- Cristina Céspedes Fanlo. MIR Urología. Hospital Universitario Virgen del Rocío. Sevilla. España.
- Nuria Céspedes Fanlo. FEA Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
- Tamara Ortega Garrido. MIR Urología. Hospital Universitario de Navarra. Pamplona. España.
- Ana Aparicio Paramio. MIR Ginecología y obstetricia. Complejo Hospitalario Universitario de Ourense. Ourense. España.
RESUMEN
La vejiga hiperactiva (VH) es un síndrome clínico caracterizado por urgencia urinaria, generalmente asociada a aumento de la frecuencia miccional, nicturia y, en algunos casos, incontinencia urinaria de urgencia, en ausencia de infección urológica u otra patología subyacente. Su prevalencia en la población adulta oscila entre el 12 y el 17 %, incrementándose con la edad y siendo más frecuente en mujeres. El diagnóstico es fundamentalmente clínico, apoyado en cuestionarios validados y pruebas complementarias básicas para descartar causas secundarias. El tratamiento se basa en un abordaje escalonado que incluye modificaciones del estilo de vida, tratamiento farmacológico —principalmente antimuscarínicos y agonistas β3— y, en casos refractarios, terapias intervencionistas como la toxina botulínica o la neuromodulación. Un diagnóstico precoz y un manejo adecuado mejoran significativamente la calidad de vida de los pacientes.
PALABRAS CLAVE
Vejiga hiperactiva, urgencia urinaria, tratamiento, calidad de vida.
ABSTRACT
Overactive bladder (OAB) is a clinical syndrome characterized by urinary urgency, generally associated with increased urinary frequency, nocturia, and, in some cases, urge urinary incontinence, in the absence of urological infection or other underlying pathology. Its prevalence in the adult population ranges from 12% to 17%, increasing with age and being more frequent in women. Diagnosis is primarily clinical, supported by validated questionnaires and basic complementary tests to rule out secondary causes. Treatment is based on a stepwise approach that includes lifestyle modifications, pharmacological treatment—mainly antimuscarinics and β3 agonists—and, in refractory cases, interventional therapies such as botulinum toxin or neuromodulation. Early diagnosis and appropriate management significantly improve patients’ quality of life.
KEY WORDS
Overactive bladder, urinary urgency, treatment, quality of life.
DESARROLLO DEL TEMA
Realizamos búsqueda en Pubmed para realizar una revisión sistemática acerca de la vejiga hiperactiva, sobre la clínica, el diagnóstico y tratamiento.
La vejiga hiperactiva (VH) es un síndrome caracterizado por urgencia urinaria, generalmente acompañada de aumento de frecuencia urinaria, nicturia con o sin incontinencia de urgencia asociada, en ausencia de infección urinaria o enfermedad urológica subyacente1,2.
Podemos subdividirla en:
- Vejiga hiperactiva “húmeda”asocia incontinencia de urgencia (IUU).
- Vejiga hiperactiva “seca” sin incontinencia de urgencia asociada1.
La prevalencia oscila entre un 12-17% durante la edad adulta incrementándose con la edad, siendo más frecuente en mayores de 65 años3. Si lo subdividimos en la edad pediátrica se puede asociar a trastornos funcionales de la micción, infecciones urinarias recurrentes o alteraciones neurológicas (vejiga neurogénica)4.
Es más frecuente en mujeres, mientras que en el caso de los varones es más frecuente la asociación con la obstrucción a la salida de orina secundario a hiperplasia benigna de próstata5.
Causas o factores de riesgo:
- Idiopática: no se diagnóstica causa1.
- Neurológico (neurogénica): Esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson, accidente cerebrovascular, lesión medular, espina bífida6.
- Obstructiva: Prolapso de órganos pélvicas (mujeres), hiperplasia benigna de próstata, estenosis de uretra (varones)5.
- Metabólica: diabetes mellitus, insuficiencia cardíaca, insuficiencia renal7.
- Hábitos o fármacos: Diuréticos, cafeína, nicotina, picantes2.
Diagnóstico:
El diagnóstico se basa en la historia clínica y la exploración física detallada (evaluación abdominal, genital, perineal y neurológica) con especial hincapié a los desencadenantes y sintomatología1,2. Disponemos además de cuestionarios validados como OAB-q (Overactive Bladder Questionnaire), ICIQ8.
Las pruebas complementarias básicas que solicitaremos a todos los pacientes son1,2:
- Sistemático de orina y urocultivo: es fundamental descartar infección y/o hematuria.
- Analítica sanguínea: función renal, glucosa, PSA en varones mayores a 50 años.
- Diario miccional 3 días (DM3d): registro de frecuencia, urgencia, nicturia, volumen ingesta hídrica y miccional.
- Ecografía abdominal: descartar retención urinaria, masas o alteraciones estructurales de tracto urinario.
- Flujometría y medición de residuo postmiccional mediante ecografía o sondaje urinario.
Estudios específicos que limitaremos a aquellos casos complejos, refractarios a tratamiento o con sospecha de vejiga neurógena.
Estudio urodinámico (EUD): cistomanometría, presión-flujo1,6.
Tratamiento:
El primer escalón de tratamiento es la modificación en el estilo de vida y medidas higiénico-dietéticas como1,2:
- Restricción de ingesta hídrica nocturna, reducción de bebidas alcohólicas y cafeína.
- Técnicas de micción programada y reeducación de la vejiga.
- Optimización de peso o índice de masa corporal (IMC).
- Manejo intestinal (prevención o tratamiento del estreñimiento).
Tratamiento médico o farmacológico. En la mayoría de pacientes es necesario añadir un grupo farmacológico o combinación de varios de ellos en casos de sintomatología refractaria9,10.
Antimuscarínicos: oxibutinina, tolterodina, solifenacina, fesoterodina, desfesoterodina. Su mecanismo de acción es la unión de forma reversible a los receptores muscarínicos (M1-M5), los más frecuentes en la vejiga son los M3 pero los que median la contracción son los M2. Esta unión impide la liberación de acetilcolina y del impulso parasimpático que provoca la contracción del detrusor.
Además del efecto a nivel vesical tiene acción a nivel de otros receptores distribuidos por el organismo, que son los responsables de los efectos adversos de estos fármacos, que son entre otros: alteraciones sensoriales, disfunción cognitiva, taquicardia, sequedad ocular, estreñimiento, sequedad de boca, disminución de la sudoración.
Agonistas β3 adrenérgicos: El mirabegrón actúa como agonista de los receptores adrenérgicos aumentando la acción del sistema nervioso simpático encargado de la relajación vesical y del aumento del tono del músculo liso del cuello vesical en menor medida. El efecto adverso más importante a tener en cuenta es la hipertensión arterial refractaria y está contraindicado en el glaucoma de ángulo cerrado11.
El tratamiento invasivo o intervencionista ocupa el último escalón de tratamiento y disponemos de varias opciones de menos a más invasivas:
- Toxina bolulínica intravesical (Onabotulinum toxina A): indicada en casos refractarios a fármacos. La dosis de elección son 100 U, no se ha demostrado que a mayor dosis mejor respuesta del tratamiento. El tiempo de efecto es en torno a 6-8 meses, después se debe repetir y es importante previo a la administración descartar infección urinaria12.
- Neuroestimulación del tibial posterior.
- Neuroestimulación sacra (S2-S4): mejora la contracción del detrusor y la urgencia13.
- Cirugía radical con cistectomía y derivación urinaria o cirugía de ampliación en casos de vejiga hiperactiva secundaria a obstrucción o daño anatómico grave.
En el caso de varones que presentan hiperplasia benigna de próstata concomitante nos podremos plantear tratamiento simultáneo.
Pronóstico: la gran mayoría de los pacientes suele responder bien al tratamiento combinado con modificación de hábitos y fármacos, mientras que los casos refractarios requieren de intervención especializada (valorar la toxina o electroestimulación nerviosa). Es de vital importancia hacer hincapié en el diagnóstico precoz ya que se trata de una condición que afecta gravemente a la calidad de vida, además reduce el riesgo de complicaciones como las infecciones urinarias y el daño vesical que suele ser irreversible1,3.
La vejiga hiperactiva representa una de las patologías funcionales del tracto urinario inferior más frecuentes y con mayor impacto en la calidad de vida de los pacientes. Su carácter sindrómico y multifactorial explica la variabilidad clínica y la necesidad de un enfoque diagnóstico integral, orientado no solo a confirmar el cuadro clínico, sino también a descartar causas secundarias como infección urinaria, obstrucción infravesical o patología neurológica.
La diferenciación entre vejiga hiperactiva “seca” y “húmeda” resulta relevante desde el punto de vista clínico y terapéutico, ya que la presencia de incontinencia urinaria de urgencia suele asociarse a mayor severidad de los síntomas y mayor deterioro funcional. Asimismo, la asociación con determinadas condiciones, como la hiperplasia benigna de próstata en varones o el prolapso de órganos pélvicos en mujeres, obliga a una valoración individualizada y, en algunos casos, a un tratamiento concomitante de la patología subyacente.
El diagnóstico se fundamenta principalmente en la anamnesis, la exploración física y el uso de herramientas estandarizadas como los cuestionarios de síntomas y el diario miccional. Las pruebas complementarias básicas permiten descartar patología orgánica, mientras que los estudios urodinámicos se reservan para casos complejos, refractarios o con sospecha de vejiga neurógena.
El tratamiento de la VH debe seguir un enfoque escalonado. Las medidas higiénico-dietéticas y la reeducación vesical constituyen el primer escalón terapéutico y son fundamentales para optimizar la respuesta a tratamientos posteriores. En muchos pacientes es necesario añadir tratamiento farmacológico, siendo los antimuscarínicos y los agonistas β3 adrenérgicos las opciones de primera línea, aunque su perfil de efectos adversos condiciona la adherencia, especialmente en pacientes de edad avanzada.
En los casos refractarios, las terapias intervencionistas, como la inyección intravesical de toxina botulínica o las técnicas de neuromodulación, han demostrado ser eficaces y seguras en pacientes seleccionados. La cirugía queda reservada para situaciones excepcionales asociadas a daño anatómico grave o patología obstructiva severa.
En conclusión, la vejiga hiperactiva requiere un diagnóstico precoz y un abordaje terapéutico individualizado, ya que un tratamiento adecuado no solo mejora los síntomas, sino que previene complicaciones y reduce de forma significativa el impacto sobre la calidad de vida del paciente.
CONCLUSIONES
- La urgencia miccional es el síntoma principal del síndrome de vejiga hiperactiva.
- No son equivalentes los conceptos de vejiga hiperactiva (diagnóstico clínico) de hiperactividad del detrusor (urodinámico).
- La primera línea de tratamiento son las medidas conservadoras y el tratamiento médico vía oral.
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