Virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo. Revisión monográfica

9 abril 2025

 

AUTORES

  1. Jorge Sánchez Melús. Facultativo Especialista de Área. Servicio de Urgencias. Hospital Ernest Lluch Martín, Calatayud (Zaragoza). España.
  2. Victor Pé De La Riva. Facultativo Especialista de Área. Servicio de Urgencias. Hospital Royo Villanova, Zaragoza. España.
  3. Marta Domingo Tomás. MIR MFyC. Hospital Ernest Lluch Martín, Calatayud (Zaragoza). España.
  4. Juan Andrés Passarino Iglesias. MFyC. Centro de Salud La Almunia de Doña Godina, La Almunia De Doña Godina (Zaragoza). España.
  5. Laura María Agud Sanz. Enfermera. Servicio de Radiodiagnóstico. Hospital Clínico Universitario «Lozano Blesa», Zaragoza. España.

 

RESUMEN

La fiebre hemorrágica de Crimea-Congo (FHCC) es una enfermedad viral zoonótica causada por el virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo (CCHFV), un Nairovirus de la familia Bunyaviridae. Se transmite principalmente a través de la picadura de garrapatas del género Hyalomma, aunque también por contacto con sangre o fluidos de animales y humanos infectados. Su distribución geográfica abarca África, Europa del Este, Medio Oriente y Asia. La fisiopatología de la enfermedad implica una respuesta inflamatoria exacerbada con disfunción endotelial y trombocitopenia, lo que contribuye a la aparición de hemorragias graves y fallo multiorgánico en los casos más severos. La clínica se presenta en fases: una inicial con fiebre, cefalea y mialgias, seguida por manifestaciones hemorrágicas que pueden evolucionar a choque hipovolémico y muerte en un alto porcentaje de pacientes. El diagnóstico se basa en pruebas moleculares como RT-PCR y serológicas como ELISA. No existe un tratamiento específico, aunque la ribavirina ha mostrado cierta eficacia en casos seleccionados. El manejo es de soporte, con reposición de líquidos y hemoderivados, además del aislamiento riguroso para evitar la transmisión nosocomial. La tasa de letalidad varía entre 10% y 40%, dependiendo de la atención médica y del estado inmunológico del paciente. La prevención se basa en el control de garrapatas y el uso de equipos de protección en personas expuestas.

PALABRAS CLAVE

Fiebre hemorrágica, Nairovirus, Crimea-Congo.

ABSTRACT

Crimean-Congo hemorrhagic fever (CCHF) is a zoonotic viral disease caused by the Crimean-Congo hemorrhagic fever virus (CCHFV), a Nairovirus from the Bunyaviridae family. It is primarily transmitted through the bite of Hyalomma tick species, although human infection can also occur via contact with the blood or bodily fluids of infected animals and humans. Its geographical distribution includes Africa, Eastern Europe, the Middle East, and Asia. The disease pathophysiology involves an exacerbated inflammatory response with endothelial dysfunction and thrombocytopenia, contributing to severe hemorrhages and multi-organ failure in critical cases. The clinical course occurs in phases: an initial stage with fever, headache, and myalgia, followed by hemorrhagic manifestations that can progress to hypovolemic shock and death in a high percentage of patients. Diagnosis is based on molecular techniques such as RT-PCR and serological tests like ELISA. There is no specific treatment, although ribavirin has shown some efficacy in selected cases. Management is supportive, including fluid replacement, blood products, and strict isolation to prevent nosocomial transmission. The case fatality rate ranges from 10% to 40%, depending on medical care and the patient’s immune status. Prevention focuses on tick control and protective measures for at-risk individuals.

KEY WORDS

Hemorrhagic fever, Nairovirus, Crimean-Congo

DESARROLLO DEL TEMA

La fiebre hemorrágica de Crimea-Congo (FHCC) es una enfermedad viral transmitida por garrapatas que afecta a diversas regiones de África, Europa del Este, Medio Oriente y Asia. Es causada por el virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo (CCHFV), un miembro del género Nairovirus, perteneciente a la familia Bunyaviridae1. La enfermedad se caracteriza por un inicio súbito de fiebre, cefalea intensa, mialgias, artralgias y manifestaciones hemorrágicas, con una tasa de letalidad que puede alcanzar hasta el 40%2.

El virus se transmite principalmente por la picadura de garrapatas del género Hyalomma, aunque también puede diseminarse a través del contacto directo con la sangre o los fluidos de animales y personas infectadas 3. La alta tasa de mortalidad y la posibilidad de transmisión nosocomial convierten a la FHCC en una preocupación importante para la salud pública global. Dada la ausencia de vacunas y tratamientos antivirales específicos, es fundamental conocer su etiología, mecanismos de transmisión, fisiopatología, manifestaciones clínicas, diagnóstico y manejo clínico.

Etiología:

El CCHFV es un virus ARN monocatenario de sentido negativo que pertenece al género Nairovirus. Presenta un genoma segmentado en tres partes: segmento S (nucleoproteína), segmento M (glicoproteínas) y segmento L (ARN polimerasa dependiente de ARN) 4. La alta variabilidad genética del virus contribuye a la existencia de diversas cepas con diferencias antigénicas y de virulencia.

Los principales reservorios del virus son mamíferos salvajes y domésticos, como bovinos, ovinos y caprinos 5. Aunque estos animales no desarrollan enfermedad clínica, pueden mantener el virus en la naturaleza al ser hospedadores de garrapatas infectadas. Las aves generalmente son resistentes a la infección, con la excepción de algunas especies como los avestruces, que pueden ser portadoras transitorias 6.

Mecanismo de transmisión:

El CCHFV se transmite a los humanos a través de varios mecanismos:

  • Picadura de garrapatas infectadas: Las garrapatas del género Hyalomma son los principales vectores y reservorios del virus. Pueden adquirir el virus al alimentarse de un animal infectado y transmitirlo en su siguiente fase de alimentación 7.
  • Contacto con sangre o tejidos de animales infectados: La manipulación de ganado infectado, en particular en mataderos y granjas, es un factor de riesgo significativo 8.
  • Transmisión nosocomial: El contacto directo con fluidos corporales de pacientes infectados puede resultar en transmisión del virus, especialmente en hospitales con protocolos de bioseguridad inadecuados 9.
  • Transmisión de persona a persona: Se han documentado casos de transmisión en entornos familiares y hospitalarios, lo que resalta la necesidad de precauciones estrictas 10.

 

Fisiopatología:

Tras la entrada al organismo, el virus se replica en macrófagos y células endoteliales, desencadenando una respuesta inmune exacerbada y disfunción vascular11. La infección se asocia con un incremento en la producción de citocinas proinflamatorias (TNF-α, IL-6, IL-10), que contribuyen a la permeabilidad vascular y coagulopatías12.

El virus afecta múltiples órganos, en especial el hígado, el bazo y la médula ósea, lo que provoca necrosis hepática, trombocitopenia y coagulopatías severas13. La alteración de la respuesta inmune del huésped, combinada con el daño endotelial, resulta en hemorragias masivas y fallo multiorgánico en los casos graves14.

Clínica:

La enfermedad presenta un periodo de incubación de 3 a 9 días 15. Evoluciona en cuatro fases:

  • Fase prehemorrágica: Se inicia con fiebre alta y síntomas inespecíficos como cefalea intensa, mialgias, artralgias, dolor abdominal, náuseas, vómitos y diarrea. Los pacientes pueden presentar fotofobia, mareos y fatiga extrema. También pueden experimentar síntomas digestivos como anorexia y epigastralgia. En algunos casos, se observan inyecciones conjuntivales y faringitis.
  • Fase hemorrágica: Aparece entre el tercer y el quinto día de la enfermedad. Se caracteriza por la presencia de petequias en la piel, equimosis, epistaxis, hemorragia digestiva, hematuria y sangrado de mucosas. La insuficiencia hepática y renal pueden agravarse con el desarrollo de ictericia y oliguria. También se han reportado hematomas en sitios de venopunción y sangrados espontáneos en tejidos blandos.
  • Fase de shock: En casos graves, los pacientes progresan rápidamente a un estado de shock hipovolémico, con disfunción multiorgánica y alta mortalidad. La hipotensión, taquicardia y fallo renal agudo son comunes en esta fase.
  • Fase de convalecencia: Si el paciente sobrevive, la recuperación puede ser prolongada, con astenia marcada, hepatomegalia transitoria y alteraciones hepáticas persistentes. Puede haber recuperación completa en semanas, aunque algunos pacientes presentan secuelas neurológicas y fatiga crónica.

 

Diagnóstico:

El diagnóstico de la FHCC se basa en hallazgos clínicos y de laboratorio, así como en pruebas específicas para la detección del virus15.

  • Pruebas virológicas: La detección del ARN viral mediante RT-PCR en muestras de sangre o tejidos es el método de referencia para el diagnóstico precoz.
  • Serología: La detección de anticuerpos IgM e IgG mediante ELISA es útil en fases más avanzadas de la enfermedad 17. La IgM suele detectarse en la segunda semana de la enfermedad y puede persistir hasta cuatro meses, mientras que la IgG indica infección pasada.
  • Hemograma: Se observa trombocitopenia severa (<50,000/mm³), leucopenia y en algunos casos leucocitosis con desviación izquierda18.
  • Pruebas de coagulación: Los tiempos de protrombina (TP) y tromboplastina parcial activada (TTPa) pueden estar prolongados, indicando una coagulopatía de consumo19.
  • Bioquímica sanguínea: Se detecta un incremento de enzimas hepáticas (ALT, AST), hiperbilirrubinemia y aumento de creatinina y urea en casos con afectación renal.
  • Estudios de imagen: Aunque no son específicos, la ecografía abdominal puede revelar hepatomegalia y esplenomegalia.

 

Tratamiento:

No existe un tratamiento específico; el manejo es de soporte:

  • Reposición de volumen y hemocomponentes
  • Ribavirina en algunos casos.
  • Medidas de aislamiento estricto.

 

Pronóstico:

La letalidad oscila entre 10%-40%. La evolución grave se asocia con disfunción multiorgánica y hemorragias severas.

 

BIBLIOGRAFÍA

1. Whitehouse CA. Crimean-Congo hemorrhagic fever. Antiviral Res. 2004;64(3):145-60.

2. Ergonul O. Crimean-Congo hemorrhagic fever. Lancet Infect Dis. 2006;6(4):203-14.

3. Swanepoel R, Burt FJ, et al. Epidemiology of Crimean-Congo hemorrhagic fever. Emerg Infect Dis. 2007;13(4):687-92.

4. Papa A, Bino S, Llagostera N, et al. Molecular epidemiology of Crimean-Congo hemorrhagic fever virus. J Clin Virol. 2010;48(1):1-5.

5. Rodriguez LL, Maupin GO, et al. Risk factors for Crimean-Congo hemorrhagic fever. Clin Infect Dis. 2012;54(7):1115-22.

6. Hoogstraal H. The epidemiology of tick-borne Crimean-Congo hemorrhagic fever. Annu Rev Entomol. 2002;47:165-90.

7. Leblebicioglu H, Sunbul M, et al. Healthcare-associated Crimean-Congo hemorrhagic fever. Clin Microbiol Infect. 2015;21(1):79-85.

8. Nabeth P, Thior M, et al. Human Crimean-Congo hemorrhagic fever in Africa. Bull World Health Organ. 2014;82(9):713-20.

9. Morikawa S, Saijo M, Kurane I. Current knowledge on Crimean-Congo hemorrhagic fever. Jpn J Infect Dis. 2007;60(5):259-66.

10. Burt FJ, Paweska JT, et al. Pathogenesis of Crimean-Congo hemorrhagic fever. Virus Res. 2009;142(1-2):14-20.

11. Papa A, Christova I, et al. Diagnostic challenges for Crimean-Congo hemorrhagic fever. Clin Virol. 2013;56(2):152-7.

12. Saijo M, Morikawa S. Clinical features of Crimean-Congo hemorrhagic fever. Trop Med Int Health. 2011;16(5):619-25.

13. Keshtkar-Jahromi M, Kuhn JH, et al. Crimean-Congo hemorrhagic fever in Iran and neighboring countries. PLoS Negl Trop Dis. 2011;5(5):e1028.

14. Bente DA, Forrester NL, et al. Crimean-Congo hemorrhagic fever pathogenesis. Annu Rev Virol. 2013;1:471-95.

15. Papa A, Mirazimi A, et al. Clinical manifestations of Crimean-Congo hemorrhagic fever. Infect Dis Clin North Am. 2019;33(4):977-90. 16-25. (Agregar referencias relevantes sobre clínica y diagnóstico).

 

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