Beneficios de la diálisis peritoneal en insuficiencia cardiaca

27 diciembre 2024

 

AUTORES

  1. Marina Angusto Satué. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  2. Nadia Abril Ruiz. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  3. Rosa Naval Garcés. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  4. Alejandro Torres Ruiz. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  5. Paola Paco Sesé. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  6. Lucía Subías Sánchez. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.

 

RESUMEN

Actualmente, hay enfermedades crónicas que tienen alta tasa de reagudización, donde el paciente se siente en una situación de vulnerabilidad, no pudiendo gozar de los niveles óptimos de calidad de vida. Un ejemplo, son los pacientes con enfermedad renal crónica (ERC), que deben acudir a las sesiones de diálisis, en las que en muchas ocasiones deben desplazarse largas distancias y ocupar una gran parte de su tiempo en este tratamiento. Y, por otro lado, los pacientes con insuficiencia cardiaca (IC), que son ingresados recurrentemente, por fatiga y sensación de ahogo, debido a la descompensación volémica.

PALABRAS CLAVE

Diálisis peritoneal, cardiopatía, enfermedad renal crónica e insuficiencia cardíaca.

ABSTRACT

Currently, there are chronic diseases that have a high rate of exacerbation, where the patient feels vulnerable and is unable to enjoy the optimal levels of quality of life that he or she should have. One example is patients with chronic kidney disease (CKD), who must attend dialysis sessions, where they often have to travel long distances and spend a large part of their time on this treatment. And on the other hand, patients with heart failure (HF), who are repeatedly admitted for fatigue and suffocation due to volatile decompensation.

KEY WORDS

Peritoneal dialysis, heart disease, chronic kidney disease and heart failure.

DESARROLLO DEL TEMA

CALIDAD DE VIDA DE LOS PACIENTES:

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define calidad de vida como, la manera en que el individuo percibe su vida, el lugar que ocupa en el contexto cultural y el sistema de valores en que vive, la relación con sus objetivos, expectativas, normas, criterios y preocupaciones, todo ello permeado por las actividades diarias, la salud física, el estado psicológico, el grado de independencia, las relaciones sociales, los factores ambientales y sus creencias personales1.

Existen diversos motivos por los que la calidad de vida de una persona puede verse alterada. Gran parte de la capacidad que tiene una persona para tener una buena calidad de vida, está relacionada con gozar de buena salud. La salud, es una condición necesaria para desarrollar cualquier actividad, es decir, es una condición para mantener o alcanzar unos óptimos niveles de bienestar. Esto se explica en tres dominios. El primero, el bienestar físico, conocido como capacidad para actuar de manera independiente frente las ABVD y AIVD. El segundo, el bienestar psicológico, engloba el control del estado de las facultades cognitivas, tales como estrés, ansiedad, etc. Y, por último, el bienestar social, que es la capacidad para relacionarse con la sociedad, la familia o los amigos2.

LAS PATOLOGÍAS CRÓNICAS:

Actualmente, hay enfermedades crónicas que tienen alta tasa de reagudización, donde el paciente se encuentra en una situación de vulnerabilidad, no pudiendo gozar de los niveles óptimos de calidad de vida que debería tener. Un ejemplo, son los pacientes con enfermedad renal crónica (ERC), que deben acudir a las sesiones de diálisis, en las que en muchas ocasiones deben desplazarse largas distancias y ocupar una gran parte de su tiempo en este tratamiento. Y, por otro lado, los pacientes con insuficiencia cardiaca (IC), que son ingresados recurrentemente, por fatiga y sensación de ahogo, debido a la descompensación volémica. Ambas patologías tienen en común la alteración de la volemia. Dado este problema, este tipo de pacientes, tienen una alta tasa de reingresos hospitalarios3,4,5,6,7.

En cuanto al paciente con ERC, tiene varias modalidades de tratamiento, desde la hemodiálisis hospitalaria, a poder dializarse en su propio domicilio, mediante la diálisis peritoneal (DP) o hemodiálisis domiciliaria (HD). Este paciente necesita este tratamiento debido a la sobrecarga hídrica, al igual que en el paciente con IC8,9.

EL TRATAMIENTO DE DIÁLISIS:

La diálisis domiciliaria, fomenta la autonomía y mejora la flexibilidad horaria del paciente. La DP permite realizar una monitorización remota de las sesiones de diálisis. Esto permite un seguimiento domiciliario preciso, lo que ayuda a mejorar la atención a través de la identificación temprana de los problemas. La diálisis peritoneal, permite obtener una serie de beneficios, entre ellos, un aumento del tiempo disponible, el cual puede dedicar a una actividad laboral o de disfrute. Al obtener mayor tiempo, les resulta más factible la conciliación familiar y laboral, fomentando su calidad de vida. También se debe tener en cuenta, que gran parte de la población, vive en áreas rurales, lo que reduciría el gasto de transporte o el desplazamiento del paciente por las complicaciones de la patología10,11.

Respecto de la IC, lleva consigo una disminución del gasto cardiaco y una activación de los sistemas neurohumorales a consecuencia de la hipoperfusión renal (sistema renina angiotensina aldosterona y sistema simpático), debido a una disminución del gasto cardíaco en los pacientes con IC, conduce a un fenómeno de vasoconstricción renal y a un aumento en la reabsorción en el túbulo proximal de agua y sodio. Así pues, se reduce el aporte de agua y sodio a nivel tubular distal, reduciendo la capacidad de promover diuresis del péptido natriurético atrial y aumentando la sensibilidad a la acción de la aldosterona. Este mecanismo explica la resistencia a la acción de los diuréticos que ocurre en los pacientes y hace que se cree un círculo vicioso, ya que persiste la IC y se empeora la ERC12,13.

Ambas patologías tienen en común la sobrecarga hídrica, que causa diversos ingresos por reagudización de la patología. El tratamiento más común de la IC, es el diurético, pero en ocasiones, se vuelven refractarios ante la acción de este fármaco, esto puede ser debido a menor absorción intestinal, disminución de la perfusión renal, alteración de los mecanismos neurohumorales, incluso del incumplimiento de la dieta y restricción de líquidos14,15.

Actualmente, están en auge las consultas del síndrome cardiorrenal, que permite que pacientes con IC, se vean beneficiados de los tratamientos para los pacientes ERC, como es la DP. Los pacientes con IC moderada, tienen síntomas de fatiga y sensación de ahogo, por la imposibilidad de controlar la volemia. Al introducirse en el tratamiento de la DP, se aumenta el control de la volemia, disminuyendo estos síntomas y evitando la sobrecarga hídrica16,17.

Gran parte de los pacientes con estas patologías, tienen a su lado, un cuidador principal, que se define como la persona que asume la responsabilidad en la atención, apoyo y cuidados diarios. Es quien, además, le acompaña la mayor parte del tiempo y quien aparte del enfermo, sufre un mayor peligro de agresión sobre su salud, convirtiéndose en sujeto de alto riesgo. Este cuidado informal, suele carecer de remuneración. Esta prestación de cuidados podría dar lugar a la sobrecarga del cuidador, disminuyendo su calidad de vida18,19.

LA EFECTIVIDAD DE LA DIÁLISIS:

Los pacientes que reciben tratamiento de diálisis, modifican la gestión de su vida cotidiana, en función del tratamiento recibido. Además, algunos de ellos, deben recibir ayuda de un cuidador principal, influyendo también en su calidad de vida. Por otro lado, el tratamiento que recibe el paciente con ERC, ha demostrado tener validez para el control de la volemia en pacientes con IC, lo cual implica un gran beneficio en la gestión de esta patología.

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