Artículo monográfico: úlcera de Buruli

14 noviembre 2024

 

AUTORES

  1. Lydia Gómez Morante. Enfermera. Zaragoza. Aragón. España.
  2. Alba López Mendieta. Enfermera. Zaragoza. Aragón. España.
  3. Cristina Gracia Piqueras. Enfermera. Zaragoza. Aragón. España.
  4. Noelia Hernández Lafuente. Enfermera. Zaragoza. Aragón. España.

 

RESUMEN

La úlcera de Buruli es una enfermedad cutánea provocada por la bacteria Mycobacterium ulcerans que produce daños en la piel. Estos pueden resultar graves si no se tratan produciendo discapacidad.

Esta afección se da principalmente en lugares con climas tropicales y subtropicales, aunque pueden encontrarse casos aislados en todo el mundo. No está clara su transmisión, pero está demostrado que se contagia en sitios cercanos a aguas estancadas. Se trata con la administración de antibióticos durante semanas y la cura diaria de las lesiones, aunque a veces puede necesitar intervención quirúrgica.

PALABRAS CLAVE

Úlcera de Buruli, Mycobacterium ulcerans, lesiones.

ABSTRACT

Buruli ulcer is a skin disease caused by the bacteria Mycobacterium ulcerans that causes skin damage. This can be serious if not treated, leading to disability.

This condition occurs mainly in places with tropical and subtropical climates, although isolated cases can be found throughout the world. Its transmission is not clear, but it has been shown that it is spread in places near stagnant water. It is treated with the administration of antibiotics for weeks and daily care of the lesions, although sometimes it may require surgical intervention.

KEY WORDS

Buruli ulcer, Mycobacterium ulcerans, injuries

DESARROLLO DEL TEMA

La úlcera de Buruli es una enfermedad cutánea causada por la bacteria Mycobacterium Ulcerans que daña la piel con la toxina que produce, pudiendo afectar hasta el tejido óseo en casos muy avanzados.

Pertenece a las afecciones conocidas como Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD) afectando principalmente a poblaciones desfavorecidas en latitudes tropicales o subtropicales, donde el acceso a servicios de salud es limitado1.

La enfermedad comienza como un nódulo que sufre necrosis, produciendo una úlcera que se va expandiendo, aunque no cursa con dolor ni síntomas sistémicos. Sin tratamiento, la enfermedad puede resolverse en algunos pacientes, pero en otros puede llevar a contracturas que causan desfiguraciones provocando discapacidades y estigma social2.

Hasta ahora, esta enfermedad se ha detectado en al menos 33 países de climas tropicales, subtropicales y templados en Asia, Australia, América, África y Japón. Además, han aparecido casos esporádicos en países endémicos como Estados Unidos, Alemania y Países Bajos. En 2015, 13 países informaron de un total de 2037 nuevos casos, aunque hay que tener en cuenta que no todos ellos cuentan con los recursos necesarios para realizar el diagnóstico y que muchos de estos casos se producen en lugares rurales remotos que tienen menor acceso a ellos, por lo que es muy probable que haya casos sin registrar2,3.

La transmisión de la Úlcera de Buruli continúa sin estar clara. Está demostrado que los casos se producen en lugares donde hay fuentes de agua estancada o poco movimiento como estanques, pantanos o marismas. Además, las heridas se producen en las partes del cuerpo expuestas como brazos y piernas. También existen investigaciones que afirman que la bacteria se transmite por picaduras de mosquitos en los ríos, ya que cerca de ellos se llevan a cabo actividades como la ganadería, la pesca o el baño. Se ha teorizado sobre si la bacteria se transmite a través de heridas abiertas, e incluso aerosoles pero no hay estudios suficientes que lo respalden. Se considera una enfermedad no contagiosa porque no se han observado transmisiones entre humanos2,3,7.

En cuanto a los factores de riesgo de contraer esta úlcera, se han estudiado numerosos de ellos como el sexo, la edad, el estatus socioeconómico, la fuente de agua potable o el uso de repelentes de insectos, pero ninguno de ellos ha demostrado estar relacionado con la enfermedad. El único factor de riesgo que está comprobado es la proximidad a fuentes de agua estancada ya mencionado6.

Hay estudios que demuestran que la Mycobacterium ulcerans modifica las bacterias de la piel en las lesiones que generan pero son necesarias más investigaciones para determinar exactamente de qué manera8.

Existen varias clasificaciones de las heridas causadas por la M. ulcerans dependiendo de su tamaño y del lecho de la lesión:

Es posible dividir la evolución patológica de la úlcera en 4 fases:

  • Fase necrótica no ulcerada: la epidermis se encuentra intacta pero la dermis comienza a dar muestras de edema, vasculitis por trombos, la necrosis por coagulación.

 

en la porción inferior de la dermis, el tejido subcutáneo y la fascia y calcificación.

  • Fase necrótica ulcerada: hay pérdida de la epidermis e intento de reepitelización en los bordes de la úlcera. La dermis tiene material necrótico y fibrosis.
  • Fase inicial de curación (de organización y granulomatosa): las células epitelioides, las células gigantes de Langhans y los linfocitos se organizan para formar granulomas tuberculoides, lo que comienza la curación de la herida.
  • Fase tardía de curación: fibrosis y epidermis atrófica4.

 

La OMS ha clasificado las infecciones por M. ulcerans en tres categorías:

  • La categoría I se define como una lesión única y pequeña menor de 5 cm de diámetro.
  • La categoría II incluye lesiones únicas de entre 5 y 15 cm de diámetro con formas en placa y edematosas.
  • La categoría III comprende lesiones únicas extensas mayores de 15 cm de diámetro con lesiones múltiples en sitios críticos y osteomielitis5.

 

Para realizar el diagnóstico, pueden llevarse a cabo 4 pruebas para confirmarlo si no es suficiente con la clínica:

  • Frotis para detección directa de bacilos ácido-alcohol resistentes puede ser útil en los estadíos ulcerativos.
  • Examen histopatológico de tejido obtenido durante la cirugía.
  • Cultivo de frotis o de tejido, aunque la sensibilidad suele ser baja.
  • PCR a partir de material de biopsia.

 

Por último, estas lesiones se tratan mediante la administración de antibióticos y las curas frecuentes, aunque pueden necesitar intervención quirúrgica, sobre todo en casos extremos en los que afecten a la estructura ósea o no sean efectivas las curas. El tratamiento recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) consiste en la administración de rifampicina oral y la estreptomicina intramuscular durante 8 semanas. Si la rifampicina está contraindicada, se utilizan claritromicina y moxifloxacino. Aparte de la medicación, en el tratamiento de estas úlceras es muy importante realizar curas diarias y rehabilitación que dependen de cada individuo2,10.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Arriba Fernández A de, Cruz I. Enfermedades tropicales desatendidas: el caso de la úlcera de Buruli. 2023 [citado el 29 de agosto de 2024]; Disponible en:https://repisalud.isciii.es/handle/20.500.12105/15499
  2. Guarner J. Buruli ulcer: Review of a neglected skin Mycobacterial disease. J Clin Microbiol [Internet]. 2018 [citado el 29 de agosto de 2024];56(4). Disponible en:https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29343539/
  3. Yotsu RR, Suzuki K, Simmonds RE, Bedimo R, Ablordey A, Yeboah-Manu D, Phillips R, Asiedu K. Buruli Ulcer: a Review of the Current Knowledge. Curr Trop Med Rep [Internet]. 2018 [citado el 29 de agosto de 2024];5(4):247–56.https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/30460172/
  4. Boleira M, Lupi O, Lehman L, Asiedu KB, Kiszewski AE. Úlcera de Buruli. An Bras Dermatol [Internet]. 2010 [citado el 29 de agosto de 2024];85(3):281–301. Disponible en: https://www.scielo.br/j/abd/a/yDSQGqCb4VzZmVkwxbGw5pF/?lang=pt
  5. Röltgen K, Pluschke G. Buruli ulcer: History and disease burden. En: Buruli Ulcer. Cham: Springer International Publishing; 2019. p. 1–41. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK553836/
  6. Marsollier L, Robert R, Aubry J, Saint André J-P, Kouakou H, Legras P, et al. Aquatic insects as a vector for Mycobacterium ulcerans. Appl Environ Microbiol [Internet]. 2002;68(9):4623–8. Disponible en: http://aem.asm.org/content/68/9/4623.short
  7. Jacobsen KH, Padgett JJ. Risk factors for Mycobacterium ulcerans infection. Int J Infect Dis [Internet].2010;14(8):e677–81. Disponible en: http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1201971210000317
  8. Van Leuvenhaege C, Vandelannoote K, Affolabi D, Portaels F, Sopoh G, de Jong BC, et al. Bacterial diversity in Buruli ulcer skin lesions: Challenges in the clinical microbiome analysis of a skin disease. PLoS One [Internet]. 2017 [citado el 29 de agosto de 2024];12(7):e0181994. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/28750103
  9. van der Werf TS, Stienstra Y, Johnson RC, Phillips R, Adjei O, Fleischer B, et al. Mycobacterium ulcerans disease. Bull World Health Organ [Internet]. 2005 [citado el 29 de agosto de 2024];83(10). Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/16283056/
  10. Caro F, Llerena G. Úlcera de Buruli en Tumbes. Presentación de un caso y revisión de la literatura.Folia dermatol.[Internet] 2006 [citado el 29 de agosto de 2024]; 17 (2): 76-81 https://www.cidermperu.org/php/folia/pdf/f0133.pdf

 

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