica para seguimiento y estudio evolutivo.

DISCUSIÓN

El laboratorio clínico desempeña un papel fundamental en el estudio inicial de la hematuria. La realización secuencial de pruebas analíticas permite orientar el origen del sangrado y descartar progresivamente diferentes etiologías⁶.

En el caso presentado, el primer paso diagnóstico fue el análisis de orina mediante tira reactiva, que confirmó la presencia de hematuria. Posteriormente, el estudio microscópico del sedimento urinario permitió identificar hematíes dismórficos, hallazgo característico de hematuria de origen glomerular⁷.

Los eritrocitos dismórficos se generan cuando los hematíes atraviesan una membrana basal glomerular dañada y sufren deformaciones estructurales durante su paso por el sistema tubular renal. Su presencia en el sedimento urinario se considera un marcador altamente sugestivo de patología glomerular⁸.

Una vez orientado el origen glomerular de la hematuria, el estudio analítico debe ampliarse para descartar otras glomerulopatías o enfermedades sistémicas. En este contexto pueden solicitarse determinaciones inmunológicas, niveles de complemento e inmunoglobulinas séricas, así como estudios de autoanticuerpos⁹.

La nefropatía por IgA constituye la glomerulonefritis primaria más frecuente en adolescentes y adultos jóvenes. Su fisiopatología se relaciona con la producción de inmunoglobulina A1 con alteraciones en su glicosilación, lo que favorece la formación de complejos inmunes que se depositan en el mesangio glomerular y desencadenan inflamación renal¹⁰.

Clínicamente suele manifestarse mediante episodios de hematuria macroscópica coincidiendo con infecciones respiratorias superiores, fenómeno conocido como hematuria sinfaringítica¹¹. Este patrón clínico fue observado en el paciente descrito.

En conjunto, este caso refuerza el valor del sedimento urinario como herramienta clave en la diferenciación precoz entre hematuria glomerular y no glomerular, permitiendo orientar el proceso diagnóstico desde fases iniciales y optimizar la solicitud de pruebas complementarias.

CONCLUSIÓN

Este caso pone de manifiesto la importancia del análisis de orina y del estudio detallado del sedimento urinario como herramientas diagnósticas clave en el laboratorio clínico.

La identificación de hematíes dismórficos permite orientar de forma precoz el origen glomerular de la hematuria, facilitando la toma de decisiones diagnósticas y evitando exploraciones innecesarias.

Aunque el diagnóstico definitivo de entidades como la nefropatía por IgA es histológico, la integración de los hallazgos clínicos y analíticos permite establecer una alta sospecha diagnóstica en fases iniciales.

En este contexto, el sedimento urinario se consolida como una técnica accesible, coste-efectiva y de alto valor clínico en la práctica clínica, con un papel clave en la orientación de la hematuria macroscópica¹².

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